lunes, 25 de junio de 2012

HACIA LA DESAPARICIÓN DEL FERROCARRIL SARMIENTO Y LA MUERTE DEL OESTE


CARTAS DE LECTORES

Señor Director de Crónica Ferroviaria:

En la Circular Informativa Nro. 304 de Crónica Ferroviaria del 18 de Junio, leo  con horror que el obrador existente en la playa Sur de Haedo ha comenzado su accionar, lo cual se explica con todo detalle, seguido de fotografías estremecedoras que dan cuenta del inicio de esta indecible locura que acarrerará, sin duda, a la desaparición de este legendario ferrocarril, y con él, hacia la muerte de todo el Oeste. 

Este insensato proyecto, implicaría sellar en una ratonera de cemento al sufrido público que circula por los trenes del populoso Sarmiento, en dos vías, y a 22 metros de profundidad.



La tuneladora que ya está trabajando en Haedo, está diseñada para cavar dos tubos, uno para cada una de las dos únicas vías, y encofrarlos en cemento. Ello significará que los trenes diésel de larga distancia, así como los cargueros, no llegarán a la cabecera Once, lo cual aparejará fatalmente que las cargas ya no ingresarán por vía férrea al puerto (pese a que existe un túnel y una vía a tal fin que quedaría así olvidada), sino que habrá que trasbordar las mercaderías a camiones, y los pasajeros de larga distancia a micros, antes de ingresar a la boca del proyectado túnel, con el consiguiente incremento de los accidentes viales, costosos y molestos transbordos, mayor contaminación ambiental, la congestión del ya endemoniado tránsito, y obviamente, un aumento brutal de los fletes, con lo cual quedaremos todos rehenes del transporte automotor.

Esta línea una vez soterrada, o mejor dicho, enterrada, será un mortal sarcófago en caso de un descarrilamiento, un incendio, o las frecuentes detenciones de un tren por problemas técnicos entre dos estaciones, y las indecibles dificultades y trágicas e inevitables demoras con que se producirá el rescate de los 1.200 pasajeros en promedio, que transportan los desvencijados y atestados trenes eléctricos. ¿Cómo harán llegar un tren de auxilio al lugar del siniestro?. ¿En qué transportarán a los autobombas y a los bomberos para extinguir un incendio a 22 metros de profundidad?. ¿Cómo harán para sacar a la superficie a los heridos, accidentados, y muertos (si los hubiere), cuando las rampas de subida estarán lejanas del lugar del siniestro, y por ende, inaccesibles para bomberos, ambulancias, paramédicos, etc.?.

La principal mentora de este proyecto fue la nefasta empresa ex- TBA, propiedad del Grupo Cirigliano, a la que nunca le interesó ni mejorar, ni proyectar, ni propender a un moderno ferrocarril para el siglo XXI, ni menos aún, la pobre gente que usa el tren diariamente desde y hacia el congestionado oeste.  Este proyecto fu concebido a la hechura de estos empresarios codiciosos y anti argentinos, y a los que sólo los movió a seguir cobrando sus colosales subsidios, y por supuesto, cuidar y poner a buen resguardo a las líneas de ómnibus del Grupo Plaza, de la que son propietarios y por la cual gozan también de subsidios.

Merced a ellos, han ganado licitaciones para prestar servicios de autotransporte en Perú y EE. UU (conocidos como "Red Coaches"), y recientemente, tras la baja de la concesión de TEA a Misiones, le otorgaron por decreto y sin licitación este corredor, pero partiendo de Pilar, con un coche motor liviano, sin aire acondicionado, y por supuesto, también con subsidios, y todo pagado con el dinero del pueblo argentino. Increíble, pero es veraz; aunque afortunadamente, esto ya es historia, porque donde no hay negocio esta gente defecciona rápidamente, y con la caída de la concesión de TBA, este servicio cesó, y como es de esperar, tarde o temprano primará la realidad y la sensatez, y por ello, es de suponer que este proyecto sea replanificado seria y sensatamente.

Creo que lo correcto, y lo viable técnica y financieramente, es construir viaductos en bajo nivel en los actuales pasos de las calles Donato Álvarez, Boyacá, Nazca, Segurola, Goya, Barragán y Cuzco, que son los mas congestionados y peligrosos a un costo infinitamente mas bajo, y porque además, técnicamente es más fácil, manteniendo las actuales cuatro vías y en superficie, en tramos tales como Haedo, Ramos Mejía, Liniers, etc., ya que por el tramo por el que circulan los trenes del Sarmiento las calles son perpendiculares, y el paso bajo las vías, sería mas corto que en las líneas del Mitre, en el San Martín, Roca y en el Belgrano Norte y Sur, en las cuales se los construye en ángulo cerrado. ¿Por qué entonces no seguir con ese temperamento en el Sarmiento, que es mas fácil y menos costoso ? ;

Invertir mas de 4.000 millones de dólares de Caballito a Haedo, constituye el disparate de afectar una cifra colosal que se podría destinar a reconstruir un tercio de la devastada red ferroviaria, que por ello se verá postergada una vez más, porque la casi totalidad del presupuesto asignado al ferrocarril lo consumirá este proyecto absurdo, y que además, conlleva el daño intrínseco de destruir el valor estratégico del Ferrocarril Sarmiento y sus conexiones para todo el país.

Es increíble el poder que tenía (¿ó aún lo tiene? la "dinastía" Cirigliano, y su capacidad acomodaticia con varios gobiernos, cobrando descomunales subsidios, mientras el servicio ferroviario que ellos prestaron en sus 17 años de concesión de las líneas Mitre y Sarmiento fue calamitoso, epilogando trágicamene en la tragedia de Once del 22 de febrero último.  No obstante, sin los subsidios millonarios pagados por todo el pueblo argentino, con centenares de juicios por montos siderales que se avecinan después como secuela de aquella, no sería descabellado estimar que el futuro del conglomerado de la empresa Cometrans (de la cual la ex TBA es integrante), sus lujosos e impecables micros rojos de la empresa Plaza y las otras que la conforman, tengan un futuro más que azaroso e incierto, no siendo descartable la posibilidad de un colapso, y aún la quiebra.

Pero volviendo a este inconcebible y diabólico proyecto, de concretarse, el paso siguiente será un colosal negociado con las tierras que queden liberadas una vez levantadas las vías de superficie, a lo cual se le agrega que una vez soterrado el ferrocarril, éste se transformará en un trencito subterráneo paralelelo al de la línea A, que correrá a 100 metros de la traza de aquél, mientras que el noble y legendario Sarmiento será condenado a desaparecer, y con él, todo el oeste.

Y pensar que algunos vecinos en la zona de Caballito, Flores y Floresta, debido a su supina ignorancia, no exenta también de maldad, mezquindad y avaricia por la falsa creencia que sus propiedades se devaluarían con túneles y viaductos en alto y bajo nivel, apoyan a este disparatado proyecto, y porque además le han vendido el cuento de que tendrán un cinturón verde hacia el oeste, a modo de jardín de sus casas. ¡Pobre gente!, ellos también quedarán encerrados en una colosal ratonera de cemento, y no les alcanzará el resto de sus vidas para arrepentirse de haberse prestado al juego de Macri, los Cirigliano, Schiavi y algunos vivos más, entre ellos, gran parte de la prensa argentina que cínicamente calla estas advertencias, y por espúreos intereses adhirió a los mentores de esta monstruosidad.

Exhorto al Señor Ministro del Interior y Transporte, Licenciado Florencio Randazzo, y al Secretario de Transporte de la Nación, Dr. Alejandro Ramos, para que, tras despedir a personajes como el Subsecretario de Transporte Ferroviario de la Nación, señor Antonio Guillermo Luna (que mucha responsabilidad tiene en el inmenso daño ocasionado al ferrocarril en los últimos años y que inexplicablemente sigue aún en su puesto), dén un golpe de timón ordenando replanificar este despropósito, conformen un equipo de técnicos serios, y asesoren debidamente a la señora Presidenta de la Nación, a quien inexplicablemente han comprometido gravemente en esta aventura incalificable,  para que, de cara al siglo XXI, se desista de este colosal desatino, y replanifiquen totalmente este proyecto demencial, para bien de la república, de todo el pueblo argentino en general, y para el oeste en particular. 

Le saluda muy atentamente :
Maximiliano César Odda