Mostrando entradas con la etiqueta Infraestructura de vía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Infraestructura de vía. Mostrar todas las entradas

12 de septiembre de 2026

Río Negro: Otro grave descarrilamiento y vuelco de vagones de una formación de la empresa concesionaria Ferrosur Roca S.A.

Accidentes Ferroviarios

Una formación ferroviaria de la empresa concesionaria Ferrosur Roca S.A. que se desplazaba desde Bahía Blanca hacia Neuquén sufrió el descarrilamiento de tres vagones. El hecho no dejó heridos pero interrumpió el tránsito vehicular en la zona con la pérdida de gran parte de 

Un tren de carga operado por la empresa Ferrosur Roca sufrió un descarrilamiento este viernes por la tarde a la altura del barrio Otto Krause, en la localidad de Chichinales. El incidente ocurrió pasadas las 16:30 horas cuando la formación oriunda de Bahía Blanca se dirigía a Neuquén.

La formación quedó detenida en el lugar. Las tareas del retiro y reparación se demoraron hasta la llegada de unidades de reorganización y limpieza ferroviaria.

El hecho se desencadenó al ceder una alcantarilla sobre la trama ferroviaria, lo que provocó el descalce de los primeros vagones. Pese a la magnitud del impacto y los daños materiales en la infraestructura, el maquinista del tren resultó ileso.

Como consecuencia de la maniobra brusca, tres vagones perdieron la estabilidad e inclinaron su carga sobre el margen de las vías. La formación transportaba principalmente insumos variados, incluyendo alimento balanceado y maíz destinado a criaderos avícolas de la región. Gran parte del producto transportado se daño con el vuelvo.

Parte del cereal quedó esparcido a un costado de las vías tras la rotura de una de las tolvas. Durante las horas posteriores al siniestro, decenas de vecinos del sector se acercaron con bolsas y recipientes para recolectar el material derramado

Operativos de reparación y vías alternativas para los vecinos

El corte dejó inhabilitado el acceso que conecta la Ruta Nacional 22 con el barrio Otto Krause. La interrupción impidió de manera preventiva la entrada y salida de vehículos hacia la zona urbana habitada.

Desde el municipio y las fuerzas policiales informaron un trayecto alternativo para garantizar la conectividad de los pobladores. Los conductores deben tomar la calle perimetral al norte de las vías con dirección hacia el sector del Club Hípico El Chiripá, en jurisdicción de Villa Regina.

Los ferrocarriles y los rieles del futuro

Personal policial de la jurisdicción local mantuvieron un esquema de custodia durante toda la noche en el lugar del hecho. La medida buscó resguardar el resto de la carga y garantizar la seguridad perimetral de la formación varada.

Técnicos y cuadrillas de la empresa ferroviaria iniciaron las tareas de reparación de los rieles y el levantamiento de los vagones afectados. Se prevé que las labores de acondicionamiento de las vías se extiendan durante el transcurso del fin de semana para restablecer el servicio.DiarioRíoNegro.com

Los ferrocarriles y los rieles del futuro

Nota de Opinión

Por: Rodolfo Dalmati (para ElEconomista.com)

Más allá de intervenciones puntuales, no hay en la agenda pública una estrategia integral y sostenida para el desarrollo del sistema ferroviario.

Hace más de un siglo, los ferrocarriles en la Argentina eran un pilar fundamental para el desarrollo del país, con una red que llegó a ser una de las más importantes del mundo: superó los 47.000 km de longitud en la década de 1940. Sin embargo, la aparición de otros medios de transporte —como el automóvil, los colectivos y los camiones— conllevó la pérdida de su monopolio técnico, el desarrollo de la red vial y el abandono progresivo de diversos ramales.

En las últimas siete décadas y media se realizaron pocas modernizaciones. Entre las más destacadas figura la electrificación de los servicios suburbanos del Ferrocarril Roca durante la presidencia de Raúl Alfonsín.

En la década de 1990 se concesionaron los servicios de pasajeros y de cargas. La falta de control sobre dichas concesiones derivó en una degradación de la operación y de las condiciones de seguridad, lo que desencadenó diversos accidentes en el ámbito metropolitano, entre los cuales el más grave fue la tragedia del Ferrocarril Sarmiento en la estación Once, con un saldo de 52 víctimas fatales y más de 700 heridos.

A partir de ese hecho, durante la gestión del ministro Florencio Randazzo, se impulsaron mejoras mediante la adquisición de nuevo material rodante, el acondicionamiento de tramos críticos y el inicio de renovaciones integrales de vías en corredores como Buenos Aires–Mar del Plata, Buenos Aires–Rosario y en más de 1.500 km del Belgrano Cargas. Parte de estas obras tuvieron continuidad durante las administraciones de Mauricio Macri y de Alberto Fernández.

Lamentablemente, bajo el gobierno actual las obras y las inversiones en mantenimiento y renovación de vías se han paralizado casi por completo. El sistema ferroviario atraviesa hoy una etapa de severos recortes presupuestarios y de deterioro en sus prestaciones. Tras la declaración de la emergencia ferroviaria y la aplicación de políticas de ajuste desde 2024, el sector exhibe una marcada disparidad entre sus diferentes servicios.

Por un lado, los servicios suburbanos de pasajeros en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufren reducciones drásticas de frecuencias y cancelaciones diarias. Por otro lado, la escasez de repuestos para el mantenimiento del material rodante ha obligado a recurrir a la 'canibalización' de formaciones para reparar otras. Ramales clave como el Sarmiento, el Roca y el San Martín operan con esquemas reducidos o cronogramas especiales debido a la lentitud o suspensión de los trabajos en la infraestructura de vías. Este deterioro generalizado genera un importante malestar entre los usuarios y los empuja a migrar hacia medios de transporte menos eficientes para el traslado masivo de pasajeros en entornos urbanos.

Salvo contadas excepciones, los servicios de media y larga distancia se encuentran cancelados o padecen interrupciones prolongadas que impiden cualquier planificación. Solo algunos corredores —como Buenos Aires–Mar del Plata, Buenos Aires–Rosario y Buenos Aires–Junín— continúan operando con cierta regularidad, aunque con tarifas muy por debajo de su costo técnico, lo que demanda elevados niveles de subsidios estatales. Si bien el Gobierno nacional impulsa el traspaso de ramales regionales a las provincias, la iniciativa cuenta con escasa receptividad, dado que la mayoría de los estados provinciales no están dispuestos a asumir líneas deficitarias. Constituye una excepción el servicio prestado históricamente por Tren Patagónico en la provincia de Río Negro.

Es cierto que el transporte ferroviario de pasajeros es deficitario en términos financieros directos en casi todo el mundo. No obstante, su evaluación debe realizarse de manera integral. Una sola formación ferroviaria puede transportar hasta 2.000 pasajeros, volumen equivalente al de unos 30 colectivos. Si se suprimieran los trenes suburbanos en el AMBA y se volcara esa demanda al transporte automotor, la red vial colapsaría, haciendo prácticamente imposible la circulación por la ciudad.

En relación con el transporte de cargas, existe una gran deuda pendiente. En 2025 se trasladaron aproximadamente 24 millones de toneladas por ferrocarril, lo que equivale a apenas 5% del total de las mercancías movilizadas en el país, frente al 90% que se transporta en camión. Asimismo, el 35% del volumen ferroviario fue gestionado por la empresa estatal mientras que 65% restante correspondió a operadores privados como NCA, Ferrosur Roca y Ferroexpreso Pampeano.

Desde el punto de vista de la eficiencia, una formación estándar de carga equivale a la capacidad de unos 100 camiones, lo que entraña significativos beneficios económicos y ambientales. Ante este panorama, cabe preguntarse: ¿por qué el ferrocarril no logra captar un mayor volumen de carga?

Las causas son diversas:

* El mal estado de la infraestructura, que limita la marcha de los trenes a velocidades de entre 15 y 20 km/h.

* La falta de conservación de locomotoras y vagones.

* La escasa confiabilidad en los tiempos de entrega.

* La carencia de terminales de transferencia modernas, lo que genera severas demoras en la logística.

Diversos estudios señalan que las redes con densidades anuales inferiores a 1 millón de toneladas-kilómetro por kilómetro de red (ton-km/km) enfrentan serias dificultades para financiar el mantenimiento y la renovación de su infraestructura. En contraste, los sistemas ferroviarios más productivos del mundo registran densidades sustancialmente superiores. Con datos de 2021 y 2022, países como Estados Unidos y Australia alcanzaron densidades del orden de los 15 y 14 millones de ton-km/km respectivamente, mientras que la Argentina registró apenas 0,5 millones de ton-km/km. 

A su vez, según la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), en 2023 39,5% de las cargas ferroviarias correspondió a productos agrícolas y sus derivados, y 27,4% a materiales para la construcción. De este modo, casi 40% del tráfico ferroviario está sujeto a una marcada estacionalidad vinculada a los períodos de cosecha. 

El Gobierno nacional ha manifestado su intención de privatizar Trenes Argentinos Cargas (hoy bajo gestión estatal). Sin embargo, para que la operación resulte atractiva comercialmente para el sector privado, se requiere incrementar la densidad del tráfico y diversificar los tipos de carga, de modo de mitigar dicha estacionalidad. 

Hasta el momento, la acción oficial se ha concentrado en el recorte de las transferencias del Tesoro Nacional hacia la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) y las operadoras estatales. En consecuencia, las escasas obras de renovación o mejoramiento de vías se han ejecutado mediante crédito externo, el cual también se encuentra condicionado por las restricciones para el endeudamiento. Paralelamente, la reducción de personal operativo y de mantenimiento a través de retiros voluntarios y jubilaciones no reemplazadas ha generado un faltante crítico de trabajadores especializados y maquinistas. 

En materia de planificación, el único proyecto mencionado en el último tiempo es la construcción de un ferrocarril de carga hacia Vaca Muerta para el traslado de arena destinada al fracking, iniciativa con la que se busca atraer inversiones privadas. Actualmente, el insumo moviliza unos 2.000 camiones diarios entre Entre Ríos y Neuquén (aunque se han comenzado a desarrollar canteras más cercanas en Río Negro, como en Choele Choel y San Antonio Oeste), lo que genera un acelerado deterioro de las rutas y eleva los índices de siniestralidad vial. A pesar de la relevancia del proyecto, aún no se ha definido la traza ferroviaria, no se ha precisado el esquema de financiamiento ni se ha resuelto su principal limitante operativo: la marcada direccionalidad de la carga (origen de la arena – Vaca Muerta), que implicaría que las formaciones regresaran vacías. 

En síntesis, no parece existir hoy en la agenda pública una estrategia integral y sostenida para el desarrollo del sistema ferroviario argentino. Más allá de intervenciones puntuales o medidas de coyuntura, persiste la ausencia de un plan estratégico que defina qué red necesita el país y cómo adaptarla progresivamente en el tiempo. 

Recuperar y modernizar el ferrocarril no debe interpretarse únicamente como una política de transporte. Constituye una herramienta clave para elevar la competitividad económica, integrar el territorio, reducir costos logísticos y avanzar hacia una movilidad energéticamente eficiente y sustentable. En un contexto global donde la sostenibilidad y la eficiencia de recursos son prioritarias, resulta difícil justificar que el ferrocarril no ocupe un lugar central en la planificación nacional. 

El desarrollo ferroviario requiere ser asumido como una política de Estado, sustentada en objetivos de largo plazo y en la continuidad de las decisiones. El desafío no consiste en replicar el modelo del pasado, sino en construir un sistema moderno, eficiente y adaptado a las necesidades presentes y futuras de la Argentina. Solo así el debate dejará de centrarse en cómo evitar el deterioro del sistema para pasar a discutir cómo impulsarlo. 

Propuesta de reorganización del modelo institucional y operativo

Para hacer sostenible el sistema, se podría optar por un modelo institucional que separe la gestión de la infraestructura de la operación de los servicios, reestructurando las empresas públicas, racionalizando el personal directivo y discontinuando los servicios de pasajeros de larga distancia que carecen de competitividad técnica (especialmente en vías que no permiten superar velocidades de 40 a 50 km/h). 

Este esquema guarda similitud con el aplicado en países como España, donde opera una empresa de infraestructura dedicada (ADIF). En dicho modelo, la entidad estatal gestiona y moderniza la infraestructura (tanto en el aspecto civil como en el tecnológico y de señalización), garantizando el acceso en condiciones objetivas tanto a operadores públicos como privados, pero debe aclararse que el costo para el estado es significativo y es una operación deficitaria en forma directa. 

En cuanto al servicio de pasajeros, la prioridad debe centrarse en la consolidación de la red suburbana y en la rehabilitación gradual de corredores interurbanos o regionales únicamente cuando existan vías acondicionadas para velocidades de entre 80 y 100 km/h que permitan unir destinos en pocas horas (como los casos de Buenos Aires–Rosario o Buenos Aires–Mar del Plata). 

En el plano operativo, resulta conveniente avanzar hacia un sistema mixto público-privado con operadores eficientes y un esquema de subsidio enfocado en la demanda y no en la oferta. De este modo, la empresa debe orientar su gestión a satisfacer al usuario final. Bajo esta modalidad, el Estado subsidia directamente a los sectores prioritarios (trabajadores, estudiantes, jubilados) mediante la acreditación de fondos en la tarjeta SUBE o pases específicos para cubrir trayectos determinados. 

Por último, en el segmento de cargas, es aconsejable implementar un esquema de open access o vías públicas con formaciones privadas. Esto facilitaría la inversión privada en material rodante y en la construcción de terminales de transferencia estratégicas, liberando a las empresas de la carga financiera que representan las obras civiles de la vía y la señalización, y garantizando un transporte de mercancías más seguro, predecible y eficiente. 

7 de septiembre de 2026

El estado de las vías vuelve al centro de la discusión

Accidentes Ferroviarios

Más allá de las causas puntuales del accidente ferroviario de la empresa Ferrosur Roca S.A. entre las estaciones Corti y Calderón (vía Coronel Pringles), el descarrilamiento vuelve a poner el foco sobre el estado de la infraestructura ferroviaria bonaerense, particularmente en ramales que no fueron incluidos en los procesos de renovación de vías.

Especialistas del sector advierten que, en las condiciones actuales de buena parte de la red, los trenes deben circular a velocidades reducidas, de entre 30 y 40 kilómetros por hora, debido a las condiciones de las vías.

Los corredores hacia Mar del Plata y Rosario, en cambio, permiten mayores velocidades en aquellos sectores donde se realizaron obras de renovación de infraestructura.



La situación plantea una diferencia significativa entre los corredores que recibieron inversiones y aquellos que continúan operando sobre vías con mayores restricciones de velocidad.

Qué pasó con los “catangos” del ferrocarril

Uno de los cambios más importantes que atravesó el sistema ferroviario fue la reducción de las cuadrillas de vía y obra, cuyos trabajadores eran conocidos históricamente como “catangos”.

Estas cuadrillas tenían a su cargo el mantenimiento permanente y la revisión de las vías. Entre sus tareas se encontraban el control de las fijaciones, el ajuste de tornillos y elementos de unión de los rieles, la revisión de alambrados y la detección de posibles problemas antes del paso de las formaciones.

Según especialistas, antiguamente existían cuadrillas distribuidas a lo largo de los ramales y se realizaban controles periódicos de la infraestructura.

Incluso, antes del paso de determinadas formaciones, se enviaban pequeñas unidades ferroviarias —conocidas como “zorritas”— para inspeccionar el estado de la vía.

El sistema tenía como objetivo detectar anticipadamente cualquier inconveniente que pudiera afectar la circulación.

La privatización y el cambio en el mantenimiento ferroviario

La cantidad de cuadrillas de vía y obra se redujo considerablemente durante la década de 1990, en el marco del proceso de privatización y concesión de los servicios ferroviarios.

Desde entonces, distintas organizaciones y especialistas vienen señalando el deterioro de sectores de la red y la necesidad de recuperar políticas sistemáticas de mantenimiento e inversión.

El descarrilamiento del tren de Ferrosur en el ramal Coronel Pringles vuelve a instalar esa discusión.LaNuevaRadioSuárez101.3.com

4 de septiembre de 2026

Investigadores chinos desarrollan un “tejido bloqueador térmico” que enfría las vías ferroviarias y las protege del calor extremo del verano

Ingeniería Ferroviaria

Nuevo tejido térmico reduce el sobrecalentamiento de los raíles ferroviarios y podría mejorar su seguridad durante las olas de calor.

🚆 Tejido reflectante colocado directamente sobre el carril.

🌡️ Hasta 10,9 °C menos en pruebas posteriores en vías reales.

☀️ Más del 85 % de la radiación solar reflejada.

💧 Sin consumo continuo de agua.

🧲 Fijación magnética, desmontable y reutilizable.

⚙️ Instalación y retirada mediante un sistema automatizado.

🚄 Ensayado en líneas convencionales y de alta velocidad.

🌍 Nueva herramienta para adaptar el ferrocarril al calor extremo.

¿Por qué importa?

El acero ferroviario puede superar los 60 °C durante los episodios de calor intenso. El problema no es únicamente que el carril esté caliente: al aumentar su temperatura, el acero intenta expandirse y crecen las tensiones acumuladas en la vía, especialmente en los carriles soldados de forma continua.

Cuando se alcanzan determinados umbrales, los gestores ferroviarios pueden verse obligados a reducir la velocidad de los trenes o aplicar otras medidas preventivas. En casos extremos existe riesgo de deformación de la vía.

Investigadores del Korea Railroad Research Institute (KRRI) han planteado una respuesta bastante directa: impedir que buena parte de la energía solar llegue al acero. Para ello han desarrollado una especie de funda técnica reflectante que se coloca sobre determinadas zonas del carril durante los meses más calurosos y después puede retirarse.

No necesita electricidad para enfriar. Tampoco agua. Simplemente evita que el carril absorba tanta radiación.

Un problema ferroviario que empeora cuando sube la temperatura

Los raíles están preparados para trabajar bajo importantes variaciones térmicas. El problema aparece cuando se combinan temperaturas ambientales muy elevadas, radiación solar intensa y exposición prolongada.

El acero se calienta bastante más que el aire que lo rodea.

En las vías modernas de carril continuo soldado, esa expansión térmica está restringida. El resultado son mayores esfuerzos de compresión dentro de la propia vía. Si las condiciones mecánicas del conjunto no son adecuadas, puede aumentar el riesgo de pandeo lateral.

El cambio climático añade presión a esta ecuación.

La Agencia Ferroviaria de la Unión Europea publicó en 2026 su primera evaluación integral sobre la resiliencia climática del ferrocarril europeo. El 70 % de los administradores de infraestructuras consultados percibe un aumento del impacto de los fenómenos meteorológicos extremos sobre sus redes.

El calor no es el único enemigo. Inundaciones, lluvias intensas, desprendimientos, sequías y tormentas también están obligando a reconsiderar cómo se diseña y mantiene una infraestructura que debe funcionar durante décadas.

En Corea del Sur, la cuestión ya tiene consecuencias operativas concretas. El estudio científico que sustenta esta nueva tecnología recoge que los trenes deben reducir su velocidad cuando la temperatura del carril supera determinados niveles y que en julio de 2025 se registraron 67 retrasos ferroviarios relacionados con olas de calor, entre servicios convencionales y de alta velocidad.

Una funda reflectante para evitar que el carril absorba el calor

La solución desarrollada por KRRI recibe el nombre de Thermal Insulation Fabric (TIF), que puede traducirse como tejido de aislamiento térmico.

Su funcionamiento parte de un principio conocido en arquitectura: cuanto mayor sea la radiación solar reflejada por una superficie, menor será la cantidad de energía que termina transformándose en calor dentro del material.

La diferencia está en dónde se aplica.

En lugar de pintar permanentemente el acero, los investigadores utilizan un tejido de fibra de vidrio recubierto con una capa reflectante, acompañado de elementos magnéticos que permiten fijarlo directamente al carril.

La versión presentada por KRRI refleja más del 85 % de la radiación solar incidente.

Entre el tejido y el acero también queda una pequeña separación que contribuye al aislamiento. De esta forma se combinan dos efectos: menos radiación absorbida y menor transferencia térmica hacia el carril.

Un detalle importante: no hace falta cubrir todo el raíl

Una de las cuestiones estudiadas fue precisamente cuánta superficie debía protegerse.

Cubrir completamente un carril habría aumentado la cantidad de material, complicado la instalación y posiblemente interferido con operaciones ferroviarias.

Los ensayos determinaron que proteger principalmente el alma del carril, la sección vertical situada entre la cabeza y el patín, proporcionaba una relación especialmente favorable entre facilidad de instalación y reducción térmica.

También se optimizó el espesor del recubrimiento reflectante hasta aproximadamente 100 micrómetros.

Es un buen ejemplo de ingeniería práctica. La solución más eficaz no siempre consiste en añadir más material.

Entre 4 y 5 °C menos de media y reducciones máximas cercanas a 10 °C

El estudio publicado en Construction and Building Materials sometió la tecnología a pruebas sobre vías ferroviarias reales durante dos veranos.

Los resultados mostraron reducciones medias de temperatura de aproximadamente 4 a 5 °C, con una disminución máxima registrada en aquella campaña de 9,7 °C.

Las pruebas posteriores comunicadas por KRRI, realizadas también en infraestructura ferroviaria operativa, alcanzaron una reducción máxima de 10,9 °C.

La diferencia entre ambas cifras es importante editorialmente: 9,7 °C corresponde a los resultados publicados en el paper científico y 10,9 °C a las demostraciones posteriores anunciadas por el instituto.

El mayor efecto aparece, como cabría esperar, durante los periodos de radiación solar más intensa. Justo cuando el carril se aproxima a las temperaturas más problemáticas.

No significa que el tejido mantenga permanentemente las vías 10,9 °C más frías. Esa cifra representa la reducción máxima observada, mientras que el estudio científico sitúa el descenso medio en valores bastante más moderados.

Del laboratorio a una vía por la que circulan trenes

El proyecto resulta especialmente interesante porque ha superado la fase de pequeños ensayos controlados.

Durante el verano de 2024 se realizaron demostraciones sobre la línea ferroviaria de Gwangju, mientras que en 2025 la tecnología llegó a una infraestructura de alta velocidad: la Jungbu Inland Line, utilizada por los trenes KTX-EUM.

Las pruebas prolongadas en esta última línea se desarrollaron entre junio y octubre de 2025.

Eso introduce una exigencia que no aparece en un laboratorio: el material debe soportar vibraciones, radiación ultravioleta, suciedad, humedad, lluvia y, sobre todo, las fuertes corrientes de aire provocadas por trenes circulando a gran velocidad.

KRRI probó el sistema frente a los flujos de aire producidos por trenes KTX que circulan a 300 km/h.

La fijación magnética fue diseñada para soportar velocidades de viento de hasta 66 m/s, acompañada además por mecanismos adicionales de sujeción.

La ventaja frente a pintar las vías de blanco

La idea de utilizar superficies reflectantes para combatir el sobrecalentamiento no es nueva.

Los llamados cool roofs aplican este principio en edificios: cubiertas claras o revestimientos especiales devuelven una parte considerable de la radiación solar antes de que se convierta en calor. Estrategias parecidas se han estudiado para carreteras y otras infraestructuras.

En el ferrocarril también pueden utilizarse recubrimientos solares reflectantes sobre los carriles.

El tejido coreano intenta solucionar algunos de sus inconvenientes.

Una pintura debe aplicarse sobre el acero, mantener un espesor uniforme y conservar sus propiedades pese al desgaste y la exposición ambiental. Además, determinados revestimientos pueden complicar algunas tareas de inspección.

El tejido es desmontable.

Cuando llega la temporada cálida puede instalarse. Si es necesario inspeccionar el carril, limpiarlo o sustituir una sección deteriorada, puede retirarse. Después vuelve a colocarse.

Tras un año de exposición exterior, el estudio científico observó una pérdida de rendimiento de alrededor del 3 %, asociada principalmente a la decoloración producida por la radiación ultravioleta.

Las pruebas certificadas posteriores comunicadas por KRRI apuntan a una durabilidad potencial superior a 10 años, aunque esta última cifra procede de ensayos de durabilidad y no equivale todavía a diez años completos de funcionamiento ferroviario real.

También evita utilizar agua para enfriar el acero

Otra estrategia utilizada durante episodios de calor consiste en pulverizar agua sobre las vías.

Funciona, pero introduce una dependencia evidente: hace falta agua, equipos de bombeo, conducciones, mantenimiento y energía para operar el sistema.

Y existe una contradicción cada vez más difícil de ignorar. Las olas de calor severas pueden coincidir con periodos de sequía, precisamente cuando utilizar grandes cantidades de agua para refrigerar infraestructura resulta menos conveniente.

El tejido funciona pasivamente una vez colocado.

No hay bombas funcionando durante las horas de máxima temperatura ni suministro continuo de agua. La radiación solar simplemente encuentra una superficie mucho más reflectante antes de alcanzar el acero.

Una máquina coloca y retira el tejido

La propuesta no se limita al material.

KRRI ha desarrollado un equipo automatizado capaz de limpiar el carril, colocar el tejido y retirarlo cuando termina la temporada cálida.

El sistema es modular y puede ser transportado, montado y desmontado por dos operarios. Según los datos publicados por el instituto, puede trabajar a velocidades superiores a 2 km/h.

Este punto puede determinar buena parte de su viabilidad comercial.

Una solución ferroviaria puede funcionar perfectamente desde el punto de vista térmico y fracasar si obliga a cerrar durante demasiado tiempo una línea o necesita cuadrillas numerosas para instalarla.

Automatizar la operación reduce ese obstáculo y permite imaginar un modelo estacional: instalación antes del periodo de máximo calor, utilización durante el verano y retirada posterior.

Una tecnología que encaja en la adaptación climática del ferrocarril

El interés del proyecto va más allá de Corea del Sur.

La infraestructura ferroviaria europea fue construida en diferentes épocas y bajo condiciones climáticas que están cambiando rápidamente. La revisión de la red transeuropea de transporte TEN-T ya incorpora entre sus objetivos aumentar la resiliencia de las infraestructuras frente al cambio climático.

Eso abre espacio para soluciones de adaptación relativamente sencillas que puedan incorporarse a vías existentes sin reconstruirlas.

El tejido térmico tiene precisamente esa característica.

No exige sustituir el carril. Tampoco modificar completamente la plataforma ferroviaria. En teoría, puede añadirse sobre determinados tramos especialmente vulnerables y retirarse cuando deja de ser necesario.

Podrían priorizarse corredores expuestos a radiación solar intensa, zonas con historial de temperaturas críticas o puntos donde una reducción de velocidad tenga consecuencias especialmente importantes sobre el tráfico ferroviario.

De Corea del Sur al mercado

El proyecto comenzó a desarrollarse dentro de programas de investigación del KRRI entre 2022 y 2025, bajo la dirección del investigador Donghoon Kang.

El trabajo científico fue realizado por investigadores vinculados al Korea Railroad Research Institute y a la Universidad de Hanyang, y los resultados principales fueron publicados en 2025 en la revista Construction and Building Materials.

La tecnología ya ha dado otro paso poco habitual en proyectos de materiales experimentales.

KRRI ha firmado un acuerdo de transferencia tecnológica con la empresa surcoreana PITCHCABLE, que abarca tanto el tejido como el sistema utilizado para instalarlo y recuperarlo.

Además, la tecnología obtuvo en Corea del Sur la certificación New Excellent Technology (NET).

Por tanto, ya no se encuentra únicamente en laboratorio. Ha pasado por ensayos de campo, demostraciones sobre infraestructura ferroviaria operativa y transferencia hacia una empresa para avanzar hacia su comercialización.

Las limitaciones que todavía tendrá que resolver

Los resultados son prometedores, pero existen preguntas importantes antes de imaginar kilómetros de vías cubiertas con este material.

La primera es económica. Todavía falta conocer públicamente cuánto cuesta proteger un kilómetro de vía, incluyendo material, maquinaria, personal, almacenamiento, inspecciones y sustituciones.

También debe comprobarse la durabilidad real durante muchos años. Los ensayos acelerados pueden estimar una vida útil prolongada, pero no sustituyen una década de exposición a lluvia, contaminación, radiación ultravioleta, hielo, partículas metálicas, vibraciones y operaciones de mantenimiento.

Existe además una cuestión logística. Una red ferroviaria nacional tiene miles de kilómetros. Incluso con instalación automatizada a más de 2 km/h, probablemente no tendría sentido cubrirla por completo.

La aplicación más razonable podría encontrarse en tramos críticos identificados mediante sensores y modelos de predicción térmica.

Ahí aparece una combinación especialmente interesante: monitorización digital para saber dónde existe riesgo y protección pasiva únicamente donde hace falta.

Potencial

El cambio climático está obligando a replantear una parte de las infraestructuras construidas durante el siglo XX. No siempre será posible reemplazarlas, ni tendría sentido hacerlo.

Tecnologías como este tejido plantean otro enfoque: adaptar lo existente con intervenciones relativamente pequeñas, reversibles y reutilizables.

En el ferrocarril podría ayudar a reducir restricciones de velocidad durante olas de calor, disminuir la necesidad de refrigeración con agua y prolongar las condiciones seguras de operación de determinados tramos.

El concepto también podría trasladarse a otras superficies metálicas sometidas a fuerte radiación solar. Los propios investigadores apuntan hacia puentes de acero, barreras acústicas, instalaciones logísticas, equipamientos urbanos y determinadas superficies de edificios.

La clave estará en seleccionar bien dónde tiene sentido utilizarlo.

Cubrir indiscriminadamente cualquier superficie metálica probablemente no tendría lógica económica ni ambiental. Aplicarlo durante años sobre puntos donde el sobrecalentamiento genera riesgos, consumo de recursos o interrupciones recurrentes sí puede tenerla.

La adaptación climática también va de eso: pequeñas intervenciones colocadas exactamente donde hacen falta. EcoInventos.com

28 de agosto de 2026

Uruguay: Debido a un socavamiento en un tramo de vía, se suspende el servicio de pasajeros entre Tacuarembó y Rivera

Exterior

Redacción Crónica Ferroviaria

La Administración de Ferrocarriles del Estado del Uruguay informa que, debido a un socavamiento registrado en un tramo de la infraestructura de vía como consecuencia de las últimas lluvias torrenciales en la zona, el servicio de pasajeros entre Tacuarembó y Rivera se encuentra suspendido hasta nuevo aviso.

"Mientras se trabaja para restablecer las condiciones de seguridad de la vía y poder llegar nuevamente a Rivera, el servicio se realizará entre Tacuarembó y Tranqueras, tanto en el turno de la mañana como en el de la tarde", manifiesta el comunicado de AFE

Debido a la clausura de la vía en el kilómetro 562, entre Palo 1 y Palo 3 de la línea Rivera, los servicios de pasajeros previstos para el lunes 31 de Agosto se realizarán entre Tacuarembó y Tranqueras, con regreso a Tacuarembó.

Los servicios se cumplirán de acuerdo con el siguiente detalle:

Tren Nro. 1925: salida de Tacuarembó a las 07:00 horas, con llegada a la estación Tranqueras a las 08:24 horas.

Tren Nro. 1924: salida de Tranqueras a las 10:00 horas, con llegada a la estación Tacuarembó a las 11:24 horas.

Tren Nro. 1927: salida de Tacuarembó a las 14:00 horas, con llegada a la estación Tranqueras a las 15:24 horas.

Tren Nro. 1926: salida de Tranqueras a las 17:01 horas, con llegada a la estación Tacuarembó a las 18:25 horas.

Esta operativa se mantendrá mientras permanezca clausurado el tramo de vía señalado.

24 de agosto de 2026

Santa Fe: Descarrilamiento de varios vagones de una formación de la empresa Trenes Argentinos Cargas (Línea San Martín)

Accidentes Ferroviarios

Redacción Crónica Ferroviaria

Lamentablemente, tenemos que informar de otro descarrilamiento que ocurrió en el día de ayer a las 20:30 horas cuando una formación de la empresa Trenes Argentinos Cargas (Línea San Martín) circulaba con 33 vehículos, conteniendo cereales, con destino a Puerto Rosario.



El hecho ocurrió cuando dicha formación recorrió apenas 3,8 kilómetros de estación Rufino (S.F.), para el lado de estación Tarragona. Al parecer, se habría abierto uno de los rieles lo que hizo que se produzca el accidente. Menos mal que el tren circulaba a muy baja velocidad debido a los pasos a nivel existentes en la zona.

Ya la infraestructura de vía se encuentra expedita para el tráfico ferroviario.

Línea Belgrano Norte: Obra mantenimiento de la infraestructura de vía

Obras Ferroviarias

Redacción Crónica Ferroviaria

La empresa concesionaria Ferrovías SAC informa que en el marco de las tareas permanentes de conservación de la infraestructura ferroviaria, se llevaron adelante trabajos de mantenimiento en los puentes de hormigón ubicados sobre la autopista Camino del Buen Ayre.

Durante los domingos de los meses de Julio y Agosto, se realizaron intervenciones específicas sobre la infraestructura de vía. Las principales tareas ejecutadas fueron:

* Reemplazo de durmientes ubicados dentro del puente.

* Reemplazo de rieles.

* Ejecución de soldaduras aluminotérmicas.

* Descarga de piedra balasto.

* Trabajos de mecanizado pesado de vía.

Asimismo, en el horario nocturno se llevó adelante tareas complementarias, que incluyeron la regulación de luces de juntas.

Estas intervenciones, según la empresa concesionaria, forman parte de las acciones destinadas a preservar las condiciones de seguridad para la circulación de las formaciones y, al mismo tiempo, incrementar la confiabilidad y el desempeño de la infraestructura ferroviaria.

21 de agosto de 2026

Privatización del Belgrano Cargas: el fin de la exclusividad de las vías, nuevos operadores y peajes topeados

Privatizaciones

La licitación prevé inversiones por al menos u$s800 millones y un esquema de "open access" que permitirá sumar operadores privados. Cómo funcionarán los peajes y qué empresas podrán competir por el negocio ferroviario.

El Gobierno puso en marcha la privatización del Belgrano Cargas y Logística SA por 50 años y busca captar u$s800 millones de piso en obras obligatorias, aunque el monto final podría ser mayor por las inversiones adicionales que presenten las empresas para mejorar sus ofertas. La diferencia de este llamado radica en que separa la administración y mantenimiento de la infraestructura de la operación de los trenes

Según pudo saber Ámbito de fuentes oficiales, el objetivo es que los nuevos concesionarios asuman la administración y el mantenimiento de las vías e incrementen la capacidad de transporte, que actualmente opera en menos del 5% de la carga del país. La privatización abre la posibilidad de que ingresen nuevos operadores ferroviarios y elimina la exclusividad comercial vigente en los ramales.

Con este pliego podrán participar de la licitación constructoras, operadores ferroviarios, grupos logísticos y empresas vinculadas al agro y la minería. La diferencia de este llamado radica en que separa la administración y mantenimiento de la infraestructura de la operación de los trenes, lo que permitirá que distintos actores compitan por cada unidad del negocio.

El calendario previsto establece diez días para la publicación de los pliegos y otros 60 para consultas. Si no hay modificaciones, las ofertas se abrirán el próximo 11 de noviembre. La adjudicación no tiene todavía una fecha determinada y dependerá de la cantidad de propuestas y las observaciones que surjan. Entre los grupos que ya manifestaron públicamente algún grado de interés aparecen cerealeras, Grupo México y Roggio.

Infraestructura y trenes a concesionar: el peaje como principal incentivo, pero topeado

La mirada está puesta directamente en el plan de infraestructura, ya que entre las líneas Belgrano, Urquiza y San Martín las obras obligatorias están valuadas en alrededor de u$s800 millones y debe realizarse durante los primeros cinco años de la concesión. Del otro lado, el incentivo de la concesión estará en el peaje, que estará topeado.

Sin embargo, ese número funcionará como un piso, debido a que el pliego incluye también un menú de obras optativas que otorgarán puntaje adicional en el proceso de selección a los oferentes, por lo que en el Gobierno consideran difícil que una empresa pueda imponerse limitándose exclusivamente al programa obligatorio.

Por ello, es que se evita poner un número determinado de la inversión total que podría movilizar el proceso. En los últimos meses circularon proyectos privados que hablaban de desembolsos por hasta u$s3.000 millones, aunque en el Ejecutivo consideran prematuro tomar esa cifra como referencia. "Están inflados", aseguró una alta fuente, debido a que ese monto podría incluir inversiones a lo largo de los 50 años de concesión y también la incorporación de nuevo material rodante.

La lógica detrás de las obras optativas es que cada concesionario pueda decidir dónde concentrar las inversiones. Así, podrá priorizar ramales vinculados con la región núcleo, el norte argentino, el sector minero u otros corredores.

El principal incentivo del concesionario estará en el peaje a aplicar, que incluye una banda -con mínimo y máximo-, y el concesionario podrá aplicar un incremento del 15% sobre el peaje ofertado, además del beneficio derivado de aumentar la cantidad de trenes y mejorar la rotación de las formaciones.

Peajes a pagar:

* Belgrano: u$s0,00755 por tonelada/kilómetro como mínimo y u$s0,02163 tn-km como máximo.

* Urquiza: u$s0,00821 tn-km, mínimo; y u$s0,02477 tn-km como máximo.

* San Martín: u$s0,00708 tn-km como mínimo y u$s0,02034 tn-km, máximo.

Belgrano Cargas opera actualmente alrededor de 7.000 kilómetros de vías, frente a una red que llegó a tener cerca de 15.000 kilómetros, y cuenta con aproximadamente 4.000 trabajadores. El personal será distribuido entre los distintos contratos que surjan del proceso de privatización.

Entre las obras consideradas estratégicas aparece la que busca destrabar el ingreso del Belgrano a Rosario. El Circunvalar Rosario actualmente está ejecutada en más de un 50% y su finalización quedará a cargo del futuro concesionario. El proyecto es uno de los principales cuellos de botella de la red, ya que sólo pueden ingresar dos trenes por día, pese a que la demanda permitiría elevar esa cantidad hasta doce, según fuentes oficiales. Si bien el pliego establece un plazo máximo de cinco años, fuentes oficiales estiman que podría estar terminada en dos años y medio.

La totalidad de los trenes está tasado en torno a u$s500 millones y los recursos no ingresarán al Tesoro, sino que serán destinados a un fideicomiso para financiar parte de las obras ferroviarias.

El pliego prevé que ganador de la concesión de infraestructura de cada línea tendrá la opción de comprar aproximadamente la mitad del material rodante correspondiente, tomando como referencia su valor de tasación. El resto se venderá mediante subasta y podrá ser adquirido incluso por el mismo grupo.

Ese dinero ingresará al fideicomiso y será utilizado para repagar parcialmente las obras obligatorias a medida que sean ejecutadas. Aunque no será un adelanto de fondos, sino que el concesionario deberá certificar el avance de las obras cada seis meses y recibirá los desembolsos.

El Gobierno apunta a cuadruplicar la carga transportada por tren

Más allá del ingreso de capital privado, la apuesta oficial es modificar la participación del ferrocarril, que actualmente es de menos del 5% de las cargas y se concentra en un 80% de transporte de cereales. Otros países ferroviarios, sin embargo, tienen entre un 15% y un 20% de transporte de cargas.

El diagnóstico oficial es que el problema no está únicamente en la falta de demanda, sino en la capacidad del sistema para absorberla. Hay corredores donde las empresas solicitan transportar hasta tres veces el volumen que actualmente puede ofrecer el ferrocarril.

La minería aparece como uno de los sectores centrales para explicar esa demanda futura. La línea San Martín llega hasta San Juan, donde se concentran grandes proyectos de cobre, mientras que el Belgrano atraviesa provincias como Catamarca, Salta y Jujuy, con desarrollos vinculados al cobre y al litio.

Con la desregulación a la cabeza, la intención es que mejora en las vías permita aumentar la frecuencia, reducir los tiempos de viaje y habilitar el ingreso de nuevos operadores. El esquema sería "open access" que implica que cualquier compañía incorpore locomotoras y vagones y page un peaje al concesionario, generando también una concentración de capitales.

Se rompería con la exclusividad comercial y una cerealera, minera o compañía logística podría adquirir sus propias formaciones y convertirse en operador ferroviario si considera que el servicio disponible no satisface sus necesidades. Por:  Erika Cabrera para Ámbito.com

13 de agosto de 2026

Línea Mitre: Otro fin de semana largo sin trenes de pasajeros entre Retiro y Tigre

Obras Ferroviarias

Redacción Crónica Ferroviaria

La empresa Trenes Argentinos Operaciones informa que los servicios de pasajeros del ramal Retiro - Tigre y viceversa de la Línea Mitre, estarán interrumpido los días 15, 16 y 17 de Agosto de 2026.

La extensión del corte durante 3 días se debe a que se realizarán intervenciones de manera simultánea en varios sectores de la traza. En la cercanía de la estación Vicente López se intervendrán puentes y alcantarillas; mientras en la infraestructura de vía, desde la avenida Dorrego y hacia la estación Lisandro de la Torre, se recambiará el tercer riel eléctrico por uno de aluminio.

Asimismo, se realizará el recambio de un aparato de vía en la cercanía de estación San Fernando. Para su ejecución es necesario mayor tiempo que los cortes nocturnos y por eso se definió el fin de semana largo para su ejecución.

Con relación a los ramales José León Suárez y Bartolomé Mitre circularán limitados entre las estaciones Belgrano "R" y las terminales bonaerenses por obras esenciales de renovación de infraestructura de vías. 

Línea San Martín: Recorrido limitado entre Villa del Parque - Pilar - Dr. Cabred los días domingos y lunes próximo

Obras Ferroviarias

Redacción Crónica Ferroviaria

La empresa Trenes Argentinos Operaciones informa que los días domingo 16 y lunes 17 de Agosto próximo de 07:30 a 16:00 horas los trenes de pasajeros circularán con recorrido limitado entre las estaciones Villa del Parque - Pilar - Dr. Cabred de la Línea San Martín.

El motivo se debe a obras que se realizarán en la zona de la infraestructura de vía.

11 de agosto de 2026

Proyecto de Ley para declarar la nulidad absoluta de los contratos de concesión

Proyecto de Ley

Redacción Crónica Ferroviaria

Se encuentra en la Comisión de Transporte de la Honorable Cámara de Diputados un Proyecto de Ley solicitando declarar la nulidad absoluta e insanable de los contratos de concesión que motivaron la transferencia a empresas privadas de los derechos de uso de la infraestructura de vía y material rodante del sistema ferroviario. Creación de la empresa "Ferrocarriles del Estado Argentino"

Dicho trámite recayó en el Expte. 3795-D-2026 del 07 de Agosto del corriente año, siendo los firmantes de dicho Proyecto de Ley los Diputados Nacionales: 

Néstor Pitrola (Partido Obrero en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores - Buenos Aires) y Romina Del Pla (Partido Obrero en el Frente de Izquierda y de Trabajadores - Buenos Aires).

Fundamentos

Hace 16 años, un crimen contra la clase obrera, el crimen de Mariano Ferreyra, puso en la escena nacional la cuestión del negociado ferroviario por parte de los  concesionarios privados, el gobierno y la burocracia sindical. Un año y medio después, la masacre de Once producía una crisis política en torno al punto. Se trató de una masacre doblemente evitable, porque es resultado del vaciamiento ferroviario y porque de haberse tomado las medidas correspondientes tras el crimen de Mariano, se podría haber evitado el accidente ocurrido un año y medio después.

La gran movilización popular por ambas cuestiones obligó a un cambio en la política ferroviaria del gobierno kirchnerista de entonces. Pero se ha hecho sobre las mismas bases sociales y económicas de fondo y partiendo de la impunidad tanto de los grupos empresariales intervinientes como de los funcionarios, burócratas sindicales y gobiernos que se asociaron en la causa antinacional del vaciamiento ferroviario.

La condena a Pedraza, a un sector de la patota asesina y de los policías que liberaron la zona para la emboscada criminal contra los tercerizados ferroviarios, fue una conquista del movimiento popular –contra todas las trabas y maniobras que se orquestaron desde lo más alto del poder político del momento, con ministros y funcionarios operando para proteger a los condenados. Otro tanto ocurrió con las parciales condenas por la masacre de Once.

Hoy, el gobierno de Javier Milei ejecuta un brutal desfinanciamiento del sistema ferroviario, con cierre de boleterías y de servicios, y una política de destrucción de los salarios, despidos masivos y retiros voluntarios que han derivado en situaciones gravísimas, como el choque de trenes en Palermo en mayo de 2024. El objetivo del gobierno, que ejecuta y anuncia nuevos tarifazos, es lisa y llanamente preparar una nueva ola privatizadora que ignora por completo el rol de servicio público del sistema ferroviario, colocándolo como una oportunidad de negocios privados más.

Hace unas semanas, los alarmantes informes presentados por la Unión Ferroviaria de la seccional Oeste del Gran Buenos Aires volvieron a poner sobre la mesa la necesidad de discutir el funcionamiento operativo del sistema ferroviario, las condiciones del transporte, la situación salarial de sus trabajadores y las medidas necesarias para garantizar la seguridad de trabajadores y usuarios.

Tras años de cajoneo de este proyecto, presentado una y otra vez por la banca del Partido Obrero en el Frente de Izquierda, volvemos a insistir con su urgente tratamiento, como parte de una propuesta transicional que pone a los trabajadores como protagonistas y como cabeza de una reorganización social, económica y política nacional.

La lucha por estas reivindicaciones es el homenaje militante que hacemos a nuestro  compañero Mariano Ferreyra.

A continuación reproducimos una actualización de los fundamentos que acompañaron el proyecto en una de sus últimas presentaciones:

Antecedentes históricos

La historia del Ferrocarril (FFCC) en la Argentina es la historia de la lucha contra la entrega y la subordinación de la burguesía gobernante al capital extranjero. 

El ferrocarril nace por impulso del Estado Argentino en 1854, lo que echa por tierra con el mito de que fueron desde el comienzo propiedad británica.

Scalabrini Ortiz (“Historia de los Ferrocarriles Argentinos”) desmitifica también que, por ser estatales, eran sinónimo de ineficiencia, onerosidad y pérdidas. Daban ganancias y sus tarifas eran inferiores en un 50% a las de los ferrocarriles particulares. Pero ya en 1889 los gobiernos de Juárez Celman, Carlos Pellegrini y Julio A. Roca, los iban entregando al capital inglés en condiciones tales “que cualquier ciudadano argentino pudo adquirir porque la operación no requería ni un centavo de capital efectivo” (ídemS. Ortiz).

Los gobiernos entreguistas habían “hipotecado” los ferrocarriles en aras de la creación de una deuda externa, para finalmente privatizarlos (Lisandro Martínez, “Burguesía Nacional, Ferrocarriles, Impunidad Criminal”). Las privatizaciones fueron con ganancias mínimas “garantizadas” (ídem). ¿No suena esto a los millonarios subsidios volcados en las últimas décadas a las concesionarias por el régimen K continuando al menemismo?

Ya entonces la resistencia popular se manifestaba: 15.000 personas se movilizaron en el Frontón de Buenos Aires para oponerse. En todo el período, la clase obrera, en particular la ferroviaria, se opuso a la entrega con huelgas y movilizaciones. En 1912 se produce la más larga: 52 días. En 1941, con 41.198 km. de vías férreas, Argentina ocupaba el octavo lugar entre los países del mundo, después de EE.UU., Rusia, India, Canadá, Alemania, Francia y Australia.

Revisados los ferrocarriles en 1944/45, el capital privado tenía una red de 29.094 km. de vías y el estatal 12.942. Pero era un reparto en desmedro del ferrocarril estatal, que cumplía un rol de fomento llegando a zonas pobres o de poca densidad de población; reservando al ferrocarril privado las zonas de alta producción. 

Una injusta “división de tareas” entre lo estatal y privado, con el objetivo de socializar las pérdidas y privatizar las ganancias.

El gobierno de Juan Domingo Perón nacionalizó la red ferroviaria. El Estado argentino compró en 1947 todas las compañías de capital francés e inglés existentes al 1 de Julio de 1946. La industria ferroviaria tuvo un impulso. Por ejemplo, en los Talleres de Córdoba, pertenecientes al Ferrocarril Belgrano, se fabricó la primera locomotora a vapor. Otro tanto ocurrió con la empresa FADEL de Liniers.

Pero el excesivo monto pagado a los monopolios por la estatización generó enormes polémicas. “Los Ferrocarriles valían menos de 1.000 millones de pesos. El gobierno peronista pagó cerca de 3.000 millones a la cotización de los valores ferroviarios argentinos en Londres... Según la revista Economía y Finanzas del 15 de julio de 1954 - editada por el Ministerio de Hacienda del gobierno peronista-, el 89% de las locomotoras adquiridas y el 71,9% de los rieles tenían más de treinta años de uso...” (La clase dirigente argentina frente al imperialismo, Milciades Peña). Este pago excesivo descapitalizó en gran medida al Estado argentino e impidió que se desarrollara una política de inversión industrial tanto en materia ferroviaria, como en otros rubros.

Con la llamada “Revolución Libertadora” de 1955, es decir, el “golpe gorila”, Argentina se somete a los dictados del Fondo Monetario Internacional -del cual no era parte hasta ese momento- y a través de ese organismo, las industrias automotrices, de neumáticos y petroleras empiezan a exigir bajo el nombre de “reestructuración” la entrega de los ferrocarriles a capitales privados, dándose los primeros pasos a través del “Plan Prebisch”.

En estos años se destacan las luchas ferroviarias en la denominada “resistencia” a la Libertadora. En 1958 asume el gobierno de Arturo Frondizi y Álvaro Alsogaray, su ministro de Economía viaja a EE.UU. para acordar la venida del General Thomas Larkin para un estudio de transportes a cargo del Banco Mundial.

Así se diseñó el denominado “Plan Larkin” que consistía en abandonar el 32% de las vías existentes, despedir 70.000 ferroviarios, reducir a chatarra todas las locomotoras a vapor, 70.000 vagones y 3.000 coches de pasajeros para comprar todo al exterior. A mediados de 1960 se empieza a aplicar el Plan Conintes con el objetivo de militarizar a los ferroviarios. “Para combatir el terrorismo”, decía el decreto. En 1961 se produce una huelga de 42 días oponiéndose a este desguace, logrando frenar parte de este intento.

Asume Illia (1963/1966) y habla del “déficit” ferroviario y que podía darle continuidad al Plan Larkin con un anunciado “plan Trienal o Nacional de Desarrollo”. Hay también paros y huelgas. Luego llega el golpe de Onganía. El ferrocarril fue intervenido, militarizado y puesto a desguace, enfrentando la resistencia de las bases ferroviarias.

En la última dictadura militar, Ferrocarriles Argentinos, como todas las empresas del Estado, fue obligada a endeudarse innecesariamente como garantía de créditos que tomaban empresarios privados dando origen a la fraudulenta deuda externa. Hubo cierre de ramales, de 350 estaciones, de los talleres Strobel, Santa Fe y Cruz del Eje y 50.000 despidos: de 154.000 ferroviarios quedaron 95.000. Todo esto manchado con la sangre de trabajadores ferroviarios desaparecidos, como Víctor Vázquez y tantos otros torturados y encarcelados. Por ello el 27/4/79, los gremios ferroviarios adhirieron al paro general convocado por la CGT.

Con el gobierno de Raúl Alfonsín, se intentó aplicar el llamado “Plan Terragno”. Mediante el nombre “reformulación de la empresa estatal”, se pretendía dividir en cuatro partes la empresa auspiciando el gerenciamiento privado y sin invertir ni un peso. Siguió la corrupción y el vaciamiento.

Pero es con la asunción del presidente Carlos Menem cuando se produce un gran desenlace privatista. Con la Ley de Reforma del Estado avanzan en el desguace y la privatización de los Ferrocarriles Argentinos. Así comienza el ataque despiadado a la empresa y a los trabajadores ferroviarios. Heroicas huelgas de 1991 y 1992, superando a las burocracias sindicales asociadas al gobierno, llevan a Menem a plantear “ramal que para, ramal que cierra”. Ese slogan termina transformándose en “ramal que se concesiona, ramal que desaparece”, según denunciaban los trabajadores del riel.

El decreto Nº44/90 anula la corrida de 58 trenes de pasajeros interurbanos, desarticulando el traslado en provincias como Río Negro, Neuquén, Jujuy y Formosa.

El Nº45/90, desplaza a 1.500 trabajadores, altamente capacitados, a la DGI (Dirección General Impositiva). El Nº46/90 licencia a 5.000 agentes con más de 62 años de edad, con 40 de experiencia en la empresa. El decreto Nº47/90 prescinde de otros 1.500 trabajadores. Siguieron las concesiones y la entrega de la explotación a manos privadas con los sucesivos gobiernos hasta hoy.

El kirchnerismo

El régimen kirchnerista mantuvo durante más de una década todo el esquema privatista de la “patria concesionaria”. Ante el hundimiento de las privatizaciones de las empresas estatales y el desarrollo de la crisis económica potenciada por la super devaluación monetaria realizada por Duhalde, el régimen K decidió salvar este régimen con una fabulosa política de subsidios a los concesionarios. Se ha dicho que esto era una subvención al salario obrero, cuando se trata en realidad no sólo de una subvención a los concesionarios privados, sino a toda la clase capitalista para que mantenga un esquema de bajos salarios: “garantía de transporte barato de la fuerza de trabajo” según palabras de CFK en la Bolsa de Valores en agosto de 2013. Más de 100 mil millones de pesos fueron entregados en esta larga década a los concesionarios ferroviarios.

Esto fue disfrazado con el ‘relato’ de que el Estado estaba ayudando a crear una clase burguesa nacional. Se trataba de un grupo de aventureros que se llenaron los bolsillos en forma parasitaria. Porque en lugar de invertir ese dinero en el mantenimiento y desarrollo de la infraestructura ferroviaria, se lo robaba y/o lo invertía en otros negocios.

Los Cirigliano, por ejemplo, comprando líneas de colectivos en todo el país, incluso en el exterior. El desvío de fondos fue no sólo corrupto sino criminal. Como sigue ocurriendo hoy, los pasajeros viajaban como ganado, los servicios se cancelaban, los ‘accidentes’ se multiplicaban. Las direcciones sindicales burocráticas fueron cooptadas por el gobierno K. Se introdujo un sistema de ‘tercerización’ laboral regenteado por la propia burocracia sindical de la Unión Ferroviaria y de La Fraternidad. Por oponerse a esta situación que sometía a miles de ferroviarios a reducciones salariales del 50% y la falta de estabilidad laboral fue asesinado por una patota, Mariano Ferreyra, miembro del Partido Obrero y gravemente heridos otros compañeros. Producto de la movilización popular fueron juzgados y condenados los autores materiales del crimen, así como algunos de sus autores intelectuales (Pedraza).

Pero la asociación entre burócratas sindicales entreguistas, concesionarios-capitalistas y funcionarios corruptos K (Jaime, Schiavi, Luna, De Vido, etc.) no fue condenada. El gobierno la preservó. Esta fue la causa directa de las catástrofes de Flores, Once y Castelar en el FC Sarmiento que dejó decenas de muertos y centenares de heridos.

Antes el gobierno no quiso escuchar la voz de los estallidos y broncas de usuarios reventadas en Constitución y en Haedo. La movilización popular en repudio al asesinato de Mariano Ferreyra y a la masacre de Once, es la que obligó al gobierno a modificar su política. Al asumir Randazzo como Ministro de Transporte, se vuelve a asestar otro golpe al FFCC al pretender cerrar definitivamente los talleres ferroviarios estatales y privados nacionales. En su lugar armaron un súper endeudamiento con monopolios chinos importando más de 1000 coches. El ‘plan’ final de un gobierno impotente y corrupto, en el tramo final de su mandato, fue importar más vagones y locomotoras, rieles, repuestos y hasta… durmientes. Desarrollar a fondo una política de desindustrialización, como lo evidencia, por ejemplo, el cierre de los talleres Emfer y Tatsa tirando al óxido capital-maquinaria apto para la fabricación de trenes y desperdiciando más de 300 trabajadores altamente especializados capaces de construirlos. Sin dudas, es necesario la reapertura integral de todos los talleres cerrados en el marco de la empresa estatal ferroviaria única.

Este endeudamiento millonario (más de 1400 millones de dólares desde el 2010): ¿no hubiera servido para reequipar nuestros talleres a fin de que cubran esta necesaria producción de material ferroviario? Daría así un impulso a la lucha contra la desocupación en lugar de jactarse por la distribución de planes meramente asistencialistas. Este superendeudamiento con los monopolios chinos no es una salida a la crisis del FFCC, sino una emergencia y un nuevo negociado de características semicoloniales, que copia el esquema del siglo XIX con los ferrocarriles británicos.

La Ley 27.132 de 2015

Aunque el ‘relato’ anunciaba la “reestatización” del FFCC, la Ley 27.132 que se aprobó en 2015 a instancias del ministro Randazzo sólo habla de una “política de reactivación” ferroviaria. De esta forma, pasaron la esponja a 20 años de vaciamiento y mintieron sobre el futuro. El artículo 2° consagró “la participación pública y privada en la prestación y operación de los servicios ferroviarios”. Planteó “renegociar los contratos de concesión” en el transporte de cargas: Nuevo Central Argentino (Aceitera Deheza), Ferroexpreso Pampeano (Techint) y Ferrosur Roca (Cementera Camargo Correa).

Sectores altamente rentables. En todos ellos sólo pasó a la nueva empresa ferroviaria estatal el porcentaje accionario actual del Estado en esas sociedades, un 16%. La ley sólo indicó que estos ramales deben ser abiertos a todos los “usuarios” que se anoten en un Registro especial, algo reclamado por otros grupos exportadores de granos y minerales. También planteó la “renegociación” de los contratos de concesión en sectores del transporte de pasajeros como el FFCC Urquiza (grupo Roggio) y Belgrano Norte (Ferrovías-Emepa). En su artículo sexto consagró la mantención de la Sociedad Belgrano Cargas y Logística SA. En el Belgrano Cargas, que abarca 13 provincias y todo el corredor de la soja, está la crema del negocio. Su modernización, encarada en ese momento por los acuerdos leoninos con China era una exigencia del Banco Mundial y de las grandes compañías exportadoras para abaratar el costo de la logística argentina. Se trató de una inversión del Estado de 6000 millones de dólares “para entregar a las economías regionales”, según señaló Marcelo Bosch en ese momento como presidente del Belgrano Cargas.

La ley permitió en sus artículos 14, 17 y 19 la gestión de distintos servicios ferroviarios “por sí, por intermedio de terceros o asociada a terceros”. No sólo puede concesionar los servicios, sino que mantiene en pie la tercerización-superexplotación de los trabajadores. La lucha contra esto costó la vida de Mariano Ferreyra (y centenares de despidos y persecuciones) por la patota de Pedraza. La ley no planteó ningún tipo de auditoría, ni inventario de los bienes que el Estado pasa a “administrar” en forma directa. Es un operativo de encubrimiento: tendrían que rendir cuentas de miles de millones de pesos en subsidios otorgados a las concesionarias.

Los Cirigliano, a cargo del Sarmiento, compraron una red de empresas de colectivos en el país (1700 unidades) y en el exterior. La secretaría de Transportes lo permitió. Es cómplice de los accidentes de Flores, Once y Castelar con centenares de muertos y heridos.

La movilización contra el crimen de Mariano y por la masacre de Once, obligaron a cambiar de política. La ley de 2015 pretendió tapar la responsabilidad de los K y de sus concesionarios entenados: es también una ley de Punto Final.

Pero no se trata sólo del pasado, sino del presente y futuro ferroviario. El gobierno primero cerró contratos con los chinos para importar vagones y repuestos y luego envió el Proyecto que crea Ferrocarriles Argentinos. Un super endeudamiento que golpea cualquier industrialización nacional. Una primera víctima fue el cierre de los talleres Emfer y Tatsa que bajo los Cirigliano vendían a precio de oro reparaciones y material ferroviario.

“Con la compra de nuevo material rodante a China, se abre un nuevo ciclo en el FFCC. Ya no es el vaciamiento indiscriminado, hay una reconstrucción selectiva, parcial y proimperialista sobre las ruinas del viejo ferrocarril” (Lista Gris). Como con YPF SA en petróleo, abrieron un nuevo ciclo de privatización ferroviaria.

El macrismo

La asunción de Mauricio Macri no alteró el espíritu privatista latente en la Ley de 2015; por el contrario, lo profundizó bajo la máscara de la "modernización". El gobierno de Cambiemos utilizó la estructura remanente para beneficiar al capital concentrado agroexportador, dándole prioridad absoluta a las obras del Belgrano Cargas para abaratar los costos de las grandes cerealeras, mientras abandonaba los servicios de pasajeros.

El golpe más duro de este período fue el desmantelamiento definitivo de Ferrobaires entre 2016 y 2018, lo que provocó la cancelación de decenas de ramales de larga distancia y sumergió nuevamente a pueblos del interior bonaerense y de provincias linderas en el aislamiento. Este desmantelamiento además redundó en 2000 despidos de trabajadores ferroviarios.

A la par, la política del macrismo incluyó la entrega de talleres ferroviarios, como el Mechita a una multinacional rusa (TMH), y de tierras para la especulación inmobiliaria como ocurrió en Palermo y otros barrios de la CABA, para el beneficio de las corporaciones de la construcción amigas del poder, en lugar de garantizar la renovación integral del tendido de vías y los sistemas de señalamiento, entre otras cuestiones.

El gobierno de Alberto Fernández

El retorno del peronismo bajo el Frente de Todos (luego Unión por la Patria) mantuvo intacto el esquema estructural heredado. A pesar del discurso de "recuperación estatal", el ministerio de Transporte y sus sucesivas gestiones optaron por consolidar el statu quo. La prueba más flagrante de esto fue la prórroga sistemática de las concesiones de carga privadas a las grandes patronales —como Ferroexpreso Pampeano (Techint), Nuevo Central Argentino (Aceitera General Deheza) y Ferrosur Roca (Loma Negra)— cuyos contratos de los años 90 comenzaron a vencer y recibieron sucesivas extensiones hasta el día de hoy para seguir usufructuando la infraestructura pública.

El llamado "Plan de Modernización del Transporte" se redujo a una política de maquillaje: inauguración de estaciones y pasos bajo nivel mientras el corazón del sistema —las vías, la infraestructura de potencia y el material rodante— sufría una degradación silenciosa por falta de presupuesto real.

La gestión de las empresas estatales (Trenes Argentinos) se convirtió en un botín político de las distintas facciones del gobierno en sintonía con la burocracia sindical de la Unión Ferroviaria y La Fraternidad. Esta alianza garantizó la continuidad de la precarización laboral y la tercerización en áreas clave como seguridad, limpieza y mantenimiento de vías. Hacia el final del mandato, la falta de repuestos legítimos obligó a la práctica del "canibalismo" de formaciones (desmantelar un tren para arreglar otro), reduciendo frecuencias, aumentando las cancelaciones y preparando el terreno para una nueva crisis de seguridad.

El gobierno de Javier Milei

La llegada de Javier Milei al poder representa un salto cualitativo en la destrucción del sistema ferroviario nacional, asumiendo explícitamente el programa de liquidación total que el menemismo no llegó a concluir. Mediante la declaración de la "Emergencia Ferroviaria" (extendida hasta 2028) y la inclusión de las empresas del sector en los planes de privatización de la "Ley Bases", el gobierno ejecuta un ahogo financiero deliberado y criminal.

Este vaciamiento presupuestario se traduce en la quita total de subsidios que luego terminan pagando los usuarios con los tarifazos, la falta de obras de seguridad esenciales, la falta de mantenimiento elemental y la infraestructura obsoleta, y el cierre masivo de boleterías en el interior. La reducción de la planta de trabajadores mediante miles de despidos y retiros voluntarios forzados por los pésimos salarios persigue el doble objetivo de quebrar al colectivo obrero y abaratar los costos de las empresas de cara a su entrega al capital privado.

Las consecuencias de esta política de desidia planificada no tardaron en llegar de la forma más brutal, con el choque de trenes de la Línea San Martín en Palermo, ocurrido en mayo de 2024, que dejó más de 90 heridos. Este siniestro, tal como denunciaron los trabajadores, fue el resultado directo del robo de cables de señalamiento que el gobierno se negó a reponer y de la falta de radiocomunicaciones operativas. El gobierno utiliza el colapso que él mismo provoca, y que se ha manifestado de esta forma alarmante, para justificar el desguace del Belgrano Cargas y de la Sociedad Operadora Ferroviaria (SOFSE), concibiendo al transporte no como un derecho social, sino como un nicho de negocios para monopolios locales y extranjeros.

El reciente informe difundido por la seccional Haedo de la Unión Ferroviaria, y que se ha difundido en medios nacionales y fuera traído por sus dirigentes a este Congreso, da cuenta de la gravedad de la situación que atraviesa el sistema ferroviario nacional.

Se detalla allí: la falta de personal técnico (más de 4.500 se fueron por los bajos salarios) y la ausencia de banderilleros en los pasos a nivel; la utilización de material rodante obsoleto y kilómetros de rieles con más de 100 años de antigüedad; falta de mantenimiento y de obras de infraestructura, que también se denuncia obsoleta en muchos casos; situaciones de alto peligro como los relés y armarios eléctricos de la Estación Once, que incluyen fusileras de 600 volts y están montados sobre estructuras de madera reseca sin protección; entre otras situaciones muy graves.

A esto se suman documentos de la Auditoría General de la Nación, que mencionan irregularidades, fallas en controles y restricción presupuestaria en tareas de mantenimiento en el Ferrocarril San Martín, línea que registra un crecimiento de 72% de accidentes en 2024. Y también informes de otros gremios como La Fraternidad, que denuncia que bajo el gobierno libertario se redujeron 250 servicios, se perdieron 348 puestos de trabajo de maquinistas, se contabilizan 37 unidades menos, y se cerraron 12 ramales.

El plan del gobierno, en definitiva, es profundizar una política de vaciamiento para avanzar con la privatización, anunciada en primera instancia para las líneas de carga, que son las más rentables. Una política que, como ya señalamos, se viene impulsando hace décadas bajo los distintos gobiernos que beneficiaron a distintos grupos empresariales.

Un plan de reconstrucción ferroviaria de los trabajadores

El sistema de transporte nacional no da más, hace falta un plan, que sólo es posible en un sentido nacional si es realizado y ejecutado por un Congreso de Trabajadores del Transporte. Se necesita la estatización de TODO el sistema ferroviario, sin pago de indemnización alguna, incluyendo la reapertura de Emfer y todos los talleres, en una empresa única bajo control obrero, con representantes electos democráticamente. Que el total de los trabajadores pasen a planta, incluidos los tercerizados. No al Punto Final ferroviario, no a los tarifazos: investigación, juicio y cárcel para los vaciadores concesionarios y funcionarios cómplices. Tareas que encarará un gobierno de trabajadores como sería el gobierno del Frente de Izquierda.

Esta posición fue la base de la intervención de Néstor Pitrola en el pleno de Comisiones, en el año 2015, donde se presentó, en rechazo a la ley Randazzo, un dictamen de minoría del FIT: un proyecto de ley elaborado en combinación con los trabajadores ferroviarios de la Seccional Haedo (Rubén Pollo Sobrero) y de Causa FerroviariaPartido Obrero.

Este Proyecto fue elaborado en base a los debates de bases de los gremios ferroviarios, particularmente de los delegados y trabajadores del FFCC Sarmiento de la Seccional recuperada de Haedo y la Agrupación Causa Ferroviaria.

En momentos donde el presidente Javier Milei avanza en la liquidación del sistema ferroviario, con un profundo desfinanciamiento, despidos, retiros voluntarios, ajuste salarial y vaciamiento presupuestario como parte de una política que apunta a una mayor privatización de los recursos y los servicios esenciales nacionales, más que nunca se plantea el apoyo a este proyecto de ley.

El presente proyecto plantea abiertamente la nacionalización integral de los ferrocarriles, con el conjunto de la infraestructura y material rodante del sistema. Avanza en la anulación sin indemnización alguna de los contratos y concesiones con privados, reintegrando de inmediato todos los bienes, el parque tractivo y rodante, las instalaciones, herramientas, repuestos y demás material cedido. Crea la empresa “Ferrocarriles del Estado Argentino”, con un directorio de trabajadores y usuarios del sistema ferroviario electos y con cargos revocables, que asumirán la operación de toda la Red Ferroviaria Nacional mediante un Sistema Único Ferroviario.

El proyecto además reincorpora al personal cesanteado y despedido de las empresas ferroviarias, pasa a planta estatal bajo convenio ferroviario a todos los trabajadores y actualiza el salario de acuerdo al índice del costo de vida. También crea una Comisión Nacional Investigadora, con trabajadores ferroviarios electos y revocables, para supervisar el traspaso del sistema del ámbito concesionado al sistema estatal, además de otras potestades de investigación, como los contratos firmados con empresas chinas en los últimos años. Se trata de una ley de rescate del sistema ferroviario, que lo pone al servicio de las necesidades del pueblo trabajador, para garantizar que sea eficiente, con tarifas populares y accesibles, además de pensarlo como parte de un Plan Nacional de Transporte en el mismo sentido.

Luego de la experiencia del último gobierno peronista, que dejó intacto el régimen de privatizaciones, el actual gobierno de Milei avanza en un desguace brutal del sistema ferroviario en búsqueda de su privatización a gran escala. Las últimas décadas nos muestran que cambia el signo político del gobierno, pero, con matices, se mantienen los mismos intereses de fondo.

A dieciséis años del asesinato de Mariano Ferreyra, este reclamo se mantiene vigente. Sus compañeros, dentro y fuera del parlamento, seguimos luchando por todas las banderas que representan su lucha.