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27 de enero de 2026

La recuperación del tren o un negocio para pocos. Dos proyectos de privatización y una alternativa en beneficio de pasajeros y pymes

Actualidad

Una alianza entre el tren y el camión se presenta como alternativa a las propuestas oficiales de reprivatizar el tren de cargas, que sólo sirve a un puñado de grandes empresas y no contempla ampliar el servicio a pasajeros

Mientras el gobierno define la suerte de la infraestructura ferroviaria nacional entre un proyecto propio de privatización segmentada y la oferta que recibió de un grupo mexicano para la compra integral de distintos componentes del sistema, un tercer proyecto o modelo de transporte integrado de cargas y pasajeros, que incorpora al camión y buques de cabotaje en un sistema intermodal de transporte, ya fue presentado formalmente semanas atrás pero aún no está en ninguna agenda para su tratamiento.

A diferencia de los dos proyectos que tiene a consideración el gobierno, el presentado por la Asociación Intermodal de América del Sur (AIMAS) propone una reconfiguración logística en un ecosistema integrado que permitiría el acceso al mismo de medianos, pequeños y microproductores, para ofrecer sus productos en áreas urbanas a distancia, y la recuperación del sistema ferroviario como medio de transporte de pasajeros para los habitantes de gran parte del territorio nacional.

“El sistema integrado intermodal es el único autosustentable, por la concurrencia masiva de usuarios. Todas las otras alternativas seguirán requiriendo susbsidios millonarios del Estado, para beneficio de grandes cargadores: cerealeras, cementeras y muy pocos más”, sostienen los impulsores del denominado Modelo Integrado 5F.

Privatización segmentada

El esquema inicial diseñado por el gobierno para la privatización del Belgrano Cargas (tres líneas estratégicas de transporte ferroviario, utilizadas en las últimas décadas casi exclusivamente por empresas de gran porte) preveía un “formato atípico de desintegración vertical”, en el que todo el sistema dejaba de ser tal, para convertirse en múltiples unidades de negocio.

Esto significaba, para cada una de las tres líneas ferroviarias, la concesión por separado de: 1) las vías e inmuebles, con derecho al cobro de peaje por el uso de la infraestructura; 2) cesión por 50 años de los talleres a dos concesionarios encargados de la reparación y alistamiento del material rodante; 3) venta del material rodante en lotes de locomotors y vagones que asumirán su puesta a punto y posterior alquiler; y 4) Operación de los trenes de carga ferroviaria en manos de empresas habilitadas por la CNRT que competirán bajo el esquema de open access.

El sistema de open access (acceso abierto) sólo en teoría funciona como un sistema de oferta abierta para la concurrencia masiva de la demanda en competencia. En la práctica, lo único que logró fue reducir la red ferroviaria operativa y aumentar el monto de subsidios a empresas privadas, porque “cuanto más se desmembra la red, más tiene que pagr el Estado”, como advierten los especialistas.

Este sistema permitiría a cualquier operador de carga contratar el uso de vías ferroviarias a través del pago de un canon. Existe como sistema desde 2015, respaldada por ley del entonces ministro de Transporte, Florencio Randazzo. Se reglamentó bajo el gobierno de Mauricio Macri, en 2018. El primer ministro de Infraestructura del mileísmo, Guillermo Ferraro, lo quiso relanzar en diciembre de 2023 como gran novedad, pero no pudo concretarlo.

“Es un sistema creado por expertos en telecomunicaciones que puede funcionar para Internet, porque la línea de transmisión puede ser compartida por muchos usuarios al mismo tiempo; el detalle es que, en la red ferroviaria, esto no es posible, por eso el open access es directamente inviable”, sostuvo ante Página 12 Jorge De Mendonça, integrante de AIMAS.

La propuesta azteca

Pero el proyecto de privatización segmentada del gobierno de Milei tuvo una contrapropuesta antes del cierre de 2025 que le sonó atractiva. El Grupo México, que entre sus accionistas tiene a la poderosa ferroviaria estadounidense Union Pacific, prometió inversiones por 3000 millones de dólares si se acomodan las condiciones de la licitación a sus requerimientos. Esto es que, en vez de segmentar todo el proceso de ventas y concesiones, se les permita hacer una oferta integral que incluya quedarse con vías, talleres y materal rodante a su exclusiva elección (no sobre la totalidad de los activos del Belgrano Cargas). Además, piden que el total de su futura inversión corra con todas las ventajas previstas en el RIGI (régimen de incentivos a grandes inversiones, sancionado en 2024).

Las negociaciones entre el gobierno argentino y la empresa mexicana están abiertas, y por el momento pusieron en pausa el proceso de privatización. El Grupo México (GMX) es representado en estas conversaciones por Bernardo Ayala, CEO de la empresa ferroviaria del conglomerado. El interlocutor del área de Transporte del gobierno venía siendo Leandro Ostuni, director del Belgrano Cargas. Aunque habrá que esperar para ver si el reciente escándalo que terminó con el despido del secretario de Transporte, Luis Pierrini, por manipulación de subsidios al autotransporte de pasajeros en favor presuntamente de La Nueva Metropol, no lo afecta también a él en su cargo.

“Un motor de desarrollo”

La propuesta de AIMAS se presenta como una quinta generación ferroviaria (de allí el nombre 5F del proyecto) y viene a romper con la separación tradicional entre servicio de cargas y de pasajeros. La propuesta es un servicio de “economía de variedad” según la cual el ferrocarril atendería las grandes cargas de empresas que transportan a granel hasta las pequeñas cargas tradicionales del e-commerce y el transporte de pasajeros zonales.

“Hoy lo habitual es que el tren atraviese largas extensiones, pase de largo por cientos de ciudades y pueblos, pero no se detenga en ninguno. ¿Qué servicio le presta al ciudadano de una localidad que es atravesada por la vía? Es totalmente justificado que haya intendentes que declaren: si el tren no le va a prestar ningún servicio a los habitantes del lugar, que levanten las vías de acá. ¿Cuál es el servicio público que presta para aceptar que se le ceda un espacio de territorio?“, enfatizó De Mendonça, titular de AIMAS.

El ferrocarril actual solamente atiende a 230 empresas (de las cuales tan solo 9 engloban el 74% de la carga), de un universo de 520 mil empresas que son clientes potenciales. La clave de hacer rentable el servicio es la alianza con el camión y la logística. Adaptar vagones y camiones al uso intermodal (containers que puedan ser cargados indistintamente en camiones o el tren), habilitar estaciones que se adapten añl ascenso de pasajeros y de cargas; reducción de trayectos del camión a la distancias entre el punto de origen y la estación más próxima del tren.

“Hay que volver a transformar a la estación del ferrocarril en un foco de gestión pública dinámica en forma urgente; si el tren no atiende a cada economía local, incumple su mandato constitucional”, señala el titular de IMAS remarcando las diferencias incluso de principios con los otros proyectos en danza.

De Mendonça admite que, en el actual contexto político, es imposible que el gobierno atienda la propuesta de AIMAS, “pese a que el sistema open access le seguirá demandando al Estado nacional aportes crecientes de dinero para sostener la poca infraestructura que va a quedar”.

Es por ello que pidió que sean los propios intendentes, gobernadores, empresarios medianos y pequeños, y la propia comunidad la que reclame un medio de transporte que le pertenece y es irremplazable en sus prestaciones.

La propuesta de AIMAS, ya presentada formalmente, “propone al Gobierno y a las empresas la recuperación total en 15 años mediante el concesionamiento de la red a 99 años en cuatro mallas geográficas bajo el Modelo Ferroviario Integrado 5F”.

“Tras seis décadas de déficit y reducción ferroviaria”, la iniciativa se presenta nada menos que como un medio para “transformar al ferrocarril en verdadero motor económico territorial”.(Por Raúl Dellatorre/ Página 12/ Director de Motor Económico) 

20 de enero de 2026

Omar Maturano: "Con estos niveles de desinversión y retiro de personal de conducción, en todos los ramales de pasajeros del AMBA pasará, en marzo, un tren por hora"

Gremiales

El Secretario General de La Fraternidad, Omar Maturano, quiere un paro de 48 horas salga como salga la votación de la Reforma Laboral «para demostrarle a esta gente quién manda». Y castigó a los peronismos provinciales: «¿Cómo se concibe decir ser peronista para votar en contra de los trabajadores?».

El líder de La Fraternidad, Omar Maturano, es una de las voces más potentes en el mundo cegetista. Consciente del poder de fuego por el lugar estratégico, suele ser uno de quienes marcan posición en cada debate respecto de la organización interna del movimiento obrero, de casa en el marco de la política electoral y, también, en cada momento de confrontación.

A horas de que se reactive el debate parlamentario por la Reforma Laboral, Maturano habló con InfoGremiales y no esquivó ningún tema. Ni la cuestión sectorial, ni la restructuración interna de la central obrera ni la posición respecto de las reformas que empujan los libertarios.

Secretario General del gremio La Fraternidad (Conductores de Trenes), Omar Maturano

– ¿Cuál es el avance de las obras correspondientes a la Emergencia Ferroviaria? El Gobierno informó que se están ejecutando 60…

– Es todo mentira: cada vez estamos con menos formaciones en servicio, se cierran más ramales de pasajeros como Bahía Blanca y Pehuajó, entre otros; y recientemente en Tucumán y Córdoba. Estamos viendo de realizar medidas esta semana. A esto se le suma que el personal de conducción se va porque las paritarias están pisadas al 1% respecto a la inflación que informan, que por supuesto, es mayor. Con estos niveles de desinversión y retiro de personal, en todos los ramales de pasajeros del AMBA pasará en marzo un tren por hora. Además, otro problema: los conductores fueron formados durante cuatro años por lo que cubrir esos retiros no se puede hacer de un día para el otro. Aparte de la baja del personal, faltan repuestos, vagones, ropa de trabajo. 

– Un panorama similar a los noventas….

– Sí, estamos en eso: tirando abajo los ferrocarriles para rematarlos.

– Antes de ir al tema privatizaciones, cuénteme cómo están las paritarias

– No homologan los acuerdos y llevamos un pérdida del 42% del poder adquisitivo desde que asumió esta gestión. 

– ¿En números?

– Hoy un maquinista debería estar cobrando $2.200.000 con 10 años de antigüedad; y hoy no llega al millón y medio de pesos.

– ¿Qué sabe de las privatizaciones? 

– La de Trenes Argentinos Cargas la lanzarán en abril y será integral. Sabemos que hay grupos interesados, pero el Gobierno no nos informa de nada. También Ferrosur y Ferroexpreso Pampeano terminan en junio de 2026 y seguramente saldrán a licitación. En tanto, la privatización de los trenes de pasajeros se dará a conocer en junio. 

– ¿Pero ustedes no piden reunirse?

– Yo te pregunto a vos: ¿para qué me voy a reunir con gente que no conoce la actividad ni tampoco nos pueden dar soluciones a nuestros problemas? No conocemos ni al secretario de Transporte como así tampoco hay un representante del Gobierno que entienda algo del sector. 

– En Trenes Argentinos Cargas suena fuerte como interesado el Grupo Mexicano que explota trenes en aquel país y Estados Unidos…

– Sí, son ferroviarios. Veremos qué pasa cuándo se hagan cargo de nuestros trenes si es que pasa eso. Ahí nos sentaremos a hablar y te podré dar una visión más definida. A priori, te digo que manejan las cosas de una manera distinta porque allá no hay convenios colectivos como tampoco hay sindicatos fuertes. 

– Hablando de convenios, en la Reforma Laboral se busca dar de baja el Estatuto del Periodista, ¿pasa algo parecido sobre los trabajadores ferroviarios?

– No. A ese nivel no, pero tampoco cabe en ninguna cabeza que un conductor pueda trabajar 12 o 16 horas seguidas: ¿se duerme y qué pasa?  Por eso, aunque no estamos tocados directamente hay que salir a resistir porque se está imponiendo esta Reforma sin el consentimiento de las partes. Quieren golpear a los sindicatos, pero a mí  lo de la cuota solidaria no me afecta porque todos los maquinistas están afiliados. Pero yo te digo que este Gobierno solo se obsesiona y busca atacar a los sindicatos, pero la UIA y otras cámaras también funcionan como sindicatos porque cobran todos los meses la cuota. O si soy abogado y voy a Córdoba tengo que pagar una matrícula para trabajar allí y ¿eso no es confiscatorio? Están pagando para trabajar y está bien visto. ¿Entonces para los sindicatos es obligación, para el resto de las actividades no? Es evidente el único interés que los mueve. 

– ¿Cómo ve a la CGT en esta confrontación por la Reforma Laboral?

– La CGT está haciendo el trabajo que ellos creen que es necesario para esta liberalización laboral. Lo que debe hacer la CGT antes del 10 de febrero es convocar a un Confederal de secretarios generales para ver de qué se está hablando y cada uno dirá lo que piensa y ver qué medidas tomar. Si confrontar o no. Por mí no puede ir la CGT de recorrida a los senadores o gobernadores; esos señores tienen el deber de votar a favor de los trabajadores y defender la soberanía.

Los estudiantes y los trabajadores son los que trajeron la democracia y esta gente ejerce la democracia, viviendo de la política, ocupando los lugares en nombre de la gente que peleó la democracia. No concibo de ninguna manera que haya que ir a pedirle «por favor no voten..» Por dios. 

– Y usted qué votaría en el Confederal?

– Movilización el día del tratamiento y paro los dos días posteriores, salga como salga la votación. Hay que demostrarle a esta gente que acá mandamos nosotros y no ellos. Como hicieron en Bolivia. Acá la CGT no está frente a un tema particular de que un sindicato ajusta salarios solo un 1%, sino que eso es general. Esto es un conflicto general; y ya vimos lo que pasó con el Salario Mínimo y Vital.

– Finalmente, ¿Cómo ve el rearmado del Justicialismo de acá a 2027?

– Están todos peleados, todos quieren ser y no puede ser ninguno. Y esto pasa porque las listas se hicieron a dedo. Hay que ver si son peronistas realmente: hay supuestos peronismos provinciales que votan en contra de los trabajadores: ¿Cómo se concibe eso? ¿Cómo dejamos usar al peronismo para eso? Desde que murió Néstor Kirchner hay una interna feroz: que se vayan todos y definimos quién quiere ocupar ese lugar. Hoy me interesan los trabajadores, no me interesa la política ni este peronismo de pacotilla. InfoGremiales.com

10 de enero de 2026

Diputada Schlotthauer: “Hay un ajuste y un vaciamiento brutal del sistema ferroviario”

Actualidad

En Radio Universidad, la diputada criticó la transformación de las empresas de trenes en sociedades anónimas que impulsa el Gobierno.

En comunicación con Radio Universidad 89.1, la dirigente ferroviaria de La Matanza y diputada provincial del Frente de Izquierda y de los Trabajadores en Unidad (FIT-U), Mónica Schlotthauer, analizó la decisión del Gobierno de convertir las empresas de trenes en sociedades anónimas y advirtió que la medida representa un nuevo avance hacia la privatización del sistema ferroviario.

“Hay cosas que ya están en coma porque vienen siendo vaciadas hace tiempo. Lo que estaba en crisis, pero funcionando, ahora directamente lo mandaron a coma cuatro. El caso de los trenes es uno”, afirmó y anticipó que la situación “se va a seguir padeciendo durante todo el año”.

El tren como palanca de crecimiento

En ese marco, Schlotthauer recordó que “el desarrollo ferroviario en la Argentina estuvo históricamente ligado a un proyecto de país orientado al crecimiento del mercado interno y al desarrollo de las provincias”. “El tren era una palanca: más barato, más seguro, con menor costo en asfalto y petróleo. Le servía al chacarero, a las cooperativas, a las economías regionales y alrededor de las estaciones había depósitos para la mercadería”, ponderó.



De ese modo, señaló que el modelo actual responde a una lógica extractivista. “Ahora solo les interesan los agujeros en el piso para llevarse litio o petróleo. Ahí es donde va a pasar el tren”, alertó y criticó que “la declaración de la emergencia ferroviaria tiene una trampa”. “Primero ahogaron el sistema, como hicieron con las universidades, sin presupuesto, hasta que explotó, y, en segundo lugar, habilitaron préstamos para mejorar las vías que después usan las multinacionales para saquear nuestras riquezas”, completó.

Deterioro del sistema

“No cortan ni el pasto cerca de las vías. El pasajero viaja mal porque hay menos servicios, se suspenden por mantenimiento y además hay menos barreras porque se redujo el personal con los retiros voluntarios”, detalló. “Hay un ajuste y un vaciamiento brutal. Después hacen propaganda, pero el tren sigue andando mal y el enojo termina cayendo sobre el ferroviario”, manifestó y redobló: “La idea es que solo tengan derechos y servicios los que tienen plata. El resto nada”.

Asimismo, se alejó de las premisas del Presidente Javier Milei al asegurar que “las empresas deben ser estatales porque son palancas de crecimiento”. “Ellos quieren trenes exclusivamente de carga. ¿Qué pérdida es agregar dos coches de pasajeros a un tren de carga? No hay pérdida. Quieren trenes para llevársela y los trenes que usamos nosotros se vienen abajo porque dicen que no hay plata”, agregó.

Por último, Schlotthauer cuestionó a los “dirigentes que no están organizando a la gente para pelear”. “Cuando los gremios quieren ser escuchados, son escuchados, pero ahora se callaron”, cuestionó y concluyó: “Hay una confusión política que tiene que ver con la claudicación y el silencio. No hay que aceptar que modernizar es trabajar doce horas: modernizar debería ser trabajar seis”.El1.com

9 de enero de 2026

Vagones viejos sucios feos y malos a la venta

Nota de Opinión

Por: Jorge de Mendonça (Bahía Blanca), Federico Ignacio Weinhold (Punta Alta), Daniel Marcelo Campana (CABA) (para Crónica Ferroviaria)

La venta de viejos vagones ferroviarios en solo 2 lotes podría generar grandes litigios al Estado

Del remate al conflicto

Para la marina mercante, el público en general comprende para qué se necesita profundizar ríos y canales y, así, aumentar la cantidad transportada y reducir los costos.

En Argentina, 12.000 vagones tienen entre 45 y 100 años y alrededor de 4.000 entre 7 y 10 años, pero todos están muy por debajo de la capacidad de carga que podría empujar rentabilidad en el ferrocarril.

Si una ferroviaria (realmente seria) tomara la concesión de las vías, optaría por ir al máximo estándar de capacidad (lo que es como profundizar el río), pero se encontraría que los dos principales usuarios de vagones no servirían para ganar en rentabilidad.


¿Debería pagar el Estado el plus al dueño de los vagones para que el concesionario de la vía no pierda? ¿Los 2 dueños de vagones harían juicio porque les cambian las reglas de juego?

Casi lo que un camión y menos que un bitrén

En Argentina, en materia ferroviaria ni siquiera en los estudios de consultoría internacional se evalúa el aumento de capacidad de los vagones del ferrocarril: Los últimos 3 estudios oficiales sobre el corredor minero intensivo Salta - Socompa ni citan ningún análisis respecto a la capacidad de las vías, pese a que se pasaría de perder 50.000 dólares por kilómetro por año a que sobre la misma cantidad luego de reinversión y costos.

Un camión escalado carga 37 toneladas y un bitrén 53, mientras que los vagones de trochas angosta y media movilizan de 45 a 51 toneladas y los de trocha ancha apenas llegan a 55 (Los más nuevos a 65).

Sí, el estándar de las vías y los vagones de la trocha métrica es el mismo impuesto en 1876, mientras que en la trocha ancha es el de 1899, por lo que los vagones de carga movilizan a alto costo a muy pocas toneladas o metros cúbicos de mercadería.

Una cuestión contable

Una reparación mínima de todo el ferrocarril para “estirar” 3 años más la actual angustia, requiere U$S 1.500 millones de dólares, y otros 1.500 para sostener el megadéficit de los trenes de pasajeros del AMBA.

Como simple chatarra de hierro, todos los vagones de Argentina no superarían los 200 millones de dólares (U$S 0,60 por kilo a mercado local), pero en términos contables, ¿Tienen un valor superior a $1 cada vagón de los 14.000 muy antiguos?

¿Podría el Estado vender patrimonio a mayor valor que el residual? ¿Podría venderlo como chatarra para que el nuevo dueño, luego, lo ponga a circular?

Son simples preguntas sin dictamen, excepto en lo atinente a la evolución de la oferta logística para la economía del territorio: Cualquier acción que condene a proyectar por décadas el estándar ferroviario que ya superó los cien años, implicará la extensión del bloqueo económico que ha impuesto la conectividad ferroviaria en Argentina desde 1961.

La sugerencia a las autoridades es que le pidan a los técnicos que les han propuesto este remate de vagones, que desarrollen una estrategia para renovar toda la flota con máxima capacidad, sin que el Estado tenga que poner un solo centavo.

Un aporte de impacto inmediato: Previo a la privatización ferroviaria, podría realizarse un concurso (a asignar en Mayo 2026) de corto plazo (3 años) que asigne 1.200 vagones a cada una de 12 empresas, para que gestionen su uso, vigilen el mantenimiento que les hacen los concesionarios y sumen comercialización en toda la red comenzando a captar clientes efectivos y potenciales desde pymes hasta megacargadores. Estas firmas deberían contar con experiencia logística local y asesoramiento ferroviario internacional, sin acumular más de una flota, ni un asesor más de un gerenciador.

Línea Mitre: Julio Zamora: "No causaría ninguna sorpresa que la decisión de interrumpir el transporte ferroviario sea una antesala para privatizar el servicio"

Actualidad

Redacción Crónica Ferroviaria

Esta afirmación fue expresada por el Intendente de la Municipalidad de Tigre en declaraciones a Radio Provincia AM 1220. También, destacó que la medida afecta a todo el arco turístico del Municipio de Tigre y cerró: “El distrito es un destino muy frecuente todo el año. Durante los fines de semana de Enero y Febrero llegan más de 100.000 personas a la ciudad“.

Lo afirmó el intendente en declaraciones a Radio Provincia AM 1220. También, destacó que la medida afecta a todo el arco turístico del Municipio de Tigre y cerró:  " El distrito es un destino muy frecuente todo el año. Durante los fines de semana de enero y febrero llegan más de 100.000 personas a la ciudad“.

Vista de la estación Tigre de la Línea Mitre

El intendente de Tigre, Julio Zamora, brindó declaraciones a Radio Provincia, donde enfatizó que el corte de circulación de la línea Mitre puede estar directamente ligado a la privatización del servicio en un futuro.

En esta línea, agregó: "No causaría ninguna sorpresa en la Argentina que estamos viviendo que esta sea la plataforma para dejar en las manos del sector privado a los ferrocarriles”.

A su vez, el intendente de Tigre dejó en claro que la decisión se tomó sin consultar a quienes se ven perjudicados: "Si no hay una coordinación nacional que nos convoque para que podamos tener opinión sobre este tema, no podemos aportar soluciones. Hay una decisión unilateral que condiciona profundamente a los prestadores turísticos de la ciudad".

Julio Zamora (Intendente de la Municipalidad de Tigre)

También, Zamora resaltó que ya se han vivido diferentes refacciones en las vías del tren, pero que "en ninguna oportunidad se frenó por completo y por tanto tiempo el servicio".

"Cuando se hacen reformas de vías, lo que se hace es programar y no parar el tren. Eso se hizo siempre y dio resultados, con los trastornos que significan para el usuario y también para las empresas que trabajan en la reparación de vías. Pero no se interrumpe, que eso es lo importante", finalizó.

8 de enero de 2026

El sector privado como impulsor de los ferrocarriles

Cartas de Lectores

Señor Director de Crónica Ferroviaria

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó una línea de crédito de US$ 300.000.000 en el marco de un proyecto de cooperación técnica bajo el nombre de “Inversión privada y desregulación para modernización del transporte en Argentina”, destinado especialmente a la privatización del sistema ferroviario. El modelo aplicado, recuerda a los errores de la década del 90, agregándose que no existen incentivos para la expansión de la red como de inversiones, que se traduzcan en mejoras en el material rodante, infraestructura y recuperación de ramales abandonados.

El citado organismo internacional, en sus informes, relativo al sistema de transporte ferroviario de pasajeros del área metropolitana, reconoce la necesidad de instrumentar un mecanismo de subsidio. Por ende resulta contraproducente implementar un sistema de gestión privada, cuando requiere el aporte del Estado para su operación, en un contexto donde el discurso está centrado en reducir drásticamente el gasto público. El problema, creemos es de carácter ideológico – político.  En numerosas partes del mundo, incluyendo Estados Unidos, comprendieron el rol del ferrocarril en el transporte de pasajeros, reviste el carácter de servicio público y por ende es gestionado por agencias estatales.

En el caso del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) tiene  800 km de vías férreas, donde operan líneas que transportan unos 1.5 millones de pasajeros diarios.  Según trascendió el BID plantea un plan que propone segmentar la red en unidades de negocio diferenciadas: la operación de los trenes, el mantenimiento de la infraestructura de vías, la gestión de estaciones y la explotación comercial de los predios ferroviarios. El fundamento de la privatización reside en la incorporación de un concesionario privado introduce incentivos directos por calidad de servicio: la retribución de la empresa estará ligada al cumplimiento estricto de las frecuencias y a la mejora en la experiencia del pasajero.   

Se observa en las publicaciones favorables a la privatización de la red metropolitana de ferrocarriles, falta de una lectura crítica del proceso privatizador de la década del 90, siendo emblemático el caso TBA y la línea Sarmiento.  En el Congreso fue presentado un proyecto de ley por el bloque Unión por la Patria,  para impedir la privatización de las empresas Trenes Argentinos y Trenes Argentinos Cargas (que gestiona las líneas San Martín, Urquiza y Belgrano), siendo uno de los principales fundamentos, la falta de funcionamiento de la Comisión Bicameral Permanente de Reforma del Estado y Seguimiento de las Privatizaciones. El último informe remitido por el Poder Ejecutivo a dicho organismo resultó insuficiente como sostienen quienes impulsan el citado proyecto de ley.

El peculiar sistema de privatizaciones, por lo trascendido en medios de comunicación, no exigirá a los concesionarios la realización de inversiones en infraestructura – ni reactivaciones de ramales/tramos fuera de servicio – las obras quedarán a cargo del Estado y se pagarán con la venta de vagones y locomotoras (por su valor se recaudará poco, pero es un gran negocio para empresas especializadas en comercio de chatarra). En otras palabras, se vuelve a un esquema donde la Nación seguirá subsidiando. La inversión privada es mínima. El esquema aplicar sería una concesión en tres lotes separados: vías e inmuebles aledaños, talleres y material rodante. En el caso de este último, se llevará a cabo por medio de venta mediante remate público, sin ponderar la posibilidad en los casos que sea factible

Los potenciales interesados en la privatización de los ferrocarriles, quieren que el Estado asuma la compra de material rodante nuevo. Entonces ¿Dónde está el ahorro fiscal que busca el gobierno con las privatizaciones? El argumento es que los privados no podrán recuperar lo invertido en el largo plazo, en el caso que asuma la responsabilidad de adquirir material rodante nuevo. En otras palabras un capitalismo que no está dispuesto asumir riesgos de ninguna especie. 

Por otra parte, el gobierno eliminó del presupuesto 2026, la adquisición de 200 coches eléctricos de origen chino, con financiamiento del Banco de Desarrollo de China por US$ 236 millones, siendo el objetivo ser el reemplazo de las formaciones Toshiba de la Línea Roca. También fue cancelado, a pesar del contrato firmado en el marco de la emergencia ferroviaria, la compra de 50 locomotoras chinas.  Obras de importancia para el sector cargas como la circunvalación ferroviaria en Santa Fe, con financiamiento chino, también quedaron paralizadas, como las obras de mejora de las vías de los ramales CC y C15 de la línea Belgrano.

Otro ejemplo del recorte de inversiones, fue la cancelación del ramal Haedo – Caseros, con un recorrido de 8 km, utilizando vías pertenecientes al ferrocarril General San Martín. En mayo de 2025 fueron desmantelados los apeaderos. El proyecto tenía entre sus objetivos, vincular las universidades de La Matanza (UNLaM), Tres de Febrero (UNTREF) y Tecnológica Nacional (UTN), aprovechando la traza existente del servicio del Tren Roca a Temperley, conectando a tres líneas metropolitanas. En 2023 se llevaron a cabo con éxito las pruebas correspondientes. Incluso fue anunciado el inicio de la operación en septiembre de ese año, algo que nunca ocurrió. 

El proyecto hubiera permitido conectar tres líneas, ofreciendo una alternativa de transporte directo y rápido para miles de vecinos que utilizan colectivos para unir Caseros y Haedo.

El sector cargas – en el marco del proceso privatizador - también excluido la obligación de inversiones en infraestructura y material rodante. El Decreto 67/2025 prevé la privatización de la empresa estatal Belgrano Cargas Sociedad Anónima, mediante la desintegración vertical y la separación de las actividades y bienes de cada unidad de negocio, bajo la modalidad de remate público para la venta del material rodante, y a través de la celebración de contratos de concesión de obra pública para las vías y sus inmuebles aledaños, y el uso de los talleres ferroviarios, en los términos de las Leyes Nros. 17.520 y 23.696 y sus respectivas modificatorias.  

Surge de la normativa la ausencia de incentivos para la inversión, modernización y expansión de la red ferroviaria, agregándose la liquidación de la empresa Belgrano Cargas, la falta de mención de la ley 27.132 de reactivación de ferrocarriles, especialmente su artículo 2º inciso c: La interconexión de los sistemas ferroviarios y la intermodalidad de los servicios de transporte, como también la ley de Participación Pública Privada.  El modelo privatizador por ejemplo marginaría a PYMES como potenciales usuarios de la red (se estima que casi el 99% de las empresas, disponen solo del camión como oferta de transporte). Creemos desde nuestro modesto entender que el modelo de concesión debe ser “integrado” (infraestructura, material rodante, etc.), además de una serie de ventajas fiscales para el concesionario, impulsando la inversión.

En este contexto, la empresa Nuevo Central Argentino logró prorrogar la concesión hasta 2032. Al parecer otros operadores privados como Ferropampeano y Ferrosur, seguirían el mismo camino.

Es indudable que el proceso descripto no toma nota de la dolorosa experiencia de la década del 90, el régimen jurídico de Participación Pública Privada, ni la denominada “Ley Mitre” que abrió las puertas a la inversión privada a gran escala en el ferrocarril, con su impacto en el desarrollo para el país.

El ferrocarril, herramienta geopolítica de integración y desarrollo nacional.

La Argentina cuenta con una estructura económica orientada a la exportación de materias primas, tanto productos del sector agropecuario, como también forestales, minerales y energía. La expansión de las denominadas potencias emergentes, incrementan sustancialmente la demanda de alimentos y minerales. China e India, como los países del bloque ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste de Asia) emergen como grandes actores y mercados ideales para la producción de alimentos argentina.  

Ello demanda contar con un sistema que reduzca sustancialmente los costos de flete. El ferrocarril se transforma en una poderosa herramienta para conectar a precios competitivos las economías regionales con los grandes centros globales de consumo, presentándose la oportunidad para su reconstrucción, expansión y como herramienta geopolítica para promover la cohesión nacional, además de la integración de vacíos de interés estratégico con las áreas más desarrolladas del país.

La experiencia del régimen de Participación Público – Privada, no es algo nuevo en nuestro país.  Durante la presidencia de Bartolomé Mitre, aplicó este concepto para el desarrollo del sector ferroviario. Los bancos británicos ofrecieron créditos para la construcción de ferrocarriles. Algo inviable por la situación del país de encarar obras de complejidad,   unido a la posibilidad de hacer frente a los pagos de los créditos que fueran otorgados. El gobierno nacional optó que los créditos fueran otorgados a compañías británicas, por su conocimiento y capacidad para la gestión de proyectos de envergadura como era la construcción de líneas férreas. 

El gran desafío que Argentina era un país con escasa población y escasa producción, era en principio un riesgo inviable para las empresas ferroviarias extranjeras.  Entonces, el Estado argentino garantizó una rentabilidad del 7% sobre las inversiones ferroviarias. Por ejemplo, si las empresas ganaban el 4% el estado compensaba con un 3%. Un aspecto central era el concepto de completion risk o sea el riesgo de la construcción era asumido plenamente por el concesionario. 

El rendimiento era garantizado por el Estado solo cuando la obra estuviera terminada. En su libro El Gran Cambio. Del estado de “malestar” al Estado de Bienestar de Guillermo Laura, nos dice que el ferrocarril Rosario – Córdoba demoró seis años en su construcción. La autopista construida en el mismo trayecto muchos años después, bajo gestión totalmente estatal, demoró 19 años.

El sistema de concesión del entonces Ferrocarril Central Argentino, a pesar que obligó al gobierno a subsidiar la explotación, los primeros quince años del contrato, fue una garantía para que la empresa no quebrara, pero permitió que la llegada del ferrocarril impulsara las economías regionales, conectándolas con los grandes mercados globales de aquel tiempo. La expansión de la frontera agropecuaria impulsó el desarrollo de cientos de pueblos, la llegada de millares de inmigrantes y altas tasas de crecimiento económico.  Los ferrocarriles fueron una poderosa herramienta de integración nacional.

En el momento de su nacionalización, las líneas férreas tenían más de 47.000 kilómetros, más de 30 de talleres especializados y una potente industria asociada (llegando a ser la más avanzada de América latina), movilizando más de 530 millones de pasajeros y millones de toneladas de cargas. Los planes de “racionalización” como el Larkin de los 60 o durante el gobierno militar generó el cierre de numerosos ramales (entre 1976 a 1980 se cerraron más de 500 estaciones) con sus consecuencias sociales y económicas. 

A pesar del daño, gran parte de la red sobrevivió. La catástrofe vino en los 90, estimándose de unos 17.000 km en funcionamiento – y 18.000 km inactivas – donde la mayor parte es empleada por trenes de carga que transportan unos 15 millones de toneladas anuales, equivalente a un porcentual residual, frente al 90% en manos del transporte automotor, que utiliza rutas con escaso mantenimiento, con su impacto en la seguridad vial y costos asociados.

Las ventajas del ferrocarril son innegables. Un tren puede movilizar 1200 toneladas, o sea el equivalente de 50 camiones. En un estudio realizado por la Facultad Regional Haedo de la Universidad Tecnológica Nacional señaló lo siguiente:

•       La capacidad de tráfico de una vía férrea medida en volumen es 17 veces más que el de la ruta.

•       Una locomotora moviliza una carga determinada sólo puede ser reemplazada por 50 camiones, que a su vez consumen 3.5 veces más de combustible.

•       1 litro de combustible puede mover una tonelada de carga en camión 67 km, en ferrocarril 127 km.


•      un solo camión contamina 30 veces lo que una locomotora.

a) Como el sector privado puede impulsar el Ferrocarril.

El estado de las finanzas del Estado, pone en evidencia, que su capacidad de financiar la reconstrucción del ferrocarril es limitada. Existe una notoria incapacidad de generar “stock” que permita pagar obras como las ferroviarias, que requiere de importantes recursos. Estamos ante un Estado que si es rico en “flujo” o sea recauda mucho dinero,  pero fagocitado por el gasto público y una deuda siempre creciente, ello no impide adoptar medidas para securitizar  un flujo determinado y afectarlo al repago en el largo plazo de una gran obra  construida con financiamiento privado. 

Esto demandará un régimen jurídico adecuado, garantizando estabilidad y seguridad tanto para el Estado como para el sector privado que llevará a cabo las obras. En este contexto, sin ninguna duda la Argentina precisa desarrollar un mercado de capitales y movilizar el ahorro nacional hacia inversiones de impacto estratégico, impulsando el crecimiento económico.

La ley 27.328 de Participación Pública Privada, en su artículo 18 señala: Las obligaciones de pago asumidas en el marco de lo establecido en la presente ley por la contratante, podrán ser solventadas y/o garantizadas mediante: a) La afectación específica y/o la transferencia de recursos tributarios, bienes, fondos y cualquier clase de créditos y/o ingresos públicos, con la correspondiente autorización del Congreso de la Nación; 

b) La creación de fideicomisos y/o utilización de los fideicomisos existentes. 

En este caso se podrán transmitir, en forma exclusiva e irrevocable y en los términos de lo previsto por el artículo 1.666 y siguientes del Código Civil y Comercial de la Nación, la propiedad fiduciaria de recursos tributarios, créditos, bienes, fondos y cualquier clase de ingresos públicos; con la finalidad de solventar y/o garantizar el pago de las obligaciones pecuniarias asumidas en el contrato, con la correspondiente autorización del Congreso de la Nación; 

c) El otorgamiento de fianzas, avales, garantías por parte de entidades de reconocida solvencia en el mercado nacional e internacional y/o la constitución de cualquier otro instrumento que cumpla función de garantía, siempre que sea admitida por el ordenamiento vigente.  Esto permitiría por ejemplo, la emisión de bonos, cuyo pago estará garantizado por la afectación de parte de la recaudación tributaria en el largo plazo. Esto podrá ser factible con el desarrollo de un mercado de capitales, que permita canalizar el ahorro. Chile tiene una interesante experiencia en la emisión de Bonos de Infraestructura para financiar grandes obras, destacándose que este mecanismo tiene entre sus objetivos que la obra sea entregada en tiempo y sin sobrecostos, en los términos que fije el Estado.

Los citados bonos podrán ser emitidos por el Estado o los concesionarios, con el respaldo de la obra terminada y habilitada para su uso. Una vez finalizara la obra y entregada “llave en mano” se pagará con Bonos de Infraestructura, destacándose una serie de aspectos:

•       Garantía soberana.

•       Régimen fiscal con incentivos para su adquisición, como los bonos emitidos por el Estado.

•       Plazo de 30 años.

•       Posibilidad, según la circunstancia y característica de la obra, la garantía de organismos internacionales de crédito.

•       Un adecuado marco normativo que ofrezca resguardos para proteger a los tenedores de bonos.

En su momento, los diputados Elisa Carrió y Eduardo Conesa, inspirados en la propuesta del Dr. Guillermo Laura de la Red Federal de Autopistas, presentaron un proyecto de ley en el cual preveía el financiamiento de más de 13.000 km de autopistas con la creación de la Tasa Retributiva de Obras y Servicios de Autopistas, aplicable sobre los combustibles. En dicho texto, en su Título II, preveía un plan maestro ferroviario financiado con el pago del impuesto del valor agregado, gravado sobre la tasa retributiva citada (llevado a la práctica hubiera significado cientos de millones de dólares por año). Lo recaudado sería enviado a un fideicomiso para obras a ser llevadas a cabo por el Estado como por concesionarios privados.  El citado proyecto podría ser base para la reconstrucción del ferrocarril.

En 2025 se estimó que la recaudación por impuesto a los combustibles alcanzó los US$ 3.000 millones. La asignación de un porcentual, permitirá crear un flujo de fondos para financiar la reconstrucción de la red ferroviaria, incluyendo la reparación/recuperación como también la fabricación de material rodante nuevo.  El modelo aplicable sería que las empresas de combustibles actuarían como agente de retención y transferirían los recursos a un fondo fiduciario, responsable del pago a los contratistas.  No habrá intermediación del Estado. Los recursos llegaran al concesionario una vez habilitada la obra.

El régimen de concesiones ferroviarias debe volver a sus fuentes, con adaptaciones a la realidad actual, destacándose promover un modelo integrado, con unidades de gestión regionales; crear condiciones para que PYMES, puedan beneficiarse del transporte ferroviario; la intermodalidad; incentivos fiscales, orientados al desarrollo de una industria ferroviaria (facilitando la importación de insumos para la producción de material rodante y tractivo), con su impacto en la generación de empleo en el interior del país, además de beneficiar a micro, pequeñas y medianas empresas.

La implementación de bonos de infraestructura, impulso a fondos de inversión a interesarse en el desarrollo ferroviario, significaría canalizar el ahorro nacional para generar empleo y desarrollo del país, contribuyendo a la expansión y crecimiento de la economía.

El desguace del ferrocarril, se tradujo en pobreza, pueblos fantasmas, desempleo, migraciones internas que alimentaron barriadas donde el hacinamiento y miseria son moneda corriente, además de incrementar la vulnerabilidad de áreas de valor estratégico. Existe un andamiaje legal, talento, que debidamente movilizados podrán en el mediano plazo, transformar la vasta red ferroviaria argentina en una poderosa herramienta para sacar a nuestro país del subdesarrollo y abrir las economías regionales a los grandes mercados del mundo. Atentamente.

Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Abogado – Magíster en Defensa Nacional

carpintero_jorge@yahoo.com.ar

6 de enero de 2026

Germán Larrea, el gigante azteca que quiere un RIGI para dominar la privatización de los trenes de carga

Privatizaciones

Su Grupo México prometió u$s 3000 millones, pero puja por cambios en la licitación y en el régimen de inversiones. Las cerealeras y las otras interesadas.

El Grupo México, de la familia Larrea, cerró 2025 como la empresa de la Bolsa azteca de mayor capitalización, con un valor de u$s 74.000 millones -superó a America Móvil, de Carlos Slim-. Con esa fortaleza, busca incidir en la privatización del Belgrano Cargas, que afina Javier Milei, y presiona por un RIGI para invertir u$s 3000 millones.

GMEX es una firma con fuerte despliegue en minería, infraestructura y ferrocarriles bajo control de la segunda fortuna más importante de México, detrás de la de Slim. A través de su brazo estadounidense, GMXT USA, se acercó al país para manifestar un interés decidido en los trenes cargueros argentinos, mientras el Ejecutivo prepara la licitación de las líneas Belgrano y San Martín. Los pliegos, después de meses de idas y vueltas, verían la luz este mes.

Último tren a México

A comienzos de diciembre, el ceo de GMXT, Bernardo Ayala, vino al país a entrevistarse con funcionarios, empresarios y medios. Dejó dos definiciones para canalizar una fuerte inversión en trenes de carga. La primera: la intención de obtener toda la operación, a contramano de la desintegración vertical, con pliegos para cada segmento del negocio, que propone el Gobierno. La segunda: habilitar el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones a estas concesiones.

El interés manifiesto de Grupo México en el sistema carguero hizo ruido.

Primero, por el poderío de GMEX. El imperio de la familia Larrea es uno de los mayores productores de cobre del mundo, con operaciones en México, Perú y Estados Unidos. Desde allí, se expandió hacia una red de trenes de carga que actualmente incluye operaciones a través de más de 11.000 kilómetros de vías en ese país y líneas en Texas y en Florida.

Segundo, porque es la primera multinacional que manifiesta interés en una operación de este tipo, que viene siendo administrada por el Estado o por empresas locales para negocios puntuales.

Me impactó ver al gigante...

El Grupo México se expandió al calor de las privatizaciones de la década de 1990 en ese país. Jorge Larrea Ortega, fundador y padre del actual presidente, Germán Larrea, pasó de la construcción y las empresas metalúrgicas al sector minero y luego integró esa operación con el servicio carguero, que adquirió vida propia y se convirtió en una rama del negocio independiente, con clientes como Ternium, en México, y Amazon, en Florida.

Germán Larrea Mota Velasco dirige la empresa desde los 90 y fue el responsable de la expansión del grupo hacia la infraestructura y el sector ferroviario. Es la segunda fortuna más grande de México, con un patrimonio estimado en más de u$s 28.000 millones, según Forbes. A diferencia de Slim, las crónicas periodísticas lo envuelven de misterio: pocas apariciones públicas y una vida más bien reservada.

Lejos de los flashes, armó un gigante que reportó ingresos por más de u$s 16.000 millones en 2024, de los cuales u$s 3300 millones provinieron de su segmento ferroviario. Su familia controla los destinos de la empresa al retener el 40% de las acciones. El propio chairman detenta un 19% adicional. Entre los accionistas minoritarios se cuentan Blackrock y JP Morgan.

La intención de participar en la privatización de los trenes cargueros abrió los ojos de las autoridades libertarias.

La rosca por los pliegos de la privatización

La licitación está en manos de dos funcionarios, el titular de la Agencia de Transformación de Empresas, Diego Chaher, y el presidente de Trenes Argentinos Cargas, Alejandro Núñez.

Esto les quedó claro a los emisarios de Larrea que visitaron oficinas del Ministerio de Economía, la fortaleza de Toto Caputo, para manifestar interés y avisarles a los funcionarios que el esquema de privatización que presentaron en público sería contraproducente para la operatoria integral que quiere obtener el grupo. Nadie en el equipo íntimo del ministro parece estar muy al tanto de lo que se discute sobre la operación carguera.

Como viene contando Antonio Rossi en Letra P, la relación entre ambos referentes no es del todo armónica. Núñez responde a Santiago Caputo y llegó a Trenes luego de haber trabajado para Jorge Neuss en la consultora GC Fintech. La interna tiene más capítulos: conviene prestar atención al trabajo de Rossi en estos días.

Los primeros intentos de licitar el sistema carguero fallaron, justamente, por deficiencias técnicas en la desintegración vertical que promueve el Gobierno.

El Ejecutivo planteó, en el decreto 67 de febrero de 2025, un esquema para vender el material rodante propiedad del Estado, en un remate público. Usaría esos recursos para mejorar la infraestructura ferroviaria. Además, la concesión de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, mediante licitación internacional, y la del uso de los talleres, con otra licitación.

Tras algunos reparos técnicos -por ejemplo, la decisión insólita de Núñez de contratar consultoras externas para un trabajo que podrían haber hecho especialistas del sector público-, el Gobierno hizo trascender que los pliegos se publicarían en las próximas semanas.

El RIGI y una zona gris

GMEX espera que la desintegración vertical que surge del decreto sea formal, pero que una empresa se pueda presentar en todos los renglones de la licitación y ganarlos. A cambio, promete una inversión de u$s 3000 millones “para empezar a hablar”, le dijeron sus allegados a Los Perfiles del Poder, el newsletter semanal de Economía de Letra P (suscripción gratis, acá).

Ese monto contemplaría los trabajos para mejorar la infraestructura y el material rodante de las líneas San Martín y Belgrano, pero no Urquiza, cuya licitación quedaría para más adelante.

Ayala, el ceo de GMXT, no ocultó que quieren blindar esa inversión con el RIGI. “Queremos ver la licitación, entender cómo va a funcionar. Todos queremos la certeza jurídica y eso lo podría dar el RIGI”, le dijo a La Nación.

El RIGI abre la ventanilla cambiaria y de estabilidad impositiva a empresas que inviertan más de u$s 200 millones en determinados sectores, incluida la infraestructura, pero hay una zona gris: la reglamentación incluye en el régimen a “la construcción” de estructuras y redes de transporte vial, pero no habla explícitamente de concesiones.

Fuentes del sector privado entienden que podría subsanarse con otro decreto; otros actores, que el Congreso debería enmendar la norma si el Gobierno quisiera darle vía libre a la petición de GMEX.

Otros interesados

El puñado de interesados no es grande y otros grupos son menos ambiciosos. AGD, de Roberto Urquía, convenció a un pool de firmas agroexportadoras para competir por el Belgrano (no por el San Martín). Además de la cerealera que recientemente obtuvo la extensión de la concesión de la línea NCA hasta 2032, participarán en la propuesta Cargill, Bunge, Dreyfus y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). Por: Esteban Rafele para LetraP.com

5 de enero de 2026

El Gobierno Nacional avanzará en Enero/2026 con la privatización de la empresa Trenes Argentinos Cargas: Cómo será el plan ferroviario

Privatizaciones

La gestión de Javier Milei publicará el pliego este mes para iniciar el proceso. Incluye las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza y apunta a multiplicar el transporte de cargas.

El Gobierno nacional prevé publicar durante enero el pliego de privatización del Belgrano Cargas, dando inicio formal a un proceso que podría completarse a mediados de 2026. La medida forma parte de un plan integral de reforma ferroviaria impulsado por la gestión de Javier Milei, que busca transformar el sistema de transporte de cargas y atraer inversiones privadas.

La privatización del Belgrano Cargas será la primera etapa de un esquema más amplio que también abarca a las Líneas San Martín y Urquiza. En una fase posterior, el Ejecutivo evalúa avanzar con una licitación del Ferrosur Roca, una línea clave para la logística del centro y sur del país.

Cómo será la privatización de la empresa Trenes Argentinos Cargas

El modelo fue aprobado mediante el Decreto 67/2025 y establece una privatización total de Belgrano Cargas y Logística S.A., bajo un esquema de desintegración vertical y open access (acceso abierto).

Esto implica que distintas empresas podrán adquirir unidades de negocio específicas. Las vías ferroviarias y los inmuebles serán concesionados mediante licitaciones públicas nacionales e internacionales, al igual que los talleres ferroviarios. En cambio, el material rodante -locomotoras y vagones- será vendido a través de remates públicos.

Según fuentes oficiales, los fondos obtenidos por estas subastas se destinarán a una inversión única para la renovación de vías y mejoras estructurales en los tramos con mayor volumen y demanda de carga.

Inversiones estratégicas y obras prioritarias

Actualmente, el país cuenta con 17.700 kilómetros de vías operativas, mientras que otros 18.000 kilómetros permanecen inactivos. El Gobierno aclaró que los fondos recaudados no se utilizarán para reactivar tramos sin rentabilidad, decisión que quedará en manos de las futuras operadoras privadas.

Las inversiones se concentrarán principalmente en dos líneas:

Línea San Martín: renovación de aproximadamente 300 kilómetros de vías.

Línea Belgrano: mejoras de infraestructura y finalización obligatoria de la circunvalación ferroviaria de Santa Fe, una obra clave para eliminar cuellos de botella logísticos.

El objetivo oficial es multiplicar la carga transportada por tren, elevando su participación del 5% actual al 20% en pocos años. Desde el Gobierno estiman que para fines de 2027 el volumen de carga podría duplicarse.

Interés empresario y sectores productivos clave

El proyecto despertó fuerte interés en el sector privado. Entre los principales grupos interesados figuran:

*Un consorcio liderado por Aceitera General Deheza (AGD), junto a ACA, Bunge, Cargill, COFCO y Louis Dreyfus.

*Grupo México Transportes (GMXT), que analiza inversiones por USD 3.000 millones.

*Empresas de Chile y España, además de multinacionales mineras como Río Tinto.

El rediseño ferroviario apunta a fortalecer la logística de sectores estratégicos como el agro, la minería, el petróleo y el gas, aunque desde el Ejecutivo reconocen que Vaca Muerta y varios proyectos mineros aún presentan limitaciones por la falta de conectividad ferroviaria directa.

* El esquema de "open access" y el futuro del sistema

* El sistema de acceso abierto permitirá que cualquier operador privado utilice la red ferroviaria existente a cambio del pago de un canon, siempre que cumpla con los requisitos legales y obtenga autorización. Según el Gobierno, este esquema busca reducir costos fijos, aumentar el volumen transportado y hacer rentable el sistema.

Además de Belgrano Cargas, el país cuenta con otras concesiones ferroviarias como Ferroexpreso Pampeano, Ferrosur Roca y Nuevo Central Argentino. El Ejecutivo solo se mostró conforme con esta última, que extendió su contrato hasta 2032, mientras que Ferrosur Roca será licitada más adelante y Ferroexpreso Pampeano permanece bajo evaluación.Enterate.com

3 de enero de 2026

A 32 años de la privatización de la Línea Urquiza: Una línea clave del Oeste que casi no cambió

Historia Ferroviaria

La Línea Urquiza, es el único ferrocarril del Oeste del Gran Buenos Aires que continúa bajo gestión privada desde 1994.

Este 1° de Enero se cumplieron 32 años desde que el Tren Urquiza fue concesionado a la empresa Metrovías S.A., en el marco del proceso de privatización ferroviaria de la década del '90. A diferencia de otras líneas metropolitanas, el Urquiza se convirtió en un caso singular dentro del Oeste: mientras el Sarmiento, el San Martín y el Belgrano Sur regresaron a la órbita estatal, este ramal continúa siendo operado por un privado.

La concesión comenzó oficialmente en enero de 1994 y, desde entonces, el servicio mantiene una estructura que varió poco con el paso del tiempo. En los primeros años de gestión privada, uno de los proyectos más ambiciosos fue la posibilidad de integrar el Urquiza con la Línea B de subte, mediante un recorrido que ingresara por el túnel de la estación Federico Lacroze y llegara hasta el centro porteño, en Leandro N. Alem. Incluso se realizaron pruebas técnicas que resultaron satisfactorias, pero la iniciativa nunca se concretó y quedó archivada como una de las grandes oportunidades perdidas del sistema.

Cambios mínimos y trenes históricos en circulación

Más allá de ese intento de expansión, las transformaciones visibles en la línea fueron escasas. Recién en 2009 se produjo una modificación en la estética de las formaciones, cuando comenzaron a circular los trenes con los colores institucionales de Metrovías: amarillo y gris, con detalles en rojo y blanco. Hasta ese momento, los coches conservaban el esquema original de Ferrocarriles Argentinos, conocido como "Colibrí", que acompañó al Urquiza durante décadas.

El dato que más llama la atención es que el material rodante prácticamente no se renovó. Las formaciones Toshiba–Mitsubishi, incorporadas al país a comienzos de los años '70, siguen en funcionamiento y ya superaron los 50 años de servicio. Si bien no hubo reemplazo de trenes, sí se realizaron algunas mejoras en infraestructura, como la instalación de sistemas de localización vehicular y trabajos para reforzar el suministro eléctrico.

Según cifras oficiales de la concesionaria, el Tren Urquiza transporta actualmente a más de 17 millones de pasajeros por año, conectando a los partidos de Tres de Febrero, Hurlingham y San Miguel con la Ciudad de Buenos Aires. La concesión, que venció formalmente en 2017, continúa vigente a través de prórrogas sucesivas. A más de tres décadas de su privatización, el Tren Urquiza sigue siendo un símbolo del Oeste.VivóElOeste.com

29 de diciembre de 2025

Se extiende plazo previsto de concesión hasta el 2027 a la empresa Ferrovías SAC, siempre y cuando no se privatice antes la Línea Belgrano Norte

Actualidad

Redacción Crónica Ferroviaria

Mediante Resolución Nro. 90/2025 de fecha 22 de Diciembre de 2025 del Ministerio de Economía de la Nación, publicada en el Boletín Oficial del día de la fecha, donde se resuleve lo siguiente:

ARTÍCULO 1°.- Extiéndese el plazo previsto en el artículo 4° de la resolución 1339 del 21 de diciembre de 2017 del entonces Ministerio de Transporte (RESOL-2017-1339-APN-MTR) con sus modificatorias hasta el 30 de junio de 2027, o hasta tanto se adjudiquen los servicios en el marco de la licitación aprobada por decreto 423 del 18 de junio de 2019, con la modificación del decreto 170 del 30 de marzo de 2023, lo que ocurra primero.

ARTÍCULO 2°.- Establécese que, si la adjudicación del proceso licitatorio se realizase con anterioridad al vencimiento del plazo establecido en el artículo anterior, la prestación a cargo de la empresa Ferrovías Sociedad Anónima Concesionaria finalizará con la toma de posesión por el nuevo concesionario, sin derecho a reclamo alguno por este concepto y debiendo oportunamente colaborar y facilitar el cambio de operador del servicio.

ARTÍCULO 3°.- La presente medida entrará en vigencia a partir de su suscripción.

ARTÍCULO 4°.- Comuníquese a la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, organismo descentralizado actuante en el ámbito de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía y a la Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad Anónima y notifíquese a Ferrovías Sociedad Anónima Concesionaria.

ARTÍCULO 5°.- Comuníquese, publíquese, dese a la Dirección Nacional del Registro Oficial, y archívese. Firmado: Luis Octavio Pierrini

27 de diciembre de 2025

Con los trenes, el Gobierno concluyó la conversión de las empresas estatales en sociedades anónimas

Privatizaciones

El proceso finalizó con la inscripción de Ferrocarriles Argentinos, lo que facilita eventuales procesos de privatización o asociación con capitales privados bajo la legislación vigente

El Gobierno nacional completó la transformación de todas las Sociedades del Estado en sociedades anónimas, tras la inscripción de Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado como Ferrocarriles Argentinos Sociedad Anónima Unipersonal (SAU), informó el inspector general de Justicia, Daniel Roque Vítolo.

La medida se implementó conforme a lo dispuesto en el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) Nº 70/2023, y constituyó el cierre del programa de reorganización de empresas estatales impulsado por el presidente Javier Milei.

“Con esta inscripción, se completa el proceso de reorganización de todas las sociedades del Estado Nacional, ordenado por el Presidente”, afirmó Vítolo mediante un comunicado oficial. El decreto de 2023 estableció que las sociedades o empresas con participación estatal, cualquiera fuera su tipo o forma societaria, debían transformarse en sociedades anónimas, quedando así sujetas a la Ley General de Sociedades N° 19.550, en las mismas condiciones que las empresas privadas y sin prerrogativa pública.

La inscripción de Ferrocarriles Argentinos representa la culminación formal de un proceso que abarcó la adecuación legal y registral de todas las empresas estatales nacionales. Previamente, se había completado la transformación de compañías como Administración de Infraestructura Ferroviaria, Administración General de Puertos, Contenidos Públicos, Edu.Ar, Empresa Argentina de Navegación Aérea, Fabricaciones Militares, Operadora Ferroviaria, Radio y Televisión Argentina, Casa de Moneda y Télam, entre otras.

La Agencia de Transformación de Empresas Públicas estuvo a cargo de la operatoria, actuando como Unidad Ejecutora Especial temporaria, de acuerdo con los artículos 29 y 30 del Decreto 644/2024. Este organismo coordinó los aspectos técnicos del proceso de adecuación estatutaria y registral.

Vítolo señaló que, cuando el Presidente anunció la decisión de avanzar con estas transformaciones, existía escepticismo debido a que proyectos similares se habían anunciado en décadas anteriores sin concretarse. Según el funcionario, el objetivo se cumplió y ahora “renace la esperanza”, al confirmarse la viabilidad de un proceso de transformación estatal eficiente y pacífico, siempre que exista una decisión política firme.

La conversión de las empresas estatales en sociedades anónimas implica un cambio legal y organizativo con impacto en la estructura institucional del Estado argentino. Hasta este cambio, las Sociedades del Estado operaban bajo regímenes especiales, con normas propias y prerrogativas públicas. Al convertirse en sociedades anónimas, esas particularidades desaparecen y las empresas pasan a regirse por el derecho societario común, igual que las firmas privadas.

Este punto resulta relevante porque, al quedar sujetas a la Ley General de Sociedades, las empresas estatales adquieren una estructura jurídica compatible con eventuales procesos de privatización, concesión o ingreso de capital privado, sin requerir marcos legales especiales.

Fuentes oficiales y participantes en la elaboración de la nota publicada por Infobae sobre privatizaciones el 15 de noviembre, indicaron que la conversión es condición previa para avanzar con ventas o concesiones. En ese marco, se informó que “el pliego de la licitación está casi listo” para la venta de Belgrano Cargas y Logística S.A., una de las principales empresas ferroviarias públicas, con más de 7.600 kilómetros de vías en 17 provincias. Su privatización fue programada mediante el Decreto 67/2025. El modelo contempla una privatización total mediante desintegración vertical: el material rodante será objeto de remate público, las vías y los inmuebles se concesionarán y los talleres serán licitados también como obra pública. El Gobierno prevé publicar los pliegos en el Boletín Oficial antes de fin de año para iniciar el proceso formal.

La transformación en sociedades anónimas de compañías como Ferrocarriles Argentinos no obliga a la privatización, pero establece un marco legal que facilita su implementación. La estructura de sociedad anónima permite la emisión de acciones, la incorporación de capitales no estatales, la transferencia total o parcial de participación accionaria y otorga flexibilidad para ajustar los esquemas de gobernanza. Analistas consultados consideran que es la vía más adecuada para ejecutar mecanismos de desinversión estatal sin obstáculos jurídicos.

El plan de privatizaciones que implementa el Gobierno responde a compromisos asumidos con organismos internacionales y a lineamientos de política económica orientados a reducir el rol empresario del Estado. En el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno se comprometió a presentar una hoja de ruta para la privatización y concesión de empresas estatales, junto con directrices para “garantizar un proceso de privatización eficiente y transparente” de las compañías incluidas en la Ley de Bases, el marco legal que habilitó la reforma de estructuras públicas, según consignó Todo Noticias.

La lista de empresas incluidas en esa agenda abarca firmas estratégicas de sectores clave de la economía, como Enarsa, Nucleoeléctrica Argentina, Yacimientos Carboníferos Río Turbio, Intercargo, AySA, Trenes Argentinos, Belgrano Cargas y Corredores Viales, todas ellas contempladas en planes de venta, concesión u otros mecanismos de participación privada, según Infobae.

Ferrocarriles Argentinos representa un activo emblemático dentro del Estado empresario. Hasta ahora, la empresa funcionaba bajo el régimen de Sociedad del Estado con control estatal total, pero desde su conversión opera como sociedad anónima unipersonal, lo que la equipara legalmente a cualquier firma privada, aunque el Estado nacional conserve el cien por ciento de las acciones.

Ese cambio habilita, en términos técnicos, la transferencia total o parcial del control accionario, así como la posibilidad de articular concesiones o asociaciones estratégicas con capital privado bajo reglas de mercado. El avance en la privatización de Belgrano Cargas —actualmente en etapa de publicación de pliegos para su licitación— ilustra cómo el Gobierno proyecta utilizar este marco normativo para avanzar en el proceso una vez que las empresas se ajusten al derecho societario común.

Desde el punto de vista institucional, la transformación concluye una etapa de reformas jurídicas consideradas necesarias por el Ejecutivo para alinear el sector público con las prácticas de mercado y dotar de mayor “competitividad” a las empresas estatales. Las decisiones sobre qué compañías serán privatizadas, concesionadas o reorganizadas se definirán caso por caso, según criterios económicos, financieros y estratégicos.

Con la inscripción de Ferrocarriles Argentinos SAU, el Gobierno considera finalizado un proceso que establece las bases legales y estructurales para una mayor participación del sector privado en empresas que, hasta ahora, operaban bajo regímenes especiales. Este avance, en cualquier escenario, transformará la relación del Estado argentino con su aparato empresario y contribuirá a definir la próxima etapa de su política económica y de desinversión estatal.Infobae.com

26 de diciembre de 2025

El descarrilamiento de la política ferroviaria

Nota de Opinión

Por:  Víctor Colombano (para LaPolíticaonline.com)

El sistema ferroviario argentino -columna vertebral histórica de la integración territorial, la movilidad cotidiana y la logística productiva- atraviesa hoy una encrucijada crítica bajo la administración de Javier Milei. Lo que el Gobierno presenta como una "emergencia ferroviaria" dista de ser el punto de partida de un plan serio de recuperación. Por el contrario, los hechos muestran una política de ajuste, diferimiento del mantenimiento y retiro del Estado que empuja al sistema a un nivel de riesgo operativo preocupante y prepara el terreno para su achicamiento o futura privatización.

Los accidentes recientes, la reducción de frecuencias y el deterioro del servicio no son hechos aislados ni simples contingencias: son consecuencias directas de decisiones políticas. Cuando se posterga el mantenimiento de vías, material rodante y señalamiento, no se "ahorra", se traslada el costo a los usuarios en forma de demoras, viajes inseguros y servicios cada vez más degradados.

Tres sistemas, un mismo problema: ausencia de planificación

El ferrocarril argentino puede analizarse, al menos, en tres grandes sistemas de pasajeros: el metropolitano del AMBA, los servicios de larga distancia y los trenes regionales del interior. Cada uno tiene particularidades, pero todos comparten un denominador común: la falta de planificación a corto, mediano y largo plazo por parte del Estado nacional.

En el AMBA, donde el tren transporta a más de un millón de personas por día, la situación es especialmente grave. El sistema muestra señales claras de haber superado el "nivel de riesgo tolerable". El diferimiento del mantenimiento de coches, locomotoras, vías y señales ya no es una hipótesis futura: es una realidad cotidiana. El descarrilamiento ocurrido en Liniers es ilustrativo: la demora excesiva en habilitar una nueva cabina de señales, en reemplazo de una obsoleta, terminó exponiendo a miles de pasajeros a un riesgo evitable.

En líneas como el Roca, Sarmiento y Mitre, el problema no es solo de infraestructura sino también de material rodante. Faltan repuestos críticos para las formaciones de origen chino que operan desde 2014. El desgaste de ruedas, la presencia de "ruedas planchadas" y la circulación de trenes en condiciones subóptimas no son detalles técnicos: son advertencias claras de un sistema operando al límite.

En los servicios de larga distancia, la situación es aún más delicada. Mantener trenes circulando sobre vías con bajo estándar de mantenimiento implica dos riesgos concretos: no llegar a destino en tiempos razonables o, peor aún, comprometer la seguridad operacional. A esto se suma un problema adicional: el desgaste del material rodante de larga distancia obliga a utilizar coches y locomotoras del sistema diésel del AMBA, afectando servicios regionales que cumplen un rol social clave en el conurbano bonaerense.

Distinta es la situación de los trenes regionales del interior, que cumplen una función social y federal insustituible. Estos servicios conectan ciudades provinciales, operan a bajas velocidades y utilizan material liviano, con menores riesgos operativos. En lugar de ser fortalecidos, permanecen en una lógica de subsistencia, sin una política clara de expansión ni integración territorial.

El Decreto 525/24, que declara la emergencia ferroviaria, parece menos un instrumento para mejorar el sistema que una forma de deslindar responsabilidades. La emergencia, sin un plan concreto, funciona como coartada: explica por qué no se hace, pero no define qué se va a hacer ni cuándo. Mientras tanto, el mantenimiento sigue postergándose y el riesgo crece.

La reducción de personal técnico calificado, el deterioro salarial y la incertidumbre institucional agravan el problema. Un ferrocarril no se sostiene solo con infraestructura: necesita saberes acumulados, experiencia operativa y cuadros técnicos estables. Cuando eso se pierde, la seguridad también se resiente.

En el sistema ferroviario de cargas, el estancamiento no solo es evidente, es estructural. Argentina transporta actualmente alrededor de 25 millones de toneladas anuales por ferrocarril, un volumen prácticamente idéntico al de comienzos de la década de 1980. Cuatro décadas sin crecimiento real en un país que multiplicó su producción agroindustrial, minera y energética. Mientras tanto, el camión concentra más del 90% del transporte terrestre de cargas, encareciendo la logística, deteriorando rutas y profundizando un modelo ineficiente y ambientalmente costoso.

El ferrocarril es entre tres y cuatro veces más eficiente en consumo energético por tonelada-kilómetro que el transporte automotor, y emite hasta un 70% menos de gases de efecto invernadero. No compite con el camión: lo complementa. El tren es imbatible en largas distancias y grandes volúmenes; el camión, indispensable en la distribución de última milla. La ausencia de una política que articule ambos modos explica buena parte del sobrecosto logístico argentino, que ronda el 25% del valor del producto, muy por encima de los estándares internacionales.

El modelo de concesiones vigente y la gestión público-privada no lograron revertir esta tendencia. Sin metas claras, sin inversiones sostenidas y sin integración logística con puertos y nodos productivos, las concesiones entran en un cono de inercia. Un sistema ferroviario de cargas moderno no solo reduce costos y emisiones: mejora la competitividad del país, ordena el territorio y libera recursos públicos, hoy absorbidos por el mantenimiento vial.

La política ferroviaria del gobierno de Javier Milei no configura un proyecto de desarrollo. Es, hasta ahora, una estrategia de abandono administrado que compromete la seguridad, la conectividad y el futuro del país. El ferrocarril no puede reducirse a una variable de ajuste ni a un activo a "poner en valor" para su eventual venta.

Argentina necesita un plan ferroviario nacional, con inversión sostenida, mantenimiento permanente, control público eficiente y una apertura inteligente a la cooperación privada. No solo para hacer el sistema "rentable" en términos contables, sino confiable en términos sociales, productivos y territoriales.

Si el objetivo real de la "emergencia" es administrar el declive para luego justificar la entrega del sistema, entonces no estamos ante una corrección de rumbo: estamos ante un abandono planificado. Gobernar es hacerse cargo. El tren no es un lujo: es una herramienta estratégica. Y dejarlo caer no es inevitable; es una decisión.

19 de diciembre de 2025

Avanza la privatización de los trenes: El Gobierno realiza obras para regalar un negocio clave

Privatizaciones

La Secretaría de Transporte ejecuta un paquete de obras en trenes y señalamiento para "ordenar" el sistema ferroviario y dejarlo listo para que quede en manos de privados.

El Gobierno sacó un comunicado en el que se jacta de haber puesto en marcha un amplio plan de obras ferroviarias con el objetivo de recomponer un "sistema deteriorado". Sin embargo, la peculiaridad es que la ejecución de obras fue descripta como un paso para avanzar hacia su futura privatización. Es decir, el presidente Javier Milei financia las acciones que deberían realizar los agentes privados en caso de querer hacerse cargo del servicio con el objetivo final de rapiñar dólares.

Bajo el paraguas de la Emergencia Ferroviaria, la Secretaría de Transporte informó que se ejecutan más de 60 intervenciones sobre vías, señalamiento, material rodante e infraestructura crítica, en un intento por mejorar la seguridad y la operación diaria de los trenes antes de abrir el sistema al capital privado.

El plan de acción incluye actualmente más de 60 obras en ejecución y más de 100 procesos administrativos lanzados para la compra de repuestos y la contratación de trabajos. Las intervenciones se concentran en cuatro áreas clave: señalamiento, vías, energía e infraestructura general. Entre los avances destacaron la puesta en funcionamiento del sistema de Frenado Automático (ATS) en todas las líneas del AMBA, una mejora central en términos de seguridad operacional. A esto se añade la renovación de más de 30 kilómetros de vías en líneas como Mitre y Belgrano Norte, junto con otras obras distribuidas en distintos ramales metropolitanos.

Uno de los focos del programa está puesto en el señalamiento que planea regalar el Gobierno al futuro gestor privado, un punto esencial del sistema ferroviario argentino. En total, se tendieron más de 210 mil metros de cables, se instalaron 53 nuevas señales y se montaron seis tableros ferroviarios, además de reacondicionar edificios técnicos vinculados a la operación.

También se habilitó un nuevo viaducto en la línea Belgrano Sur, se "renovaron y mejoraron pasos a nivel y se intervinieron puentes y alcantarillas que presentaban riesgos operativos", señaló el documento. Estas obras buscan reducir incidentes y mejorar la regularidad del servicio, un "aspecto clave" para cualquier "esquema de concesión futura".

Otro eje central del plan es la recuperación del parque ferroviario. Según datos oficiales, el 40% de la inversión total se destinó a la compra de material rodante, repuestos para mantenimientos pesados y la modernización de talleres. Entre las acciones más relevantes se destaca la adquisición de tres locomotoras para la línea San Martín, que llegarán en el primer trimestre de 2026, un acuerdo para la compra de repuestos destinados a más de 500 coches eléctricos, y el proceso de adquisición de 43 triplas diésel para ramales del AMBA.

Desde el Gobierno remarcaron que las obras buscan corregir problemas estructurales que afectan la seguridad y la calidad del servicio. Sin embargo, el trasfondo del plan es claro: eficientizar el sistema ferroviario antes de avanzar con su traspaso al sector privado.

Emergencia ferroviaria: la estrategia del Gobierno

En diciembre de 2023, el Gobierno remitió al Congreso el proyecto de Ley 27.742, denominado “Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”, que declaró a todas las empresas ferroviarias estatales como “sujetas a privatización”. A diferencia de lo ocurrido durante la década de 1990, la iniciativa habilitó no solo concesiones, sino también la venta directa de material rodante y de la infraestructura ferroviaria al sector privado.

No obstante, mientras el debate legislativo avanzaba hacia la aprobación de la Ley Bases, un grave accidente ferroviario volvió a poner en foco el deterioro operativo y las falencias de seguridad del sistema. El 10 de mayo de 2024, un tren de pasajeros de la línea San Martín colisionó con una formación sin usuarios que se encontraba detenida entre las estaciones de Retiro y Palermo, tras haber sufrido una falla mecánica.

El episodio combinó dos factores críticos: por un lado, la avería de la locomotora en un punto no previsto para detenciones; por otro, la inoperatividad del sistema de señalamiento automático en ese tramo, que llevaba varias semanas fuera de servicio. Esta situación obligaba a una circulación bajo condiciones de seguridad precarias. Apenas tres días después del siniestro, el Ejecutivo anunció la declaración de la emergencia ferroviaria a través del vocero presidencial.

Antes del choque, la conducción de Trenes Argentinos ya había alertado formalmente sobre la situación financiera de la empresa. En una nota enviada al entonces secretario de Transporte, Franco Mogetta, se advertía que el presupuesto asignado era un 75% inferior al del año previo, lo que comprometía seriamente el funcionamiento cotidiano y forzaba a administrar los recursos “al límite de lo prudente”.

La emergencia ferroviaria fue oficializada el 12 de junio de 2024. Además de habilitar herramientas habituales en este tipo de regímenes —como la flexibilización de procesos de contratación y la reasignación de partidas sin los mecanismos administrativos tradicionales—, el decreto amplió las facultades del Ejecutivo. Entre ellas, la posibilidad de renegociar deudas, rescindir contratos vigentes, revisar acuerdos con concesionarios privados —incluso mediante la asignación de fondos— y sumar inversores privados a través de convenios con las empresas ferroviarias estatales.

El objetivo privatizador que atraviesa la Ley Bases enfrenta un obstáculo particular en el caso del transporte ferroviario, especialmente en los servicios de pasajeros: la dificultad de hacer rentable un sistema que tampoco lo es para el propio Estado. Las inversiones estructurales que requiere el sector reducen el atractivo de una concesión sin aportes públicos. Frente a ese escenario, el Gobierno definió dos ejes centrales: ejecutar obras e inversiones consideradas críticas para mejorar la operación de cara a una eventual privatización y avanzar, en paralelo, con un ajuste de servicios y de la plantilla laboral.ElDestape.com