Mostrando entradas con la etiqueta Sistema Ferroviario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sistema Ferroviario. Mostrar todas las entradas

31 de enero de 2026

A 140 años del primer tren de pasajeros entre Rosario y Retiro, aseguran que hoy el servicio es casi inexistente

Actualidad

Desde la Asociación Amigos del Riel recordaron lo que significó para el país la conexión con Buenos Aires, pero advierten que ahora "es un fantasma de lo que llegó a ser"

Este domingo 2 de febrero se cumplirán 140 años del primer tren que conectó Rosario con Retiro. La fecha trae desde el pasado el esplendor y el valor que tuvo el servicio de trenes a Buenos Aires, tanto para la ciudad como para el resto del país. Un sistema de comunicación que no sólo sirvió para conectar a los ciudadanos, sino que llevó el progreso a pequeñas y medianas poblaciones.

En la actualidad, el servicio de pasajeros en el país está prácticamente desmantelado, sólo funciona regularmente la red que interconecta al Gran Buenos Aires y el servicio Rosario-Retiro apenas se cumple, con graves falencias. Y no hay atisbo de que al gobierno nacional le interese revivir, aunque sea mínimaente, esa conexión entre Rosario y la Capital Federal.

Carlos Fernández Priotti, referente de la organización no gubernamental Amigos del Riel, recordó el lugar que ocupaba Rosario hace 140 años cuando la red ferroviaria del país estaba dividida en dos grandes sistemas y la Cuna de la Bandera, como cabecera de uno de ellos, pasó a tener línea directa con Retiro. "Hoy por hoy, el corredor entre Rosario y Buenos Aires es un fantasma de lo que llegó a ser en su momento", afirmó.

Rosario cabecera de un sistema ferroviario

En declaraciones a LT8, Fernández Priotti rememoró cómo fue el impacto del ferrocarril hace 140 años: “El servicio a Retiro fue una necesidad muy sentida en Rosario. No fue el primer ferrocarril en la ciudad. Veinte años antes estaba el tren que iba a Córdoba. Durante 20 años, Rosario fue la cabecera de un sistema ferroviario que cubría gran parte del interior de la Argentina y que estaba separado del sistema ferroviario que se irradiaba desde la ciudad de Buenos Aires hacia el interior de la provincia de Buenos Aires”.

“Esa fue una peculiaridad muy notable que no se tiene presente hoy por hoy. Recién en 1886, en esta fecha que se cumple el domingo, se unieron por fin los dos sistemas y entonces hubo comunicación directa entre Rosario y Buenos Aires y todo el interior con Buenos Aires, a través de Rosario”, destacó Fernández Priotti.

Durante los años que funcionó regularmente la conexión ferroviaria, recordó Fernández Priotti, los rosarinos y habitantes de toda la región tenían muchas opciones para viajar a Buenos Aires, incluso para cumplir con cualquier tipo de actividad en la gran ciudad y regresar a Rosario, lo que habla de la cercanía de un servicio que brilló en su momento.

Fernández Priotti detalló: “Había muchas opciones. Dependiendo del día, se podía disponer de siete u ocho trenes por día. En la época de esplendor del ferrocarril, uno podía viajar a Buenos Aires temprano y una vez que terminaba sus asuntos en Capital Federal, tenía múltiples opciones para regresar a Rosario. Si uno se desocupaba a las 6 de la tarde, tenía la opción del Estrella del Norte, que era el tren que seguía a Tucumán. Si lo hacía a las 19, tenía El Rosarino que era más rápido. Y si uno se desocupaba más tarde, podía optar a las 21 por El Rayo de Sol, que iba hacia la ciudad de Córdoba, pasando por Rosario. Finalmente, a las 23 estaba El Santafesino que era un tren nocturno que, pasando por Rosario, llegaba a la mañana del día siguiente a la ciudad de Santa Fe”.

“Todos esos servicios contaban con coche comedor. Si uno viajaba de noche, llegaba a Rosario luego de haber cenado y el viaje se hacía mucho más llevadero. Igualmente, ese trayecto se hacía en tiempos razonables. En tren se llegó a tardar 3 horas 50 minutos en las décadas de los 70 y 80. El viaje entre Rosario y Buenos Aires duraba menos de lo que hoy se hace yendo en auto. Esa fue una de las cosas que se perdieron con el recorte salvaje de trenes que se hizo durante varias décadas y que hoy sigue. Hace pocos días, nos sacaron los trenes a Córdoba y Tucumán. Sólo sigue circulando un servicio diario que es un fantasma de lo que llegó a ser en su momento el corredor entre Rosario y Buenos Aires".

"Los trenes que nos han quitado"

Fernández Priotti se permitió el momento para reflexionar, en otro sentido, con respecto a la pérdida de los servicios ferroviarios para pasajeros en la región, como la cancelación del servicio Rosario-Cañada de Gómez.

"Más de los trenes que hemos perdido, me referiría a los trenes que nos han quitado. Con toda las quitas de servicio que tuvimos, hemos sufrido peor servicio, la falta de calidad, menor oferta de transporte y esto es un ingrediente más de la gran sopa nacional. Con el tren, como usuario tenés una libertad de movimiento y comodidad, de levantarte, caminar, tomar un café, comer algo. Ese valor agregado que tiene el servicio ferroviario es lo que lo hace muy querido por el público, no sólo en Argentina sino en todo el mundo en general. En muchos países se lo revaloriza, se los dota de más servicios y tecnología, y eso la gente lo pondera. Son cosas que perdemos en nuestra calidad de vida. Ojalá volvamos a contar con ese tipo de servicio", finalizó.LaCapitaldeRosario.com

10 de enero de 2026

Diputada Schlotthauer: “Hay un ajuste y un vaciamiento brutal del sistema ferroviario”

Actualidad

En Radio Universidad, la diputada criticó la transformación de las empresas de trenes en sociedades anónimas que impulsa el Gobierno.

En comunicación con Radio Universidad 89.1, la dirigente ferroviaria de La Matanza y diputada provincial del Frente de Izquierda y de los Trabajadores en Unidad (FIT-U), Mónica Schlotthauer, analizó la decisión del Gobierno de convertir las empresas de trenes en sociedades anónimas y advirtió que la medida representa un nuevo avance hacia la privatización del sistema ferroviario.

“Hay cosas que ya están en coma porque vienen siendo vaciadas hace tiempo. Lo que estaba en crisis, pero funcionando, ahora directamente lo mandaron a coma cuatro. El caso de los trenes es uno”, afirmó y anticipó que la situación “se va a seguir padeciendo durante todo el año”.

El tren como palanca de crecimiento

En ese marco, Schlotthauer recordó que “el desarrollo ferroviario en la Argentina estuvo históricamente ligado a un proyecto de país orientado al crecimiento del mercado interno y al desarrollo de las provincias”. “El tren era una palanca: más barato, más seguro, con menor costo en asfalto y petróleo. Le servía al chacarero, a las cooperativas, a las economías regionales y alrededor de las estaciones había depósitos para la mercadería”, ponderó.



De ese modo, señaló que el modelo actual responde a una lógica extractivista. “Ahora solo les interesan los agujeros en el piso para llevarse litio o petróleo. Ahí es donde va a pasar el tren”, alertó y criticó que “la declaración de la emergencia ferroviaria tiene una trampa”. “Primero ahogaron el sistema, como hicieron con las universidades, sin presupuesto, hasta que explotó, y, en segundo lugar, habilitaron préstamos para mejorar las vías que después usan las multinacionales para saquear nuestras riquezas”, completó.

Deterioro del sistema

“No cortan ni el pasto cerca de las vías. El pasajero viaja mal porque hay menos servicios, se suspenden por mantenimiento y además hay menos barreras porque se redujo el personal con los retiros voluntarios”, detalló. “Hay un ajuste y un vaciamiento brutal. Después hacen propaganda, pero el tren sigue andando mal y el enojo termina cayendo sobre el ferroviario”, manifestó y redobló: “La idea es que solo tengan derechos y servicios los que tienen plata. El resto nada”.

Asimismo, se alejó de las premisas del Presidente Javier Milei al asegurar que “las empresas deben ser estatales porque son palancas de crecimiento”. “Ellos quieren trenes exclusivamente de carga. ¿Qué pérdida es agregar dos coches de pasajeros a un tren de carga? No hay pérdida. Quieren trenes para llevársela y los trenes que usamos nosotros se vienen abajo porque dicen que no hay plata”, agregó.

Por último, Schlotthauer cuestionó a los “dirigentes que no están organizando a la gente para pelear”. “Cuando los gremios quieren ser escuchados, son escuchados, pero ahora se callaron”, cuestionó y concluyó: “Hay una confusión política que tiene que ver con la claudicación y el silencio. No hay que aceptar que modernizar es trabajar doce horas: modernizar debería ser trabajar seis”.El1.com

8 de enero de 2026

El sector privado como impulsor de los ferrocarriles

Cartas de Lectores

Señor Director de Crónica Ferroviaria

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó una línea de crédito de US$ 300.000.000 en el marco de un proyecto de cooperación técnica bajo el nombre de “Inversión privada y desregulación para modernización del transporte en Argentina”, destinado especialmente a la privatización del sistema ferroviario. El modelo aplicado, recuerda a los errores de la década del 90, agregándose que no existen incentivos para la expansión de la red como de inversiones, que se traduzcan en mejoras en el material rodante, infraestructura y recuperación de ramales abandonados.

El citado organismo internacional, en sus informes, relativo al sistema de transporte ferroviario de pasajeros del área metropolitana, reconoce la necesidad de instrumentar un mecanismo de subsidio. Por ende resulta contraproducente implementar un sistema de gestión privada, cuando requiere el aporte del Estado para su operación, en un contexto donde el discurso está centrado en reducir drásticamente el gasto público. El problema, creemos es de carácter ideológico – político.  En numerosas partes del mundo, incluyendo Estados Unidos, comprendieron el rol del ferrocarril en el transporte de pasajeros, reviste el carácter de servicio público y por ende es gestionado por agencias estatales.

En el caso del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) tiene  800 km de vías férreas, donde operan líneas que transportan unos 1.5 millones de pasajeros diarios.  Según trascendió el BID plantea un plan que propone segmentar la red en unidades de negocio diferenciadas: la operación de los trenes, el mantenimiento de la infraestructura de vías, la gestión de estaciones y la explotación comercial de los predios ferroviarios. El fundamento de la privatización reside en la incorporación de un concesionario privado introduce incentivos directos por calidad de servicio: la retribución de la empresa estará ligada al cumplimiento estricto de las frecuencias y a la mejora en la experiencia del pasajero.   

Se observa en las publicaciones favorables a la privatización de la red metropolitana de ferrocarriles, falta de una lectura crítica del proceso privatizador de la década del 90, siendo emblemático el caso TBA y la línea Sarmiento.  En el Congreso fue presentado un proyecto de ley por el bloque Unión por la Patria,  para impedir la privatización de las empresas Trenes Argentinos y Trenes Argentinos Cargas (que gestiona las líneas San Martín, Urquiza y Belgrano), siendo uno de los principales fundamentos, la falta de funcionamiento de la Comisión Bicameral Permanente de Reforma del Estado y Seguimiento de las Privatizaciones. El último informe remitido por el Poder Ejecutivo a dicho organismo resultó insuficiente como sostienen quienes impulsan el citado proyecto de ley.

El peculiar sistema de privatizaciones, por lo trascendido en medios de comunicación, no exigirá a los concesionarios la realización de inversiones en infraestructura – ni reactivaciones de ramales/tramos fuera de servicio – las obras quedarán a cargo del Estado y se pagarán con la venta de vagones y locomotoras (por su valor se recaudará poco, pero es un gran negocio para empresas especializadas en comercio de chatarra). En otras palabras, se vuelve a un esquema donde la Nación seguirá subsidiando. La inversión privada es mínima. El esquema aplicar sería una concesión en tres lotes separados: vías e inmuebles aledaños, talleres y material rodante. En el caso de este último, se llevará a cabo por medio de venta mediante remate público, sin ponderar la posibilidad en los casos que sea factible

Los potenciales interesados en la privatización de los ferrocarriles, quieren que el Estado asuma la compra de material rodante nuevo. Entonces ¿Dónde está el ahorro fiscal que busca el gobierno con las privatizaciones? El argumento es que los privados no podrán recuperar lo invertido en el largo plazo, en el caso que asuma la responsabilidad de adquirir material rodante nuevo. En otras palabras un capitalismo que no está dispuesto asumir riesgos de ninguna especie. 

Por otra parte, el gobierno eliminó del presupuesto 2026, la adquisición de 200 coches eléctricos de origen chino, con financiamiento del Banco de Desarrollo de China por US$ 236 millones, siendo el objetivo ser el reemplazo de las formaciones Toshiba de la Línea Roca. También fue cancelado, a pesar del contrato firmado en el marco de la emergencia ferroviaria, la compra de 50 locomotoras chinas.  Obras de importancia para el sector cargas como la circunvalación ferroviaria en Santa Fe, con financiamiento chino, también quedaron paralizadas, como las obras de mejora de las vías de los ramales CC y C15 de la línea Belgrano.

Otro ejemplo del recorte de inversiones, fue la cancelación del ramal Haedo – Caseros, con un recorrido de 8 km, utilizando vías pertenecientes al ferrocarril General San Martín. En mayo de 2025 fueron desmantelados los apeaderos. El proyecto tenía entre sus objetivos, vincular las universidades de La Matanza (UNLaM), Tres de Febrero (UNTREF) y Tecnológica Nacional (UTN), aprovechando la traza existente del servicio del Tren Roca a Temperley, conectando a tres líneas metropolitanas. En 2023 se llevaron a cabo con éxito las pruebas correspondientes. Incluso fue anunciado el inicio de la operación en septiembre de ese año, algo que nunca ocurrió. 

El proyecto hubiera permitido conectar tres líneas, ofreciendo una alternativa de transporte directo y rápido para miles de vecinos que utilizan colectivos para unir Caseros y Haedo.

El sector cargas – en el marco del proceso privatizador - también excluido la obligación de inversiones en infraestructura y material rodante. El Decreto 67/2025 prevé la privatización de la empresa estatal Belgrano Cargas Sociedad Anónima, mediante la desintegración vertical y la separación de las actividades y bienes de cada unidad de negocio, bajo la modalidad de remate público para la venta del material rodante, y a través de la celebración de contratos de concesión de obra pública para las vías y sus inmuebles aledaños, y el uso de los talleres ferroviarios, en los términos de las Leyes Nros. 17.520 y 23.696 y sus respectivas modificatorias.  

Surge de la normativa la ausencia de incentivos para la inversión, modernización y expansión de la red ferroviaria, agregándose la liquidación de la empresa Belgrano Cargas, la falta de mención de la ley 27.132 de reactivación de ferrocarriles, especialmente su artículo 2º inciso c: La interconexión de los sistemas ferroviarios y la intermodalidad de los servicios de transporte, como también la ley de Participación Pública Privada.  El modelo privatizador por ejemplo marginaría a PYMES como potenciales usuarios de la red (se estima que casi el 99% de las empresas, disponen solo del camión como oferta de transporte). Creemos desde nuestro modesto entender que el modelo de concesión debe ser “integrado” (infraestructura, material rodante, etc.), además de una serie de ventajas fiscales para el concesionario, impulsando la inversión.

En este contexto, la empresa Nuevo Central Argentino logró prorrogar la concesión hasta 2032. Al parecer otros operadores privados como Ferropampeano y Ferrosur, seguirían el mismo camino.

Es indudable que el proceso descripto no toma nota de la dolorosa experiencia de la década del 90, el régimen jurídico de Participación Pública Privada, ni la denominada “Ley Mitre” que abrió las puertas a la inversión privada a gran escala en el ferrocarril, con su impacto en el desarrollo para el país.

El ferrocarril, herramienta geopolítica de integración y desarrollo nacional.

La Argentina cuenta con una estructura económica orientada a la exportación de materias primas, tanto productos del sector agropecuario, como también forestales, minerales y energía. La expansión de las denominadas potencias emergentes, incrementan sustancialmente la demanda de alimentos y minerales. China e India, como los países del bloque ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste de Asia) emergen como grandes actores y mercados ideales para la producción de alimentos argentina.  

Ello demanda contar con un sistema que reduzca sustancialmente los costos de flete. El ferrocarril se transforma en una poderosa herramienta para conectar a precios competitivos las economías regionales con los grandes centros globales de consumo, presentándose la oportunidad para su reconstrucción, expansión y como herramienta geopolítica para promover la cohesión nacional, además de la integración de vacíos de interés estratégico con las áreas más desarrolladas del país.

La experiencia del régimen de Participación Público – Privada, no es algo nuevo en nuestro país.  Durante la presidencia de Bartolomé Mitre, aplicó este concepto para el desarrollo del sector ferroviario. Los bancos británicos ofrecieron créditos para la construcción de ferrocarriles. Algo inviable por la situación del país de encarar obras de complejidad,   unido a la posibilidad de hacer frente a los pagos de los créditos que fueran otorgados. El gobierno nacional optó que los créditos fueran otorgados a compañías británicas, por su conocimiento y capacidad para la gestión de proyectos de envergadura como era la construcción de líneas férreas. 

El gran desafío que Argentina era un país con escasa población y escasa producción, era en principio un riesgo inviable para las empresas ferroviarias extranjeras.  Entonces, el Estado argentino garantizó una rentabilidad del 7% sobre las inversiones ferroviarias. Por ejemplo, si las empresas ganaban el 4% el estado compensaba con un 3%. Un aspecto central era el concepto de completion risk o sea el riesgo de la construcción era asumido plenamente por el concesionario. 

El rendimiento era garantizado por el Estado solo cuando la obra estuviera terminada. En su libro El Gran Cambio. Del estado de “malestar” al Estado de Bienestar de Guillermo Laura, nos dice que el ferrocarril Rosario – Córdoba demoró seis años en su construcción. La autopista construida en el mismo trayecto muchos años después, bajo gestión totalmente estatal, demoró 19 años.

El sistema de concesión del entonces Ferrocarril Central Argentino, a pesar que obligó al gobierno a subsidiar la explotación, los primeros quince años del contrato, fue una garantía para que la empresa no quebrara, pero permitió que la llegada del ferrocarril impulsara las economías regionales, conectándolas con los grandes mercados globales de aquel tiempo. La expansión de la frontera agropecuaria impulsó el desarrollo de cientos de pueblos, la llegada de millares de inmigrantes y altas tasas de crecimiento económico.  Los ferrocarriles fueron una poderosa herramienta de integración nacional.

En el momento de su nacionalización, las líneas férreas tenían más de 47.000 kilómetros, más de 30 de talleres especializados y una potente industria asociada (llegando a ser la más avanzada de América latina), movilizando más de 530 millones de pasajeros y millones de toneladas de cargas. Los planes de “racionalización” como el Larkin de los 60 o durante el gobierno militar generó el cierre de numerosos ramales (entre 1976 a 1980 se cerraron más de 500 estaciones) con sus consecuencias sociales y económicas. 

A pesar del daño, gran parte de la red sobrevivió. La catástrofe vino en los 90, estimándose de unos 17.000 km en funcionamiento – y 18.000 km inactivas – donde la mayor parte es empleada por trenes de carga que transportan unos 15 millones de toneladas anuales, equivalente a un porcentual residual, frente al 90% en manos del transporte automotor, que utiliza rutas con escaso mantenimiento, con su impacto en la seguridad vial y costos asociados.

Las ventajas del ferrocarril son innegables. Un tren puede movilizar 1200 toneladas, o sea el equivalente de 50 camiones. En un estudio realizado por la Facultad Regional Haedo de la Universidad Tecnológica Nacional señaló lo siguiente:

•       La capacidad de tráfico de una vía férrea medida en volumen es 17 veces más que el de la ruta.

•       Una locomotora moviliza una carga determinada sólo puede ser reemplazada por 50 camiones, que a su vez consumen 3.5 veces más de combustible.

•       1 litro de combustible puede mover una tonelada de carga en camión 67 km, en ferrocarril 127 km.


•      un solo camión contamina 30 veces lo que una locomotora.

a) Como el sector privado puede impulsar el Ferrocarril.

El estado de las finanzas del Estado, pone en evidencia, que su capacidad de financiar la reconstrucción del ferrocarril es limitada. Existe una notoria incapacidad de generar “stock” que permita pagar obras como las ferroviarias, que requiere de importantes recursos. Estamos ante un Estado que si es rico en “flujo” o sea recauda mucho dinero,  pero fagocitado por el gasto público y una deuda siempre creciente, ello no impide adoptar medidas para securitizar  un flujo determinado y afectarlo al repago en el largo plazo de una gran obra  construida con financiamiento privado. 

Esto demandará un régimen jurídico adecuado, garantizando estabilidad y seguridad tanto para el Estado como para el sector privado que llevará a cabo las obras. En este contexto, sin ninguna duda la Argentina precisa desarrollar un mercado de capitales y movilizar el ahorro nacional hacia inversiones de impacto estratégico, impulsando el crecimiento económico.

La ley 27.328 de Participación Pública Privada, en su artículo 18 señala: Las obligaciones de pago asumidas en el marco de lo establecido en la presente ley por la contratante, podrán ser solventadas y/o garantizadas mediante: a) La afectación específica y/o la transferencia de recursos tributarios, bienes, fondos y cualquier clase de créditos y/o ingresos públicos, con la correspondiente autorización del Congreso de la Nación; 

b) La creación de fideicomisos y/o utilización de los fideicomisos existentes. 

En este caso se podrán transmitir, en forma exclusiva e irrevocable y en los términos de lo previsto por el artículo 1.666 y siguientes del Código Civil y Comercial de la Nación, la propiedad fiduciaria de recursos tributarios, créditos, bienes, fondos y cualquier clase de ingresos públicos; con la finalidad de solventar y/o garantizar el pago de las obligaciones pecuniarias asumidas en el contrato, con la correspondiente autorización del Congreso de la Nación; 

c) El otorgamiento de fianzas, avales, garantías por parte de entidades de reconocida solvencia en el mercado nacional e internacional y/o la constitución de cualquier otro instrumento que cumpla función de garantía, siempre que sea admitida por el ordenamiento vigente.  Esto permitiría por ejemplo, la emisión de bonos, cuyo pago estará garantizado por la afectación de parte de la recaudación tributaria en el largo plazo. Esto podrá ser factible con el desarrollo de un mercado de capitales, que permita canalizar el ahorro. Chile tiene una interesante experiencia en la emisión de Bonos de Infraestructura para financiar grandes obras, destacándose que este mecanismo tiene entre sus objetivos que la obra sea entregada en tiempo y sin sobrecostos, en los términos que fije el Estado.

Los citados bonos podrán ser emitidos por el Estado o los concesionarios, con el respaldo de la obra terminada y habilitada para su uso. Una vez finalizara la obra y entregada “llave en mano” se pagará con Bonos de Infraestructura, destacándose una serie de aspectos:

•       Garantía soberana.

•       Régimen fiscal con incentivos para su adquisición, como los bonos emitidos por el Estado.

•       Plazo de 30 años.

•       Posibilidad, según la circunstancia y característica de la obra, la garantía de organismos internacionales de crédito.

•       Un adecuado marco normativo que ofrezca resguardos para proteger a los tenedores de bonos.

En su momento, los diputados Elisa Carrió y Eduardo Conesa, inspirados en la propuesta del Dr. Guillermo Laura de la Red Federal de Autopistas, presentaron un proyecto de ley en el cual preveía el financiamiento de más de 13.000 km de autopistas con la creación de la Tasa Retributiva de Obras y Servicios de Autopistas, aplicable sobre los combustibles. En dicho texto, en su Título II, preveía un plan maestro ferroviario financiado con el pago del impuesto del valor agregado, gravado sobre la tasa retributiva citada (llevado a la práctica hubiera significado cientos de millones de dólares por año). Lo recaudado sería enviado a un fideicomiso para obras a ser llevadas a cabo por el Estado como por concesionarios privados.  El citado proyecto podría ser base para la reconstrucción del ferrocarril.

En 2025 se estimó que la recaudación por impuesto a los combustibles alcanzó los US$ 3.000 millones. La asignación de un porcentual, permitirá crear un flujo de fondos para financiar la reconstrucción de la red ferroviaria, incluyendo la reparación/recuperación como también la fabricación de material rodante nuevo.  El modelo aplicable sería que las empresas de combustibles actuarían como agente de retención y transferirían los recursos a un fondo fiduciario, responsable del pago a los contratistas.  No habrá intermediación del Estado. Los recursos llegaran al concesionario una vez habilitada la obra.

El régimen de concesiones ferroviarias debe volver a sus fuentes, con adaptaciones a la realidad actual, destacándose promover un modelo integrado, con unidades de gestión regionales; crear condiciones para que PYMES, puedan beneficiarse del transporte ferroviario; la intermodalidad; incentivos fiscales, orientados al desarrollo de una industria ferroviaria (facilitando la importación de insumos para la producción de material rodante y tractivo), con su impacto en la generación de empleo en el interior del país, además de beneficiar a micro, pequeñas y medianas empresas.

La implementación de bonos de infraestructura, impulso a fondos de inversión a interesarse en el desarrollo ferroviario, significaría canalizar el ahorro nacional para generar empleo y desarrollo del país, contribuyendo a la expansión y crecimiento de la economía.

El desguace del ferrocarril, se tradujo en pobreza, pueblos fantasmas, desempleo, migraciones internas que alimentaron barriadas donde el hacinamiento y miseria son moneda corriente, además de incrementar la vulnerabilidad de áreas de valor estratégico. Existe un andamiaje legal, talento, que debidamente movilizados podrán en el mediano plazo, transformar la vasta red ferroviaria argentina en una poderosa herramienta para sacar a nuestro país del subdesarrollo y abrir las economías regionales a los grandes mercados del mundo. Atentamente.

Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Abogado – Magíster en Defensa Nacional

carpintero_jorge@yahoo.com.ar

6 de enero de 2026

Argentina construirá un tranvía de u$s 500 millones en la ciudad de Rosario: Conectará una ciudad de Norte a Sur en solo 10 minutos

Proyectos Ferroviarios

Con una inversión millonaria, el país avanza en un nuevo transporte que reducirá los tiempos de viaje a menos de 10 minutos y modernizará la conectividad de una gran ciudad.

Una ciudad argentina implementará un innovador sistema de tranvía urbano que promete minimizar eliminar el tráfico para siempre. El nuevo transporte público mejorara la conexión entre el norte y el sur del área metropolitana de Rosario. Con una inversión estimada de u$s 500 millones, la iniciativa busca transformar aliviar la congestión en una de las ciudades con mayor flujo vehicular de Argentina.

Cómo será el nuevo tranvía de Rosario (Provincia de Santa Fe)

El proyecto contempla un tranvía con un recorrido aproximado de 35 kilómetros que vincularía Villa Gobernador Gálvez con Granadero Baigorria, atravesando las principales avenidas de Rosario.

El objetivo del nuevo sistema busca conectar los sectores con mayor densidad poblacional de la ciudad con el centro en menos de 10 minutos, en contraste con los tiempos actuales que pueden triplicarse durante las horas pico.

A diferencia de otros sistemas ferroviarios, no requerirá túneles ni estructuras elevadas, sino que se instalará sobre avenidas y espacios públicos existentes, lo que disminuye los tiempos de obra y los costos.

¿Cuáles serán las paradas del nuevo tranvía?

Aunque el recorrido final aún se encuentra en estudio, la propuesta inicial contempla estaciones en puntos estratégicos como:

Ex Batallón 121

Museo del Deporte

Distrito Sur

La Siberia

Ingeniería

Medicina

Tribunales

HECA

Terminal de Ómnibus

También se evalúa un ingreso por avenida Ayacucho, un corredor que podría adaptarse sin expropiaciones.

¿Cuándo estaría listo el nuevo sistema de transporte?

Durante el año 2026, los equipos técnicos de la Provincia, los municipios y el Ente de Coordinación Metropolitana trabajarán en:

* El diseño final de la traza

* Los estudios de factibilidad técnica y económica

* Las alternativas de financiamiento

Por su parte, el Gobierno de la provincia de Santa Fe analiza financiarse con créditos internacionales y con la participación de operadoras interesadas. Se espera que el plazo de obras sea de entre 18 a 24 meses, plazos que tomaron construcciones similares.ElCronista.com

26 de diciembre de 2025

El descarrilamiento de la política ferroviaria

Nota de Opinión

Por:  Víctor Colombano (para LaPolíticaonline.com)

El sistema ferroviario argentino -columna vertebral histórica de la integración territorial, la movilidad cotidiana y la logística productiva- atraviesa hoy una encrucijada crítica bajo la administración de Javier Milei. Lo que el Gobierno presenta como una "emergencia ferroviaria" dista de ser el punto de partida de un plan serio de recuperación. Por el contrario, los hechos muestran una política de ajuste, diferimiento del mantenimiento y retiro del Estado que empuja al sistema a un nivel de riesgo operativo preocupante y prepara el terreno para su achicamiento o futura privatización.

Los accidentes recientes, la reducción de frecuencias y el deterioro del servicio no son hechos aislados ni simples contingencias: son consecuencias directas de decisiones políticas. Cuando se posterga el mantenimiento de vías, material rodante y señalamiento, no se "ahorra", se traslada el costo a los usuarios en forma de demoras, viajes inseguros y servicios cada vez más degradados.

Tres sistemas, un mismo problema: ausencia de planificación

El ferrocarril argentino puede analizarse, al menos, en tres grandes sistemas de pasajeros: el metropolitano del AMBA, los servicios de larga distancia y los trenes regionales del interior. Cada uno tiene particularidades, pero todos comparten un denominador común: la falta de planificación a corto, mediano y largo plazo por parte del Estado nacional.

En el AMBA, donde el tren transporta a más de un millón de personas por día, la situación es especialmente grave. El sistema muestra señales claras de haber superado el "nivel de riesgo tolerable". El diferimiento del mantenimiento de coches, locomotoras, vías y señales ya no es una hipótesis futura: es una realidad cotidiana. El descarrilamiento ocurrido en Liniers es ilustrativo: la demora excesiva en habilitar una nueva cabina de señales, en reemplazo de una obsoleta, terminó exponiendo a miles de pasajeros a un riesgo evitable.

En líneas como el Roca, Sarmiento y Mitre, el problema no es solo de infraestructura sino también de material rodante. Faltan repuestos críticos para las formaciones de origen chino que operan desde 2014. El desgaste de ruedas, la presencia de "ruedas planchadas" y la circulación de trenes en condiciones subóptimas no son detalles técnicos: son advertencias claras de un sistema operando al límite.

En los servicios de larga distancia, la situación es aún más delicada. Mantener trenes circulando sobre vías con bajo estándar de mantenimiento implica dos riesgos concretos: no llegar a destino en tiempos razonables o, peor aún, comprometer la seguridad operacional. A esto se suma un problema adicional: el desgaste del material rodante de larga distancia obliga a utilizar coches y locomotoras del sistema diésel del AMBA, afectando servicios regionales que cumplen un rol social clave en el conurbano bonaerense.

Distinta es la situación de los trenes regionales del interior, que cumplen una función social y federal insustituible. Estos servicios conectan ciudades provinciales, operan a bajas velocidades y utilizan material liviano, con menores riesgos operativos. En lugar de ser fortalecidos, permanecen en una lógica de subsistencia, sin una política clara de expansión ni integración territorial.

El Decreto 525/24, que declara la emergencia ferroviaria, parece menos un instrumento para mejorar el sistema que una forma de deslindar responsabilidades. La emergencia, sin un plan concreto, funciona como coartada: explica por qué no se hace, pero no define qué se va a hacer ni cuándo. Mientras tanto, el mantenimiento sigue postergándose y el riesgo crece.

La reducción de personal técnico calificado, el deterioro salarial y la incertidumbre institucional agravan el problema. Un ferrocarril no se sostiene solo con infraestructura: necesita saberes acumulados, experiencia operativa y cuadros técnicos estables. Cuando eso se pierde, la seguridad también se resiente.

En el sistema ferroviario de cargas, el estancamiento no solo es evidente, es estructural. Argentina transporta actualmente alrededor de 25 millones de toneladas anuales por ferrocarril, un volumen prácticamente idéntico al de comienzos de la década de 1980. Cuatro décadas sin crecimiento real en un país que multiplicó su producción agroindustrial, minera y energética. Mientras tanto, el camión concentra más del 90% del transporte terrestre de cargas, encareciendo la logística, deteriorando rutas y profundizando un modelo ineficiente y ambientalmente costoso.

El ferrocarril es entre tres y cuatro veces más eficiente en consumo energético por tonelada-kilómetro que el transporte automotor, y emite hasta un 70% menos de gases de efecto invernadero. No compite con el camión: lo complementa. El tren es imbatible en largas distancias y grandes volúmenes; el camión, indispensable en la distribución de última milla. La ausencia de una política que articule ambos modos explica buena parte del sobrecosto logístico argentino, que ronda el 25% del valor del producto, muy por encima de los estándares internacionales.

El modelo de concesiones vigente y la gestión público-privada no lograron revertir esta tendencia. Sin metas claras, sin inversiones sostenidas y sin integración logística con puertos y nodos productivos, las concesiones entran en un cono de inercia. Un sistema ferroviario de cargas moderno no solo reduce costos y emisiones: mejora la competitividad del país, ordena el territorio y libera recursos públicos, hoy absorbidos por el mantenimiento vial.

La política ferroviaria del gobierno de Javier Milei no configura un proyecto de desarrollo. Es, hasta ahora, una estrategia de abandono administrado que compromete la seguridad, la conectividad y el futuro del país. El ferrocarril no puede reducirse a una variable de ajuste ni a un activo a "poner en valor" para su eventual venta.

Argentina necesita un plan ferroviario nacional, con inversión sostenida, mantenimiento permanente, control público eficiente y una apertura inteligente a la cooperación privada. No solo para hacer el sistema "rentable" en términos contables, sino confiable en términos sociales, productivos y territoriales.

Si el objetivo real de la "emergencia" es administrar el declive para luego justificar la entrega del sistema, entonces no estamos ante una corrección de rumbo: estamos ante un abandono planificado. Gobernar es hacerse cargo. El tren no es un lujo: es una herramienta estratégica. Y dejarlo caer no es inevitable; es una decisión.

19 de diciembre de 2025

Avanza la privatización de los trenes: El Gobierno realiza obras para regalar un negocio clave

Privatizaciones

La Secretaría de Transporte ejecuta un paquete de obras en trenes y señalamiento para "ordenar" el sistema ferroviario y dejarlo listo para que quede en manos de privados.

El Gobierno sacó un comunicado en el que se jacta de haber puesto en marcha un amplio plan de obras ferroviarias con el objetivo de recomponer un "sistema deteriorado". Sin embargo, la peculiaridad es que la ejecución de obras fue descripta como un paso para avanzar hacia su futura privatización. Es decir, el presidente Javier Milei financia las acciones que deberían realizar los agentes privados en caso de querer hacerse cargo del servicio con el objetivo final de rapiñar dólares.

Bajo el paraguas de la Emergencia Ferroviaria, la Secretaría de Transporte informó que se ejecutan más de 60 intervenciones sobre vías, señalamiento, material rodante e infraestructura crítica, en un intento por mejorar la seguridad y la operación diaria de los trenes antes de abrir el sistema al capital privado.

El plan de acción incluye actualmente más de 60 obras en ejecución y más de 100 procesos administrativos lanzados para la compra de repuestos y la contratación de trabajos. Las intervenciones se concentran en cuatro áreas clave: señalamiento, vías, energía e infraestructura general. Entre los avances destacaron la puesta en funcionamiento del sistema de Frenado Automático (ATS) en todas las líneas del AMBA, una mejora central en términos de seguridad operacional. A esto se añade la renovación de más de 30 kilómetros de vías en líneas como Mitre y Belgrano Norte, junto con otras obras distribuidas en distintos ramales metropolitanos.

Uno de los focos del programa está puesto en el señalamiento que planea regalar el Gobierno al futuro gestor privado, un punto esencial del sistema ferroviario argentino. En total, se tendieron más de 210 mil metros de cables, se instalaron 53 nuevas señales y se montaron seis tableros ferroviarios, además de reacondicionar edificios técnicos vinculados a la operación.

También se habilitó un nuevo viaducto en la línea Belgrano Sur, se "renovaron y mejoraron pasos a nivel y se intervinieron puentes y alcantarillas que presentaban riesgos operativos", señaló el documento. Estas obras buscan reducir incidentes y mejorar la regularidad del servicio, un "aspecto clave" para cualquier "esquema de concesión futura".

Otro eje central del plan es la recuperación del parque ferroviario. Según datos oficiales, el 40% de la inversión total se destinó a la compra de material rodante, repuestos para mantenimientos pesados y la modernización de talleres. Entre las acciones más relevantes se destaca la adquisición de tres locomotoras para la línea San Martín, que llegarán en el primer trimestre de 2026, un acuerdo para la compra de repuestos destinados a más de 500 coches eléctricos, y el proceso de adquisición de 43 triplas diésel para ramales del AMBA.

Desde el Gobierno remarcaron que las obras buscan corregir problemas estructurales que afectan la seguridad y la calidad del servicio. Sin embargo, el trasfondo del plan es claro: eficientizar el sistema ferroviario antes de avanzar con su traspaso al sector privado.

Emergencia ferroviaria: la estrategia del Gobierno

En diciembre de 2023, el Gobierno remitió al Congreso el proyecto de Ley 27.742, denominado “Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”, que declaró a todas las empresas ferroviarias estatales como “sujetas a privatización”. A diferencia de lo ocurrido durante la década de 1990, la iniciativa habilitó no solo concesiones, sino también la venta directa de material rodante y de la infraestructura ferroviaria al sector privado.

No obstante, mientras el debate legislativo avanzaba hacia la aprobación de la Ley Bases, un grave accidente ferroviario volvió a poner en foco el deterioro operativo y las falencias de seguridad del sistema. El 10 de mayo de 2024, un tren de pasajeros de la línea San Martín colisionó con una formación sin usuarios que se encontraba detenida entre las estaciones de Retiro y Palermo, tras haber sufrido una falla mecánica.

El episodio combinó dos factores críticos: por un lado, la avería de la locomotora en un punto no previsto para detenciones; por otro, la inoperatividad del sistema de señalamiento automático en ese tramo, que llevaba varias semanas fuera de servicio. Esta situación obligaba a una circulación bajo condiciones de seguridad precarias. Apenas tres días después del siniestro, el Ejecutivo anunció la declaración de la emergencia ferroviaria a través del vocero presidencial.

Antes del choque, la conducción de Trenes Argentinos ya había alertado formalmente sobre la situación financiera de la empresa. En una nota enviada al entonces secretario de Transporte, Franco Mogetta, se advertía que el presupuesto asignado era un 75% inferior al del año previo, lo que comprometía seriamente el funcionamiento cotidiano y forzaba a administrar los recursos “al límite de lo prudente”.

La emergencia ferroviaria fue oficializada el 12 de junio de 2024. Además de habilitar herramientas habituales en este tipo de regímenes —como la flexibilización de procesos de contratación y la reasignación de partidas sin los mecanismos administrativos tradicionales—, el decreto amplió las facultades del Ejecutivo. Entre ellas, la posibilidad de renegociar deudas, rescindir contratos vigentes, revisar acuerdos con concesionarios privados —incluso mediante la asignación de fondos— y sumar inversores privados a través de convenios con las empresas ferroviarias estatales.

El objetivo privatizador que atraviesa la Ley Bases enfrenta un obstáculo particular en el caso del transporte ferroviario, especialmente en los servicios de pasajeros: la dificultad de hacer rentable un sistema que tampoco lo es para el propio Estado. Las inversiones estructurales que requiere el sector reducen el atractivo de una concesión sin aportes públicos. Frente a ese escenario, el Gobierno definió dos ejes centrales: ejecutar obras e inversiones consideradas críticas para mejorar la operación de cara a una eventual privatización y avanzar, en paralelo, con un ajuste de servicios y de la plantilla laboral.ElDestape.com

17 de diciembre de 2025

Milei recurre al BID para los trenes del AMBA: Qué dice el informe clave

Privatizaciones

El Gobierno pidió una consultoría técnica al Banco Interamericano de Desarrollo para definir el esquema de concesión de Trenes Argentinos. El informe reconoce que el sistema seguirá requiriendo subsidios estatales.

Decidido a avanzar con la privatización de Trenes Argentinos, el gobierno de Javier Milei solicitó al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la elaboración de un informe técnico que sirva como hoja de ruta para la concesión de los trenes metropolitanos de pasajeros del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

A pedido de las autoridades argentinas, el organismo multilateral lanzó un proyecto de cooperación técnica denominado “Inversión privada y desregulación para modernización del transporte en Argentina”, con una línea de crédito de 300 mil dólares destinada a financiar estudios de consultoría orientados a la reforma del sistema ferroviario de pasajeros.

El movimiento confirma que, pese al discurso oficial, el proceso privatizador enfrenta obstáculos administrativos y técnicos que el Ejecutivo no logró resolver con sus propios equipos.

Qué le pidió el Gobierno al BID

El BID abrió una solicitud de manifestaciones de interés para seleccionar consultoras que brinden asistencia técnica en el diseño de una reforma integral del sistema ferroviario de pasajeros del AMBA. El trabajo abarcará aspectos institucionales, regulatorios, operativos y de participación privada, además de una hoja de ruta preliminar para su implementación.

La consultoría se dividirá en tres ejes principales. El primero apunta a redefinir la gobernanza y el modelo de gestión del sistema ferroviario. El segundo contempla la elaboración de una propuesta de concesión de los servicios metropolitanos. El tercero se enfoca en el diseño de un cronograma de implementación, con etapas, plazos y hitos de decisión.

En el apartado referido a la concesión, el estudio deberá desarrollar alternativas de modelo de negocio, principios contractuales, distribución de riesgos, incentivos, mecanismos de retribución y lineamientos tarifarios. También se evaluará la posibilidad de segmentar el sistema en distintas unidades de negocio, como operación, infraestructura, tarifas, medios de pago, estaciones y servicios.

El cuello de botella de la privatización

La decisión de recurrir al BID se explica por las dificultades que enfrenta el Ejecutivo para avanzar con la privatización de Trenes Argentinos Operaciones (SOFSA). Según trascendió, el denominado “informe circunstanciado”, paso administrativo clave para habilitar el proceso, aún no fue concluido.

El retraso contrasta con la situación de Trenes Argentinos Cargas, donde, si bien todavía no se publicaron los pliegos de licitación, los avances administrativos son mayores. En el caso de los trenes de pasajeros, los ministerios de Economía, de Desregulación y la propia SOFSA no lograron consensuar un esquema viable que justifique la concesión.

En ese contexto, los documentos que elabore el BID buscan funcionar como base técnica para destrabar un proceso que, hasta ahora, permanece empantanado.

Subsidios y contradicciones del modelo

Uno de los puntos más sensibles del proyecto es el reconocimiento explícito de que el esquema privatizado requerirá subsidios estatales. Entre los objetivos del estudio figura la “estimación de los subsidios requeridos” tanto para la operación como para las inversiones necesarias.

El dato expone una contradicción central del plan oficial: la reprivatización del sistema ferroviario no eliminaría la asistencia del Estado, sino que la reconfiguraría. Aun con operadores privados, el funcionamiento de los trenes metropolitanos seguiría dependiendo de aportes públicos.

Así, mientras el Gobierno insiste en el discurso del achicamiento del Estado, el propio diseño técnico impulsado con el aval del BID admite que el sistema ferroviario de pasajeros continuará siendo estructuralmente deficitario y sostenido, en última instancia, por recursos públicos.NewsDigitales.com

28 de noviembre de 2025

El plan privatizador de Milei detrás de los coches explotados: El paso a paso del ajuste ferroviario

Privatizaciones

El proceso de privatización del sistema ferroviario, impulsado por el gobierno de Javier Milei, avanza en paralelo a un profundo ajuste operativo y laboral que redefine el mapa del transporte público. Los pasajeros como principales víctimas.

"Van a empezar los disturbios, esto no es como todos los años, es intencional y nosotros pagamos los platos rotos", exclamó un trabajador que se hizo viral en redes sociales desde un vagón colapsado de la Línea Sarmiento. Bajo el gobierno de Javier Milei, el ferrocarril se transformó en un caso paradigmático de ajuste selectivo: un sector deliberadamente deteriorado en su capacidad operativa, pero favorecido en términos relativos en la asignación de recursos a partir de la Emergencia Ferroviaria, tanto con el objetivo de volverlo “vendible” al capital privado cómo para evitar un descalabro que suponga un costo social, político y hasta humano.

La estrategia de la gestión libertaria se basa en reducir el sistema a su mínima expresión operativa, concentrar los recursos en las líneas y activos más rentables y generar las condiciones institucionales para una cesión progresiva de empresas y tramos a operadores privados o provinciales. En este marco, la emergencia se lee como una puesta a punto pre-privatizadora que combina suspensión de servicios, ajuste salarial y reducción de personal con inversiones puntuales que valorizan los activos públicos.

Los efectos son claros y se visibilizan en los vagones estallados que cruzan el oeste del conurbano bonaerense. A mediados de noviembre, la empresa Trenes Argentinos puso en marcha un esquema de horarios renovado para la línea Sarmiento. La medida, adoptada después del reciente descarrilamiento ocurrido cerca de la estación Liniers, supuso una disminución del 30% en la cantidad de servicios durante los días hábiles y la suspensión total de los trenes rápidos. Para el ramal Once–Moreno se redujo las frecuencias a niveles similares a los de los sábados, cada 14 minutos.

Privatización de los trenes: cuál es la estrategia del gobierno de Milei

En total, la red metropolitana mueve más de 326 millones de pasajeros anuales, promediando por día hábil algo más de 1.000.000 de personas. Con recetas que poco tienen de novedosas, el planteo libertario prefiere ver la gestión de los servicios ferroviarios de pasajeros y cargas en manos privadas. 

Un documento de la Fundación para el Desarrollo Humano Integral analizó cómo el Gobierno llevó adelante una política de ajuste estructural del gasto público que encontró en la gestión de las empresas públicas de transporte un objetivo directo. Su meta: la privatización de estas empresas, bajo una reedición del viejo lema menemista “nada de lo que deba ser del Estado permanecerá en manos del Estado”.

En diciembre de 2023, el Poder Ejecutivo envió al Congreso el proyecto de Ley 27.742 “Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos” donde se declaran “sujetas a privatización” todas las empresas ferroviarias del Estado Nacional. A diferencia de la política del menemismo, en este caso se incluyó la posibilidad de la venta directa de material rodante e infraestructura ferroviaria al sector privado. 

Sin embargo, en medio del debate parlamentario que terminaría en la aprobación de la Ley Bases por parte del Congreso, un choque de trenes levantó las alertas sobre el estado de funcionamiento y seguridad del sistema ferroviario. El 10 de mayo de 2024 un tren de pasajeros de la línea San Martín chocó por detrás a otro tren interno (sin pasajeros) que había quedado detenido por fallas en la locomotora entre Retiro y Palermo.

Por un lado, la locomotora sufrió un desperfecto y se detuvo en un lugar no planificado. Por el otro, el sistema de señalamiento automático con el que cuenta la línea estaba fuera de servicio desde hacía varias semanas en ese sector, lo que obligaba a una circulación en condiciones de seguridad precarias. Tres días después del accidente, el Gobierno anunció a través del vocero presidencial la emergencia ferroviaria.

La semana previa al choque, la dirección de Trenes Argentinos había advertido en una nota oficial dirigida al entonces Secretario de Transporte, Franco Mogetta, sobre el desfinanciamiento en el que se encontraba la empresa. En concreto, señalaba que el presupuesto de la empresa estaba un 75% por debajo del ejercicio del año anterior, y esto implicaba graves afectaciones en el normal funcionamiento de la empresa que se encontraba administrando recursos “al límite de lo prudente”. 

La emergencia ferroviaria fue finalmente decretada el 12 de junio de 2024. Además de otorgar instrumentos típicos de una declaración de emergencia, como la flexibilización de las contrataciones y asignación de fondos, obviando los procesos regulares de la administración, el Gobierno incorporó varias otras atribuciones. Entre estas, la posibilidad de renegociar deudas existentes, cancelar contrataciones, renegociar los términos con los concesionarios privados (incluyendo el otorgamiento de fondos) y la incorporación de inversores privados mediante contratos con las empresas ferroviarias estatales. 

En este punto se observa el claro contraste con el conjunto de la inversión pública en general y en particular las transferencias a las empresas públicas por parte del Tesoro Nacional. Mientras que prácticamente todas las reparticiones y empresas públicas vieron una reducción del presupuesto en términos reales, el ferrocarril, gracias al decreto, salió bastante airoso de estos recortes.

SOFSA y el conjunto de empresas ferroviarias tuvieron un tratamiento de privilegio dentro del sector de empresas públicas. Las transferencias corrientes recibidas por este conglomerado de empresas por parte del tesoro nacional se redujo, entre el primer semestre de 2025 y el mismo periodo de 2024, un 1,85%. El contraste es claro con el resto de las empresas públicas: la reducción real fue del 83%. La comparación con el primer semestre de 2023 es aún mayor: las empresas ferroviarias sufrieron un ajuste real del 39%, mientras que el resto de las empresas públicas vieron reducidas las transferencias del ejecutivo en un -89%. 

En definitiva, la emergencia no evitó que las empresas vieran reducidas las transferencias corrientes que reciben del tesoro para sostener su operación diaria. 

EL plan privatizador: reducción estructural e intereses privados

Si bien el Gobierno canceló varios proyectos ferroviarios de gran envergadura con distintos grados de avance, la mayoría con fuentes de financiamiento internacional aseguradas, gracias al sostenimiento financiero estatal se encuentran en desarrollo un importante número de obras por parte de las empresas ferroviarias públicas.

Entre los proyectos cancelados o pausados indefinidamente se destacan la extensión en viaducto de la línea Belgrano Sur a Constitución, la electrificación de la línea San Martín entre Retiro y Pilar, la extensión de la electrificación de la línea Mitre y el nuevo ramal circunvalar para la carga en la ciudad de Santa Fe.

Hasta el momento, el gobierno canceló o suspendió por tiempo indefinido de una docena de servicios interurbanos de pasajeros, tanto regionales como de larga distancia: Buenos Aires a Mendoza, San Luis, Córdoba, Tucumán, Rosario (expreso), Bahía Blanca, Pinamar y Pehuajó, La Banda - Fernández en Santiago del Estero, Rosario - Cañada de Gómez en Santa Fe, Córdoba- Villa María en Córdoba y el servicio turístico bonaerense Mercedes - Tomás Jofré. En total, los pasajeros transportados durante el primer semestre de este año por servicios de larga distancia cayeron en un 23% con respecto al 2024

El fin privatizador de la Ley Bases encuentra un problema singular en los ferrocarriles, especialmente los de pasajeros: la necesidad de viabilizar un negocio para el privado cuando el sistema ferroviario no es negocio para el Estado. La gran cantidad de inversiones necesarias para el sistema no vuelve atractiva una concesión sin transferencias desde el sector público. Es así que el Gobierno se planteó dos objetivos principales: realizar inversiones críticas que mejoren las condiciones de operación ante una eventual privatización y avanzar en el recorte de servicios y personal.

Y aunque las inversiones promovidas por la emergencia ferroviaria se concentran especialmente en el área metropolitana de Buenos Aires, los servicios metropolitanos también vieron una merma considerable de pasajeros, transportando en la primera mitad de 2025 un 7% menos de pasajeros que durante el año anterior.

Ajuste salarial

En paralelo, se ajustaron los salarios ferroviarios y la dotación total de las empresas ferroviarias se redujo en un 15%, pasando de 30.320 empleados en noviembre de 2023 a 25.735 en septiembre de 2025 (3.265 corresponden a SOFSE, que redujo su plantel en un 13%), a través de retiros “voluntarios”, jubilaciones anticipadas y despidos. La Administración Pública Nacional, para tener una referencia, tuvo una reducción del -17% en ese mismo periodo, mientras que en el resto de las empresas públicas el achique fue del -19%. 

"El impacto de la reducción del plantel ha sido tal que hoy en día numerosas áreas operativas y técnicas encuentran difícil cumplir con los mantenimientos, obras o guardias necesarias que el servicio demanda, por lo que se ha frenado el otorgamiento de retiros dejando esta facultad en mano de las jefaturas de sector quienes deben autorizarlo", analizó el documento al que accedió este medio. Por otra parte, quienes pertenecen al ámbito ferroviario "son testigos privilegiados del éxodo tanto de personal jerárquico con décadas de experiencia que ha optado por jubilarse anticipadamente, como de trabajadores jóvenes de alta calificación con diez o quince años de oficio y formación a cuesta que abandonan el ferrocarril por la caída del salario real, el hostigamiento psicológico y la incertidumbre", remarcó el informe.

Este ajuste en el personal supuso un ahorro en los gastos corrientes. Los mismos se componen principalmente de los gastos de operación (que a su vez son fundamentalmente sueldos, pero también bienes y servicios y otros gastos de consumo), rentas de la propiedad (intereses y otras rentas) y transferencias corrientes. 

En este contexto, el caso más avanzado del proceso privatizador es Belgrano Cargas y Logística (BCyL), estratégico para las cadenas agroexportadoras y mineras del NOA y NEA. Grupos empresariales como Techint, AGD o grandes cerealeras observan con interés tramos específicos del Belgrano y San Martín, en especial aquellos renovados con financiamiento chino en los últimos años. Provincias como Catamarca y Salta también buscan hacerse de tramos operativos dentro de su territorio. Así, un ferrocarril que hace tres décadas no encontraba interesados por su deterioro hoy es objeto de disputa debido a su renovada infraestructura y su potencial logístico.ElDestape.com

27 de noviembre de 2025

Chile: Cuatro trenes eléctricos para el Biotren ya vienen en ruta desde China

Exterior

Redacción Crónica Ferroviaria

La Empresa Ferrocarriles del Estado de Chile informa que dio cuenta de un nuevo hito para la movilidad del Gran Concepción. Se trata del embarque de cuatro modernos trenes eléctricos que ya iniciaron su viaje hacia Chile desde el Puerto de Qingdao, en la provincia china de Shandong, destinados para fortalecer la red Biotren.

Los modelos SFE, con capacidad para trasladar hasta 717 pasajeros y alcanzar velocidades máximas de 120 kilómetros por hora, son parte de las inversiones desarrolladas por EFE mediante su Plan Maestro Ferroviario, que contempla la llegada de otras seis máquinas adicionales, que totalizarán 10, reafirmando la apuesta por un sistema ferroviario más eficiente, sostenible y preparado para atender la alta demanda de usuarios del sistema, que solo en 2024 movilizó a más de 12 millones de pasajeros.



Para el gerente general de EFE Sur, Nelson Hernández Roldán, “la llegada de estos trenes nos permitirá seguir ampliando la capacidad del Biotren y responder a una demanda creciente de pasajeros que día a día confían en nuestro servicio. Junto a la puesta en marcha del nuevo Puente Ferroviario, seguimos sumando pasos hacia la modernización del transporte público del Gran Concepción”, afirmó.

Desde la compañía ferroviaria proyectan que las unidades arriben al país a finales de año o inicios de 2026, para iniciar su período de pruebas estáticas en la Maestranza San Eugenio, ubicada en la Región Metropolitana, para seguir los protocolos de certificación y pruebas dinámicas correspondientes. Tras ese proceso, se espera que las máquinas sean incorporadas a la red del Biotren a fines del primer semestre.

“Estamos incorporando material rodante de última generación, de similares características a las que tienen la mayoría de los modernos trenes que actualmente circulan en la región. Esto nos permitirá en un mediano plano, aumentar la capacidad de transporte de personas y ofrecer una mejor experiencia de viaje a nuestros usuarios”, indicó Nelson Hernández Roldán.

Características

Las nuevas máquinas disponen de sistemas de videovigilancia y monitoreo permanente, conectando al maquinista con la Central de Tráfico de EFE, robusteciendo los tiempos de respuesta y la seguridad operacional, además de tecnología anticrash y anticlimber para la protección de pasajeros y tripulación en caso de colisiones.

Asimismo, la accesibilidad universal está garantizada mediante espacios especialmente diseñados para personas con movilidad reducida, integrando así a todos los usuarios en un transporte inclusivo y moderno

25 de noviembre de 2025

Waverley Tejera: "Uruguay aspira a ser un hub regional y el ferrocarril es un elemento diferencial"

Exterior

El director Nacional de Transporte Ferroviario, Waverley Tejera, tiene como prioridad de gestión la instalación del Ferrocarril Central como una alternativa al funcionamiento de la logística del país.

Crítico con lo realizado en las gestiones anteriores, se propone revitalizar a este medio durante su segundo paso por el área dentro del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) y comparte su mirada sobre la cartera en entrevista con Ámbito.

¿Cuál es el rumbo estratégico de este quinquenio y de qué diagnóstico se partió?

—A partir del 1º de marzo, nos encontramos con una situación que realmente era preocupante con situaciones de mucha complejidad, que fueron públicas sobre todo en lo que tenía que ver con el contrato del Ferrocarril Central, que es el elemento más importante del sistema ferroviario en la actualidad, porque es lo que realmente genera actividad y el proyecto que hace tomar impulso nuevamente al ferrocarril en el país.

En ese momento, nos encontramos con una situación de planteamiento de un proceso de arbitraje en torno al contrato de parte de contratista del mismo, en el que tuvimos que tomar acciones de inmediato en un proceso de negociación muy complejo que terminó con una tercera adenda del contrato PPP para, de alguna manera, salvar el proyecto y poder darle continuidad.

Esa adenda se hizo también pensando, no solamente en solucionar ese problema, sino también mejorando las condiciones, sobre todo operativas, de seguridad y de funcionamiento del Ferrocarril Central hacia el futuro. Eso fue el elemento principal y el desafío más importante. Nos encontramos con un sistema ferroviario que, de hecho, en términos generales estaba en peores circunstancias de que cuando dejamos en la gestión anterior porque el resto de los actores estaban prácticamente detenidos.

Pasaron cinco años sin que hubiese medidas concretas ni acciones para desarrollar el resto del sistema ferroviario, tanto en AFE como en SELF, que es la operadora de cargas paraestatal. En ese marco tuvimos empezar a planificar o a modificar algunas de las acciones que teníamos previstas con el objetivo de reencauzar al sistema ferroviario.

En ese sentido, ¿qué significa el plan maestro acordado con la CAF y la Corporación Nacional para el Desarrollo?

—El plan maestro lo que busca es generar por primera vez en Uruguay una planificación de largo plazo, tener una hoja de ruta en materia ferroviaria, que nos permita contar con una planificación estratégica, coherente y sostenible para el ferrocarril. Se trata de pensar el ferrocarril en el futuro, evaluando cuáles son realmente las potencialidades que tiene en el país y en la región, y como tenemos que trabajar y dónde están las inversiones a realizar para poder posicionar al ferrocarril como una herramienta realmente importante y al servicio de la economía.

Por otro lado, tenemos planteadas un paquete de obras de corto plazo, que lo que buscan es poder rápidamente atender demandas existentes en la actualidad y generar más actividad ferroviaria sumando cargas con la infraestructura que tenemos y obras para mejorar algunas otras, sumar trenes y cargas al Ferrocarril Central para aprovechar esta gran inversión que hizo el país.

¿Qué papel cumplen la CAF y la CND y cómo se ejecuta el plan?

—La CAF financia el trabajo con fondos no reembolsables y la CND es el ejecutor administrativo, el que gestiona las contrataciones y demás. Estamos ante un proceso de adjudicación del mismo, este es un trabajo que va a llevar un año aproximadamente. Hemos tenido once ofertas, ahora un trabajo intenso del equipo del ministerio para evaluarlas, y estamos ya próximamente a concretar la contratación del trabajo.

¿Cuál es el objetivo primordial de que el ferrocarril vuelva a estar activo?

—El objetivo es que el país cuente con una herramienta que brinde eficiencia a su sistema productivo y que pueda colaborar en la mejora de la productividad y en la competitividad de la producción nacional en el exterior, pero también que le aporte al sistema de transporte un elemento diferencial en la región. Uruguay aspira a ser un hub regional desde hace muchos años y el ferrocarril es un elemento diferencial en ese sentido. Entonces, el ferrocarril tiene muchísimo para aportar en términos de eficiencia en el transporte y en el uso de las infraestructuras.

Porque obviamente al sacar camiones de las rutas y ponerlo en las cargas de los trenes, mejoramos lo que es la eficiencia en el uso de los recursos por la baja eficiencia del uso de los costos de mantenimiento de las infraestructuras, de las rutas, en términos de seguridad vial y sostenibilidad, porque obviamente el impacto ambiental en lo que tiene que ver con emisiones por tonelada transportada es muchísimo menor. Entonces, entendemos que el ferrocarril tiene ahí para aportar, sobre todo pensando en un cambio de paradigma del sistema de transporte y logístico nacional, o sea, que Uruguay necesita apostar por la multimodalidad, y el ferrocarril ahí es vedette, es lo que hace la diferencia, si apostamos a la multimodalidad.

¿A qué se refiere con la multimodalidad?

—La multimodalidad en un esquema en el que cada uno de los modos de transporte aporta en los tramos que es eficiente, porque, de alguna manera, los camiones tienen que sacar la producción de las zonas donde se manufactura y el tren es la herramienta estratégica de vinculación, por ejemplo, con los puertos, con el Puerto de Montevideo especialmente. Ahora, ¿esto quiere decir que el ferrocarril es la solución para todos los problemas de transporte y para todos los problemas de la logística nacional? No, no lo es. Al ferrocarril, lo que tenemos que hacer es darle para hacer aquello para lo que es razonable, para lo que es eficiente y sobre todo para lo que es sostenible en el tiempo.

Porque las inversiones del ferrocarril, además de ser altas, se piensan a muy largo plazo, se planifican y se ejecutan pensando en 60, 80 años y tienen además una maduración también bastante lenta. Entonces necesitamos eso, que el ferrocarril sea una herramienta que se adapte a la logística y que la logística también pueda contar con el ferrocarril para su operación.

¿Cuál es el estado actual del Ferrocarril Central?

—La infraestructura es pública y está al servicio del país y de la economía, y de la cual menos de la mitad de la capacidad de operación lo está utilizando el operador UPM transportando la producción de la planta y también insumos. Y el otro porcentaje potencial es el que está abierto y nosotros estamos trabajando con varios actores para tratar de que se utilice, pero hoy no se hace y tenemos una capacidad ociosa importante. Hoy, el Ferrocarril Central está funcionando en buenas condiciones, tanto a nivel operativo como a nivel de seguridad.

Hemos realizado en estos meses un trabajo arduo, primero para identificar los problemas más importantes, ya que como recordarán, en el verano y en los principios de año tuvimos muchísimos eventos de problemáticas sobre todo en las zonas urbanas, donde las barreras quedaban bajas y se detenían los trenes. Eso lo hemos ido saneando con ajustes, trabajos muy intensos con el contratista, en donde pudimos ir resolviendo deficiencias que tenían los sistemas, sobre todo los sistemas de señalización.

Hoy en día podemos asegurar que tenemos un tren que funciona bien, los trenes circulan de manera segura, de manera continua, en los tiempos promedios en que estaba establecido el diseño de la infraestructura, y eso la verdad que nos tiene reconfortado, porque realmente es un proyecto muy importante, es muy desafiante desde el punto de vista técnico, y haber logrado estabilizar el proyecto realmente, la operación sobre todo es una cuestión muy relevante.

¿Hay planes concretos para utilizar ese otro porcentaje de la vía férrea que hoy no se usa?

—Las obras que estamos pensando en el corto plazo son para viabilizar cargas para que otros operadores se puedan sumar. Hoy tenemos un operador que es SELF, que está trabajando para poder adaptar parte de su material rodante por el Ferrocarril Central, porque, lamentablemente, durante el período anterior, después de una planificación que hubo hasta el 2019, pensando en el futuro de la empresa operadora pública, no se hizo absolutamente más nada para adaptarlo a las nuevas realidades del sistema operativo ferroviario nacional.

Es más, en aquel entonces SELF tenía abierta una línea de crédito con la CAF y no hizo absolutamente más nada, no hizo ninguna inversión en la empresa para poder adaptarla al nuevo marco operativo necesario. Y hoy estamos tratando de darle las herramientas para que sea viable la utilización de esa vía. Además, también estamos trabajando con algunas empresas que quieren sumarse al sistema ferroviario y están realizando inversiones importantes para poder convertirse en nuevos operadores y eso nos va a permitir contar con mejor oferta de transporte y poder atender de mejor manera las demandas.

Estimamos que en el próximo año va a haber novedades. Nosotros estamos trabajando en generar las herramientas de ejecución de las obras de corto plazo que nos permitan generar más transporte ferroviario. A partir de ahí, los operadores irán recorriendo un proceso que estimamos que en la segunda mitad del año que viene vamos a tener novedades y estimamos y ya a partir de ahí poder comenzar con más operación.

¿Recientemente hubo un reconocimiento importante no solo a su gestión personal, sino a la de todo el Estado uruguayo cuando fue nombrado secretario general adjunto de la Asociación Latinoamericana de Ferrocarriles. ¿Qué significó eso?

—Realmente es un reconocimiento del trabajo que se viene haciendo respecto al ferrocarril porque la Asociación Latinoamericana de Ferrocarriles (ALAF), que es una entidad importante a nivel regional en la materia, que reconozca al Uruguay dándole un cargo después de muchos años como el de secretario general alterno, que es un cargo importante de su estructura, lo que hace es reconocer el trabajo que se viene haciendo en el país, sobre todo en el marco del Ferrocarril Central y en el proceso de planificación que estamos llevando adelante. Y de alguna manera reposiciona al país en la región en el ámbito ferroviario, le permite poder acceder a recursos y a capacitaciones importantes, que son muy necesarios dados los desafíos que tiene el sistema y sobre todo sus trabajadores. Yo creo que eso marca que el país viene por un buen camino, que estamos trabajando de forma seria, profesional y que hay una visión de que hay potencialidad para seguir creciendo en materia ferroviaria.

¿El Estado quedó conforme con la renegociación por el Ferrocarril Central?

— En términos generales, sí, porque solucionamos un diferendo importante que fue heredado por este gobierno y se solucionó un aspecto de un contrato que es muy relevante para el país porque tiene connotaciones que están bastante más allá del propio ferrocarril. Siempre las negociaciones de este tipo son complejas, uno logra cosas y también tiene que dar otras, pero en términos generales estamos muy conformes porque logramos un acuerdo que creo que es beneficioso para el país porque le permite seguir avanzando tanto en materia ferroviaria como también lograr cierta estabilidad y además poder, como consecuencia, cumplir con otras obligaciones que tiene adquiridas el Estado que son bien importantes. Y porque realmente el escenario que estaba planteado era muy complejo para el Estado y de alguna manera poder sanear errores que se venían cometiendo en la administración con una solución de este tipo realmente nos satisface y creo que nos abre la oportunidad para seguir proyectando y poder cumplir con los objetivos.

¿Cree que existe desde el sistema político en su conjunto una visión uniforme sobre el desarrollo del ferrocarril?

—Pienso que la sociedad entiende que el ferrocarril es importante y genera cosas que realmente son bastante particulares, pero creo que todavía al sistema político le falta un poquito tomar alguna dimensión de la importancia como herramienta de desarrollo que tiene el ferrocarril y hay un espacio para mejorar esos aspectos. Sí creo que, en términos generales, en materia de política ferroviaria, hemos tenido los cambios institucionales que han ocurrido a partir de 2010-2011, ha habido continuidad. Cambió la administración y básicamente las modificaciones que se hicieron fueron en el mismo sentido. Podríamos tener algunas diferencias, pero fueron en el mismo sentido y se mantuvo lo que venía. Entonces, a nivel de política ferroviaria, hay cierta continuidad.

Lo que necesitamos ahora es un mayor compromiso del sistema de establecer el ferrocarril como una herramienta de Estado, porque es una herramienta de desarrollo fantástica, pero lo que necesita son políticas de largo plazo, porque es difícil pedirle resultados en cinco años. Entonces necesitamos políticas de desarrollo inversiones y continuidad con los diferentes actores, tratando de tener un camino que por lo menos le dé estabilidad por unos cuantos años y, sobre todo, que haya una planificación constante, permanente, continuar, actualizar y pensar en el largo plazo que es cómo funciona y cómo puede aportar el ferrocarril.Ámbito.com

14 de noviembre de 2025

El ferrocarril en el AMBA bajo Milei: Ajuste, parálisis y un déjà vu de los años 90

Actualidad

El Gobierno declaró la emergencia pública ferroviaria en 2024, pero solo se ejecutó un 20 % del presupuesto previsto, mientras el resto quedó paralizado por falta de fondos y demoras administrativas.

Desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada, el sistema ferroviario del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se transformó en una postal del ajuste fiscal y la incertidumbre institucional. Promesas de modernización conviven con trenes más lentos, estaciones deterioradas y un clima gremial que recuerda los días más oscuros de las privatizaciones de los años 90.

A mediados de 2024, el Gobierno declaró la emergencia pública ferroviaria por tres años, con la promesa de invertir unos 2.200 millones de dólares en señalamiento, frenado automático, renovación de vías y mejoras en estaciones. Pero según informes de la propia Secretaría de Transporte, solo se ejecutó un 20 % del presupuesto previsto, mientras el resto quedó paralizado por falta de fondos y demoras administrativas-

Choque de trenes de la Línea San Martín sobre el puente que cruza la Avda. Figueroa Alcorta ocurrida el 10 de Mayo de 2024

En el mismo período, Trenes Argentinos Operaciones, la empresa estatal que administra el sistema urbano, quedó acéfala durante meses. La indefinición política frenó decisiones clave sobre compras, licitaciones y mantenimiento.

Mientras tanto, el servicio se resiente: trenes que circulan a 30 km/h, interrupciones diarias y cancelaciones en líneas como el Sarmiento, el San Martín y el Mitre. La Fraternidad, el sindicato de maquinistas, advirtió que “las condiciones de seguridad se degradan a diario” y denunció la falta de inversión en mantenimiento preventivo.

Recortes y despidos, el nuevo orden ferroviario

La motosierra también pasó por los rieles. El cierre de Trenes Argentinos Capital Humano (DECAHF) dejó 1.400 despidos y fue interpretado por los gremios como el primer paso de un plan de desguace mayor. Dentro del holding ferroviario estatal, se proyectan otros 3.000 despidos, y algunas boleterías y talleres del conurbano ya operan con personal reducido o directamente están cerrados.

El Ejecutivo sostiene que busca “reordenar estructuras ineficientes” y reducir subsidios. Sin embargo, el sistema metropolitano sigue dependiendo en un 90 % de aportes del Estado, mientras las tarifas permanecen congeladas desde septiembre de 2024, en torno a los $280 para la primera sección.

Los usuarios, rehenes de la lentitud

En el AMBA, millones de personas dependen del tren para llegar a sus trabajos. La combinación de ajuste y falta de mantenimiento genera un círculo vicioso: viajes más largos, menos frecuencia y mayor congestión.

Las líneas Roca y Mitre mantienen un nivel de servicio aceptable por las inversiones heredadas de la gestión anterior, pero el Belgrano Sur y el San Martín sufren postergaciones crónicas y trenes fuera de horario.

Fuentes del sector explican quela red no está "colapsada", pero "se sostiene con alambre”. Los trenes chinos comprados entre 2014 y 2019 siguen siendo el único alivio tecnológico, aunque el material rodante muestra desgaste sin repuestos nuevos.

Las similitudes con la década menemista son difíciles de ignorar. Falta de conducción política, desinversión, despidos y rumores de privatización reactivan el recuerdo del desmantelamiento ferroviario de los 90, cuando se cerraron miles de kilómetros de vías y se despidieron más de 70 mil trabajadores.

A diferencia de aquel entonces, el sistema hoy conserva una base estatal sólida y cierta modernización, pero los analistas advierten que el rumbo actual podría revertir dos décadas de recuperación parcial. “Estamos al borde de repetir los errores del pasado: desfinanciar primero para justificar una concesión después”, señalan desde la Unión Ferroviaria.

El dilema del Gobierno es claro: reducir el déficit sin desmantelar un servicio esencial. Hasta ahora, las decisiones parecen priorizar el ahorro fiscal por encima de la planificación técnica. Sin inversión sostenida ni gestión profesional, el sistema ferroviario metropolitano se acerca a un punto crítico.

Los trenes del AMBA no están tan mal como en los 90, pero atraviesan su peor momento desde entonces. Si la emergencia ferroviaria no se traduce en obras reales, el país podría volver a un escenario que creía superado: el del tren lento, deteriorado y olvidado.Por: Juan Cruz Soqueira para Perfil.com