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viernes, 26 de junio de 2020

106 años de retroceso territorial

Instituciones

Redacción Crónica Ferroviaria

Con el auspicio de la Asociación Intermodal de América del Sur, invitan a participar en la charla vía Zoom a realizarse el martes 30 de Junio de 2020 a las 16:30 horas, donde habrá una charla sobre algunos pasos y políticas que ralentizaron la economía de Argentina por más de un siglo.


Video Mesa con Federico Weinhold y Jorge de Mendonça
Periodista invitada: Florencia Carbone
Moderador: Leandro Nievas

La charla tocará temas como: Sobre el "detrás de Larkin" y que no fue contra el ferrocarril sino contra la economía. Asimismo, se opinará "sobre qué tenemos que hacer hacia adelante"

Link para la inscripción

https://docs.google.com/presentation/d/e/2PACX-1vQKSZJYvSX-I_d-656FiCGbZO6_PzFnqxucHYwh-F1vIVmCD4sZmLNZ1Gtxh5MK-_jd4-IvsBr4Lmtr/pub?start=false&loop=false&delayms=3000&slide=id.p

lunes, 12 de agosto de 2019

Es necesaria una estrategia ferroviaria para que Argentina se desarrolle

Actualidad

La historia obliga a no repetir errores y concretar inversión real en trenes. La cuestión va más allá de la reducción de costos en fletes y abarca lo social.

El proceso de globalización económica que precedió a la Gran Guerra nos mostraba a América Latina como una de las regiones más dinámicas del mundo. En el marco de ese modelo de crecimiento la expansión de las redes de transporte fue una condición para potenciar el dinamismo económico del país. Así el proyecto de inserción de la Argentina en el mercado mundial como nación agroexportadora implicó la utilización de un medio transporte que permitiera acercar los productos de su zona de producción a los puertos y a la vez la llegada de materiales y herramientas al interior, hablamos del ferrocarril.

Las tendencias del comercio mundial realzan la potencia de los trenes

Fue así que las primeras ciudades argentinas estuvieron asociadas a las vías de circulación. El ferrocarril ocupó el espacio, integró el territorio, facilitó el poblamiento y el desarrollo.


Todo se movió a su ritmo. Fue un factor vital en los espacios agrarios. Contribuyó a radicar familias en el espacio rural, fertilizar tierras, modernizar métodos de cultivo, introducir nuevas espacies vegetales, buscar salidas portuarias alternativas y más. La construcción de vías férreas avanzó, a comienzos de 1890 su extensión era de 9.397 km y diez años después 16.500 km.

Con la intervención de intereses ingleses, el tendido de las líneas en manos del Estado apuntó al progreso y desarrollo de las regiones más alejadas, adquirió fisonomía particular merced a una clara diferenciación entre la zona pampeana. Para el resto del país los ferrocarriles, por no resultar de interés por su baja rentabilidad, fue tarea del Estado. Pasada la Segunda Guerra Mundial, con el sistema ferroviario saturado y deteriorado, hay un punto de inflexión durante el gobierno del General Juan Domingo Perón, quien mediante un decreto del año 1948, impulsará la nacionalización de todas las líneas del país, y la Empresa de Ferrocarriles del Estado Argentina (EFEA).

No obstante dicha proeza histórica, la decadencia del ferrocarril argentino fue en paralelo al surgimiento de la industria automotriz. La construcción de caminos, la aparición del automóvil y el camión pusieron en jaque a los trenes, en competencia por el transporte de cargas de distancia corta y los despachos chicos de encomiendas. En efecto, un sucesión de errores derivan en el desarme sistemático de uno de los recursos más importantes del país y se potencia durante el gobierno de Arturo Frondizi.

Todo esto en virtud del Plan Larkin un estudio de racionalización y modernización de los medios de transporte de Argentina -excepto el aéreo- elaborado por el general e ingeniero estadounidense Thomas B. Larkin con apoyo del Banco Mundial. Su parte más controvertida y conflictiva fue la reducción de la red ferroviaria nacional. Tales efectos se replicaron durante la dictadura cívico-militar de 1976 y alcanza un punto inaudito en el gobierno de Carlos Menem, que en 1992 efectivizó la concesión ferroviaria al sector privado.


La decisión brinda marco legal a la desmantelación del servicio público de trenes y la liquidación de la Empresa Ferrocarriles Argentinos y tuvo terribles consecuencias para las economías regionales y cientos de pequeños pueblos que quedaron aislados. El saldo en pérdida de puestos de trabajo ferroviarios se cifró en 90.000 puestos, según estimaron los sindicatos del sector.

A la fecha las nuevas tendencias del comercio mundial, con grandes volúmenes de carga y distancias recorridas realzan la potencia indiscutible de los trenes, principalmente por los altos costos del transporte automotor. El Sistema Ferroviario de Cargas (SFC), contaba en 1947 con una longitud de 47.000 km hoy no llega a los 19.000 km.

El contraste es apreciable, la red de operación de alrededor de 18.000 km cuenta con el Belgrano Cargas y Logística en una red de operación de unos 9.038 km, comunicando 17 provincias, siendo vital su importancia geoestratégica, para conectar una amplia extensión del territorio argentino. El restante 50% del total nacional es cubierto por 3 empresas concesionadas (NCA, FEPSA y FSR)

Lamentablemente para Argentina, debido a la antigüedad y obsolescencia del material rodante y sumado a la baja inversión en infraestructura ferroviaria, se llegó a una reducción persistente en los volúmenes de movimiento de cargas en los últimos años. Es evidente que si tomamos en cuenta las ventajas del transporte ferroviario sobre el carretero en grandes distancias, urge complementar el transporte automotor de la producción con una mayor utilización del tren.

Sin inversión ferroviaria no hay futuro mejor que esperar. El continuo aumento del precio de los combustibles (en términos de costos, el consumo energético del ferrocarril comparado con el camión es menor en una proporción de cuatro a uno), la menor siniestralidad (se calcula en diez veces menos a los automotores), su mayor vida útil (cerca de 60 años), son solo algunas de las ventajas comparativas que demuestran esa necesidad.

El sistema de transporte debe privilegiar el eje transversal en Argentina

Hay espejos globales al alcance de quién desee certificar la relevancia del tren como una vía de progreso y desarrollo genuino y nacional, el crecimiento acelerado de países como China e India, están desplazando los flujos de mercancías hacia el eje del Pacífico, lo que pone en evidencia la necesidad de pensar y sobre todo poner en marcha un sistema de transporte que privilegie el eje transversal en la Argentina, y que permita a futuro, la unión de los dos océanos.

Las evidencias no dejan dudas, nuestro país tiene que trabajar fuertemente en los próximos años para aumentar las cargas transportadas a través de esta modalidad. De hecho es la propuesta manifiesta de empresarios nacionales y el arco sindical ferroviario. No puede haber dudas que incrementando las inversiones por parte del estado, y promoviendo una mayor competencia entre operadores del sistema ferroviario de cargas, se alcanzará en plazos sorprendentes la disminución de los costos logísticos y el aumento de los volúmenes de carga transportada.

Sin dejar de consignar que como servicio de transporte y como una “industria de industrias” el sistema ferroviario puede y debe alentar un shock de relevantes niveles de empleo en actividades directas e indirectas, hablamos de trabajo digno, producción, capacitación y desarrollo de economías regionales imprescindibles para alcanzar el país federal que nos merecemos.BANegocios.com

lunes, 18 de septiembre de 2017

Mi rechazo abierto al Decreto Nro. 562/2017

Cartas de Lectores

Señor Director de Crónica Ferroviaria

En Crónica Ferroviaria leo con suma preocupación la vigencia del Decreto 652/2017, que delega en el Ministerio de Transporte el levantamiento de ramales ferroviarios y sus infraestructuras asociadas entra en colisión con la Ley 27.132 que en su artículo 1ro. dice: Decláranse de interés público nacional y como objetivo prioritario de la República Argentina la política de reactivación de los ferrocarriles de pasajeros y de cargas, la renovación y el mejoramiento de la infraestructura ferroviaria y la incorporación de tecnologías y servicios que coadyuven a la modernización y a la eficiencia del sistema de transporte público ferroviario, con el objeto de garantizar la integración del territorio nacional y la conectividad del país, el desarrollo de las economías regionales con equidad social y la creación de empleo". 

El decreto en cuestión entra en colisión con dicha ley, que ordena al Estado a reactivar líneas y promover el desarrollo ferroviario, una deuda pendiente desde la siniestra reforma del Estado en los 90, que no sólo liquidó al ferrocarril, sino una poderosa industria asociada, la más avanzada de la región.


El decreto entra en una “nebulosa”, dado que el inciso 18 del artículo 75 de la Constitución Nacional, señala claramente que es facultad del Congreso la construcción de ferrocarriles. Consideramos que el levantamiento de ramales, debería ser facultad del Congreso, que puede delegar en el Poder Ejecutivo Nacional el carácter operativo de la medida.

El decreto en cuestión, una suerte de reedición del Plan Larkin, no fue objeto de crítica de medios masivos de comunicación. Tampoco las provincias se han manifestado al respecto. Es altamente probable que exista un lobby interesado que el ferrocarril quede en el pasado.

Es una verdad evidente las ventajas para el transporte terrestre de largas distancias de cargas y pasajeros. No sólo costos, sino también en materia de seguridad. La reconstrucción del ferrocarril tiene un impacto estratégico.

El sector ferroviario precisa a todas luces profundos cambios, especialmente en materia de gestión, organización e infraestructura asociada. Pero tengo la plena certeza que la reconstrucción de las redes ferroviaria, implicará que muchos pueblos no mueran, reducir el costo “argentino”, y si existiera un plan de fomento industrial, dar vida a talleres y fábricas, que el talento nacional pueden dar vida y generar productos de alta calidad, además de generar millares de empleos.

El ferrocarril tiene valor estratégico, integra al país, especialmente áreas aisladas haciendo rentable muchas economías regionales. Tiene un fin social, porque habilita que personas de menores recursos puedan viajar a distancias importantes, conecta pueblos. En otras palabras el ferrocarril es DESARROLLO e INTEGRACIÓN.

Lamentable las políticas hasta la fecha, condicionando al país con logistica extranjera, sin un mínimo de participación industrial nacional. Una solución barata de corto plazo, pero de alto costo en el largo plazo. La ausencia de políticas reales de reconstrucción que permita un servicio eficiente.

El ferrocarril fue factor de modernización y progreso, concepto que aún mantiene vigencia. Nuestro rechazo abierto al decreto en cuestión por condicionar el desarrollo a largo plazo de nuestro país. Lo saluda a Ud. atentamente.
Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro
Abogado – magíster en Defensa nacional
carpintero_jorge@yahoo.com.ar

sábado, 25 de marzo de 2017

Es imprescindible promover el desarrollo de los ferrocarriles

Nota de Opinión

Por: Jorge Alejandro Suárez Saponaro (*) (para Crónica Ferroviaria)


Observo con preocupación la escasa importancia, mas allá del interés electoralista de algún candidato, de promover el desarrollo de los ferrocarriles, dado las características de nuestro país.  

En los discursos, las autoridades políticas hablan del transporte aerocomercial, de rutas, de autopistas, pero poco y nada se habla de los ferrocarriles, olvidándose su importancia estratégica para el país.

No soy ingeniero, ni experto en transporte, sí los soy en seguridad estratégica y el ferrocarril históricamente ha sido un factor de cohesión nacional y promotor del desarrollo regional. Los millones que costaba sostenerlo, incluso plantillas de personal a veces sobredimensionadas, se compensaba con los beneficios que éste traía aparejado, especialmente por los costos de transporte de millones de toneladas de productos del interior a los grandes puertos.

La Argentina carente de una estrategia nacional que fijara objetivos claros para su desarrollo, tuvo un impacto en diversas áreas, llevándonos a esta actual situación con un país desarticulado y sin horizonte definido para el largo plazo. Estas desigualdades tienen como ejemplo el crecimiento explosivo del Gran Buenos Aires, frente a un país cada vez más vacío, dado que las economías locales, agonizan.


En lo que respecta al ferrocarril, luego de su destrucción deliberada (consideramos que comenzó con el Plan Larkin de los 60) en los 90, poco y nada se hizo para su reconstrucción. Las medidas obedecieron a cuestiones electorales y de propaganda, además de negocios de dudosa rentabilidad para el país, bajo el pretexto que la industria nacional ferroviaria había desaparecido. 

Tengamos en cuenta que la industria nacional ferroviaria nació de la nada, al socaire (*) del desarrollo de distintas lineas, en diversos talleres creados para la reparación de vagones y locomotoras.  No sólo dichos talleres reparaban vehículos ferroviarios, para luego producirlos, sino que produjeron diversos componentes para la infraestructura ferroviaria. Muchas poblaciones prosperaron alrededor de los talleres y fábricas, demandando de manera creciente mano de obra especializada.

La Argentina atraviesa una dura crisis económica y a todas luces precisa generar empleo sostenible y de calidad. Las cosechas récord que anuncian los gobiernos precisan ser transportadas a grandes distancias en camiones por rutas destruidas, con sus consecuencias en materia de seguridad vial y costos. La reconstrucción del ferrocarril, por otro lado, permitiría reducir los mismos y crear alternativas al desarrollo. Muchos sectores industriales que elaboran materias primas en las grandes aglomeraciones, podrían ser atraidas a pequeñas localidades, dado que el costo de transporte ferroviario les permitiría abastecer a centros de consumo a precios razonables.

Por tal motivo, la reconstrucción ferroviaria daría vida a muchas poblaciones, hoy “muriéndose” por la fuga de población en busca de nuevos horizontes, que terminan generalmente engrosando barriadas pobres en la periferia de las grandes ciudades con sus consecuencias.

Dada la ausencia de una Estrategia Nacional, vemos como u$s 5.000 millones son destinados a subsidiar a las petroleras, política que amenaza la competitividad de las industrias, dado que Argentina paga mucho dinero por el combustible. A todas luces, las petroleras no han expandido su capacidad de refinado, ni transporte, ni siquiera han comprado buques petroleros para traer crudo del exterior, por ende el ahorro nacional se canaliza en intereses corporativos que afectan el interés nacional.  Ese dinero, entre otras cosas, puede servir para reconstruir el ferrocarril, que demandaría miles de empleados, alejándolos del circuito perverso de las ayudas sociales.

Consideramos de vital importancia la reconstrucción de determinadas líneas, de valor económico como el Belgrano Cargas y Logística, de determinados ramales en la Patagonia y otras regiones, especialmente conectando áreas fronterizas vulnerables hacia los grandes centros de consumo, promoviendo la cohesión interna del país.

El país, según especialistas, tiene problemas en materia de producción de determinados bienes ferroviarios, ello obligará a buscar socios estratégicos, que por medio de programas de cooperación industrial, permita al país recuperar capacidades en materia de producción de rieles, vagones, coches, locomotoras, componentes diversos, sin olvidar lo que el talento nacional puede brindar.  A ello cabe sumar la reparación, recuperación y modernización de cientos de vagones y otros equipos, generando posibilidades a cientos de PYMES, que como es de público conocimiento, son las principales dadoras de empleo en Argentina.

Otro gran desafío será el modelo de gestión del sistema, y nosotros consideramos, mas allá de permitir la operación de empresas privadas con ánimo de lucro, debe ser una herramienta de fomento. Un modelo a seguir es el Deutsche Bahn, grupo estatal alemán que engloba a diversas empresas subsidiarias, muchas de las cuales tienen importancia a nivel europeo y mundial. Otra posibilidad es crear empresas regionales, con una autoridad regulatoria nacional independiente. Ello no impedirá crear o promover empresas provinciales.

No debemos olvidar el transporte de pasajeros, que por razones de costo, lo hace accesible a un número creciente de personas que a todas luces no podrán pagar pasajes de avión, mas allá de la tan vociferada llegada de líneas low cost. El ferrocarril cumple un rol social trascendente.

Estas son algunas apreciaciones, con el intento de poner en evidencia que el país precisa de sus trenes, de desarrollar una industria asociada con beneficios a largo plazo, canalizando el ahorro nacional en generar empleo y valor agregado, con su impacto en poblaciones del interior del país y en la integración de áreas vulnerables, desde la perspectiva de la seguridad estratégica del país con los grandes centros de consumo, generando sus beneficios en muchos aspectos.

El desguace del ferrocarril no será más que el prólogo de la Argentina como Nación. 

(*) Abogado – Magíster en Defensa Nacional

(*): Socaire: Mar. Abrigo que ofrece una cosa, en su lado opuesto a aquel de donde sopla el viento.

martes, 6 de septiembre de 2016

"El Mundo Ferroviario". Nueva publicación

Literatura Ferroviaria

Redacción Crónica Ferroviaria

El nuevo libro "El Mundo Ferroviario" es una publicación que recupera las memorias de ferroviarios de Junín, lugar donde existió uno de los polos de la industria ferroviaria más importantes de Argentina, y fue publicado recientemente por editorial Maipue.

Se trata del resultado de una investigación emprendida por su autora, Ana Sagastume, realizada en el marco de su tesis de posgrado de la Maestría de Comunicación.

La publicación está basada en los resultados de entrevistas realizadas a trabajadores que pertenecieron a distintas áreas de los Talleres Junín, del Departamento de Mecánica y de La Fraternidad. 


Entre las memorias que emergen en los relatos, se recrea el esplendor económico de la ciudad en las décadas del cuarenta y cincuenta, el ferrocarril como centro de la vida social, el orgullo de los trabajadores por los coches armados en el taller. Se intenta recuperar una manera de vivir diferente que tuvo lugar en el pasado, en la que existía la aspiración de tener un trabajo durante toda la vida y se forjaban fuertes lazos de amistad y compañerismo en el ámbito laboral.

Por ese motivo es que se puede hablar de una “familia ferroviaria”, que se consolidaba a partir de acciones solidarias entre sus miembros, además de celebraciones específicas entre ferroviarios entre las que se mencionan la peña y los encuentros deportivos.

En aquel “mundo ferroviario”, de acuerdo a los relatos de los testigos, la educación y preparación tenían un rol fundamental a la hora de progresar dentro de la empresa, en tiempos en que la fuente de trabajo en el ferrocarril era una de las más codiciadas de la ciudad. “Un ferroviario se cotizaba más que un doctor”, dice uno de los testigos. Esto, a su vez, permitía que el ferroviario sea “un buen partido” para las jóvenes de aquel momento.

Además, se recuperan las memorias de la calidad de mano de obra de excelencia que tuvieron los Talleres Junín. “El mejor carpintero, el mejor fresador, el mejor tornero estaba en los Talleres Junín. Teníamos los mejores de cada oficio en cada especialidad”, cuenta uno de los testigos. Esto favoreció que los Talleres de Junín fueran uno de los más importantes de Argentina, según los ferroviarios.

Además, el libro indaga en los recuerdos de los ferroviarios que fueron protagonistas de los sucesos históricos a escala nacional: el legado del ferrocarril inglés, la nacionalización del medio de transporte, la época de Frondizi con su Plan Larkin, la privatización en la época de Menem y el desguace de los Talleres.

“Este libro intenta recuperar una cultura perdida, que permita a las nuevas generaciones asumir su pasado, no para ser prisionero de éste o intentar recrear un universo como aquel, sino para imaginar desde esa libertad que otorga el conocimiento nuevos proyectos a futuro”, dice su autora, Ana Sagastume, quien nació en La Plata y vive en Junín desde hace catorce años.

El libro se puede adquirir en las librerías que figuran en www.maipue.com.ar. También se puede encargar a promocion@maipue.com.ar

martes, 6 de octubre de 2015

Desidia, desguace y destrucción: El ocaso del Museo Nacional Ferroviario

Cartas de Lectores

Señor Director de Crónica Ferroviaria:

Durante los últimos años, los argentinos hemos sido testigos de un proceso lento y silencioso, pero real e incuestionable, cuyo objetivo final es, sin lugar a dudas, la reducción del Museo Nacional Ferroviario (dependiente de la Administración de Infraestructura Ferroviaria Sociedad del Estado, ADIFSE, hoy Trenes Argentinos Infraestructura Ferroviaria) a una mínima expresión, una triste y lamentable sombra de lo que supo ser.

Dicho museo, el más importante de Argentina y uno de los más importantes de América Latina por la variedad y calidad de las piezas que integran su colección, ha sido víctima de una operación de desguace, digna de la infame década de los 90 y el nefasto plan Larkin.


Como parte del plan de estatización y recupero de los ferrocarriles, el estado nacional ha emprendido diversas obras, que si bien han conducido a una mejora en el servicio ferroviario, poco contemplaron la suerte del museo que albergaba.

La necesidad justificada por remozar la estación Retiro, condujo al desmantelamiento desordenado del galpón que albergaba la cochera de vehículos ferroviarios, y donde el museo estacionaba una colección invaluable de coches históricos con hasta más de 100 años de historia. Los mismos, desalojados del lugar donde tenían resguardo, quedaron a la intemperie y a la merced de las inclemencias del tiempo.

Locomotora a vapor "Patria". Obra reliquia a la intemperie sufriendo las inclemencias del tiempo, que bien podría estar siendo exhibida en el hall central de la estación Retiro (Mitre)

Algunos tuvieron suerte y fueron estacionados en las inmediaciones del museo, sufriendo daños menores por la exposición a la intemperie. Otros, no tan afortunados, fueron inexplicablemente descartados y arrojados a su suerte en una playa ferroviaria anexa. Sin resguardo y sin seguridad alguna, la suerte de los mismos estaba echada: Fueron horriblemente vandalizados en su exterior por "artistas callejeros" y saqueados en su interior, perdiéndose toda su ornamentación centenaria, exquisitamente labrada en bronce.

Piezas de valor incalculable que se han perdido para siempre. Lamentablemente la triste historia no termina ahí. Frente a la necesidad de expandir sus oficinas, la Adifse desalojó al museo de su histórico edificio, limitando al mismo a ocupar sólo dos salas. Esta acción llevó a que la institución tuviera que acomodar toda su colección en el reducido espacio asignado, siendo descartado fuera del edificio todo aquello que no entraba en él, dejado al olvido sin inventario ni custodia alguna.

Las preguntas que deberíamos hacernos los argentinos son: ¿Cuál es el real objetivo de las autoridades, reducir el museo a una mínima expresión, materializada en un stand con un par de objetos antiguos?. ¿Existe una intención manifiesta de destruir todo lo que "sobra y molesta"?. ¿Este proceso es coherente con el tan necesitado proyecto de devolverle a los ferrocarriles la dignidad e importancia que tuvieron en el pasado y deberían tener en el presente y futuro?.

Les ruego a todos aquellos que consideren incorrecta esta política de olvido y destrucción del patrimonio e historia de los argentinos que difundan esta lamentable noticia y hagan llegar su disconformidad a las autoridades competentes en la materia, al Director del Museo Nacional Ferroviario, señor Mauricio Di Césare (museoferroviario@adifse.com.ar 4318-3343 | 4318-3330) y al presidente de la ADIFSE, Sr. Ariel Franetovich (contactoweb@adifse.com.ar 4318-3333).

Desgraciadamente ya hemos perdido demasiado de nuestro rico patrimonio ferroviario, no permitamos que se pierda lo poco que nos queda. Reclamemos por la salvaguarda del patrimonio del museo y luchemos por preservarlo para nuestros hijos. Un país que no cuida su historia, su patrimonio y el trabajo de sus antepasados, es un país que inexorablemente carecerá de un futuro venturoso. Atte.
Lic. Juan Martín Rodríguez

viernes, 4 de septiembre de 2015

Jornadas sobre Estrategia de Gestión Ferroviaria

Evento Ferroviario

Redacción Crónica Ferroviaria

La Asociación de Personal de Dirección de los Ferrocarriles Argentinos informa que en línea con la política de relaciones institucionales y de posicionamiento estratégico del gremio, que viene impulsando con distintos actores e instituciones vinculadas al sistema ferroviario y ferroportuario, consensuaron la participación de la seccional Ferrosur Roca con integrantes de la Comisión Directiva de APDFA, a las “Jornadas sobre Estrategia de Gestión Ferroviaria” realizada en sede de la Universidad Tecnológica Nacional Bahía Blanca.


Asimismo, expresan que "lo hicimos junto a los compañeros de la seccional Bahía Blanca, quienes actuaron como anfitriones, realizando un almuerzo ameno en su sede de APDFA para agasajar a los oradores de este encuentro: Ing. Antonio Maltana (Administrador General de la empresa provincial Ferrobaires), Ing. Carlos Ríos e Ing. Roberto Tomasino, ambos miembros de la Comisión Asesora de Salud y Seguridad en el Trabajo en la Pcia. De Buenos Aires, bajo la Coordinación del Sr. Jorge Omar Medrano de Ferrobaires".

La Jornada dio inicio con el Ing. Alejandro Staffa, Vicedecano de UTN, quién referenció el trabajo que esa facultad viene realizando en materia de capacitación ferroviaria y del impacto de la nueva ley en el ámbito universitario con la creación de nuevas carreras.


A continuación el Ing. Carlos Rodolfo Ríos se explayó sobre los alcances de la nueva ley. Focalizó en las transformaciones que se avecinan en materia de Recursos Humanos en virtud de la trascendencia adquirida por el sistema ferroviario en el escenario nacional. Puntualizó en los cambios de la empresa ferroviaria de manera integral. De la centralidad de la capacitación para enfrentar las transformaciones sucedidas en equipamiento y tecnología ferroviaria; y ofrecer al mismo tiempo un servicio público de calidad como valor competitivo con otros medios de transportes.

Para cerrar el Ing. Antonio Maltana, partió haciendo una breve reseña histórica  del ferrocarril, esbozando las características más significativas del Plan Larkin. Repaso los avances realizados desde su gestión al frente de Ferrobaires. Detalló los nuevos servicios ofrecidos con los escasos recursos que dispone la empresa. Resaltó la optimización de su equipo de trabajo para autofinanciar la marcha de la empresa. Destacó la expansión de Ferrobaires a pesar de contar con equipos, locomotoras e infraestructuras con una operatividad mayor a la vida útil fijada para su funcionamiento.

Por último se explayó sobre el impacto de la ley Nº 27132 en la reactivación de los Ferrocarriles Argentinos. Efectuó comparaciones sobre la pérdida del modo ferroviario en relación a distintos períodos históricos con motivo de la falta de inversiones y del avance de otros medios de transporte como el terrestre.   Anticipó algunos ejes centrales del Plan Tri-Quinquenal (15 años) que se le diseño al gobernador Daniel Scioli para recuperar operativamente 31.000 kms a razón de US$ 1400 millones anuales, lo que hace un total de US$ 21.000 millones por un período de quince años.

Fundamentó que el plan contempla un abordaje integral del Transporte Nacional que incluye al ferrocarril, al transporte terrestre y fluvial. Sustentó las inversiones en los valores estimados, comparando con el presupuesto anual ferroviario en Alemania que ronda los US$ 8000 millones anuales de inversión en materia ferroviaria.

Finalmente señaló, la necesidad de someter y aprobar este “Plan Ferroviario Triquinquenal” al debate parlamentario en el Congreso de la Nación, para garantizar su continuidad a pesar de los cambios de gobierno que pudiera sufrir el país durante el período fijado para la recuperación del sistema ferroviario nacional.

jueves, 3 de septiembre de 2015

El Ferrocarril en la Nación, en la Provincia y en el Área Metropolitana de la Ciudad de Córdoba. Parte II

Informe Especial

Por: Ing. Elio Martínez (para Crónica Ferroviaria)

Parte II.- La cuestión ferroviaria regional en Córdoba

Por su ubicación geográfica en el país y el continente la provincia de Córdoba se constituye en un centro nodal de circulación nacional e internacional, Desde el punto de vista desarrollado en este escrito, la convergencia de distintos ferrocarriles y rutas en la provincia es un hecho de antigua data. La zona central de la pampa húmeda todavía hoy está surcada por varios miles de kilómetros de vías ferroviarias, tanto en trocha métrica como en ancha (1,676 mt). Distintos ramales fueron clausurados como consecuencia de la aplicación del ya mencionado Plan Larkin y otros permanecen inactivos.

Ing. Elio Martínez

De suma importancia en el contexto regional es destacar la existencia de la playa de gravitación conocida como “Villa María G”, hoy obviamente inactiva en lo que hace a su propósito original, y cuya única utilidad presente es el estacionamiento de cortes de vagones en espera de despacho.

Tal playa, construida  hacia 1925 por el entonces Ferrocarril Central Argentino con una extensión de unos tres kilómetros se encuentra emplazada al Este de Villa María, con accesos sobre la troncal a Rosario. Su respetable capacidad, con más de veinte vías de clasificación en ambos sentidos (además de las pasantes y otras interconexiones e instalaciones auxiliares) permitía por ejemplo, descomponer un tren procedente de Buenos Aires en varios cortes de vagones con diferentes destinos terminales.

El procedimiento, hoy ampliamente utilizado en los principales centros de clasificación de Alemania y Estados Unidos totalmente computarizado, consiste en leer un código de barras en el bastidor de cada vagón que se desliza lentamente en una suave pendiente inicialmente a 10 Km/h. La información ingresa a una computadora que maneja los desvíos hacia la vía correspondiente al destino indicado, donde activa un freno de vía que reduce la velocidad del vagón a menos de 3 Km./h, acoplándose así automáticamente a otros vagones previamente clasificados. El principio de la operación se da sobre una elevación central de la playa conocida como “tiradero” ó “lomo de asno” desde la cual se empujan los vagones desenganchados en suave pendiente en un sentido ó en otro, según sea el destino del nuevo tren formado.

Obviamente, en 1925 no existían computadoras, y el proceso se hacía manualmente, con planillas y personal emplazado en cada palanca de desvíos.

Tal era la importancia de Córdoba en la distribución regional de mercaderías provenientes de centros manufactureros ó en la formación de trenes cerealeros con destino a puerto, recibiendo vagones de distintas regiones de Córdoba ó de otras provincias.

También es importante destacar que el manejo de mercaderías no se circunscribía a la trocha ancha del FCCA, sino que en Villa María existía también un intercambio con el ferrocarril de trocha métrica proveniente de San Francisco (levantado) y se dio la posibilidad de la extensión de la trocha Standard desde el límite de la provincia de Santa Fé, proveniente de Buenos Aires, que no llegó a concretarse.

Recientes informaciones periodísticas dieron cuenta de la intención de la Provincia de San Luis de recuperar en su territorio, a corta distancia de Villa María, el concepto logístico nodal que existió en territorio cordobés hace más de ochenta años. 


Parte III.- El transporte de pasajeros y mercancías en el Área Metropolitana de Córdoba

La ciudad de Córdoba y su área metropolitana adyacente están experimentando un intenso desarrollo que se traduce en una constante expansión y densificación urbana de todas las localidades que componen la región. Esto está promoviendo un intenso flujo de mercaderías y pasajeros de forma diaria, que ya saturan rutas y avenidas, desbordando la capacidad del modo automotor, sea éste colectivo ó individual.

Aproximándose Córdoba Capital al millón y medio de habitantes, a lo que deben agregarse por lo menos otro medio millón en su “Hinterland”, son esperables en horas pico y en las principales rutas de acceso miles de toneladas de mercancías y decenas de miles de pasajeros por hora y dirección. Esto deja ya fuera de concurso al modo automotor y obliga a pensar seriamente en rehabilitar trazas ferroviarias existentes y en construir otras nuevas.

La calidad de vida y la capacidad de hacer de sus ciudadanos está íntimamente ligada a la posibilidad de desplazarse rápidamente y con comodidad en su radio de acción laboral.

Y debe tenerse muy presente que, en general, el primer intento que harán las autoridades, será tratar de incrementar la oferta de plazas del único modo existente: el automotor. Estas acciones tienen un límite dado por la elevación de la congestión, tiempos de viaje excesivos, mayores costos operativos, acortamiento de la vida útil del material rodante, y el consecuente encarecimiento de tarifas que obrarán en sentido inverso al deseado, etc.

Respecto de las tarifas, recientemente en la Ciudad de Córdoba (Enero 2013) se ha aumentado la del transporte urbano a $.4,10. Al efecto de considerar la tarifa en moneda constante, expresada en dólares la media histórica ha sido de 0,17 centavos, y el valor en pesos antes referido se acerca a 0,83 centavos de dólar. Si los costos de prestación están en relación a este valor, ya sería tiempo de adecuar el sistema de transporte con otro tipo de prestaciones, tecnologías de mayor capacidad y confort y menores costos operativos, más cercanas a los servicios que se prestan en Europa y Estados Unidos.

En la actual situación económica y con los niveles de ingreso salarial conocidos, una tarifa de $4,10, con miras a ser de $.5.- en el mes de Julio y $.6.- en Diciembre, será  insostenible, por el elevado porcentaje de los ingresos que una familia tipo deberá destinar al transporte público y empuja al usuario hacia el transporte individual, proliferando riesgosamente los ciclomotores. Pero aquí se dará la paradoja de que el incremento de tarifa en pos del incremento de flota automotor, ahuyentará al público del transporte masivo.

De este modo, los aumentos “preventivos” de tarifa para compensar posibles equivocaciones también producirán efectos contrarios a los buscados.

Cada modo de transporte tiene un rango óptimo de aplicación, fuera del cual se tornará cada vez menos viable su operación, con el consiguiente perjuicio al usuario. Hoy las cosas están dadas en el orden metropolitano de manera que se están sobrepasando los límites técnicos y sociales del transporte automotor.

En materia de cargas, se saturan los accesos de la ciudad y zonas comerciales con camiones de gran porte, en lugar de otros menores que deberían operar en distribución de paquetería liviana en horarios adecuados desde centros de concentración de cargas implementados en terrenos ferroviarios, y aprovisionados por ésta vía.

Hoy es difícil establecer a priori los enormes espacios ocupados por estaciones de cargas de camiones, muchas precarias y dispersas por toda la geografía urbana, improvisando operaciones hasta en las calles y produciendo ruidos molestos a toda hora del día.

Al respecto, no puede dejar de citarse el reciente proyecto de Estación de Transferencia de Cargas elaborado en 2007 tras un minucioso relevamiento de las cargas que arriban a la ciudad, con la finalidad de evitar el ingreso del tránsito pesado al área central de Córdoba, con la consiguiente destrucción de la red vial urbana, y los demás inconvenientes derivados de la congestión causada.

Del relevamiento de las cargas que ingresan a la ciudad, es fácil deducir que si se pudiese lograr la total trans-ferencia de las mismas al ferrocarril, apenas bastarían doce trenes diarios para ingresar dicho tonelaje de cargas a la ciudad.

Incluso, considerando otros emplazamientos ferroviarios aprovechables, se podría distribuir en varias estacio-nes dicho total, optimizando los recorridos de los camiones de distribución según el destino estipulado dentro de la ciu-dad y en el conurbano.

Esto también permitiría incrementar la capacidad notoriamente, tanto para el ingreso de mercaderías como para el egreso de productos terminados de la industria cordobesa.

La potenciación completa de este ordenamiento se lograría una vez concretada la necesaria duplicación de la traza ferroviaria entre Córdoba y el límite interprovincial con Santa Fé, además de otras rehabilitaciones ferroviarias de gran capacidad, como  p.ej. el ramal a Sumampa de la trocha ancha.-

No hay eufemismos que puedan disimular esta situación, que al darse de forma lenta y paulatina, produce cierto grado de acostumbramiento en las autoridades e incapacidad en los ciudadanos para reconocer lo que les está dificultando la vida, una especie de estado de anoxia urbana que de no corregirse, degrada las capacidades vitales de una sociedad.

III – 1.- El Planeamiento Urbano

Habiendo ingresado ya Córdoba en la categoría de las grandes ciudades, sus sistemas de transporte no pueden resolverse al margen de la Planificación Urbana. Y esto obviamente requiere de un profundo conocimiento de la estructura urbana, sus diferentes usos del suelo, sus nodos fundamentales de permanencia asegurada (centro histórico) y las tendencias futuras de desarrollo a lo largo de ejes predeterminados.

Estas cuestiones de planificación urbana no se pueden resolver además sin una amplia difusión pública, y las soluciones a las que se arribe, a través del diálogo y la participación de todos los estamentos de la sociedad, contar con amplio consenso.

El transporte es una herramienta fundamental en el proceso de planificación urbana, que no puede quedar ausente del marco de la planificación general de la ciudad.

El Planeamiento Urbano en rigor debe plantearse en términos regionales. Actualmente los “colectivos” interur-banos operan de forma separada del sistema urbano superponiéndose en casos en recorridos y frecuencias, entrando en competencia por un mismo pasajero. Todos esos pasajeros debieran estar incluidos en un único sistema de transporte metropolitano.

Tampoco cabe el ensayo de “soluciones transplantadas”, cual fue el intento del “Proyecto Curitiba” considerado en varias ciudades argentinas. La particularísima dinámica de crecimiento y fenomenal expansión de dicha ciudad brasileña no tiene parangón con ninguna en Argentina, y su plan de transporte, extremadamente elástico, fue formulado en función de esas características.

Las improvisaciones que llevaron a la repentina pérdida de prestadores privados, con la obligada fuga de pasajeros hacia medios ilegales, los taxis y remises piratas, ómnibus clandestinos y hasta autos particulares que se dedicaban a trasladar pasajeros en condiciones de extrema precariedad de seguridad y legalidad, son experiencias que no puede ni debe volver a vivir Córdoba.

Tampoco debe repetirse la fracasada experiencia reciente del “Ferrourbano” implementada desde la Nación de forma totalmente aislada, sin participación del Municipio local ni comunas vecinas, fuera de un contexto e interrelación con el Área Metropolitana. Las ingentes inversiones en infraestructura realizadas no prestan actualmente la utilidad social que deberían, y lo exiguo de su flota, escasez y precariedad de prestaciones no le confieren la seguridad de servicio inherente al ferrocarril, que debería tornarlo el modo de excelencia para los desplazamientos en la región.  

III-2.- Nuevo elemento a considerar: Proyecto de construcción de Subterráneos.

El anuncio oficial del Proyecto Subtes, para el cual Córdoba ha alcanzado ya su mayoría de edad, suscita interrogantes, ya que tal concreción no sólo traería un profundo cambio en la calidad de vida de la Ciudad y su región sino también en el resto del sistema de transporte actual y futuro.

Múltiples razones de tipo urbano, geográfico, comercial e histórico avalan la viabilidad de este proyecto. Y el ferrocarril es componente insoslayable para asegurar su correcto funcionamiento.

En el contexto del proyecto conocido de subterráneos, el favorable emplazamiento de las estaciones ferrovia-rias incrementa la coherencia de un sistema integrado de transporte. El ferrocarril pasaría así a convertirse en el princi-pal vector de la movilización diaria desde la periferia de la ciudad hacia su interior, volcando ingentes cantidades de pasajeros en las cabeceras de línea de los subterráneos, estratégicamente proyectadas –según información periodística- en las estaciones Alta Córdoba y Córdoba-Mitre.

 Los trazados planteados serían capaces de distribuir rápidamente en el interior de la ciudad a través de los modos automotores y eléctricos, existentes y a construirse, el masivo aporte de pasajeros  hecho por los ferrocarriles de cercanías y desandar también el camino en retorno.

Actualmente el vertiginoso crecimiento de “áreas dormitorio” en las localidades vecinas es causa de un intenso movimiento vehicular hacia la capital, generando situaciones de tránsito ya cercanas a lo caótico.

Estimaciones periodísticas recientes dan una circulación diaria del orden de 700.000 vehículos, de los cuales una parte importante –difícil de mensurar- son motocicletas. Esto causa gran congestión en el área central, donde la velocidad media no excede los siete Km./h.

Parte III.- Servicios ferroviarios en el Área Metropolitana de Córdoba

Una implementación de Ferrocarril Metropolitano es el único modo de transporte que puede manejar en una traza hasta 50.000 pasajeros por hora y dirección a elevadas velocidades y con total rapidez y seguridad.

Hoy los tiempos de viaje en “colectivos” se prolongan demasiado y el manejo de un automóvil causa intensa tensión a los conductores de los mismos, predisponiendo a los accidentes. La sinergia entre una muy eficiente red ferro-viaria de cercanías y un sistema de transporte urbano de alta capacidad, inducirá por sí misma a muchas personas a dejar sus automóviles, al resultarles más rápido, descansado y seguro el transporte público.

Pero para que tal ferrocarril sea posible, y en tanto no se adopten decisiones ferroviarias serias y comprometi-das con el largo plazo, deberá analizarse cuidadosamente la ejecución de obras que ocupen terrenos originalmente fe-rroviarios y que su durabilidad se proyecte largamente al futuro, pues los errores cometidos al impedir la rehabilitación ferroviaria afectarán -y en muy grande medida- a generaciones venideras.

Las vías y terrenos ferroviarios no deben ser consideradas como “barreras urbanas” sino como las trazas ca-paces de canalizar al menor costo temporal y económico la movilización de grandes cantidades de personas.

Hoy toda conexión interurbana de carga y pasajeros en el Gran Córdoba se hace por medio de camiones y “colectivos”. Debe evaluarse si no se repite en alguna medida el fenómeno de Rosario, donde los tiempos y condiciones de viaje desde y hacia las localidades vecinas son hoy sustancialmente peores de lo que eran por ferrocarril hace un siglo.

Este fenómeno, prolongado en el tiempo producirá una paulatina reducción de la calidad de vida y el incremento de los costos productivos de la región, lo cual estancará el progreso de la Ciudad y su conurbano.

Por lo precedente, no puede pensarse siquiera en transporte metropolitano y regional eficiente y duradero elu-diendo la consideración del ferrocarril. Y esto es muy claro:

No existirá en el presente siglo otra forma práctica de prestar servicios acordes a la calidad de vida y eficiencia so-cial y económica que la región requiere…

El desarrollo ferroviario futuro del área metropolitana de Córdoba tendrá lugar sólo si hoy se preservan las trazas, playas, instalaciones  y estaciones todavía existentes, aún cuando actualmente estén temporariamente afectadas a otros usos.

Su pérdida costará años de retroceso y esfuerzos, y muchos millones de pesos a los cordobeses del porvenir recupe-rar.

Conclusiones

El ferrocarril

•      Es evidente el sostenido decaimiento  del ferrocarril, y las obras que se realizan, fundamentalmente en la CABA y zona de influencia, NO CONFORMAN UN PLAN NACIONAL DE TRANSPORTES TERRESTRES, CON ENFASIS EN EL CARÁCTER TRONCAL DEL FERROCARRIL.

•      Debe restablecerse la completa operatividad y total control de la red de vías, encarándose las obras necesarias para la eliminación total de los cruces con automotores mediante pasos a nivel. La existencia de éstos es hoy en nuestro país un anacronismo del siglo XIX y ningún ferrocarril actual opera de esa forma en los países avanzados.  Lograr lo detallado precedentemente es condición indispensable para una operación ferroviaria segura, veloz y eficaz.

•      La mayor parte de la red de vías ya no admite meras reparaciones. Algunas enrieladuras datan de hasta un siglo atrás. Se imponen reconstrucciones totales con técnicas mecanizadas actuales. La única respuesta al deterioro fue –y sigue siendo- la reducción de la velocidad y capacidad de los trenes.

•      La construcción de vías ferroviarias se hace a costos sensiblemente inferiores al de rutas, su capacidad de transporte es mucho mayor como también su durabilidad.

•      La renovación de enrieladuras, obras de arte e infraestructuras de soporte y drenaje de las mismas, asegurando me-diante correcto vallado de las trazas la imposibilidad de ingreso de personas y animales a las vías permitirán, además de la ya referida eliminación  de cruces a nivel, el paulatino incremento de las velocidades y confiabilidad de la operación.

•      Lo antes detallado obligará a la necesaria y progresiva instalación de nuevos sistemas de señalización y control de tráfico ferroviario, imprescindibles ante el aumento de las velocidades y la cantidad de trenes en operación.

•      El actual despacho de los pocos trenes que hoy circulan mediante instrucciones por radio a los maquinistas, no puede tomarse sino como una práctica precaria.

•      Se impone la reconstitución de puestos de control zonal, aún cuando las tecnologías empleadas (ó eventualmente rehabilitadas) no sean de última generación. En primer término, es necesario recuperar el concepto y la práctica ferroviaria. Posteriormente el progreso se dará por sí mismo.  

•      Las consideraciones precedentes imponen tratar planes de contingencia, inscriptos desde ya en un plan de largo plazo sin pérdida de tiempo.

La posterior y paulatina electrificación de los ferrocarriles permitiría:

•      Diversificar el origen de la fuente primaria de energía.
•      Reducir la dependencia total del petróleo y el “efecto invernadero”.
•      Reducir los tiempos de viaje, y aumentar el confort de los mismos.
•      Incrementar la calidad de vida y la eficiencia social de una comunidad.

El transporte automotor:

•      Implementado de forma masiva e indiscriminada al desplazamiento de grandes tonelajes a largas distancias, satura las rutas, con las trágicas consecuencias que la crónica diaria registra, y que son por todos conocidas.
•      En tanto, las vías férreas, paralelamente a las cuales se construyeron las rutas, permanecen ociosas y prácticamente abandonadas a su suerte…
•      El transporte automotor de pasajeros, en medianas y grandes distancias es costoso. Carece de confort y sus tiempos de viaje son excesivos.
•      Si se remite a la implementación de transporte urbano y regional mediante ómnibus ó “colectivos” cabe consignar que su bajo costo inicial de instalación se sobrepaga con creces con el tiempo vital perdido diariamente por millones de personas en el país. La tasación del valor laboral de los millones de horas-hombre desperdiciadas diariamente en los excesivos tiempos de viaje y espera causados por sistemas inadecuados arrojaría cifras enormes, mayores a los costes de instalación de sistemas de transporte sustentables en el largo plazo.

El Planeamiento Urbano:

•      Es urgente implementar el Planeamiento Regional con la participación de todas las jurisdicciones, Nación, Provincia y Municipios. Hoy no existen diálogos entre partes ni siquiera mecanismos para lograr consensos entre estado y esta-mentos de la sociedad.
•      La creación de un Ente Metropolitano, inicialmente para entender en el tema del transporte, pero el cual luego podrá extender su accionar a otros problemas regionales acuciantes, caso aguas, potabilización, tratamiento de efluentes, basura, etc. hoy se torna imprescindible. Será la única alternativa a una anarquía regional creciente, que frustrará un destino potencialmente venturoso de una de las zonas más favorecidas del país.

La matriz energética:

•      El transporte automotor depende fundamentalmente de un insumo único: El gas-oil… Que paulatinamente será más escaso y costoso.
•      El ferrocarril, observando consumos específicos entre tres y cinco veces menores que el automotor permitiría en el mediano plazo reducir el consumo de combustible en la medida en que se transfieran tonelajes de las rutas a los rieles…

Se reitera que, la reconversión paulatina de la matriz de transporte terrestre, asumiendo como hecho cierto el papel troncal del ferrocarril, no debe significar de ninguna forma actuar en desmedro del transporte automotor existente. Es más, éste hoy debe considerarse imprescindible para actuar en armónica convivencia y complementariedad con los ferrocarriles, dentro de un equilibrio fijado por una política nacional de costos de colocación de mercancías donde se considere necesario a los intereses del país, sea llevando a puertos de exportación productos de economías regionales distantes, o a los más apartados rincones de la geografía nacional productos manufacturados locales en paridad de costo de puesta en puntos de venta con los de los grandes centros urbanos del país.

Así podrá entenderse la función auténticamente federal de desarrollo del interior del país, vectorizado por la potentísima herramienta que representa el transporte ferroviario, explotado con la vista puesta en el desarrollo nacional, dejando de lado la mirada contable clásica de su costo operativo. El desarrollo generado por las posibilidades de acceso a mercados internos ó externos, excederá en su producto bruto con creces los eventuales déficits operativos que inicialmente puedan darse, y podrán ser considerados como inversiones necesarias para el desarrollo integral de la nación.

El ferrocarril puede poner en marcha enormes ruedas económicas, que ya no se detendrán…

El costo de los fletes y el aprovechamiento máximo del potencial humano temporal son características intrínsecas de las economías más desarrolladas del mundo.

La no optimización de las mencionadas variables restará competitividad a nuestra capacidad productiva deslizándonos pendiente abajo en el concierto internacional de naciones.-  

martes, 7 de julio de 2015

A 38 años del cierre del Ferrocarril Provincial de Buenos Aires

Cartas de Lectores

Señor Director de Crónica Ferroviaria

En el día de ayer se cumplió un nuevo aniversario del cierre de nuestro mítico Ferrocarril Provincial de Buenos Aires, nada menos que 38 largos años de dolor e impotencia, por la aplicación del Plan Larkin en el gobierno del Dr. Arturo Frondizi.

Nuestra ONG Asociación Amigos Tren Provincial y sus técnicos asociados, reelaboró un plan estratégico de rehabilitación de dicho ferrocarril y su inserción con otras líneas, tomando como misión replantear la infraestructura de los ferrocarriles y sus enlaces en la Provincia de Buenos Aires, permitiendo cumplir los planes de nuestros ingenieros del glorioso P.B.A., el cual consiste en la unión del interior provincial en forma transversal con el puerto de La Plata (Ramal P), complementado con la llegada de este ferrocarril al resto de los puertos de la provincia (Dock Sud, Bahía Blanca, Quequén, Mar del Plata y Campana).


A modo conmemorativo, nuestros integrantes presentarán en sociedad los días 10 y 11 de Julio próximo en los andenes de la Estación La Plata ubicado en Calle 17 y 71 de dicha ciudad, el desarrollo del master plan donde se replantea la ingeniería ferroviaria de ramales desactivados en la provincia, para potenciar la rehabilitación del Ferrocarril Provincial de Buenos Aires junto a otras líneas con la deseada integración y armonización ferroviaria.

La charla magistral será acompañada por fotografías y paseos temáticos en nuestro tren de zorras a partir de las 14,00 horas para toda la familia y amantes del ferrocarril. Atte.
Gustavo Behar
Asociación Amigos Tren Provincial

martes, 23 de junio de 2015

Los ferrocarriles públicos mejoran salarios y costos

Actualidad

La política económica en curso desde 2003 recuperó empresas prestadoras de servicios estratégicos que inciden en la estructura de precios relativos.

La más reciente conquista fue la creación de Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado, empresa que ejercerá la gestión operativa y diaria de todo el transporte de pasajeros y cargas. El artículo 1º de la ley que la fundó declara de interés público nacional la política de reactivación de los ferrocarriles, la renovación y el mejoramiento de la infraestructura y la incorporación de tecnología.


La historia del vaciamiento del sistema ferroviario se inició con la Revolución Fusiladora del 55 y continuó con una campaña de opinión para convencer que los ferrocarriles eran ineficientes como sistema. Ese lastre había comenzado, según los fusiladores, con una estatización fraudulenta ya que el peronismo había comprado chatarra a los ingleses pagándola con oro. Con ese antecedente el gobierno de Frondizi lanzó el "plan Larkin" que produjo despidos y "racionalización". Se decretó la clausura de 4.000 Km. de vías, el cierre de media docena de talleres y el despido de 6000 trabajadores.

En el año 66, con el golpe de Estado encabezado por Onganía y bajos las mismas premisas, se puso en práctica el Plan Flouret que profundizó el Plan Larkin continuando con el cierre de ramales y despido de trabajadores.

Todo formaba parte de un diseño estratégico consistente en la eliminación del ferrocarril como sistema alternativo de transporte beneficiando a los intereses petroleros extranjeros que habían ingresado al país de la mano de Frondizi. La política estuvo dirigida a garantizar el control y la ganancia de los intereses foráneos en los sistemas de transporte, decisión que se tradujo en el paradigma menemista “ramal que para, ramal que cierra”. La tragedia de Once puede leerse en esa línea de liquidación del ferrocarril como sistema de transporte eficiente y competitivo.

El transporte ferroviario de mercaderías es un 40% menos costoso que el automotor (USD 0,025 por tonelada/km contra USD 0,035 por t/km) a pesar de lo cual transporta en nuestro país sólo el 8% de la producción mientras que su participación es de 40% en Francia y 80% en Rusia. El control del Estado sobre el ferrocarril es estratégico para que la producción local gane competitividad y disponga de menores costos de transporte y distribución. El empleo, el consumo interno y las exportaciones son los principales beneficiarios de la recuperación ferroviaria. Infonews.com

miércoles, 13 de mayo de 2015

Proyecto de Ley: Solicitud sustitución de nombre Línea Bartolomé Mitre por Raúl Scalabrini Ortíz

Actualidad

Se encuentra en la Comisión de Transporte de la Honorable Cámara de Diputados un proyecto de Ley solicitando la sustitución del nombre Línea Bartolomé Mitre por Línea Raúl Scalabrini Ortíz.

Dicho trámite recayó en el Expte. 2609-D-2015 del 11 de Mayo del corriente año, siendo los firmantes de dicho proyecto de ley los Diputados Nacionales: Juan Cabandié (Frente para la Victoria - PJ - CABA), Carlos Salomón Heller (Frente Nuevo Encuentro - CABA), Marcos Cleri (Frente para la Victoria - PJ - Santa Fe), Horacio Pietragalla Corti (Frente para la Victoria - PJ - Buenos Aires), Anabel Fernández Sagasti (Frente para la Victoria - PJ - Mendoza), Adela Rosa Segarra (Frente para la Victoria - PJ - Buenos Aires), Mayra Soledad Mendoza (Frente para la Victoria - PJ - Buenos Aires), Josefina Victoria González (Frente para la Victoria - PJ - Santa Fe), Carlos Raimundi (Frente Nuevo Encuentro - Buenos Aires), Ana María Ianni (Frente para la Victoria - PJ - Santa Cruz) y Juan Carlos Isaac Junio (Frente Nuevo Encuentro - CABA).


Fundamentos

"Nada resiste la voluntad del hombre puesta al servicio de una gran causa", Raúl Scalabrini Ortíz.

Hablar de los ferrocarriles argentinos es hablar de ese gran pensador nacional del siglo XX llamado Raúl Scalabrini Ortiz. Desde sus obras "Historia de los Ferrocarriles Argentinos", publicada en 1940, y "Los Ferrocarriles deben ser del pueblo argentino", publicada en 1946, pero también haciendo referencia en cada semanario, revista o folleto en el que participara, Scalabrini Ortíz dedicó buena parte de su vida a revelarle al pueblo argentino cómo a través de una herramienta estratégica como los ferrocarriles el Imperio Británico dominaba los hilos internos del país desde fines del siglo XIX y principios del XX, estableciendo y desarrollando un modelo de dominación económica.

Nacido en la provincia de Corrientes el 14 de febrero de 1898, Raúl Scalabrini Ortiz se mudó en su juventud a la Ciudad de Buenos Aires para estudiar la carrera de Ingeniería en la Facultad de Ciencias Exactas, donde adquiriría una rigurosidad matemática que lo acompañaría toda su vida. Alcanza con revisar "Historia de los Ferrocarriles Argentinos" en donde demuestra, con análisis de balances e informes sobre las cuentas nacionales, cuán ínfimo había sido el capital inicial invertido por las empresas inglesas en los ferrocarriles y el alto grado de dividendos y ganancias que habían obtenido por ello.

Pero no sólo las ganancias, sino también el control sobre la explotación y las tarifas de una red ferroviaria que abarcaba gran parte de Argentina y permitió al poder británico quebrar o beneficiar a las industrias agrícolas y manufactureras del interior del país según su conveniencia y en función de los productos que importaban. Este accionar no fue exclusivo del sector ferroviario, sino que se repetía en la banca, los teléfonos, el transporte marítimo, los seguros y el gas.

Es decir que hablar de ferrocarriles es una cuestión de soberanía.

En 1934, Scalabrini Ortiz comenzó a participar en el espacio político Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), rodeado de pensadores nacionales como Arturo Jauretche y Homero Manzi, entre otros, con quienes pensó y escribió sobre el colonialismo al que estaba sometido el país y por qué debía librarse. La recuperación de los ferrocarriles era, para todos ellos, parte fundamental de la reconstrucción nacional. Acerca del control sobre las vías férreas que tenían los británicos Scalabrini Ortiz decía: "se trata de una inmensa telaraña metálica donde está aprisionada la República".

El 1° de marzo de 1948, el Estado Nacional tomó posesión de los ferrocarriles que el gobierno de Perón había recuperado de manos inglesas el 13 de febrero de 1947. Entonces, Scalabrini Ortiz sintió que parte de su esfuerzo no había sido en vano: "Hice todo lo que pude a favor de la nacionalización de los ferrocarriles extranjeros. Creo haber cumplido con mi deber de ciudadano". Y agregó: "Cuando el silbato de la Porteña anunció que volvía a ser argentina se abría un mundo de inmensas posibilidades".

En la segunda mitad del siglo XX, la red ferroviaria argentina, luego de su recuperación durante la década peronista, sufriría nuevos retrocesos. Primero con el denominado Plan Larkin, programa que puso en marcha el gobierno de Arturo Frondizi por el se contempló el abandono de 32% de las vías férreas existentes, se despidieron a 70 mil ferroviarios y se redujeron a chatarra todas las locomotoras a vapor, con la idea de renovar la flota con compras en el exterior. Las paradojas de la historia hicieron que mientras esta política de desguace se llevaba a cabo la vida de Raúl Scalabrini Ortiz se apagaba para siempre, pero sus ideas seguían vigentes.

Al embate que le produjo el Plan Larkin a la red ferroviaria argentina en la década del 60 le siguió un largo período de decadencia y la dolorosa década del 90, en donde la profundización de las políticas neoliberales iniciadas en la dictadura cívico militar acabaron con la privatización y desmantelamiento del sistema ferroviario nacional.

Entonces, concesionarios privados se hicieron cargo de la explotación de un servicio en donde la prestación al usuario, la seguridad, el mantenimiento del material rodante y la calidad del servicio eran poco relevantes, como también el destino de la patria, y lo único que estaba garantizado era el lucro de las empresas a costa del Estado. Esta política fue acompañada del cierre de talleres ferroviarios y la reducción drástica de empleados con una mano de obra altamente calificada.

Como Raúl Scalabrini Ortíz añorara alguna vez a través de sus escritos, sus estudios y su militancia, primero en FORJA y luego en el gobierno de Juan Perón, la república Argentina ha experimentado en la última década, a partir de la decisión política de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, un proceso de fuerte recuperación de su red ferroviaria.

En el año 2008 se reconfiguró la gestión a través de la sanción de la Ley N° 26.352 de Reordenamiento del Sistema Ferroviario, por la cual se crearon la Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado (ADIFSE) y la Sociedad Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado (SOFSE), separando la gestión de la infraestructura ferroviaria de la explotación.

Es a partir de esta política de Estado que se concretó el restablecimiento de ramales, el cambio de vías, la compra de nuevo material rodante, la electrificación de nuevos ramales, los nuevos centros de monitoreo y seguridad, y la paulatina re estatización de servicios, haciendo que el ferrocarril vuelva a ser parte fundante de la conciencia nacional y una herramienta estratégica de soberanía.

La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, anunció el 1° de marzo de 2015, en la Apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación, el envío de un proyecto de ley para la recreación de la empresa pública estatal Ferrocarriles Argentinos y la recuperación de la administración de la red por parte del Estado.

Esta medida viene a consolidar la toma de control y modernización que el Estado venía llevando adelante en materia de transporte, priorizando el bienestar del pasajero, reasumiendo el control de gestión de las cargas, garantizando un servicio eficiente y de calidad para todos los argentinos, y volviendo a poner al servicio del desarrollo argentino una herramienta estratégica, causas a las que Scalabrini Ortíz dedicó su vida.

Por decisión del Gobierno Nacional, el año 2009 fue elegido como el "Año Homenaje a Raúl Scalabrini Ortíz", al cumplirse medio siglo de su muerte. En el decreto firmado por la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, se destaca que "la vida e historia del pensador Scalabrini Ortiz son un ejemplo a seguir por la ciudadanía argentina", y agrega: "Scalabrini Ortiz perteneció a una generación que hizo propias las consignas del desarrollo de la industria nacional y la lucha contra el colonialismo dilucidando la historia oficial".

Previo a ello, en el año 2008 la presidenta de la Nación inauguró los Centros Estudios FLACSO en Quito, Ecuador, donde se tomó unos minutos para hablar de este prócer del ser nacional: "Hombres como Arturo Jaureche, como Scalabrini Ortiz, como Hernández Arregui, como Homero Manzi - que fue famoso por los tangos, pero no por tener un pensamiento nacional - son el símbolo de aquellos hombres que renunciaron a los oropeles, momentáneos y circunstanciales para elegir quedarse en la historia, que es una opción".

Raúl Scalabrini Ortíz vivió durante 25 años con su familia en la localidad de Olivos, en el partido de Vicente López, provincia de Buenos Aires. En su casa, ubicada en la calle Juan Bautista Alberdi al 1100, se observan hoy dos placas que recuerdan al pensador nacional. En el año 2009, al cumplirse 50 años de su muerte, el congreso de la Provincia de Buenos Aires sancionó una ley por la cual declaró a este edificio como Monumento Histórico y Bien incorporado al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires por tratarse de la casa donde residiera y muriera Scalabrini Ortíz. La traza del actual Ferrocarril General Bartolomé Mitre Ramal Tigre, en su estación Olivos, pasa a solo 500 metros de este inmueble.

Por todo lo expuesto, nos parece fundamental para legar en la memoria de futuras generaciones de argentinos que el Ferrocarril General Bartolomé Mitre lleve el nombre de Raúl Scalabrini Ortíz como un reconocimiento a ese patriota que luchó como nadie por la recuperación y el desarrollo del sistema ferroviario argentino para dejar un legado enorme al pueblo argentino que ve en el ferrocarril una herramienta de transformación y desarrollo social, económico y cultural.