Por: Mario Rubén Sosa (*) para Crónica Ferroviaria
Hace varios años (1998 precisamente), se publicó un artículo sobre trenes de alta velocidad en una conocida revista de automovilismo, el que era de mi autoría. En ese momento, los trenes "Bala" japoneses (Shinkasen), eran los mas eficientes y seguros del mundo..., y aun lo siguen siendo. Tal seguridad no fue igualada en otros países donde circulan trenes de alta velocidad.
Era y es imposible tener trenes de altas prestaciones en Argentina, pues para los gobiernos que hubo (y el actual), ¡son un estorbo!. A ello se debe que casi toda la infraestructura esté abandonada a su suerte fuera de lo que es Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Gran Buenos Aires. Sin embargo, y lamentablemente, accidentes hay en abundancia, todos a muy bajas velocidades, usualmente descarrilamientos por vías en pésimo estado o automovilistas temerarios que cruzan descaradamente un Paso a Nivel (PAN).
En Argentina, no se sabe lo que es un tren de Alta Velocidad, ni lo que es un sistema ferroviario eficiente, moderno…, ¡no hay inversión! (es la triste realidad). Hay trenes de pasajeros en la Capital y su conurbano bonaerense…, y el resto del país ¡que se joda!.
En otros países, vemos que las infraestructuras ferroviarias son extremadamente avanzadas, de las cuales aprendemos mucho ¡cuando ocurren accidentes!, como el de Urda en España.
En los canales de TV capitalinos argentinos, los noticieros brindan la cobertura del tremendo accidente hablando de ASFA, LZD o ERTMS, que son diversos sistemas de seguridad, muy importantes en el denso tráfico ferroviario europeo.
Provoca pánico escuchar los audios entre los controladores de ADIF Atocha y los maquinistas de ambos trenes, confundidos los primeros por lo que hicieron, es decir…, ¡haber tomado muy malas decisiones!. Es indudable el error humano en el Centro de Control de Atocha (una impresionante terminal ferroviaria), donde se indica “marcha normal” al tren RENFE AVE (un Siemens Velaro).
Para trenes de este tipo, avanzar a “marcha normal, es hacerlo entre 160 y 250 km/h. Al mismo tiempo, una falla del sistema LZD mantenía detenido a un Tren de la empresa IRYO (un muy bello HITACHI del tipo “Frecciarossa”, diseñado por el celebre estudio Pininfarina).
En estos tiempos modernos, no es de extrañar que haya maquinistas mujeres, como Lorena Velázquez, al comando de un tren que rivaliza con un F1 en velocidad punta..., ella informa con inusual calma ¡varias veces! al Centro de Control, que esta con su tren detenido sin poder reanudar la marcha, tal vez intuyendo el peligro que acecha. Sus colegas del RENFE AVE (maquinista y practicante) marchan confiados a “velocidad normal” hasta que ocurre el desastre (perdiendo ambos la vida, al igual que muchos pasajeros). Lorena sobrevive, estando en el lugar mas alejado del brutal impacto.
Se buscan culpables por lo acontecido, que por supuesto los hay. Eso no devolverá las vidas de los que perecieron, entre ellos dos argentinos.
Durante mi juventud, conocí a un ex republicano español refugiado, quien solía decir: “En la guerra hay muchas víctimas mortales…, ¿pero como quedan los que sobreviven?”. En este accidente hubo víctimas mortales, y cabe la misma pregunta del viejo combatiente español. No quisiera estar en el lugar de Lorena, tal vez sintiéndose culpable, en el medio de malas decisiones, impotente sin poder hacer nada, 15 minutos al frente de un super-moderno tren ¡detenido!. El daño psicológico de los sobrevivientes, los transforma también en víctimas
Todo echo, sea malo o bueno, ¡deja una enseñanza!. Tenemos la obligación de aprender lo que se debe hacer en estos casos, como lo que no se debe hacer.
(*) Escritor independiente. Empleado en Tribunal de Cuentas de la Provincia de Río Negro
El siniestro ocurrió cerca de la estación de Urda y dejó al menos 60 muertos y decenas de heridos. Mientras se reconstruye cómo fue el choque entre las formaciones de Renfe e Iryo, los investigadores analizan las circunstancias de la colisión y el funcionamiento de los sistemas de protección ferroviaria.
La investigación por el choque entre dos trenes de alta velocidad en la provincia española de Toledo busca determinar si el accidente estuvo relacionado con un error humano o una falla en el sistema de señalización. El siniestro, ocurrido cerca de la estación de Urda, dejó al menos 60 muertos y decenas de heridos, según el último balance difundido por las autoridades regionales. Por ahora, no hay una explicación definitiva sobre lo sucedido.
La colisión se produjo este miércoles a la mañana, cuando un tren de Renfe que viajaba desde Madrid hacia Sevilla impactó contra una formación de Iryo que se encontraba detenida en la misma vía. El choque provocó el descarrilamiento de varios vagones y la caída de dos de ellos por un terraplén. El accidente ocurrió a las 8.54, en un tramo de la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Andalucía.
Accidente ferroviario en Toledo: investigan fallas en la señalización
Una de las líneas de investigación apunta a un posible problema en el sistema automático de protección ferroviaria, conocido como LZB, que permite controlar la circulación y detener los trenes cuando detecta situaciones de riesgo. Según información difundida por medios españoles, el mecanismo habría sufrido una interrupción durante algunos minutos. En ese momento, el maquinista del tren de Renfe habría recibido desde el centro de control de Atocha una indicación para continuar la marcha.
Sin embargo, todavía debe establecerse qué ocurrió exactamente con la señalización, qué instrucciones recibió el conductor y si se aplicaron correctamente los protocolos previstos para estas situaciones. Los sistemas ferroviarios están diseñados para impedir que dos trenes ocupen al mismo tiempo un tramo de vía incompatible, por lo que los investigadores deberán reconstruir cómo se produjo la colisión.
La posibilidad de un error humano también está bajo análisis. La secretaria general del sector ferroviario de CCOO, Pepa Páez, advirtió en dialogo con Infobae: “Podría haber sido un fallo del maquinista o de quien regula el tráfico, pero aún es pronto para saberlo y no podemos confirmar qué ha sucedido exactamente”.
Accidente ferroviario en España: atención a las víctimas y suspensión de servicios
Desde el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF) señalaron que todavía están reuniendo información antes de establecer una posición sobre el accidente. “Estamos intentando conocer los hechos, su alcance y afectación a profesionales y viajeros”, expresaron en un comunicado.
Mientras avanzan las actuaciones para esclarecer las causas, las autoridades y los equipos de emergencia continúan trabajando en la atención a las víctimas y sus familiares. Adif, el administrador de la infraestructura ferroviaria española, anunció además la habilitación de puntos de atención para los afectados en las estaciones de Madrid-Atocha, Sevilla-Santa Justa y Córdoba.
El accidente obligó a suspender la circulación de trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía y provocó la cancelación de la agenda del Gobierno español. El presidente Pedro Sánchez expresó su preocupación por lo ocurrido y manifestó su “cariño, solidaridad y apoyo a todas las víctimas y sus familias”.
La investigación deberá determinar si el choque se produjo por una falla técnica, una decisión humana equivocada o una combinación de factores. Hasta que se analicen los registros de circulación, las comunicaciones entre los trenes y el centro de control y el funcionamiento de los sistemas de seguridad, no será posible establecer una causa definitiva ni atribuir. Ámbito.com
La noche del 1° de febrero de 1970, “El Zarateño” —cargado de pasajeros que regresaban de un día de paseo— quedó detenido en las vías y fue embestido por detrás por otro tren. Las difíciles condiciones de las tareas de rescate, una dictadura que miró para otro lado y una oscura condena judicial. El relato de los sobrevivientes
Para contar la mayor tragedia ferroviaria de la Argentina es mejor empezar por los testimonios. Por ejemplo: “Viajaba con tres amigos en la plataforma del vagón, porque era el único lugar donde corría un poco de fresco y es posible que este hecho me haya salvado la vida. No hacía más de tres minutos o cuatro que estábamos detenidos cuando empezamos a escuchar gritos que venían desde los vagones traseros del tren y al asomarnos vimos que mucha gente se tiraba y trataba de alejarse corriendo.
Cuando íbamos a bajar para averiguar lo que pasaba fuimos prácticamente lanzados primero contra los costados de la plataforma y luego sobre las vías y desde allí a un cañaveral donde estuve un rato sin saber qué hacer. Sobre el terraplén no se veía nada, ya que una nube de polvo lo cubría todo. Al salir del cañaveral en busca de mis amigos vi cerca de las vías varios cuerpos mutilados y a una chica que corría de un lugar a otro y pedía que la ayudaran a buscar a sus padres”, le contó Jaime Pina, un chico de 16 años que viajaba en “El Zarateño” a un cronista de La Prensa. Tenía fracturas en el tobillo derecho, cortes y hematomas. A ese pibe lo salvó el calor y vivió para contarlo.
Otro: “A mí me encontró una persona que, pese a que habían pasado algunas horas, seguía buscando sobrevivientes. Yo estaba atrapada debajo de un asiento del tren, en una zanja, y fui una de las últimas en salir con vida. Cuando me pude parar y mirar bien lo que había ocurrido, fue como ver una película de terror”, recordaría medio siglo después Viviana Malarino la noche imborrable en que un día de paseo por con sus tíos se transformó en una pesadilla de la que salió con un traumatismo de cráneo y las fracturas de un fémur y la pelvis. Fue una de las sobrevivientes de un choque de dos trenes donde murieron 236 personas y quedaron heridas más de 400.
Ese primer día de febrero cayó en domingo y hacía mucho calor. La temperatura seguía alta a primera hora de la noche y azotaba a los 1.090 pasajeros que llevaba “El Zarateño”, como se conocía al tren del Ferrocarril Mitre que había salido a las 18.48 de Zárate con destino a Retiro. La mayoría volvía a Buenos Aires después de un día de paseo. El calor aumentó cuando a las 20.02 el tren se detuvo en el kilómetro 36, entre las estaciones Benavídez y General Pacheco, por un desperfecto en la locomotora. Y entonces, a las 20.05, el calor se transformó en infierno. Detrás de “El Zarateño” detenido apareció corriendo por las vías a más de cien kilómetros por hora “El Mixto”, proveniente de Tucumán con 260 pasajeros en sus vagones, y lo embistió.
“El impacto fue terrible”
Con ocho vagones de pasajeros y dos de transporte de autos tirados por dos locomotoras, “El Mixto” venía atrás de “El Zarateño” porque llevaba 48 minutos de retraso. Según el cronograma ferroviario, debió haber pasado por Zárate antes de la partida del tren local, pero se le había hecho tarde. Al pasar la estación Benavídez, los maquinistas Alfredo Amoroso y Juan Diozkez vieron la señal de “vía libre” y condujeron a toda potencia las dos locomotoras para recuperar algo de tiempo. Supusieron que “El Zarateño” había sido desviado a una vía auxiliar para dejarlos pasar. Nunca imaginaron que el tren local estaba detenido por un desperfecto luego de una pequeña curva cerca del arroyo Las Tunas.
En el momento que lo vieron ya no había casi nada que hacer. Trataron de frenar, pero ya era imposible detener el convoy. Las dos locomotoras del tren de Tucumán se incrustaron en dos de los últimos vagones del tren que se encontraba detenido, y los destrozaron, el resto del tren local salió disparado a raíz del impacto y se detuvo a 80 metros. También descarrilaron cuatro vagones de “El Mixto”.
“Desde la estación Benavidez hasta el lugar del choque habrán transcurrido dos minutos escasos, porque llevaba una velocidad cercana a los 105 kilómetros por hora. Al dejar atrás la curva, alcancé a ver un tren que se me antojó, enseguida, corría por mi propia vía. Apliqué entonces los frenos unos 350 metros antes del choque, y alcancé a reducir la velocidad a casi la mitad de la que venía. Igual el impacto fue terrible”, declaró Alfredo Amoroso, que conducía la primera locomotora de “El Mixto”.
En ese preciso instante, Vito Ceroli, conductor de la locomotora de “El Zarateño” estaba arrodillado dentro de la máquina para arreglar un problema mecánico y el golpe lo sorprendió. “En el primer momento presumí que se trataba de un fuerte tirón de la máquina reparada. Nunca pensé que habíamos sido embestidos por otro tren. Como estaba arrodillado, el golpe tiró hacia adelante y me golpeé la cabeza contra el tablero de mando de la locomotora. Por suerte no perdí el conocimiento y pude ayudar a algunos pasajeros heridos”, relató.
Estuvo socorriendo personas durante unos minutos, hasta que se dio cuenta de que estaban en una zona donde ni siquiera había una casa y que nadie sabía lo que había pasado. “Entonces le pedí al foguista que separara la máquina del resto del tren y salí con la locomotora hacia la estación General Pacheco para pedir ayuda”, contó después, en su declaración para la investigación y también a los periodistas.
Rescate con lluvia y barro
La tragedia se potenció porque minutos después del choque se largó una lluvia torrencial. Cayeron muchos milímetros en apenas un rato. Los móviles de los bomberos y la policía, las ambulancias e incluso camionetas particulares que se sumaron a las tareas de socorro debieron atravesar campos anegados desde la vieja Ruta 9 hasta las vías del ferrocarril para poder evacuar a los heridos. Pronto se hizo imposible y se pidió la colaboración de varios tractores de la Municipalidad de General Pacheco y de los bomberos para poder arrastrar a las ambulancias y las autobombas. Para muchas víctimas, esa demora resultó fatal.
Cuando en el horizonte aparecieron las primeras luces del 2 de febrero las instalaciones del Hospital de San Fernando estaban colmadas de heridos, mientras que los cuerpos de las víctimas fatales se repartían entre la subcomisaría de General Pacheco y el cuartel de los bomberos de la ciudad. Una zorra del ferrocarril se sumó al traslado de los cadáveres. “Yo vivía en la estación, la zorra traía los muertos y los depositaba en la puerta de la que era mi casa”, recordó hace unos años para la web de General Pacheco Mónica Appendino, hija de un empleado del ferrocarril. Mientras tanto, los rescatistas continuaban buscando muertos y heridos entre los hierros retorcidos de los vagones y aún se oían gritos pidiendo auxilio o de dolor.
Finalmente, acudieron trabajadores del ferrocarril para retirar los restos de los coches de pasajeros y locomotoras. Los dos vagones que se habían prácticamente “pegado” por el choque fueron arrojados a una zanja paralela a las vías, para cortarlos con sopletes y transportarlos. Los muertos contados a la noche sumaban 145, para media mañana ya superaban los doscientos. La suma total sería de 236.
El oportunismo de Onganía
Para principios de 1970, el general ecuestre Juan Carlos Onganía llevaba tres años y medio montado en el sillón de Rivadavia. El país vivía bajo la dictadura que se había bautizado a sí misma como la “Revolución Argentina”, que nada tenía de revolución y de Argentina solo tenía la bandera que todos los días los granaderos izaban frente a la Casa Rosada.
Recién en las últimas horas la mañana del lunes 2 de febrero el general con los bigotes de morsa decidió moverse. En un primer momento pensó en no ir, pero en su círculo más cercano insistieron hasta convencerlo: era una tragedia nacional y no debía estar ausente. Primero fue al lugar del choque y después recorrió hospitales, siempre rodeado de custodios y asesores. Habló con algunos heridos e hizo promesas que nunca cumplió: dijo que el accidente sería investigado hasta las últimas consecuencias y que el Estado indemnizaría a las familias de los muertos y a los propios heridos. “Vino mucha gente, incluso el presidente, el cual me dijo que me iba a pagar por lo que padecí. Los políticos me prometieron de todo, pero la única que me ayudó fue la gente, que traía donaciones”, recordó Viviana Malarino.
Onganía también aprovechó la tragedia para justificar una medida que hacía tiempo quería tomar, aunque no encontraba la excusa: clausurar la revista Así, que dirigía Héctor Ricardo García. En 1970, Así llegaba a los kioscos los martes y los viernes. Como era característico de los medios de García, la revista envió cronistas y fotógrafos para hacer una amplia cobertura, con gran despliegue de fotos. El martes 3 a la mañana, Así llegó a los kioscos con sus páginas dedicadas casi exclusivamente al choque de trenes. Las fotos reflejaban cabalmente el horror de lo ocurrido. Con la excusa de que esas imágenes perturbaban a la sociedad, el dictador ordenó levantar la revista de los kioscos y decretó su clausura. No alcanzó a hacer lo mismo con otro medio de García, el diario Crónica, que esa misma mañana salió a la calle con un titular en letras tamaño catástrofe: “Cruel saldo: 236 muertos”, decía.
Un señalero distraído
La investigación no demoró en determinar las causas del tremendo choque de trenes. Al principio se pensó en un sabotaje, pero pronto se supo la verdad. Todo apuntaba a la negligencia del personal de la estación de Benavidez: alguien había colocado la señal de “vía libre” para que avanzara “El Zarateño” y después había olvidado volver a ponerla en posición horizontal para avisar a “El Mixto” que debía detenerse. Por eso, creyendo tener “vía libre”, los maquinistas del tren que venía atrasado desde Tucumán habían acelerado hasta superar los cien kilómetros por hora.
Como responsable principal de la tragedia se señaló a Máximo Blanco, de 37 años, el auxiliar de la estación que estaba a cargo de las señales. Según se pudo reconstruir, a las 20.04, cuando el tren de Tucumán pasó por la estación, “Blanco salió corriendo del baño y corrió a la casilla gesticulando y tomándose la cabeza al mismo tiempo que gritaba preguntando al peón si había tenido confirmación de General Pacheco de la llegada del primero de los trenes, a lo que el peón contestó que no (...) En ese momento tuvimos el presentimiento de que una terrible tragedia iba a ocurrir”, fue uno de los testimonios que quedó asentado.
Blanco y otro operario de la estación Benavídez fueron detenidos y acusados de negligencia por no avisar que había una formación detenida en las vías. Aunque la investigación determinó también que el desastre se debió también a la falta de protocolos de comunicación seguros y a fallas mecánicas en la locomotora de “El Zarateño”, en un proceso de desarrollo oscuro la Justicia que respondía a la dictadura evitó sancionar al Estado y apuntó exclusivamente al señalero Máximo Blanco como responsable de la tragedia.Infobae.com
La Secretaría de Transporte informó que usó $658.242 millones de los casi $1,3 billones que el Poder Ejecutivo asignó al sistema ferroviario luego del choque en la estación Palermo
El presidente Javier Milei firmó el decreto de emergencia ferroviaria el 12 de junio de 2024, un mes después del choque de trenes en la estación Palermo. En aquel momento, quien era vocero, Manuel Adorni, habló de una red “devastada”.
El Gobierno, que estaba en plena etapa de auge de la motosierra, asignó una partida extraordinaria de casi $1,3 billones. Un año y medio más tarde, gastó la mitad de esos recursos, según la respuesta a un pedido de acceso a la información pública presentado por LA NACION.
Según el cronograma inicial, tiene solo seis meses más para usar el restante casi 50% de esos recursos.
Desde ese entonces, las estadísticas oficiales midieron que hubo menos trenes programados, se adoptaron medidas precautorias que afectaron a los pasajeros y el sector privado manifestó reparos sobre el ritmo de la inversión.
La Secretaría de Transporte detalló que la emergencia ferroviaria usó $658.242 millones hasta 2025. “En 2024 se ejecutaron más de $118.000 millones y en 2025, más de $539.000 millones”, respondió la cartera que depende del Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo. Esto equivale al 50,8% de los $1.293.780.000.000 (casi $1,3 billones) asignados en el decreto firmado por Milei.
“El decreto de emergencia se cumplió solo parcialmente”, analizó el titular de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), Gustavo Weiss. Por su parte, fuentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) consideraron que, en paralelo a la emergencia ferroviaria, se están “subejecutando obras con presupuesto asignado para las tareas de mantenimiento y refacción necesarias para mantener niveles de operatividad y seguridad razonables”.
En la gestión de Javier Milei hubo al menos dos accidentes sobre las vías. El primero de ellos antecedió a la emergencia ferroviaria: el choque de trenes de la Línea San Martín, en Palermo. El segundo ocurrió casi 17 meses después del decreto que asignó fondos extra para el sector. Fue un descarrilamiento en la Línea Sarmiento. Y durante 2025 cayó la cantidad de trenes programados, corridos y puntuales en comparación a 2024, según estadísticas de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).
Fuentes técnicas al tanto de la emergencia ferroviaria y que participaron del proceso desde el inicio reconocieron demoras en el avance del plan de obras y direccionaron la mirada hacia el circuito del dinero. Según detallaron, el Ministerio de Economía es el encargado de liberar los recursos asignados por decreto.
Estas mismas fuentes indicaron que el desarrollo de las obras depende de una cadena de decisiones. Primero, la Secretaría de Transporte define con qué obra avanzar, en muchos casos -tal cual relataron- trabajó junto a la Secretaría de Coordinación de Infraestructura y un Comité especial para la emergencia. Luego, la propia cartera de Transporte le solicita los fondos para ejecutar los proyectos ferroviarios a otras autoridades del Ministerio de Economía. “Los recursos están, pero no se abrieron del todo”, lanzaron.
LA NACION consultó al Ministerio de Economía sobre el avance de las medidas de la emergencia ferroviaria. Desde la cartera que conduce Luis Caputo derivaron las preguntas de este medio a la Secretaría de Transporte. Esto ocurrió antes de la renuncia del exsecretario del área, Luis Pierrini. En ningún caso respondieron a las consultas sobre por qué se gastó la mitad de los recursos asignados para este plan, si se proyecta una actualización de los montos y qué impacto tuvo hasta aquí la inversión realizada.
Trenes más lentos
Mientras subyace la discusión sobre la velocidad de avance de las obras, el Gobierno adoptó medidas de precaución que afectan al servicio brindado a los pasajeros. Ejemplo de ello es lo reportado en la Línea Sarmiento, donde las formaciones trabajan de manera limitada.
En un despacho oficial reconocieron que la Línea Sarmiento -conecta Once con Moreno- “debería unir ambas estaciones en 70 minutos”. Sin embargo, demora 80 minutos en hacerlo.
Los problemas comienzan desde el arranque, a la salida de la estación Once. En el primer kilómetro del recorrido los trenes avanzan a 12 kilómetros por hora (km/h), cuando en realidad deberían alcanzar una velocidad de entre 50 km/h y 60 km/h, según detallaron. ¿El motivo de esto? El estado de la vía.
En el segundo kilómetro, las formaciones circulan a 30 km/h, cuando deberían alcanzar los 80 km/h. Esto se debe al desmoronamiento de parte de la trinchera. El Gobierno está al tanto de estas dificultades.
Más adelante, la velocidad baja. Se reduce a 20 km/h a la altura del sexto kilómetro de la traza. El problema que ocasiona esto son los inconvenientes de señalamiento, que junto al estado de las vías, es uno de los componentes más importantes en la seguridad ferroviaria.
Y al continuar el viaje, también debido al estado de la vía, los trenes deben volver a reducir su velocidad a 30 km/h, cuando podrían elevarla a 80 km/h en condiciones normales. Eso ocurre en el kilómetro 28 de la traza, entre Padua y Merlo.
La emergencia ferroviaria tiene fecha de vencimiento. Según el decreto que le dio origen, su extensión original es de 24 meses (dos años) contados a partir del 12 de junio de 2024. Es decir, puede terminar a mediados de este año en caso que el Gobierno no decida prorrogarla, tal como establece el primer artículo de la norma firmada por Milei.
La Secretaría de Transporte especificó que los pagos por la emergencia ferroviaria absorbieron $118.944 millones en 2024 y $539.297 millones en 2025.
Fuentes técnicas al tanto del proceso agregaron más datos a esta cronología. El 27 de agosto de 2024, la cartera que por entonces era dirigida por Franco Mogetta terminó de definir qué obras iban a estar incluidas, pero no comenzaron inmediatamente. Antes, el Gobierno debió renegociar viejas deudas con contratistas, un factor que incidió en el inicio del proceso.
La mayoría de los recursos gastados en la emergencia ferroviaria se utilizaron para los rubros vinculados a la seguridad del transporte. Precisamente, el 92% se destinó a vías ($252.430 millones), material rodante ($233.959 millones) y señalamiento ($120.038 millones), según se desprende de la respuesta al pedido de acceso a la información pública realizado por LA NACION. El ítem “obras de arte” absorbió $2628 millones, entre otros rubros con números menores.
“Todas las obras que se están ejecutando contemplan la recuperación de infraestructura en estado crítico, como ser señalamiento con más de 100 años de antigüedad, la renovación de vías con más de 40 o 50 años de antigüedad, la recuperación de puentes e infraestructura clave con riesgos para el sistema, la puesta en marcha del sistema de frenado automático ATS; entre otras obras clave”, explicó la Secretaría de Transporte en su respuesta a LA NACION.
Obras destacadas por Transporte
¿Hacia dónde fueron los $658.242 millones que el Gobierno gastó en la emergencia ferroviaria? Transporte utiliza cuatro grupos para diferenciar a los proyectos más importantes: vías y puentes, señalamiento, obras estratégicas y las eléctricas.
En vías y puentes, sobresalen “la ejecución de más de 20 kilómetros de renovación de vías en el ramal Tigre de la Línea Mitre, que contaba con vías con más de 40 años de antigüedad”. También están las de la Línea Belgrano Sur, entre Aldo Bonzi y Tapiales; las del Sarmiento en sus ramales diésel, y las del Roca, en el servicio que une Buenos Aires con Mar del Plata, donde los trabajos de renovación se concentraron en la localidad de Parravicini.
Entre las obras de señalamiento, la Secretaría de Transporte resaltó el “sistema de frenado automático conocido como ATS en las líneas Mitre, Sarmiento y San Martín”.
A su vez, la respuesta oficial también incluyó trabajos de recuperación de “balizas vandalizadas” y la “restauración de señales afectadas por el robo de cables”.
La Secretaría de Transporte explicó que las “obras estratégicas de infraestructura” tuvieron el objetivo de mejorar las condiciones de edificios preexistentes. Citó tres ejemplos: la renovación de las estaciones Morón, Ramos Mejía y Gral. Lemos, el terraplén de la estación Kosteki y Santillán y los techos de la estación Constitución.
Finalmente, entre las obras eléctricas, el Gobierno indicó que “se pueden mencionar el montaje de interconectores de 815 VCC en la línea Sarmiento; la renovación de subestaciones eléctricas y la instalación de una nueva en la línea Mitre; y la instalación de una nueva subestación eléctrica en la línea Urquiza”.
Antes de la declaración de emergencia ferroviaria y del choque de trenes en Palermo, el 3 de abril de 2024, la CNRT emitió el Informe de Evaluación de Desempeño del Sistema Ferroviario sobre “mantenimiento, seguridad y accidentes” correspondiente a 2023. Lleva la firma del gerente de fiscalización técnica ferroviaria, Horacio Faggiani. En ese entonces, el documento reportó 1822 “falencias de consideración” y “prioritarias” detectadas en el estado de las vías, andenes, locomotoras, coches, estaciones, cambios y señalización en el ramal San Martín, Mitre, Sarmiento, Roca y Belgrano Sur.
Fuentes del Gobierno afirmaron que el próximo abril se conocerá un nuevo informe de la CNRT. Para ese momento esperan obtener los primeros datos oficiales con los que se medirá el impacto de la emergencia ferroviaria. Los $635.537 millones restantes todavía esperan ser invertidos en un sistema de pasajeros que funciona diezmado.
Desde el inicio del gobierno libertario, hubo dos renuncias en la conducción de la Secretaría de Transporte, de manera que tres funcionarios pasaron por ese cargo. Hoy, el jefe de esa cartera es Fernando Herrmann. Por: Ignacio Grimaldi para DiarioLaNación.com
Muchas vidas perdidas, numerosos heridos graves y demasiadas familias rotas, es el lamentable balance que han dejado los dos accidentes de los trenes Iryo y Alvia en Adamuz, Córdoba. Cuando ocurre un accidente ferroviario o aéreo se analizan las causas del siniestro para aplicar mejoras y cambios en los transportes a fin de evitar futuros accidentes y mejorar la seguridad.
En este suceso hay que estudiar mucho más que las causas técnicas, pues es un antes y un después en la reciente historia del transporte ferroviario en España. Establecido ya provisionalmente el origen del incidente por la fractura de un rail, de cuya supervisión y mantenimiento se “encargaba” Adif y el Ministerio de Transportes, hay que ir mucho más allá.
Me refiero a que esta desgracia es la punta del iceberg y la crónica de unas muertes anunciadas. Los maquinistas y el resto del personal de los trenes de todas las compañías llevaban tiempo anunciando y denunciando los problemas en la circulación de los trenes y poco se ha hecho para mejorar la seguridad y el confort en el transporte ferroviario.
Los viajeros también habíamos advertido y comunicado las vibraciones, balanceos, ruidos e incomodidades en los trenes. Todos los que usamos la red de alta velocidad con frecuencia habíamos sufrido las incomodidades en unos trenes en los que cualquier objeto que se depositase en la mesita podía deslizarse hacia el suelo en pocos segundos, desde el vaso de agua al móvil o el ordenador.
Yo suelo escribir a mano en la mesita de mi asiento, o más bien solía. Pero tampoco era fácil escribir en el ordenador. Y cuando me desplazaba al baño o a la cafetería debía asegurarme bien los apoyos debido al balanceo violento y los saltos extraños. Más aún me sorprendían esos movimientos cuando con frecuencia viajaba en los vagones de Iryo, en los que creí encontrar una solución a las incomodidades del Ave.
A ello hay que unir las continuas paradas en medio de la nada y los retrasos inexistentes no hace tantos años. Igualmente, veíamos al ir a la cafetería cómo los camareros sufrían las vibraciones y traqueteo al intentar poner un café y servir al público. Uno pensaba que quizás el tren iba a más velocidad de la cuenta.
Cuando se van conociendo las circunstancias en las que ocurrió primero el descarrilamiento del Iryo y después el del Alvia tras chocar con parte de los vagones que invadían la vía colindante, así como el estado de las vías y railes, los ingenieros y demás técnicos llegan a la conclusión de que se podría haber hecho mucho más para evitar este siniestro.
Pero independientemente de las investigaciones que continuarán tanto en vía judicial como por parte de la Guardia Civil y los profesionales de distintos organismos, hay otras indagaciones precisas que ya se han anunciado por parte de partidos políticos y otras asociaciones e instituciones respecto a cómo se adjudicaron las obras de mejora de la red ferroviaria en Córdoba a determinadas empresas que componían la UTE ¿Cómo se realizó el concurso?
Naturalmente, habrá que analizar hasta el último detalle de cómo se ejecutó esa obra (y otras) y cómo se supervisó su correcto cumplimiento. Porque no sería extraño que la corrupción para el cohecho, la prevaricación, la malversación, el tráfico de influencias, las negociaciones prohibidas y otras infracciones penales, hayan provocado lo que a veces se ha visto en España y en el extranjero en el trazado y reparación de carreteras y otras obras públicas.
Si hubieren tenido lugar sobornos y comisiones, habrían podido provocar que no se hubiera llevado a cabo el concurso para las adjudicaciones de las obras correctamente y que la calidad de los materiales y el trabajo realizado no fuese el más idóneo, pues el dinero hubiera ido a parar a donde no correspondía ¿Hubo control de calidad de los materiales empleados? ¿Realmente se renovaron todas las vías en ese trazado?
De la misma forma, habría que comprobar cómo se ha realizado la prevención y supervisión de la infraestructura en la zona del accidente para que los responsables técnicos y políticos asuman su responsabilidad administrativa, civil y penal, unos por acción y otros por omisión.
No es una casualidad que Koldo o Pardo de Vera, investigados por graves delitos de corrupción, hayan asumido importantes responsabilidades en Adif y que Ábalos fuese ministro de transportes. Hay miles de millones supuestamente invertidos para la mejora de la alta velocidad en España.
El conductor ferroviario llamó dos veces al centro de control de Adif para advertir sobre lo que estaba pasando.
España sigue atravesada por lo que fue la enorme tragedia vial ocurrida en Adamuz, que dejo un saldo de al menos 42 muertos y más de 150 heridos, tras un choque entre dos trenes este domingo.
En las últimas horas, se conoció la llamada telefónica que hizo el maquinista del tren de la empresa Iryo, al centro de control ferroviario en la estación de Atocha, tras descarrilar en la vía en donde circulaba una formación Alvia de la empresa Renfe.
El audio fue difundido por la prensa local y reveló un dato clave para la investigación, que permite reconstruir cómo fue la cronología del fatal accidente.
El maquinista hizo dos llamados al centro de mando de Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias).
La primera comunicación se realizó apenas unos instantes después de que los vagones 6, 7 y 8 del tren Iryo descarrilaran sobre la vía contigua.
En este momento, a pesar de que el tren ya se había accidentado, el maquinista no advirtió lo que pasaba en los últimos vagones.
“Acabo de sufrir un enganche a la altura de Adamuz. Tengo el tren bloqueado, voy a necesitar reconocer”, informó.
Desde el centro de control, avisaron que iban a devolverle la llamada en unos minutos. Antes de que eso ocurriera, el maquinista del tren volvió a comunicarse, cuando ya notificó la gravedad del asunto.
“Es un descarrilamiento y estoy obstruyendo la vía contigua. Repito, descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua. Necesito que paren el tráfico de las vías urgente. Y además tengo un incendio, necesito ambulancia y bomberos de Adamuz, hay gente herida", dijo.
“Recibido. No hay ningún tren llegando“, respondieron desde el centro de control. A raíz del revuelo que generó este comentario, el ministro de Transportes de España, Óscar Puente, explicó a Telecinco por qué no se mencionó al tren de Renfe Alvia en las comunicaciones.
Según explicó, entre el descarrilamiento del Iryo y el impacto del Alvia pasaron 9 segundos. Es decir, cuando el maquinista alertó que había descarrilado, el choque ya había ocurrido pero él no lo notó. “Cuando el tren se detiene, el impacto ya se ha producido”, detalló.TN.com
Los trenes circulaban a 205 y 210 km/h, por debajo de la velocidad límite de ese tramo de vía de 250 km/h
El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ha advertido este lunes de que las razones del accidente ferroviario en el que han muerto, al menos, 39 personas, tardarán días en conocerse, al igual que la reanudación del tráfico ferroviario en esa línea de alta velocidad, donde el siniestro de dos trenes se produjo con unos veinte segundos de decalaje.
En declaraciones a la Cadena SER, el responsable de Renfe, que lleva toda la noche en el lugar del suceso, también ha adelantado que lo más previsible es que aumente el número de fallecidos, dadas las dificultades para acceder a los restos de algunos de los vagones accidentados.
Según ha explicado, “al parecer el intervalo de tiempo entre un tren y otro que se cruzaban en sentido contrario ha sido de 20 segundos”. En este sentido, Heredia ha señalado que existe un sistema de seguridad de la vía que hace que, “cuando un obstáculo está en la vía, se bloquea el surco e impide la circulación y ordena el frenado de emergencia al tren”. El tiempo transcurrido ha imposibilitado que actúe el mecanismo, ha afirmado.
Se trata de un siniestro “en circunstancias extrañas”, con lo que “lo peor que podemos hacer ahora es especular”, ha afirmado, según recoge Efe. El presidente ha pedido dejar trabajar a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que, ha recordado, es un organismo independiente al que tanto Iryo como Renfe están “poniendo toda la información a su disposición”.
“Ayer ya estaban aquí desplegados” técnicos de la CIAF, ha dicho al respecto, para añadir que, en su opinión, no podrá haber “una respuesta concluyente” sobre su investigación “hasta que pasen varios días”.
El hecho de que el accidente haya ocurrido en una recta, sobre un tramo de vía que está limitado a 250 kilómetros por hora -mientras que los trenes iban a 205 y 210 km/h, respectivamente-, permite pensar, ha subrayado, que no era un problema de exceso de velocidad.
Además, ha indicado que es una vía que se había reparado en mayo de 2025 y “debería de estar en óptimas condiciones”, al tiempo que está equipada con un sistema de seguridad y señalización LZB, que “básicamente impide errores humanos”. Así que, en su opinión, “tiene que haber sido algún fallo del material móvil o en la infraestructura”.
De hecho, tampoco se puede concluir que el Alvia haya chocado con los vagones descarrilados del Iryo o con algún elemento de la vía, según Fernández Heredia, que ha adelantado que las ruedas del tren no se han localizado todavía.
“Las personas que estuvieran con vida han sido todas evacuadas, pero es muy difícil saber si todavía quedan cadáveres”, aunque “posiblemente sí“, ha asegurado el responsable de la empresa ferroviaria, en línea con lo afirmado también por otras autoridades, ya que “los dos primeros coches del tren de Renfe, un Alvia, están absolutamente desintegrados” y el acceso es “muy complicado”.
Según sus explicaciones, estaba previsto que esta mañana llegara al lugar del suceso una primera grúa de gran tonelaje y luego, una vez acabados estos trabajos, habrá que rehacer la estructura, y “eso va a llevar” tiempo, por lo que la recuperación del tráfico por la vía de alta velocidad va a tardar “más de tres y más de cuatro días.
En declaraciones a RNE recogidas por Servimedia, Fernández Heredia ha informado de que se está preparando un operativo alternativo mientras dure el corte de la vía. La recomposición de las infraestructuras “no va a ser rápida”, ha señalado. En esa misma entrevista, el presidente de la operadora ha asegurado que “el tren ha arrollado la catenaria y los sistemas de señalización”.ElPaís.com
El sindicato La Fraternidad (Conductores de Trenes) mediante un comunicado expresa su más profunda y sentida consternación por el trágico accidente ferroviario producido el día domingo 18 de Enero de 2026 en Admauz (Córdoba - España), que hasta el momento cobró la vida de 39 personas y decenas de heridos de distinta consideración.
"El descarrilamiento de una formación de la empresa Iryo que se registró en el servicio de las 06:40 horas ocurrido cuando el tren que lo trasladaba invadió una vía contigua y fue alcanzado por otro convoy que curbría el trayecto Madrid - Huelva, constituye una tragedia que enluta a la familia ferroviaria toda", expresa el comunicado de La Fraternidad.
Asimismo, prosigue diciendo que "desde nuestra organización acompañamos con el mayor respeto a los familiares de las víctimas fatales, a los pasajeros heridos y a los trabajadores ferroviarios afectados por este trágico y lamentable accidente, a la vez que resaltamos y valoramos el esfuerzo inagotable del personal destinado a salvar vidas".
Además, La Fraternidad sostiene con firmeza "que la seguridad ferroviaria no puede ni debe ser una variable de ajuste. Reducir inversiones en infraestructuras, descuidar el mantenimiento de las vías, debilitar la gestión del tráfico ferroviario pone en riesgo directo la vida de los trabajadores y usuarios".
Por último, el comunicado expresa que "honrar a las víctimas de este penoso accidente implica redoblar el compromiso por un sistema ferroviario seguro y orientado al bienestar del pueblo, para que no se vuelvan a repetir tragedias como ésta".
La peor tragedia ferroviaria de la última década en España ha dejado al menos 39 fallecidos y más de 150 heridos tras el choque de dos trenes de alta velocidad en el sur del país.
Las autoridades creen que la cifra de víctimas mortales podría aumentar porque se teme que siga habiendo cuerpos atrapados en los coches de pasajeros.
El accidente, que tuvo lugar en la tarde de este domingo a la altura de Adamuz, en la provincia andaluza de Córdoba, ha sacudido el país por la magnitud de la catástrofe.
Pero también ha dejado numerosos interrogantes ya que el siniestro se produjo en una recta, en un tramo de vía que había sido reparado recientemente y con trenes nuevos que acababan de ser revisados.
España ha realizado grandes inversiones en las últimas décadas en el transporte ferroviario, y cuenta con la red de alta velocidad más extensa de Europa y la segunda del mundo, tras China.
1. Cómo sucedió el accidente
El choque se produjo a las 19:45 (18:45 GMT) del domingo, cuando los tres últimos coches de un tren de la compañía Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarrilaron, chocando con un tren modelo Alvia de la empresa estatal Renfe que circulaba por la vía contigua en sentido inverso.
El impacto provocó que los dos primeros coches de pasajeros del tren estatal, que realizaba el trayecto Madrid-Huelva, también descarrilaran y cayeran por un terraplén de unos cuatro metros de profundidad, lo que está dificultando las tareas de rescate.
En el tren de Iryo viajaban unas 300 personas, mientras que el tren de Renfe llevaba 184 pasajeros a bordo.
El accidente se produjo en una recta, cuando los trenes viajaban a 200 kilómetros por hora, por lo que el impacto fue brutal.
Los vagones que chocaron acabaron convertidos en amasijos de hierros, una prisión mortal para sus pasajeros.
El jefe de bomberos de Córdoba, Francisco Carmona, expresó al canal público español RTVE: "Hemos tenido que sacar a un muerto para poder llegar a alguien con vida. Es un trabajo duro y delicado".
Las imágenes del lugar del siniestro muestran los vagones seccionados, algunos hundidos como si estuvieran hechos de papel, y trozos de los trenes dispersos a lo largo de cientos de metros.
La conexión ferroviaria de alta velocidad entre Andalucía y Madrid quedó suspendida, y el ministro de Transportes señaló que las incidencias en el tráfico pueden durar semanas.
2. Cuántas víctimas hay
Las autoridades españolas han informado de 39 fallecidos y 112 heridos que fueron llevados a diferentes hospitales de la región.
Hasta el momento 48 personas siguen ingresadas, 12 de ellas en cuidados intensivos, según la Agencia de Emergencias de Andalucía. Cinco de los hospitalizados son niños, uno de ellos en estado muy grave.
Entre los fallecidos se encuentra el conductor del tren modelo Alvia, de 28 años, que salió despedido por el cristal tras el impacto.
Algunos de los fallecidos "son difícilmente reconocibles y, por tanto, difícilmente identificables y se necesita una prueba de ADN", ha dicho el presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla.
Según informó el ministro de Transportes, Óscar Puente, el impacto fue "terrible", y la cifra de fallecidos "no es definitiva".
Las autoridades regionales y nacionales han habilitado asimismo en las estaciones afectadas puntos de información para los familiares, que en la noche del domingo acudían angustiados en busca de información sobre sus seres queridos
También se ha activado un grupo de Asistencia Psicológica en Madrid, Córdoba, Huelva y Sevilla para atender a víctimas y familiares.
3. Qué podría haber causado el accidente
La tragedia ha desconcertado tanto a las compañías ferroviarias como al Ministerio de Transportes, ya que se produjo en una recta, con trenes nuevos y revisados.
Las autoridades han pedido no especular sobre los posibles motivos que causaron el siniestro.
El ministro, Óscar Puente, describió el accidente como "tremendamente extraño", según declaró a los periodistas en una rueda de prensa pasada la medianoche.
Según Puente, "el tren Iryo era prácticamente nuevo, con una antigüedad que no llega a los cuatro años, y que la vía está completamente renovada, tras una inversión de 700 millones de euros. En ese tramo, los trabajos concluyeron el pasado mes de mayo".
El siniestro, dijo el ministro, es "raro y difícil de explicar".
Los trenes circulaban a unos 200km/h en un tramo en el que se pueden alcanzar los 250km/, por lo que el exceso de velocidad no parece tampoco, por el momento, ser la causa del accidente, según los expertos.
El fallo humano también fue descartado por el presidente de la empresa pública ferroviaria Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ya que, según explicó, el sistema corrige las decisiones erróneas, y apuntó a "alguna cuestión del material móvil de Iryo o de la infraestructura".
En declaraciones a la cadena SER, Fernández Heredia, explicó que "al parecer el intervalo de tiempo entre un tren y otro que se cruzaban en sentido contrario ha sido de 20 segundos".
Indicó que, aunque hay un sistema de seguridad que hace que "cuando un obstáculo está en la vía, se bloquea el surco e impide la circulación y ordena el frenado de emergencia al tren", el tiempo transcurrido imposibilitó que el mecanismo actuara.
Fernández Heredia también ha dicho que no se puede concluir que el tren Alvia de la empresa Renfe que también descarriló hubiera impactado con los vagones del tren de la compañía Iryo.
El responsable de Renfe afirmó que las causas del siniestro tardarán días en conocerse, aunque otros funcionarios hablan de meses.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) está a cargo de las indagaciones, recopilando toda la información de los operadores y empresas ferroviarias.
Según la empresa Iryo, el tren descarrilado había sido revisado el pasado 15 de enero, y era prácticamente nuevo, ya que fue fabricado en 2022.
Es muy probable que las pesquisas se centren en las ruedas de los dos últimos vagones del primer tren que descarriló, según dijo el presidente del Consejo General de Ingenieros Industriales, César Franco, al programa "La Hora de la 1" de RTVE.
"Las ruedas de un tren no son cilíndricas, y eso hace que el tren se centre en la vía de forma automática. Con un defecto en la rueda a 200 km/h, el margen de maniobra es mínimo", explicó.
En caso de que hubiera un pequeño desalineamiento, "cualquier onda acaba afectando más a la parte trasera que a la delantera" del tren.
4. Qué cuentan las víctimas
Los heridos en el accidente cuentan que el tren empezó a temblar fuertemente, y que luego volaron maletas y todo tipo de objetos dentro de los coches de pasajeros.
"Hubo un momento en el que parecía un terremoto", contó Salvador Jiménez, periodista de la cadena pública RTVE que viajaba en uno de los trenes.
"Estaba en el primer vagón. Hubo un momento en que sentí como si hubiera un terremoto y, efectivamente, el tren descarriló", dijo Jiménez.
Otros pasajeros que resultaron ilesos se encontraron ante la magnitud de la catástrofe al salir de los coches.
"Algunas personas estaban bien y otras muy mal. Y las teníamos delante, estábamos viendo cómo morían pero no podíamos hacer nada", señaló a los medios de comunicación desplazados a la zona Ana, una pasajera que viajaba con su hermana y su perro en el tren Iryio.
Lucas Meriako, describió la experiencia como una "película de terror".
"Estábamos en el coche cinco y empezamos a sentir unos golpes en la vía, nada raro, pero de repente los golpes eran más", relató al noticiero La Sexta Noticias.
"Nos pasó otro tren por al lado y todo empezó a vibrar mucho más, se sintió un golpe atrás y la sensación de que todo el tren se iba a caer, romper", describió.
Una interventora que viajaba en uno de los trenes relató cómo salió despedida por el impacto.
"He salido despedida desde la cabina de atrás a la sala de viajeros, que he abierto la puerta con la cabeza, y he perdido el conocimiento", contó a la Cadena SER.
A pesar del dolor, "he podido andar hasta la zona en la que están los bomberos", relató en un mensaje por la noche.
5. Cómo es la red de alta velocidad española
Con casi 4.000 kilómetros de vías en operación, España cuenta con la red de ferrocarril de alta velocidad más extensa de Europa y la segunda del mundo, solo por detrás de China, un país siete veces más grande.
España tiene también el mayor ratio de kilómetros por habitante del mundo y ha superado con creces a países pioneros en el desarrollo de este medio de transporte y con mayor renta per cápita, como Francia o Alemania. BBC.com
Un maquinista murió y decenas de personas resultaron heridas en una colisión frontal de trenes cerca de Machu Picchu, la atracción turística más popular de Perú.
Dos trenes chocaron en la vía única que conduce a la antigua ciudad inca el martes, según un comunicado del gobierno local.
Según indicaron las autoridades, 20 ambulancias acudieron al lugar del accidente y los heridos fueron trasladados a centros médicos en la cercana ciudad de Cusco.
De acuerdo con el ministerio de Salud de Perú, los servicios de salud han atendido a 36 heridos, "la mayoría con traumatismos múltiples y contusiones". Nueve de ellos, fueron dados de alta, mientras que 25 siguen recibiendo atención médica.
La embajada de Estados Unidos en Perú informó que había ciudadanos estadounidenses entre los heridos, pero la policía aún no ha confirmado la identidad de las personas involucradas en el incidente.
El presidente de Perú, José Jeri; el jefe del Gabinete Ministerial y los ministros de Comercio Exterior y Turismo y de Transportes y Comunicaciones se encuentran en Cusco para supervisar el operativo de atención tras el accidente.
El medio de comunicación local Peru21 informa que "cientos" de turistas permanecen en el lugar a la espera de ser evacuados, una operación que se ha visto "dificultada" por el terreno alrededor del lugar del accidente.
Al menos 20 de los heridos se encuentran en estado grave, según declaró un funcionario de salud a la agencia de noticias Reuters.
El descarrilamiento de la Línea Sarmiento dejó al descubierto los incumplimientos que arrastran las inversiones y obras ferroviarias del “plan de emergencia” que el gobierno de Javier Milei había puesto en marcha a mediados del año pasado.
El accidente dejó un saldo de 20 pasajeros heridos, de los cuales diez debieron ser internados con politraumatismos, y volvió a poner la lupa sobre la demora en las inversiones para mejorar el transporte de pasajeros.
Asustada por el choque de trenes de la línea San Martín de registrado en mayo de 2024 que había dejado más de 90 heridos, la gestión libertaria procedió a declarar al sector ferroviario en “estado de emergencia” con un plan de obras bianuales para garantizar las condiciones de seguridad de los servicios que ascendía a $ 1,3 billones.
Javier Milei y un plan de emergencia ajustado
Según lo anunciado en junio del año pasado, del monto total previsto para obras se iban a destinar hasta $ 350.000 millones en el segundo semestre de 2024 para reactivar trabajos paralizados y licitar los proyectos más urgentes que estaban en carpeta.
A siete meses de que venza el plazo establecido para la emergencia ferroviaria, los datos oficiales muestran que el ajuste pasó incluso por los programas que presentó el gobierno libertario. Solo se han volcado a las vías y trenes no más del 25% del total de los fondos estatales que se habían comprometido para superar la situación crítica de los servicios de pasajeros y cargas.
Trabajos "indispensables y urgentes"
Hasta el mes pasado, los desembolsos efectuados para la reanudación de obras incluidas en el plan de emergencia rondaron los $ 300.000 millones, apenas el 23% de las inversiones pautadas para el período 2024-2026.
El programa bianual de trabajos “indispensables y urgentes” para revertir la degradación y las deficiencias de los servicios ferroviarios contempla 226 obras, de las cuales cerca de 60 están en ejecución, según datos del área de Transporte y de los especialistas del sector consultados por LetraP.
El plan delineado para la SOFSA -la operadora estatal de trenes de pasajeros del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y de los servicios regionales y de larga distancia- contemplaba inicialmente el reinicio de obras en señalamiento, comunicaciones, reparación de vías y estaciones, mantenimiento de puentes y viaductos, instalación del sistema de frenos automáticos ATS y construcción de subestaciones transformadoras eléctricas.
También se habían incluido la ejecución de mantenimientos livianos y pesados postergados en las formaciones de todas las líneas metropolitanas (Mitre, Sarmiento, San Martín, Roca y Belgrano Sur) y las adquisiciones de tres nuevas locomotoras diésel, 50 coches motores triples y un amplio paquete de maquinarias para ampliar la capacidad de los talleres de reparación de material rodante.
Se ejecutó menos del 30% del presupuesto
Hasta ahora, se puso en marcha menos del 30% del paquete total de obras incluidas en el programa bianual de emergencia. Los trabajos iniciados se concentran básicamente en la renovación de vías en las líneas Mitre, Sarmiento y Roca, la instalación de frenos ATS y el recambio de ruedas de coches de pasajeros.
Más allá del relato oficial y las promesas de inversiones, el sector ferroviario no ha logrado zafar de la aplicación de la motosierra y de los recortes en las partidas presupuestarias que ha venido aplicando el ministro de Economía, Luis Toto Caputo, para sostener el superávit fiscal.
De acuerdo con los datos que lleva el Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet), en los primeros 10 meses de 2024 los subsidios operativos para los trenes metropolitanos habían ascendido a $ 607.048 millones. En el mismo período de este año, los recursos y compensaciones tarifarias transferidos a la SOFSA alcanzaron a $ 824.352 que equivalen a una caída real del 5%.
Recortes de personal
A eso se agrega que, en lo que va de la administración mileísta, ya se han registrado 3265 cesantías en la operadora ferroviaria estatal, según un relevamiento efectuado por el Centro Economía Política Argentina (CEPA).
En la ADIFSA, la agencia estatal encargada de la infraestructura ferroviaria, la poda laboral alcanzó al 34,7% de su planta, dejando en un nivel mínimo la planificación y ejecución de las obras necesarias que requieren los servicios de trenes.
Los atrasos y ralentización de las licitaciones en curso se vieron potenciados desde mediados de este año tras el cambio de autoridades registrado en el área de Transporte y en las empresas del sector, donde desembarcaron funcionarios sin ningún antecedente, ni experiencia de gestión en el ámbito ferroviario.
Funcionarios sin experiencia
Al frente de la secretaría de Transporte, Toto Caputo puso al abogado y empresario del sector asegurador, Luis Pierrini.
En la SOFSA, la conducción quedó en manos de Gerardo Boschin, abogado mendocino que en los últimos cinco años tuvo a su cargo el manejo de la Gerencia de Administración y Finanzas de ARSAT, la empresa estatal de servicios satelitales.
En la ADIF aterrizó Leonardo Comperatore, abogado de origen cuyano también proviene de ARSAT donde manejaba la Unidad de Relaciones Institucionales. Entre 2013 y 2015, Comperatore había sido ministro de Seguridad de Mendoza durante la gobernación de Francisco Pérez, el último mandatario peronista que tuvo esta provincia.
En el día de ayer, jueves 23 de Octubre, se produjo alrededor de las 19:50 horas un choque de trenes en la estación terminal de General Lemos (Provincia de Buenos Aires) de la Línea Urquiza concesionada a la empresa Metrovías S.A.
Dicho accidente dejó al menos 13 heridos de distinta consideración que fueron atendidos por personal del SAME. Una persona fue trasladada en forma urgente al hospital con cortes en las piernas, mientras que los demás heridos recibieron atención en el lugar por personal médico.
En el operativo de rescate trabajaron Bomberos Voluntarios de General Sarmiento, Emergencias San Miguel, Policía Federal, Policía de la Provincia de Buenos Aires, SAME y ambulancias privadas, que asistieron a los pasajeros y colaboraron en la evacuación de la zona.
La formación chapa Nro. 11 había salido en dirección a la terminal Federico Lacroze cuando, por un presunto fallo en el cambio de vía, colisionó en la parte lateral de la formación chapa Nro. 5. Aparentemente, el detonante habría sido el descarrilamiento de uno de los trenes de la empresa Metrovías S.A.
Hasta el momento, se está trabajando en el lugar por parte de los peritos, para saber en forma cierta cuál o cuáles fueron las causas del choque de trenes.
Por su parte, la empresa concesionaria de los servicios de pasajeros de la Línea Urquiza, Metrovías S.A., informa que los trenes en estos momentos están circulando en forma limitada entre las estaciones Federico Lacroze y Campo de Mayo.
Los seis empleados ferroviarios que están acusados de causar el choque de trenes de la Línea San Martín en el barrio porteño de Palermo en Mayo de 2024 irán a juicio oral tras un pedido de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°6.
El fiscal Carlos Rívolo pidió que seis empleados ferroviarios vayan a juicio por su responsabilidad en el choque de dos formaciones sobre las vías de la línea San Martín en Palermo el 10 de mayo de 2024.
De acuerdo al escrito presentado, como consecuencia de la colisión 61 personas resultaron heridas, dos de ellas con lesiones graves. Además, el material rodante y la infraestructura del ferrocarril sufrieron "severos daños".
Para el representante del Ministerio Público Fiscal, Nahuel Alejandro Morales, Mariano Ignacio Filangieri, Damián Bartoletti Renzi, Leandro Martínez, Javier Armando Silvero y Alfredo Gómez deben ser considerados responsables del delito de "estrago culposo agravado por resultar personas lesionadas".
Según lo previsto en el artículo 196 del Código Penal, dicha acusación prevé una pena que va de 1 a 5 años de prisión.
"La colisión acaecida no fue el resultado del comportamiento imprudente de un solo agente ferroviario. En cambio, fue producto de la culpa concurrente y los riesgos irregularmente generados por cada una de las personas señaladas mediante sus violaciones a los deberes objetivos de cuidado, que lejos de girar en el vacío, se orientan hacia la seguridad y prevención de accidentes", remarcó el fiscal Rívolo.
A su vez, se incluyó el informe realizado por Trenes Argentinos Operaciones (SOFSE), que consta en la causa, donde se detalla que el gasto del operativo realizado para el restablecimiento del servicio, que va desde obras civiles, reparación de señales, vías, infraestructura, hasta el puente, ascendió a 824.032.606 pesos más IVA.
Mientras que el valor estimado para la reparación y reposición del material rodante afectado fue de 4.333.500 dólares, también más IVA.
La mirada del fiscal
"La colisión se produjo por una concurrencia de circunstancias, en las cuales las omisiones al deber de cuidado propio del oficio de cada uno de los acusados, significó el incremento del riesgo que se materializó en el resultado", marcó el fiscal Rívolo.
En el requerimiento a juicio, se describió la situación de la línea y cómo se vio afectado el sistema de señales por los robos de cables que hubo: "Ese contexto explicó por qué el día del incidente, el servicio no podía ser operado mediante el sistema automático y por qué, en esa área, la circulación de trenes era operada bajo el sistema de bloqueo absoluto".
"Asimismo, permite dimensionar la manera en que las tareas de mantenimiento se veían continuamente afectadas por la constante aparición de nuevos episodios, lo que motivó que desde la empresa se analizaran nuevas opciones para prevenir y solucionar el problema, como reforzar la seguridad en esa zona de la traza, reparar cercos olímpicos, y la protección de los cables y los abrigos de señales mediante distintos mecanismos", puntualizó.
Para el fiscal, la colisión ocurrida entre las formaciones 3021 y 3353 tuvo diversas causas y fue producto de las distintas infracciones al deber de cuidado que llevaron adelante los seis imputados.
"Como agentes del sistema ferroviario, tenían la obligación de velar por mantener la circulación de los trenes dentro de los estándares de seguridad que regulan la actividad. Cada uno de ellos, con su comportamiento imprudente, incrementó los riesgos inherentes a ese medio de transporte, peligros que se materializaron en el resultado lesivo que justificó este proceso penal", argumentó.LaPrensa.com