lunes, 29 de octubre de 2012

LÍNEA SARMIENTO: LOS TRENES CIRCULAN CON VENTANAS ROTAS Y PUERTAS ABIERTAS


ACTUALIDAD

Lo señala un grupo de usuarios y ferroviarios que controlan las formaciones que siguen en servicio. Y faltan banderilleros y hay cabinas sin bloquear.

Un peligro latente. El furgón tiene agarraderas pero no asientos y hace su recorrido de Once-Moreno con dos puertas completamente abiertas.

Ventanas rotas, puertas que no se cierran con el tren en movimiento, ausencia de banderilleros, falta de protección del “tercer riel” y escasa limpieza de los coches y estaciones.

Un grupo de usuarios, ferroviarios y ex empleados del Sarmiento detectaron quecasi el 20% de las formaciones en servicio se encuentran en mal estado y que la nueva operadora privada de la línea no cumple con la orden judicial de bloquear los habitáculos de cabinas internas de conducción para que no se conviertan en una trampa fatal, como la que terminó con la vida de Lucas Menghini en el trágico choque de Once.

Un peligro latente. El furgón tiene agarraderas pero no asientos y hace su recorrido de Once-Moreno con dos puertas completamente abiertas.

Enrolados en la iniciativa denominada VIAS (Verificación Informativa y Auditoría Social), dirigentes de la agrupación política Libres del Sur-FAP, usuarios y trabajadores de la línea comenzaron a realizar desde septiembre una verificación sistemática del estado de la infraestructura y las condiciones en que se prestan los servicios en el ferrocarril Sarmiento.

El mecanismo de control consiste en constatar durante un día hábil determinado la realidad que presentan tanto las principales estaciones de la línea, como las formaciones que cubren el diagrama operativo.

El relevamiento lo llevan adelante varios grupos de dos voluntarios, que en los horarios picos recorren las estaciones y se suben a los trenes para completar dos planillas específicas con los datos del estado de las instalaciones y el funcionamiento de los servicios.

Las conclusiones del último informe cerrado, del 21 de octubre , pusieron sobre el tapete los siguientes problemas y deficiencias que afectan a los usuarios del ferrocarril Sarmiento.

Aproximadamente una quinta parte de las formaciones auditadas se encuentran en mal estado.

De 576 ventanas relevadas, 92 se encontraban rotas o con faltantes.

Las puertas abiertas siguen constituyendo un potencial peligro de muerte para los usuarios que viajan parados en los umbrales con medio cuerpo afuera de las formaciones. Sobre un total de 432 puertas relevadas, 83 no cerraban o estaban averiadas.

En 18 formaciones se hallaron 8 cabinas internas de conducción que no estaban selladas ni bloqueadas, incumpliendo lo dispuesto por la Justicia tras la tragedia de Once.

El anuncio oficial de una mayor presencia de banderilleros no se cumplió y siguen ausentes en los horarios más cruciales . Además, en los pasos a nivel continúa el mal funcionamiento de los sistemas de barreras electromecánicas.

El sistema de alimentación eléctrica del “tercer riel”, con electricidad, sigue visiblemente descubierto en numerosos tramos de la línea.

Las estaciones están mal o insuficientemente preparadas para el acceso de discapacitados; y la seguridad en andenes, pasos a nivel y el resto de las instalaciones está sujeta al azar.

La falta de un protocolo visible de evacuación supone otro peligro para los usuarios, que se ve potenciado por la hiperpoblación del ramal.

No se respetan las frecuencias de los servicios, lo cual le impide a los usuarios poder organizar sus tiempos y tareas.

Junto con la línea Mitre, el ferrocarril Sarmiento había pasado a manos de TBA –la concesionaria del grupo Cirigliano– el 25 de mayo de 1995. En los primeros días de marzo de este año, luego de la tragedia de Once en la que murieron 51 personas, el Gobierno nombró un interventor que manejó la empresa por un lapso de dos meses y medio.

El 24 de mayo pasado, por medio del decreto 793, la administración kirchnerista le puso fin a la concesión de TBA y designó como nueva operadora a la UGOMS, una sociedad integrada por las dos concesionarias ferroviarias metropolitanas que aún permanecen en actividad: Metrovías (la empresa del grupo Roggio que explota los subtes y la línea Urquiza) y Ferrovías, la operadora de la línea Belgrano Norte que pertenece al grupo Romero-Emepa. Clarín