11 de noviembre de 2013

TREN HOSPITAL DE LA FUNDACIÓN ALMA EN SU VIAJE NRO. 192 EN ESTACIONES ATAHONA Y MONTEAGUDO

INSTITUCIONES

Texto: Alberto "Tito" Elsinger - Fotos: Ariel Espinoza y Carlos Coronel Di Fazio

Atahona es una localidad ubicada en el Departamento Simoca de la Provincia de Tucumán. Se encuentra sobre la Ruta Nacional 157 a 1 km del río Gastona. La localidad se originó a partir de la estación del Ferrocarril General Belgrano que como singularidad, fue completamente prefabricada en chapas y madera.

Atahona aún se enorgullece de su prefabricada estación

Hace casi 137 años fue habilitada. Aún siguen vigentes en su entorno negocios y dependencias vitales de esa comuna. La feria y la plaza.


"A las 7.30 arribaba la primera formación de pasajeros. Era el popular tren marrón o de palo. Primero, sólo iba hasta La Madrid. Después se amplió el recorrido a Frías (Santiago del Estero). También traía y llevaba la correspondencia y llegaba LA GACETA, las revistas Maribel, Para Ti, Vosotras, Labores, Radiolandia, Leo Plan, Así, Panorama, entre otras. Qué recuerdo!!!. En esa época Atahona era distinta. Había mucha actividad comercial y todo pasaba por la estación". Ceferino Alfredo Rocha se entusiasma cada vez que habla sobre la actividad ferroviaria. A los 74 años, reside a metros de la parada de paso del troncal CC.  Fue el último jefe de la estación Atahona. La jurisdicción comunal del departamento Simoca, situada a 75 km al sureste de la capital tucumana. A la vera de la ruta nacional 157; entre Simoca, al norte, y Monteagudo, al sur.


Cesanteado

Rocha, jubilado ferroviario (por una ley del gobierno de Fernando de la Rúa), fue despedido (en el primer mandato de Carlos Menem) el 30 de noviembre de 1993. "La estación Atahona se clausuró el 1° de mayo de 1993. ¡Qué día atroz del trabajador que pasé ese año!. Luego me enviaron siete meses a Simoca. Querían que desalojara a Bazán, el último jefe de esa parada, que ya residía en el edificio de viajeros. Con la anuencia de un supervisor logré que lo dejaran, pero ahí nomás prescindieron de mí".


Prefabricada

El gris de la mañana le imprime un toque de nostalgia a las calles de Atahona. La brisa tenue y fría, que alguna vez alfombró su salitroso suelo de vainas de algarrobos (hoy casi en extinción) intenta ahuyentar a los foráneos. Pero la calidez de los lugareños nos protege de esa caprichosa sensación. A cuatro cuadras hacia el este de la ruta, por la pavimentada e iluminada avenida principal de seis cuadras y dos manos, la estación luce entera.





Sin vagones ni coches de pasajeros ni zorras y sin señales, pero de pie. El edificio prefabricado es único en su tipo. De paredes y techos de chapas. La estructura difiere de los diseños ingleses de sus hermanas de material en la zona. Hacia el sur, lindante con la parada, aún se mantiene la vivienda del jefe de estación y el barrio La Florida. A un kilómetro, en idéntica orientación, se divisa el quizás único puente ferroviario con senda peatonal de la región, que atraviesa el cauce del río Gastona.

Hacia el norte las vías cruzan la ruta provincial 328. Próxima a la parada se localizan las casas del auxiliar y de Vías y Obras. Hacia el oeste (paralelo a la 157) se encuentra el barrio Vélez Sársfield, y al opuesto, el este, El Tunal.

El ocupante Ángel Asan Amado, de 55 años, junto a su esposa y sus cinco hijos, acumula 18 años instalado en la estación. "El turco", como le dicen todos en el lugar, genera sus ingresos a través de la venta ambulante en los colectivos. "Vendo de todo para subsistir y no le hago daño a nadie. Cuido el edificio porque si no estuviera aquí, los desaprensivos ya se habrían llevado todo", aseveró sin titubear.

El predio ferroviario de más de 300 m. de largo por 75 m de ancho está en el corazón de la villa. Al frente de la rectangular y amplia plaza Mario Luis González, un soldado héroe de la guerra de Malvinas, oriundo de esa región. Al frente, sobre una esquina de la acera oeste de la avenida principal, sigue vigente el almacén de ramos generales de los Casmuz. Ahora lo atiende Elena, una de las hijas de uno de los pioneros de esa comunidad.

"Hasta que aparecieron las heladeras a querosén en los almacenes la bebida se enfriaba en pozos, primero con agua y después con hielo en barra", describió Delfina Margarita Bonny, de 68 años.

La docente jubilada, de ascendencia suizo-francesa, remarcó que "todo se traía por ferrocarril. Acá había un cargadero de caña que era del ingenio San Pablo. Aún más, a unos 3 kilómetros, para el lado de Chicligasta, estaba la finca de los Nougués".

Sólo tres vías

"Actualmente todo sigue cerca de la estación. La escuela Cornelio Saavedra funciona al frente. Y si bien esta parada tenía tres vías (la principal y dos auxiliares) era muy importante para el lugar", explicó Carlos René Casmuz, de 81 años que vive en la esquina de un barrio lindante a la plaza González.

Don Carlos fue jefe de estación de Atahona hasta 1989. Lo sucedió Rocha. Los hermanos de Casmuz, Justo y Rafael, también fueron ferroviarios.

Desde el andén de estación Atahona

- SIGNIFICADOS.- Hay diversas versiones, entre los vecinos, sobre el significado de la palabra Atahona. Hay quienes afirman que deriva de tahona, una especie de catre de madera donde golpeaban gavillas (cereales maduros) de arroz y de trigo para separar el grano de la paja.

- REMISES - Los sulkys eran los remises de la época en que funcionaba el ferrocarril. En Atahona eran conocidos Servelio González, Luis Luna, Manuel y Alejo Díaz y don Godoy, de Villa Chicligasta. Ellos transportaban a los pasajeros que subían y descendían de la estación.

- PAN O MUJER INDIA.- Otros aducen que el vocablo atahona define al pan rico, ya que en esta zona había molinos harineros. Tampoco faltan los que aseguran que Taona fue la hija de un cacique, que fue muerta por su propio padre al no aceptarle los amores con un joven que no era de su agrado.

- NO PARABAN.- Ni el Internacional ni el directo o el Cinta de Plata -martes, jueves y sábados venían desde La Quiaca y lunes, miércoles y viernes se dirigían a Buenos Aires- paraban en Atahona. El segundo tren local arribaba a las 12.30 y el último, a las 19. Estos salían un tiempo del Central Córdoba y después desde la estación Tucumán N. de El Bajo. En los últimos tiempos venía el coche motor.

- LA FERIA.- Los miércoles de cada semana la calma fisonomía atahonense se altera con el funcionamiento de la feria, en un sector de la plaza González. Puesteros de Yacuchiri, La Ensenada, Ampata, Los Valenzuela, Los Sandoval, Ingas y Cejas de Aroca, entre otros, venden sus productos en esa cita de intercambio comercial de Atahona.

- EL FINAL.- En 1978 dejaron de correr los trenes locales. El coche motor era muy confortable, según testimonios de usuarios del lugar, tenía calefacción y era muy cómodo.

- LA LUZ.- Antes de que llegara la energía eléctrica en 1975, los vecinos de Atahona utilizaban para alumbrarse lámparas y faroles a querosén. Las familias de menores recursos recurrían a los mecheros.


- INFLUYENTE.- El dos veces legislador radical Segundo Vicente Argañaraz (una vez en el período 1931-1933) fue uno de los pioneros del pueblo.

5 comentarios:

  1. Patito Giménez dijo...
    Basta ver la pintura para darse cuenta que el estado argentino no tiene alma,

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  2. Laura Aguirre dijo...
    Que lindo sería que hubiera decenas de trenes alma, para llegar a todos los pueblos. que no tienen acceso a la atención de salud. Es sumamente necesaria la vuelta de los trenes por tantos motivos.

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  3. Daniel Silva dijo...
    Ojala no fueran necesarios, el tren ALMA es un hospital móvil, donde médicos voluntarios aportan sus conocimientos y su tiempo para viajar por las vias que el Belgrano les presta para llegar a los lugares donde no hay hospitales, ni salitas, a veces por decidia de los gobiernos locales, a veces por falta de profesionales muchas zonas del norte del pais estan desprotegidas de la asitencia de salud publica que la fundacion ALMA intenta cubrir minimamente

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  4. este tren merece la valoración de la humanidad por lo que viene haciendo, que no desaparezca y que siga contribuyendo a miles de hermanos desamparados por la falta de hospitales propios y del paso de los trenes del pueblo como el gran capitán.

    GABRIEL DE HAEDO

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  5. Amigos. Estoy buscando ayuda. Necesito datos históricos. Creo ser el bisnieto del primer jefe de la Estación Simoca (Tucumán).

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