18 de noviembre de 2013

FERROCARRILES EN DECADENCIA

ACTUALIDAD

Los ferrocarriles argentinos están en la decadencia más grave que se recuerde. El Estado carece de una política de transportes y su gestión está dominada por prácticas corruptas.

Siguen los problemas con los trenes de la empresa TBA. Este hecho se destaca porque fue denunciado a causa de la tragedia del 22 de febrero de 2012 en la Estación Once, de la ciudad de Buenos Aires.

TBA era la operadora del servicio del Ferrocarril Sarmiento. Se espera que la Justicia condene a los culpables por su responsabilidad en la muerte de 51 personas.


Tragedia de Once: el fiscal acusó al juez Claudio Bonadío. Este accidente mostró, además de la ineptitud de la empresa operadora, la falta de idoneidad y el flagrante incumplimiento de ejercer justicia por parte de funcionarios de la Justicia federal ante tan grave hecho.

Con aval del Gobierno, a los subsidios de TBA los recibe una financiera. Esta información surgió de las primeras investigaciones realizadas luego de la primera tragedia de Once. Sobre esto, la Justicia federal no ha informado que se haya investigado a los responsables o que se los haya condenado.

Graves fallas en los organismos de control: el tren de pasajeros “el Bolívar”, de Ferrobaires, descarriló. Estas fallas fueron denunciadas por la Auditoría General de la Nación a causa de innumerables accidentes y fallas en el funcionamiento del servicio en varios ramales ferroviarios. Pero, frente a estas actuaciones comprobadas, el Estado nacional omitió intervenir para corregir, reparar, mejorar o solucionar cada caso.

Vence la intervención a TBA. Fue la vergonzante actitud oficial del Estado nacional para eludir su responsabilidad en el caso de la primera tragedia de Once. Este hecho mostró que los funcionarios de la Secretaría de Transportes y sus estamentos ferroviarios se burlaron de las investigaciones y disposiciones de la Justicia federal.

Salta y Tucumán: el tren urbano sigue sin rodar y las vías generan peligro. En 2009, este servicio motivó inauguraciones fastuosas a cargo de la Presidencia de la Nación. Hoy son servicios mantenidos por el Estado nacional sin rédito alguno. Corresponde preguntar: ¿qué presupuesto nacional autoriza a mantener este despropósito?

En Córdoba, circula el tren urbano, pero sin pasajeros. Las vías son tierra de nadie. Como en el caso anterior, ¿qué presupuesto nacional permite mantenerlo?

Salta: la provincia perdió una dupla de coches motores del tren urbano. Este hecho aún no tiene ninguna explicación oficial y urge denunciarlo ante la Justicia federal.

Pero es hora de dejar de declamar. El sistema nacional de transportes debiera ser un servicio público, con operadores sujetos a controles federales de eficiencia energética, de seguridad vial y regulación de cargas.

Recordemos que la infraestructura ferroviaria nacional está desmantelada, inoperable y sin normas de seguridad en casi toda su extensión. El dimensionamiento de la red ferroviaria debiera restablecer la transversalidad que tenía en la década de 1950 para terminar con el centralismo porteño.

Establecer un sistema federal de tarifas de cargas, compatible con transportes intermodales y la capacidad de porte por eje, sin injerencias políticas o de intereses particulares.

Integrar efectivamente todo el país con sistemas de transportes fluviales, marítimos, ferroviarios, aéreos y camineros, regulando su funcionamiento con leyes y normas internacionales de aplicación.

La realidad nacional indica que sólo una política de transportes seria y comprometida con el pueblo asegurará objetivos y presupuestos sin corrupción.

Se necesitan funcionarios honestos para ejecutar esta política de Estado. La Argentina requiere una urgente refundación ferroviaria para recuperar el desarrollo del país.Por Román Ballesteros (*) Diario La Voz


*Ingeniero, especialista en servicios públicos. 

1 comentario:


  1. Creo, que conocemos al ingeniero,por sus conocimientos tecnicos y por sus comentarios sobre ellos,que en gral compartimos.
    Sobre el tema,solamente me agradaria que nos explicara,que transversalidad tenia en los 50 el transporte que habia heredado el gobierno.
    Las discrepancias se deben a los conseptos con los que juzga,los mismos,todo se debe a la falta de Idoneidad y honestidad,que en realidad existe,pero no es la causa de lo sucedido fundamentalmente.Se olvida de lo principal LOS INTERESES por los cuales se implementaron, y sin embargo nos dice,que hay que controlar a los "operadoes" por lo cual pensamos,tiene que haberlos,y despues dice un sistema Federal de Tarifas y no un sistema de Regulación del transporte, que no disimule los "gastos ocultos" que son enormes ,por ej. del automotor.
    Como-creo- que se conoce, por los comentarios que realisamos gracias a C.F. de ser muy critico con la politica de transporte del gobierno
    y esta bien que las realicemos, pero "Cargarle" las culpas de un mal de más de 50años,y que digamos culmino menem,es una critica por lo menos parcial.
    Necesitamos funcionarios capaces, honestos,y con otras ideas del pais,precisamente por que los empresarios,No lo son.
    Pido disculpas por que ,es un comentario reproducido, pero no cambia mi comentario.

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