viernes, 24 de junio de 2011

TBA FUMIGA EL OESTE DEL CONURBANO CON GLIFOSATO


El ferrocarril atraviesa el Conurbano con distintos ramales uniendo las principales localidades con la Ciudad de Buenos Aires. Ese abanico férreo transporta diariamente millones de pasajeros en medio de la mayor urbe del país. El ferrocarril Sarmiento, une las estaciones de Moreno y Once, en el servicio eléctrico, llega también hasta Lobos y Mercedes en dos ramales diesel.

A lo largo de todo el recorrido atraviesa seis de los municipios más poblados. De lunes a viernes se realizan alrededor de 300 viajes a cargo de poco más de 20 formaciones. En esos 40 kilómetros la empresa concesionaria TBA utiliza un herbicida altamente tóxico para desmalezar la zona y así evitar inconvenientes en el servicio.


Una investigación realizada por los periodistas Melisa Marturano y Gaspar Griecopara el diario El 1, editado por la Universidad Nacional de La Matanza, demuestra como en dosis prohibidas, el ferrocarril está envenenando a los vecinos.

El glifosato es un químico especialmente diseñado en la década del 70 para destruir todo tipo de vegetales. Con solo esparcirse sobre el campo, elimina todo tipo de planta. Actualmente se utiliza en plantaciones para eliminar aquellos vegetales que puedan competir con los que se vaya a plantar. Tras su utilización se han creado distintos cultivos transgénicos resistentes para que puedan ser rociados con este desmalezador sin que sean afectados pero sin limitar la eliminación de “yuyos” indeseables.

Aún cuando el glifosato es un agroquímico pensado para ser usado en el campo, la empresa TBA lo aplica en zonas urbanas. El problema radica en que estudios científicos recientes demostraron que este herbicida puede resultar nocivo para las plantas y los animales cercanos a los lugares en donde se utiliza e, incluso, para la salud humana.

“Las aplicaciones se hacen en las vías para evitar que se desarrollen malezas, que se compacte la piedra y que se tapen señales, lo que podría causar accidentes. La periodicidad en el uso es de veinte días, durante los meses más críticos”, esgrimieron desde TBA. “Los productos que utilizamos están autorizados por el SENASA y la Secretaría de Agricultura y la Organización Mundial de la Salud (OMS) no los tienen señalados como riesgosos”, completaron, según publicó el periódico El1.

Siguiendo esta lógica, se consultó al Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA), desde donde se negó el argumento esgrimido por la empresa ferroviaria. “SENASA no autoriza a emplearlo, sino que registra el producto, pero, luego, la aplicación corre por cuenta de quien lo usa, que tiene que cumplir con las condiciones adecuadas. Si TBA dice que SENASA autoriza el uso de glifosato, está mintiendo. No es un producto apto para zonas urbanas”, desmintieron desde ese organismo nacional.

En el caso del uso de glifosato por parte de TBA, la acción de la asociación civil Centro Oeste de Estudios Políticos y Socioambientales (COEPSA) fue protagónica. “Nosotros nos enteramos del problema con este tóxico porque se filtró en las napas que iban a parar a las cuencas de los arroyos, entonces, decidimos actuar”, explicó Adriana Córdoba, una de sus integrantes.

A raíz de estos descubrimientos, COEPSA presentó, en julio de 2009, un proyecto de ordenanza en Ituzaingó, Morón y Hurlingham para que se prohíba el uso de ese herbicida y de otros agroquímicos derivados.

“Como ONG, propusimos los fundamentos de esa ordenanza para generar conciencia en las autoridades, pero hay cosas que dependen de los Ejecutivos municipales y de distintas leyes nacionales y provinciales que, también, están durmiendo, porque no hay decretos reglamentarios para su aplicación”, criticó Córdoba.

Algunos de los distritos por donde circula el ferrocarril Sarmiento han llevado adelante medidas para limitar la utilización de agroquímicos, pero en pocos estas medidas han alcanzado la suficiente fuerza como para poder revertir la situación.

En Merlo, el municipio comandado por Raúl Othacehé, las indefiniciones dominan el panorama. A nivel local, el control lo ejerce una única patrulla, encargada de velar por la sanidad ecológica del Distrito.

“En este momento, ese móvil está realizando trabajos en Mariano Acosta, así que no está patrullando la zona ferroviaria”, contaron empleados de la Secretaría de Ecología, Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Turismo.

“Hemos tenido denuncias por este problema, pero no pudimos encontrar a la empresa rociando el producto, que sabemos que es nocivo”, admitieron.

Asimismo, desde la misma dependencia municipal, deslizaron que el uso de la sustancia estaría prohibido por las ordenanzas 636/94 y 3.497/10.

Sin embargo, cuando este medio solicitó el acceso a esas normas, el municipio dilató la respuesta y, finalmente, nunca llegó.

Ituzaingó es una de las comunas a las que llegó el proyecto de ordenanza para prohibir el glifosato, motorizado por COEPSA. Sin embargo, a pesar de que pasaron casi dos años desde su recepción, todavía se encuentra en estudio en el HCD, a la espera de un informe técnico pedido para su evaluación.

“De todos modos, no tenemos denuncias por rocío con glifosato, porque tampoco tenemos mucho terreno para que lo hagan”, aseguró Marcelo Chiaradía, subsecretario de Imagen y Comunicación local.

El Concejo Deliberante de Morón fue el primero en prohibir la utilización de este agroquímico en el distrito. En diciembre pasado, la dirección de Políticas Ambientales, la dirección de Inspección General y el área de zoonosis frenaron una fumigación que TBA intentaba realizar en los terrenos ubicados en el Municipio, a pesar de que, desde 2009, el proyecto que COEPSA elevó al HCD local se convirtió en la ordenanza 11.990. Por lo tanto, el uso de glifosato no está permitido en Morón.

“A partir de esa situación, generamos un expediente y una notificación hacia la empresa aplicadora y hacia TBA que, en este momento, están en la Justicia de Faltas. Además, cada tanto, nos comunicamos con la empresa para recordarles que no usen el producto”, explicó a El1 Marina Parra, directora de Políticas Ambientales. “Lo que esperamos es que se deje de fumigar con este método”, resumió la funcionaria.

En el partido de La Matanza, el más grande geográficamente del Conurbano, el glifosato todavía no está prohibido. El Concejo Deliberante no sancionó ordenanzas que regulen el uso de la sustancia. Pero el Municipio ya ha sido blanco de fumigaciones con glifosato, por lo que las autoridades aseguran que planean una estrategia de control.

“No recibimos denuncias, pero estamos en vistas de hacer alguna intervención, porque hay un precedente que se descubrió, en 2009, durante una inspección. Estamos reuniendo expedientes para darles instrucciones a los inspectores”, aseveró Daniel Iglesias, secretario de Medio Ambiente y Desarrollo local.

En contraposición a los demás municipios, en Tres de Febrero consideran que al ser tan poca la cantidad del químico que se utiliza, no llega a ser peligroso para la población. En el territorio liderado por Hugo Curto, el uso del glifosato despertó una encendida disputa política. “No hay ordenanzas dado que, por la cantidad de producto que se emplea, no sería de alto riesgo contaminante”, aseveró José Basualdo, al frente de la dirección de Ecología y Medio Ambiente, según publicó El1.

Sin embargo, la oposición critica la falta de acción oficial. “A partir de denuncias de los vecinos, que aseguran que suelen encontrar el pasto seco en los terrenos de las vías sin que hayan pasado jardineros, elaboré un proyecto para prohibir el glifosato, aunque nunca logré que se tratara”, relató el concejal por la Coalición Cívica, Rodolfo Knittel. Por ende, la iniciativa sigue en espera.(Fuente y foto: Agencia NOVA)