martes, 28 de enero de 2020

Un susto con suerte

Actualidad

Redacción Crónica Ferroviaria

El día lunes 20 de Enero de 2020 ocurrió un accidente ferroviario con mucho susto y suerte a la vez, que hizo que el personal ferroviario del tren tenga trabajar denodadamente para poder frenar una formación que libre circulaba en retroceso.

El hecho ocurrió cuando un tren de pasajeros procedente de estación Zárate teniendo como destino estación Villa Ballester de la Línea Mitre y al frente del mismo la locomotora diésel GM modelo G-22CW N° A 714 sufrió un desperfecto que forzó su detención a mitad de camino entre las estaciones Río Luján y Escobar, dejando varado a todo su pasaje.

Vídeo gentileza Ricardo G. Lauret

Luego de la pasada del tren de pasajeros "El Rosarino", llegó la locomotora diésel GM modelo G-22CW N° A 709 para acoplarse a la formación y así continuar el recorrido rumbo a estación Villa Ballester, pero con tan mala suerte que en su intento engancharse al tren terminó golpeando a la máquina descompuesta y a los dos coches del tren, lo que ocasionó un viaje de casi dos kilómetros marcha atrás, debido a que la traza tiene una leve pero prolongada pendiente hacia el Río Luján, lo que causó la desesperación del personal ferroviario y policial que lucharon contrarreloj para lograr aplicar los frenos que no respondían ante semejante amenaza.

En el vídeo filmado por Ricardo Guillermo Lauret muestra el momento del accidente y de la angustia del personal ferroviario, a la vez que expresa, no sin razón, que "dicho incidente demostró una vez más la extrema precariedad con la que se sigue prestando un servicio fundamental para una significativa parte de la población de los municipios que recorre, además de la falta de elementos que garanticen la seguridad operativa del mismo".

Esta vez quedó como una anécdota "divertida", pero no quita el hecho que la renovación de las vías encarada entre los años 2014 y 2019 sólo fue una mínima parte de una serie de medidas que al final no se encararon para mejorar la prestación del servicio. Locomotoras y coches viejos y con un mantenimiento por debajo del promedio, poca o nula señalización en todo el recorrido, pasos a nivel sin señales ni barreras para evitar el cruce de vehículos ante el paso de los trenes, pocas frecuencias como consecuencia de todo lo dicho", expresa el señor Lauret.

Y se pregunta: "¿es necesario que deba pasar un desastre como la mal llamada "Tragedia de Once" para que se tomen tales medidas"?. O en todo caso, un desastre mejor comparativo con lo sucedido, como la mal llamada "Tragedia de Castelar". A estas alturas del partido se debería tener noción de que ciertos eventos no deberían repetirse, pero para las actuales autoridades ferroviarias competentes, como también a sus antecesores en dichos cargos, parece que les cuesta entender, o lo que más me temo, no les interesa de ninguna manera".

Desde CRÓNICA FERROVIARIA estamos totalmente de acuerdo con lo que opina el señor Ricardo G. Lauret.