sábado, 23 de febrero de 2013

A UN AÑO DE LA MASACRE DE ONCE


CARTAS DE LECTORES

Señor Director de Crónica Ferroviaria:

Concesionados porque no son privatizados. Los ferrocarriles privados fueron en tiempos de los ingleses y franceses (en menor medida) dueños de la infraestructura. Hoy estas son concesiones que le dio el Estado a un privado, es decir, les alquiló la infraestructura ferroviaria.

Por ese alquiler deberían pagar un canon, pero al contrario, no lo pagan, el Estado les da un subsidio: es como un alquiler al revés. Ese es el gran negocio de la “oligarquía al progresismo a la violeta”.

La comparación de estos dos “procesos” nos muestra una “regresión”.

Dando a este término su significación general, esto es, la de retorno desde una Argentina “progresista a la violeta” hacia la “oligarquía”, que utiliza la “represión” adaptando la historia del “relato” y el “modelo”, subordinado al enriquecimiento sin límite de la gestión gubernamental.


Hablamos de “regresión” del “modelo progresista a la violeta”, en la impunidad del saqueo en beneficio de los que en la gestión gubernamental aumentan su patrimonio 20, 30 veces y más, encubriendo su accionar como los tantos otros desastres ferroviarios anteriores y posteriores.

En la época del “reparto” por parte de aquellos exponentes de la “oligarquía”, la eliminación de los “aborígenes” era lo esencial, como actualmente de la “ciudadanía – aborigen”, que va siendo eliminada por quienes han reemplazado a la irreductible “oligarquía”, donde la realidad nos demostraba que este ferrocarril colapsaba, cada día era peor, que los concesionarios se habían cartelizado primero y que luego habían formado un trust con el propio Estado a través de Ugofe (Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia), asociación entre el Estado y los concesionarios. Era una manera de raptar al Estado, asociándolo, para apropiarse de todos los servicios ferroviarios concesionados.

Es decir, el “patrimonio” de la irreductible “oligarquía”, anterior, ha pasado a manos de la actual “oligarquía” reemplazando a los anteriores “aborígenes” por la “ciudadanía” en éste “modelo progresista a la violeta” y su “relato” de confrontación.
Ing. Osvaldo Buscaya