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9 de enero de 2026

Vagones viejos sucios feos y malos a la venta

Nota de Opinión

Por: Jorge de Mendonça (Bahía Blanca), Federico Ignacio Weinhold (Punta Alta), Daniel Marcelo Campana (CABA) (para Crónica Ferroviaria)

La venta de viejos vagones ferroviarios en solo 2 lotes podría generar grandes litigios al Estado

Del remate al conflicto

Para la marina mercante, el público en general comprende para qué se necesita profundizar ríos y canales y, así, aumentar la cantidad transportada y reducir los costos.

En Argentina, 12.000 vagones tienen entre 45 y 100 años y alrededor de 4.000 entre 7 y 10 años, pero todos están muy por debajo de la capacidad de carga que podría empujar rentabilidad en el ferrocarril.

Si una ferroviaria (realmente seria) tomara la concesión de las vías, optaría por ir al máximo estándar de capacidad (lo que es como profundizar el río), pero se encontraría que los dos principales usuarios de vagones no servirían para ganar en rentabilidad.


¿Debería pagar el Estado el plus al dueño de los vagones para que el concesionario de la vía no pierda? ¿Los 2 dueños de vagones harían juicio porque les cambian las reglas de juego?

Casi lo que un camión y menos que un bitrén

En Argentina, en materia ferroviaria ni siquiera en los estudios de consultoría internacional se evalúa el aumento de capacidad de los vagones del ferrocarril: Los últimos 3 estudios oficiales sobre el corredor minero intensivo Salta - Socompa ni citan ningún análisis respecto a la capacidad de las vías, pese a que se pasaría de perder 50.000 dólares por kilómetro por año a que sobre la misma cantidad luego de reinversión y costos.

Un camión escalado carga 37 toneladas y un bitrén 53, mientras que los vagones de trochas angosta y media movilizan de 45 a 51 toneladas y los de trocha ancha apenas llegan a 55 (Los más nuevos a 65).

Sí, el estándar de las vías y los vagones de la trocha métrica es el mismo impuesto en 1876, mientras que en la trocha ancha es el de 1899, por lo que los vagones de carga movilizan a alto costo a muy pocas toneladas o metros cúbicos de mercadería.

Una cuestión contable

Una reparación mínima de todo el ferrocarril para “estirar” 3 años más la actual angustia, requiere U$S 1.500 millones de dólares, y otros 1.500 para sostener el megadéficit de los trenes de pasajeros del AMBA.

Como simple chatarra de hierro, todos los vagones de Argentina no superarían los 200 millones de dólares (U$S 0,60 por kilo a mercado local), pero en términos contables, ¿Tienen un valor superior a $1 cada vagón de los 14.000 muy antiguos?

¿Podría el Estado vender patrimonio a mayor valor que el residual? ¿Podría venderlo como chatarra para que el nuevo dueño, luego, lo ponga a circular?

Son simples preguntas sin dictamen, excepto en lo atinente a la evolución de la oferta logística para la economía del territorio: Cualquier acción que condene a proyectar por décadas el estándar ferroviario que ya superó los cien años, implicará la extensión del bloqueo económico que ha impuesto la conectividad ferroviaria en Argentina desde 1961.

La sugerencia a las autoridades es que le pidan a los técnicos que les han propuesto este remate de vagones, que desarrollen una estrategia para renovar toda la flota con máxima capacidad, sin que el Estado tenga que poner un solo centavo.

Un aporte de impacto inmediato: Previo a la privatización ferroviaria, podría realizarse un concurso (a asignar en Mayo 2026) de corto plazo (3 años) que asigne 1.200 vagones a cada una de 12 empresas, para que gestionen su uso, vigilen el mantenimiento que les hacen los concesionarios y sumen comercialización en toda la red comenzando a captar clientes efectivos y potenciales desde pymes hasta megacargadores. Estas firmas deberían contar con experiencia logística local y asesoramiento ferroviario internacional, sin acumular más de una flota, ni un asesor más de un gerenciador.

12 de agosto de 2024

Líneas de Subte: Por los aumentos cayó un 24% la cantidad de pasajeros y la brecha con el colectivo es récord

Actualidad

Los aumentos de tarifa en el subterráneo implicaron una perdida de pasajeros, que debieron optar por un medio de transporte más económico. Desde AAETA advierten que la relación con el boleto de colectivo es muy amplia. La próxima actualización corregirá parcialmente este problema.

Los dos aumentos que llevaron la tarifa del subte de $125 a $650 produjeron un doble problema: no sólo se redujo en un 24% la cantidad de pasajeros que utilizan este medio de transporte, sino que dejaron la relación con la tarifa de colectivo en mínimos históricos.

Desde junio viajar en subterráneo cuesta $650. Alineada la tarifa con valores internacionales -aunque sin avances notables en la contracara del aumento, la reinversión-, viajar en subte se volvió más caro y el bolsillo de los trabajadores lo nota.

Esta realidad la explican los números. Según Luciano Fusaro, titular de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), viajar en subte es 2,4 veces más caro que viajar en colectivo con el boleto mínimo, actualmente en $270.

Esta diferencia se trata de una de las más pronunciadas en términos históricos, puesto que la brecha es “récord”. Según Fusaro, la disparidad más fuerte que precede a la actual se vio en 2013, cuando era 2,3 a 1. Con el incremento que el boleto del transporte automotor tendrá el 12 de agosto, la relación va a caer a 1,75.

Caída en la cantidad de pasajeros que utiliza el subte

Tal vez sea por esta disparidad pronunciada que en junio, según AAETA, la cantidad de pasajeros que utilizan el subte cayó un 24% en el primer semestre a nivel interanual.

La caída en la actividad económica junto con la licuación de los salarios genera doble efecto: por un lado, reduce la necesidad de viajar, en caso de encontrarse desempleado, y por otro la desincentiva, puesto que para un trabajador que no tiene cubiertos los viáticos le cuesta cada vez más afrontar el peso de la tarifa en sus ingresos.

Tanto es así que, según un informe de la Capacitación y Estudios sobre el Trabajo y el Desarrollo (CEyTD) de la UNSAM, durante el primer trimestre un trabajador informal que tomó un colectivo hacia la estación de tren, y de ahí otro colectivo hacia su lugar de trabajo, gastó alrededor de $18.000, un 33% de sus ingresos sólo en viáticos. Exactamente el doble que el año pasado.

Rafael Skiadaressis, especialista en economía del transporte, el aumento del subte que llevó la tarifa de $574 a $650 de mayo a junio, “no está fuera de parámetro”.

Esto es porque, si se compara con dos “sistemas modernos y extensos”, como el metro de San Pablo y el de Santiago de Chile, donde la tarifa oscila entre u$s0,9 y u$s1 , se observa que en el de Buenos Aires es de u$s0,7 - u$s0,5 dependiendo del valor del dólar tomado.

Para el economista, la discusión no debería ser "subsidio sí" o "subsidio no", sino cómo focalizar la asistencia pública. “Liberar recursos para acomodar la tarifa del servicio debería tener como contrapartida un incremento de la inversión en el servicio”, ya que “motiva un incremento de la demanda”.

En conclusión, Skiadaressis afirma que los subsidios son importantes en tanto “se dirijan a quiénes más lo necesitan y a financiar obras de infraestructura”. Además, sostiene que la reducción de la brecha entre la tarifa del subte y el colectivo no pasa solo por aumentar el boleto, sino también por reducir los costos por pasajero. “Eso se logra con más demanda, para eso la mejora del servicio es fundamental”, resalta.

En este contexto, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires envió este jueves una nota destinada al ministro de Economía, Luis Caputo, y el titular de la secretaría de Transporte, Franco Mogetta donde indica que el traspaso de competencias de las 31 líneas que operan en CABA se pretende realizar “de forma inconsulta”, haciendo responsable al Estado Nacional de no efectivizar las compensaciones correspondientes y del conflicto que pudiere generarse con las empresas del transporte público automotor.Ámbito.com

4 de marzo de 2024

480 millones de toneladas transportaron los trenes de Argentina (Y mí Tía no tiene rueditas)

Nota de Opinión

Por: Jorge de Mendonça (Presidente Asociación Intermodal de América del Sur AIMAS) (para Crónica Ferroviaria)


Desde que desde en el 2000 se adjudicó la crisis ferroviaria a lo viejo de la infraestructura, pasaron unos 300.000 trenes. Es decir, la crisis es comercial y no técnica o económica.

La Tía con rueditas

Mí Padre me explicó que, si mi Tía tuviera rueditas, sería bicicleta.

Pues bien, si nuestros ferrocarriles tuvieran cordura, en los 31/33 años de concesión, podrían haber reconstruido 27.000 Km de vías en lugar de haber abandonado 10.000 y deprimido 17.000, donde en lugar de haber hundido patrimonio público en un orden de casi 30.000 millones de dólares, quizá podrían haber ganado la misma cifra, sumada a la reconstrucción e impuestos.

Si nos basamos en que el costo de reinversión siempre tiene que estar en las cuentas, así como las ganancias y los impuestos, ningún tren debió haberse movido si es que "las cuentas no daban" o la tarea debería haberse realizado con excelencia, atendiendo a toda clientela, aliándose con puertos y camiones, asegurando flujo de contratos y dando respaldo a inversiones con deuda para reconstrucción recuperable.


Claro, solo faltaron tres cosas: Entender que se estaba para servir a la Economía ganando buen dinero; que no vale gastar la tarjeta si no se la prevé pagar; y que solo sería rentable recuperando la infraestructura escalándola a 25 toneladas por eje y gálibo alto.

¿De dónde saldría el dinero? Pues de la seriedad del proyecto comercial ferroviario.

Comercial (ferroviario): El déficit no es ni ni excusa. La ineficiencia no debe contar. Sea por negocio directo o por parte de un servicio que no recuperará adecuadamente, en las cuentas debe estar sincerado desde el subsidio hasta los números de las externalidades mensuradas que fundamentan esa prestación y, siempre, alguien debe pagar esa diferencia. Competencia desleal, abandono de mercado o sector económico, deprimir bienes de uso no es opción para una visión comercial (Ésta concepción - interpretación la desarrollamos, entendimos, junto a Federico Ignacio Weinhold desde circa 2018).

Nota: Por mí propia trayectoria en el ambiente del transporte y del riel, y entrevistando día tras día a estudiantes y técnicos ferroviarios, la cuestión ferroviaria argentina solo hace las cosas como algo que simplemente es bueno y suficiente. No rinde cuentas ni está para un objetivo rentable, mucho menos para atender al Territorio Económico.

Camioneros a las vías

Con su mismo muy buen sentido común basado en conocimiento de Historia, Política, Cultura y simple Vida, mí Padre también me dijo a principio de los años '70s que la solución ferroviaria estaría cuando le pasen el ferrocarril a las empresas de camiones. 

¿Qué fue lo que me costó 50 años más para comprender?

El intermodalismo aprendido con el gran Frank J Richter, más los "años de vías y rutas" en alianza con Daniel Campana y particularmente al ahondar los antecedentes probatorios junto a Federico Ignacio Weinhold por fin pude comprender que lo comercial es la única guía, y es por eso que mí Padre me había dicho aquello: Los empresarios del transporte automotor saben del negocio y es por eso que podrán pronto encontrar la solución también en el ferrocarril como lo hicieron en un País que no les daba caminos asfaltados ni ninguna ventaja.

A esta altura, será seguro que el lector pensará "¿pero qué le ha pasado a este muchacho que no entiende que lo comercial es la guía?", pues bien, si escuchara su pensamiento, yo le diría que trate de encontrar un solo documento de planificación de transporte de Argentina, especialmente que estuviera fundamentando endeudamiento público para alguna cosa ferroviaria, en donde lo comercial esté realmente guiando el plan. Y, si lo encuentra, que por favor confirme el grado de "dibujo de la cosa".

Nota personal: Creyendo en mí Padre y en lo que veíamos en Estados Unidos, mas lo que habíamos visto entre 1964 y 1971 en nuestro propio País, con Pablo Martorelli en 1990 nos presentamos ante la junta directiva de FADEEAC Es Transporte de Cargas (En el edificio Barolo, si mal no recuerdo), para sugerirles que se presentaran en la licitación de los ferrocarriles. Si en aquel momento yo hubiera tenido el mismo conocimiento intermodal y comercial de hoy, no hubiera dejado de insistirles como junto con AIMAS Asociación Intermodal de América del Sur lo hago hoy día a día.

Basado en datos: El ADN de la cultura no comercial

A principios de los años '70s, el Dr Sylvester Damus demostró en su Tesis Doctoral (University of Chicago) que el Plan de Largo Alcance para los Transportes no contenía ni estudios ni proyectos de verdadero conocimiento operativo ferroviario, como tampoco un desarrollo de la cuestión comercial ferroviaria. Por mí parte, agrego algo mucho más simple a todo eso: Siendo un plan de modificación de la conectividad del Territorio Económico, no contenía ni expresión de la economía geográfica al momento, ni mucho menos los escenarios territoriales previstos ante tal brutal intervención en los conductores de los flujos de movilidad y logística.

Atento a que reiteradamente se escucha en conferencias y en cátedras, más se lee en escritos, tesis y libros sobre las bondades de aquel Plan de largo alcance, queda muy en claro que, o no se está aplicando una adecuada concepción comercial de la cosa o, definitivamente, no se la toma en cuenta.

Reiterando eso de basarse en datos, el "Plan de largo alcance...", en el segundo parágrafo del informe central, dice que "Argentina no es un país subdesarrollado, sino que tiene sus redes en crisis". 

Casualmente, en aquel año 1961 de presentación del informe, y por los siguientes 4 a 7 años (según la fuente), Argentina se encontraba dentro del Top Ten de las economías mundiales.

Recordando que sin logística y movilidad no hay economía posible, puede que no queden dudas de la correlación fáctica y conceptual entre una economía que se fue deteniendo y una logística que se decidió achicar.

40% a la infraestructura versus 0% y depreciación fáctica

A partir de conversaciones con comerciales de las concesionarias y consultas a colegas que "están detrás de los números", partí del supuesto que la operación ferroviaria pura con lo que hoy hacen, les sostiene los costos para mover los trenes y asegurar alguna rentabilidad a sus accionistas.

Es decir, el vagón de 80 toneladas cargado con 55 toneladas es el punto de equilibrio de un servicio que va muy lento, que no pone un peso en mejorar su infraestructura y que ha invertido en menos del 1% de la flota. Es un "punto cero" aceptable y claro para cualquier cálculo paramétrico basado en él.

Simple: No pueden poner un peso en reinversión en nada, y casi que tampoco el 14% para el mantenimiento del día a día. 

Algunos estiman en U$S 1.500 millones perdidos cada año por los 300 descarrilamientos anuales (sin contar el impacto en la propia economía de la prestación del servicio). ¿¡30.000 millones solo desde 2000!?

Las casi 750 millones de toneladas movilizadas desde 1991, si hubieran sido parte de una infraestructura de 25 toneladas por eje, hubieran aportado 2.700 millones de Dólares por mayor productividad de cada vagón. 

Como eso también les hubiera permitido más carga con menos trenes en menos tiempo de giro, hubiera inducido a un menor costo en material rodante y operación con el consecuente mejor mantenimiento.

Esa calidad ante el público, y una visión comercial y alianzas con todos los modos y mercados, más un gálibo alto, más servicios regulares, frecuentes de trenes de mixtos para pasajeros y vagones estación por estación y expresos, habrían agregado un mayor índice de aporte a la infraestructura por carro movilizado (Sí, los trenes mixtos, parando en todas, constituyen una parte importante del negocio).

No es motivo de la nota el detallar cada parámetro y fórmula, pero atento a que 17.000 de los 27.000 Km de aquel 1990 estaban lo suficientemente en condiciones como para llegar hasta el día de hoy movilizando miles de trenes; a que la alianza con el camión más los trenes mixtos, la doble estiba de contenedor y la maximización de flujo de cargas generales de toda estación y sector permitían un tres a uno frente a la reinversión de los graneles, ya estarían pagos unos 15.000 millones para las vías (casi 20.000 Km si no hay pícaros entre medio).

¿Cuánto hubiera impactado en la economía del País la existencia de un ferrocarril verdaderamente comercial y en fuerte alianza intermodal con los demás modos?

Con los volúmenes medios de la logística de los últimos 5 años, esa alianza podría estar en el orden de los 100 millones de toneladas anuales, suficientes para sostener la reinversión permanente pero, como ya lo cité al principio, mí Tía no tiene rueditas.

4 de marzo de 2015

Trenes del Estado vs. el neomenemismo de Macri

Actualidad

El anuncio del último domingo, que la tuvo a la presidenta anticipando un proyecto de ley para recuperar la administración de los ferrocarriles, pone de manifiesto el interés por volver a comunicar a los pueblos y a mejorar las economías regionales. Del otro lado están los privatizadores...


Viendo las imágenes del pasado, tal vez podamos llegar a entender el valor que tiene la voluntad política de recuperar todo aquello que la década menemista destruyó, para maniatar al estado frente a los intereses empresariales extranjeros y de los inescrupulosos bolsillos de quienes tomaban las decisiones.

El gobierno invirtió en el sistema de transporte 1200 millones de dólares para revertir todo el dinero desperdiciado en subsidios, por los que los gerenciadores jamás devolvieron en mejoras de calidad y reinversión.

El guiño de la presidenta hacia Mauricio Macri, no es casualidad, y el editado que les proponemos no nos deja mentir.DiarioRegistrado.com