jueves, 27 de junio de 2013

EL FERROCARRIL ARGENTINO DEBE SER REFUNDADO

CARTAS DE LECTORES

Señor Director de Crónica Ferroviaria:

La presente nota de los Ings. Rozenberg y Nocera tiene el valor de destacar las vicisitudes que ha sufrido la mayor obra de infraestructura que recuerda la historia nacional argentina. Sólo cabe agregar, para su reconocimiento, que fue desarrollada bajo la decisiva gestión del Estado Nacional desde los presidentes Urquiza, Avellaneda, Sarmiento, Roca, entre otros, hasta bien entrado el siglo 20 con la presidencia de Hipólito Yrigoyen.

En aquel período de casi 80 años, el ferrocarril fue eje de la política de Estado al servicio de la Nación. Ello fue ejecutado bajo el concepto superior  del Estado rector y controlador de la construcción y la explotación de los servicios a cargo de inversores y operadores extranjeros, bajo la planificación nacional ejecutada por medio de contratos duraderos. El pueblo se integró como destinatario y usuario. La tecnología imperante así lo planteó.


Ello sucedió en un marco de negociaciones regulares, no exentas de los aspectos político-sociales imperantes en ese período. Lo citado por los autores en la nota revela justamente el hecho de haber logrado el objetivo de desarrollar un sistema ferroviario nacional con más de 45 mil kilómetros de vías y de instalaciones ferroviarias en gran parte del país mediante aquellas tecnologías. El país estuvo unido en toda su extensión, llegando a zonas dispersas y alejadas.

Puede añadirse en la nota publicada, el hecho que en 1930 se asistió al primer quiebre institucional tras el golpe militar de ese año, con el consecuente quiebre del esquema nacional ferroviario. A esto le sucedió una década en la que se desnaturalizó el manejo ferroviario, sirviendo éste para el manoseo de los servicios y el usufructo de las instalaciones. Vino una nueva política: usar el ferrocarril para beneficio de unos cuantos agentes poderosos, en detrimento de los intereses populares ya acostumbrados a servicios regulares con inversiones y contralor. El programa de servicios dejó de ser un programa eficiente e impulsor diario de la actividad humana en todo el país.

Los tiempos actuales dan cuenta del colapso ferroviario, ya intolerable hasta el cansancio. Ello nos permite mencionar que se debe refundar el nuevo ferrocarril argentino. Ya hemos publicado en nota anterior, propiciando una propuesta para federalizar el sistema ferroviario. Pero claro, primero se debiera re-federalizar la Nación, como consecuencia de tantos desaciertos políticos ocurridos desde 1960 en adelante, y que en nuestros días nos sume en una crisis política más que insoportable. No olvidemos que el ferrocarril es una herramienta nacional, pero es la sociedad y sus dirigentes quienes deben emplearla en consecuencia. Saluda atte.
Ing. M.E. Román Ballesteros