ACTUALIDAD
Redacción CRÓNICA FERROVIARIA
Parece que la cosa viene jodida, no sólo para la Línea Sarmiento,
si no también para su hermana en desgracia, la Línea Mitre.
Pues bien, después de los recientes descarrilamientos sufridos, más las
suspensiones de servicios, atrasos en sus itinerarios por problemas técnicos
que se viven diariamente hacen que el sufrimiento y desesperación de los
pasajeros sea una cosa permanente. En el día de ayer a la tarde una formación
que circulaba por el Ramal Tigre rumbo a Retiro cuando lo hacía entre las
estaciones Rivadavia y Núñez, sufrió un desperfecto (¿eléctrico?) en uno de sus
coches siendo "copado" el vehículo por un humo denso, lo que por
consiguiente despertó pánico en los pasajeros que viajaban en el último coche.
Esto de despertar pánico en el pasaje es lógico, ya que los usuarios están muy alterados por los
acontecimientos que se vivieron casi diariamente en el sistema ferroviario en
estos últimos meses.
Foto archivo
Una vez detenido el tren, al parecer nadie se hizo cargo de la
evacuación de los pasajeros. Varias personas fueron ayudadas por los mismos
usuarios para bajar del tren a las vías (la altura que hay desde el piso del
tren al suelo es de 1,80 m)
y no tocar el peligroso tercer riel. Después tuvieron que caminar hasta la
estación más cercana. O sea, vivieron en la orfandad más absoluta.
Como vemos, todos los santos días estamos informando de estos problemas
que ocurren en las distintas líneas ferroviarias metropolitanas. Y observamos
también una quietud angustiante y peligrosa en quienes tienen el deber de
solucionar estos problemas y sólo recurren a la dialéctica y a la promesa que
ya, a esta altura, nadie cree.
El sistema ferroviario está colapsado y en terapia intensiva. El médico para curarlo, por ahora, está ausente.