jueves, 12 de noviembre de 2020

Rosario: Murió un empleado ferroviario por coronavirus y lo despidieron a bocinazos de locomotoras

Actualidad

Pablo Balbi, de 43 años, falleció el lunes en el Sanatorio Parque, de Rosario. Vivía en San Lorenzo y tenía una hija de 11 años. Le dio batalla al Covid-19 durante un mes. Compañeros y amigos le tributaron un emotivo adiós al trabajador ferroviario del NCA.

Pablo Balbi vivía en San Lorenzo. Tenía 43 años y una hija, Camila, de 11. Le dio batalla por un mes al coronavirus. Estuvo tres semanas internado en el Sanatorio Parque de Rosario. Murió el pasado lunes y sus compañeros de trabajo de la empresa ferroviaria Nuevo Central Argentino lo despidieron con aplausos y bocinazos de locomotora.

Desde CRÓNICA FERROVIARIA enviamos nuestro más sentido pésame a la familia del trabajador ferroviario Pablo Balbi

El triste adiós se produjo este miércoles. Los restos de Pablo fueron cremados esta tarde en el cementerio de San Lorenzo. El periodista local Darío Barone describió la emotiva despedida que le tributaron a su cuñado en el paso a nivel de Barrio Mitre, en zona oeste de la ciudad.

Cuando a Pablo Balbi le dio positivo de Covid-19, nadie imaginaba entre sus compañeros de trabajo del ferrocarril Nuevo Central Argentino que un mes más tarde y después de lucharla en terapia y con respirador, iban a tener que despedir a su amigo.

El virus le afectó rápidamente los pulmones y riñones. Y a partir de ahí fueron tres semanas en terapia con respirador artificial en el Sanatorio Parque de la ciudad de Rosario.

El pasado lunes a las 20 horas, su cuerpo no resistió más. Así, el coronavirus se cobraba una nueva víctima. Una más a la larga lista de fallecidos que el mundo entero está contando.

Este miércoles, el cortejo que llevaba los restos de Pablo Balbi rumbo al cementerio para ser cremado, fue interceptado por una locomotora.

En la intersección de Urquiza y las vías del NCA, los compañeros le rindieron un emotivo homenaje al llevar una locomotora a su encuentro, mientras que el resto de los trabajadores lo esperaban en otro sector del bulevar.

Al sonido de la bocina de la mole de acero y el aplauso de los presentes fue despedido el amigo de todos ellos. Pablo Balbi tenía 43 años y dejó una hija, Camila, de 11 años y toda la vida por delante.Noticias.com