miércoles, 13 de febrero de 2019

La corrupción mata, Corrientes, Misiones y Entre Ríos sin tren

Nota de Opinión

La decadencia política, sindical, judicial, empresaria se ensañó con Emilio Franchi porque era un mal ejemplo: pretendía prestar un servicio a la comunidad sin robar al Estado.

En diciembre de 1985 me incorporé como Concejal de Vicente López por la Democracia Cristiana, aliada al Frente Renovador de Antonio Cafiero.

Al poco tiempo de asumir, quien me acompañara en la lista por el sector “renovador” intentó sumarme a un grupo de 16 concejales que estaban dispuestos a aprobar una ordenanza de excepción a favor de un “corralón-calera” ubicada en Pelliza y Panamericana de Munro, a cambio de un aporte económico para cada concejal. Casi siempre las medidas de excepción están estimuladas con aportes económicos por parte de los empresarios.

Puse en conocimiento del Presidente del Concejo Deliberante y de los presidentes de los distintos bloques de ese cuerpo el ofrecimiento recibido. Al caer en saco roto mi denuncia, lo cual evidenciaba que la mayoría aceptaba el ofrecimiento, opté por planear una cuestión de privilegio en la primera sesión del Concejo.


Un “renovador” me ofreció la participación y los concejales radicales (oficialismo en Vte. López) fueron los que más duramente me atacaron acusándome de militarista que pretendía desacreditar a las instituciones de la democracia. Aclaro que fui cofundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y también Secretario del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos de la zona norte del Gran Buenos Aires. El Padre Jordi Catarineu, Párroco de Nuestra Señora de Lourdes de Beccar (San Isidro) era el Coordinador y recibíamos el estímulo por parte del Párroco de Santo Tomás Moro, Padre Pablo Tissera (Vicente López, del Padre Leopoldo Poli, párroco de Nuestra Señora de la Guardia de Florida) y de otros sacerdotes que tenían el visto bueno de Monseñor Laguna.

Mi actitud fue condenada por “grave desorden de conducta” y al persistir contra la corrupción local finalmente me destituyeron como concejal.


Apelé ante la Corte Suprema de Justicia de la Pcia. de Bs. As. El procurador de la Corte, Dr. Pena, señaló luego de un largo fundamento “que la resolución del Concejo se halla viciada de absurdidad por cuanto que subjetivamente se han asignado a los hechos en tratamiento consecuencias no pretendidas y se han vinculado antecedentes lógicamente incorrectos”.

Propongo a la corte la nulidad del acto impugnado por Vallejos”. Dos miembros constitucionalistas de la Corte se sumaron a la postura del Dr. Pena, los Dres. HECTOR NEGRI Y MARIANO CABAÑAS MARTINEZ. No opusieron reparos a la medida del Concejo Deliberante los jueces radicales MIGUEL AMILCAR MERCADER, ANTONIO CARLOS VIVANCO Y el conjuez (designado “entre gallos y media noche”) Rodolfo Miguel Sandmeyer. Hipócritamente dijeron que el Concejo me había dado oportunidad de defenderme. No les importó hacer justicia sino complacer a sus correligionarios radicales de Vicente López.

Largos meses de enfrentamiento con los dos tercios de los concejales producto de los enfrentamientos éticos me hubiesen imposibilitado sobrellevar el conflicto si no hubiese sido por el solidario acompañamiento del Concejal EMILIO FRANCHI, formado ideológica y políticamente con los valores del fundador del Partido Intransigente, don OSCAR ALENDE,


A EMILIO FRANCHI lo conocí en el Concejo Deliberante y terminamos siendo grandes amigos porque la honestidad y la valentía política son bienes que enriquecen espiritual y fraternalmente.

Este falleció prematuramente a los 65 años hace pocos días. Murió como consecuencia del deterioro que le trajo aparejado la incomprensión y persecución a sus ideales por parte de los gobernantes y sindicalistas de turno que les interesa más hacer negocios que favorecer a los humildes necesitados de medios de transporte accesibles. Sus últimas actuaciones a favor del ferrocarril para los pobres de MISIONES, CORRIENTES y ENTRE RIOS chocaban irremediablemente con los poderosos corruptos oficiales, empresarios del transporte y de sindicalistas.

A este ciudadano ejemplar, hijo de inmigrantes italianos que aportaron su vitalidad para el desarrollo argentino y pusieron y perdieron sus ahorros para el emprendimiento ferroviario de su hijo le rindo emocionado homenaje haciéndome eco de dichos de SILVIO GORGE:

“FRANCHI y un puñado de locos apasionados por el ferrocarril se propusieron recuperar material que fuera de Ferrocarriles Argentinos (en poder de la Pcia. de Corrientes) y devolverlos a las vías, con un servicio que permitiera unir a las provincias de Entre Rios, Corrientes y Misiones.

El comienzo para la empresa TEA operadora de la Pcia. de Corrientes, no podía ser más promisorio, contaba con la “licencia” de la gente, especialmente de los sectores más humildes, el apoyo de la administración del Presidente Kirchner y de los gremios ferroviarios.

El “amor”, como suele ocurrir en la Argentina, no fue para siempre y en poco tiempo el emprendimiento comenzó a tener dificultades.

Además de “pelear” contra una infraestructura muy venida a menos y un concesionario (América Latina Logística) que poco y nada interés tenía en los servicios de pasajero que circularan “por sus vías”, debió sumar el ninguneo de los funcionarios, por entonces “todo poderosos” como Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi.

Es la única empresa que no recibe subsidios del Estado, ni siquiera diferencial en el precio del gasoil, se quejaba Franchi “porque no estamos en el club”.

No obstante en los talleres de Paraná invirtió mucho dinero para que sus obreros lograran volver a la vida un coche motor Fiat, que bajo la iniciativa “Por la vuelta del Tren” iniciaron sus viajes.

Por esos días Franchi denunció que a través de la Secretaría de Transporte se tejían maniobras para “sabotear” el servicio del “tren de los humildes, por el que cual el Estado no pone un peso.

Y El Gran Capitán que para Franchi era sin dudas “un mojón, el primero de un futuro en el cual el ferrocarril vuelva a tener importancia y trascendencia que hoy tiene en los países más avanzados del mundo, era “la piedra en el zapato para quienes estaban en la función pública para enriquecerse. Finalmente Juan Pablo Schiavi aplicó medidas salvajes e ilegales al punto de que “secuestraron el tren cuatro personas, dos de ellas autoridades del gremio La Fraternidad” dejando la formación en el Paraje Casa Pava.

Pero la suerte parecía echada y apenas quedaban esperanzas en el recambio institucional, las que se esfumaron poco antes de que la administración de Mauricio Macri llegara a dos añ porque, según Franchi, esta administración estaba más interesada “en los negocios inmobiliarios del barrio de Chacarita, donde él tenía sus talleres que en el servicio ferroviario a tres provincias.

Todas estas cuestiones fueron resquebrajando su salud, nunca su confianza en que se haría justicia, al punto de que antes de que comenzara la última feria judicial se presentó en los Tribunales de Comodoro Py: “Quería colaborar, aportar todo lo que sabía que ocurrió y padeció de los que debían administrar con equilibrio los fondos públicos

No obstante todas las frustraciones sufridas, hace unos meses le dijo a FM Riel que “se sentía pleno gracias a todo lo que había hecho en su vida y que lo máximo que había logrado era “una familia hermosa” obra fundamental de una maravillosa mujer, esposa y compañera Ruth. Además dijo que era feliz” viendo crecer a sus hijos y nietos”.

Indudablemente Emilio Franchi no pudo brindar un buen servicio a los humildes como era su intención y que por justicia y solidaridad les corresponde. Los intereses económicos de políticos inescrupulosos junto con empresarios y sindicalistas sin sensibilidad social sabotearon un servicio ferroviario modesto pero esencial para los ciudadanos más pobres. Hoy, en Misiones, Corrientes y Entre Ríos los humildes no tiene posibilidades tener un servicio de transporte accesible para los ciudadanos de menos recursos, ya sea para viajar por cuestiones familiares, de salud o por cualquier otra razón.

La decadencia política, sindical, judicial, empresaria se ensañó con Emilio Franchi porque era un mal ejemplo: pretendía prestar un servicio a la comunidad sin robar al Estado.

La corrupción no le ganó a Franchi porque no se dejó doblegar por ella y porque, además, estaba acompañado por la espiritualidad y la gracia que invade a todos quienes actúan y son ejemplo de honestidad y compromiso social. Carta de Lectores de InfoBan.com Roberto Santos Vallejos - Esquina, provincia de Corrientes