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8 de octubre de 2022

El Museo Ferroviario de Santa Fe se cae a pedazos, pero hay un plan para salvarlo

Museos Ferroviarios

Archivos históricos "invaluables" están en peligro. Documentos expuestos a goteras y desechos de palomas. Una comisión intenta salvar este patrimonio que es la historia viva del ferrocarril en Santa Fe: la Casa Hüme, levantada en 1889.

"Todo acá es invaluable", dice Mario Gastelo, sentado junto a un escritorio en la puerta del Museo Ferroviario de Santa Fe. Es quien recibe al público. Este jubilado ferroviario salteño que llegó en tren a la ciudad trasladado en 1969, no se fue más y es el actual presidente del museo. También es casi el único que sigue allí, rodeado de fotos, documentos y objetos que recuerdan el esplendor del ferrocarril. Se trata del antiguo edificio de Hipólito Irigoyen y San Luis, una esquina emblemática. Es la Casa Hüme, levantada en 1889 por los hermanos escoceses Alexander y Washington Hüme. Es la historia viva del ferrocarril en Santa Fe. Y está a punto de perderse. Porque la falta de mantenimiento puso en jaque al edificio y a todo lo que hasta hoy allí perdura.

Gastelo tomó la posta de su entrañable amigo Andrés Andreis. Otro ferroviario soñador que fue el impulsor del museo y que falleció en julio del 2020, a los 84 años. "Él siempre soñó con recuperar todo esto. Pero lamentablemente nunca nadie lo escuchó", dice el actual presidente del Museo, institución que este año cumplirá 26 años. "Los políticos nos mintieron en la cara siempre", agrega con bronca este jubilado que el año que viene cumplirá 80, y que entregó su vida al ferrocarril, al igual que lo hicieron su padre y sus tíos. Puro amor a los trenes. "Estas son las vías por donde pasa mi sangre", dice Gastelo y recorre con su dedo índice las venas de su brazo. Y llegan hasta acá -dice y se señala el corazón-, hasta la estación".

El edificio es del Estado Nacional y está en manos de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE). Pese al visible deterioro, el Museo Ferroviario que allí funciona abre al público todos los miércoles de 9 a 12 y sábados de 9 a 13 horas. En su interior hay réplicas de máquinas y vagones, fotografías históricas, objetos, carteles, herramientas, partes de los ferrocarriles que hicieron historia en Santa Fe. "Acá vienen muchos estudiantes a consultarnos", dice Gastelo. "Pero lamentablemente tenemos que atenderlos en estas condiciones, como podemos, porque el Estado nunca puso un peso para mantenerlo". Lento, cansado, el hombre trata de encargarse de todo lo que puede. Pero no le alcanza. "El otro día recibí a unos visitantes, los acompañé, y cuando volví al escritorio de la puerta me habían robado el celular", cuenta y se lamenta. Tampoco funciona el teléfono fijo del la institución.

En el primer escalón de la preciosa escalera de mármol cuelga una cadena con un cartel que prohíbe el ascenso. Es que el sector superior del centenario edificio está clausurado. "Hay goteras y peligro de derrumbe", explica el presidente. Y en el exterior las veredas están rotas. También hay cartelones de obra para evitar que la mampostería que se desprende de la fachada y balcones caiga sobre los peatones y provoque un accidente. Todo luce abandonado. En peligro.

Al olvido

"Ninguna de las gestiones gubernamentales de los diferentes niveles del Estado nos escucharon", se queja Gastelo. "Siempre tienen el cuento de que el edificio es de la Nación y no quieren invertir. Los intendentes nos reclaman que arreglemos la vereda, en vez de ayudarnos a salvarlo".

"Ojalá algún gobernante se acuerde de nosotros y nos de un subsidio para poder mantener esta historia ferroviaria", insiste el presidente de la institución, porque ya "se han perdido muchas fotografías y libros, por las goteras y filtraciones en el edificio", se lamenta. Y agrega luego que también "están en peligro los pisos", que son de madera montada sobre pilares y bigas de pinotea.

Un gesto ciudadano

Ante la inacción del Estado para salvar al Museo, un grupo de vecinos de la ciudad formó una Comisión de Amigos del Museo Ferroviario Regional Santa Fe (Camfer) y redactó una Carta de Intención. En dicha Carta se comprometen a iniciar las gestiones para obtener los fondos necesarios y poner en valor el histórico edificio de San Luis al 2900. Quieren hacerlo en cooperación con la actual gestión del Museo, reforzando relaciones, para firmar convenios a corto plazo y obtener el compromiso gubernamental y de otros organismos e instituciones, como también del sector privado, a fin de alcanzar la puesta en valor y recuperación.

También pretende esta Comisión darle orden a la situación legal y administrativa del Museo, que hoy no cuenta con la masa societaria mínima exigible, por lo que no tiene subsistencia en la Inspección General de Personas Jurídicas.

La Casa Hüme

"Esta es una institución emblemática de la ciudad", dice Olga Morano, una de las personas que conformó la Comisión de Amigos que quiere salvar el Museo. "Y se constituyó para darle la importancia que tuvo el FF.CC. en Santa Fe", agrega, y dice que están "preocupados por el importante deterioro edilicio que impacta en la conservación de la documentación que atesora el Museo".

Tres de los miembros de la flamante Comisión de Amigos del Museo Ferroviario Regional Santa Fe (Camfer).

La Casa Hüme, donde funciona el Museo Ferroviario, es una construcción histórica de estilo francés. "Tenía un túnel que la comunicaba con la Estación de Trenes, que estaba a donde hoy está la Terminal de Ómnibus", recuerda otro de los miembros de la Comisión y antiguo colaborador del Museo, Jorge Coghlan. "Nuestro objetivo es salvar este edificio que tiene una gran historia" y se encuentra en lo que antaño era el nudo comercial de la ciudad, frente a la plaza España.

Los miembros de esta Comisión de Amigos reconocen la gran labor que realizaron quienes hicieron posible la existencia del Museo Ferroviario. "Pero es gente que necesita colaboración para realizar las gestiones necesarias para salvarlo. Y aquí estamos, de buena fe, para sumarnos", dice Coghlan.

"Hoy sólo se puede acceder a la planta baja del edificio, a donde se exhiben algunos objetos. Habría que evaluar si existe riesgo edilicio", expresa la arquitecta e investigadora María Alejandra Saus, quien también forma parte de la Comisión de Amigos. "En principio hay que tener prudencia y contratar a alguien que determine si existe o no riesgo edilicio".

Más adelante Saus pone la lupa sobre la preservación de los documentos que tiene el Museo. "Un archivo histórico debería estar bajo condiciones de humedad, temperatura, iluminación controladas, y acá estamos velando por que los documentos no se mojen por la lluvia y no se ensucien por las palomas", advierte, "porque los techos están averiados", dice, "y esto es urgente, porque si se pierde ese patrimonio es irrecuperable".

Por último, Coghlan destaca al Museo Ferroviario como "un gran polo atractivo de turismo" porque "mucha gente quiere visitarlo y consultarlo, tanto turistas como estudiantes e investigadores". Y finaliza con un pedido abierto: "Todos los santafesinos tenemos que salvar a este museo".Por Nicolás Loyarte para ElLitoral.com

13 de septiembre de 2014

Se está cometiendo un error sobre la gestación del Tren Urbano en Santa Fe

Nota de Opinión

Por: Ismael Mahfoud (para Crónica Ferroviaria)


Se hace necesario poner blanco sobre negro respecto de este proyecto, que a partir de su relanzamiento hace notar la desinformación general sobre la propuesta inicial, sus autores, y las diferencias entre lo que se propuso y lo que se terminó gestionando.

En principio, es errado que se vaya a recuperar el tren urbano, puesto que nunca antes tuvimos tren urbano en Santa Fe. Sí hemos tenido tranvías: seis líneas (más una temporaria) de tracción eléctrica que dejaron como herencia los recorridos de las líneas de ómnibus de menor número.

El tren urbano tiene cierto parecer con un servicio tranviario, pero es aún más parecido a un metro ligero; que transita por vías independientes de la calle y sin tracción eléctrica.

El autor

Esta propuesta es innovadora y gestada por un santafesino. Si se indaga en los periódicos o en el saber popular, el tren urbano estará relacionado con Mario Barletta, aquel que en su campaña para llegar a la intendencia, en agosto del 2007, lo presentó como plan para la ciudad. Y en realidad, ese también es un error: Porque si bien se lee, la propuesta nace desde el Museo Ferroviario de Santa Fe.

En aquel momento, el creador del proyecto integraba el Museo Ferroviario, pero traía la idea desde principios de los noventa, época en la que el abandono empezó a ganar lugar entre los rieles santafesinos.

Se llama Gustavo Flores. Es un apasionado del ferrocarril desde niño, cuando se inmiscuía en las estaciones y talleres para ver de cerca las máquinas funcionar; predios donde creció enfrentando prohibiciones de la índole, como: “salí de acá pibe”. Esto como se ve, no detuvo ni desanimó su afición.
Y si bien cuando ya tuvo años suficientes para que no lo echaran, los trenes empezaban a decaer, pero él no dejó de estudiar el asunto, y ahora es un valioso conocedor de técnica e historia ferroviaria de nuestra región.


El anteproyecto

Esta base de conocimientos le sirvió a Gustavo para formular la propuesta de Tren Urbano y Metropolitano, la cual tuvo lugar en el marco de una campaña polìtica.

Le fue presentada, por medio del Museo Ferroviario Regional Santa Fe, al Equipo de Barletta Intendente, mientras se preparaba su pre-candidatura de cara a las internas del 2007, que dicho sea de paso, ganó favorecido por esta iniciativa. El acuerdo elaborado entre el museo y el equipo de campaña, disponía que la elaboración de esta propuesta traería a cambio la refacción del edificio sede del museo. Gustavo lo hace evidente a su decir: “Siempre recalqué que, cada vez que se mencionara el proyecto, se dejara en claro que había partido del Museo Ferroviario (ni siquiera de mí). De esto se olvidaron hasta los propios del museo.”

Gustavo invitó a participar a otros miembros del museo, logrando algunos aportes de otros colegas, y trabajó durante dos años ad-honorem junto al gabinete de Barletta para la coordinación y concreción de un proyecto factible y a medida de la realidad. Seguramente lo movía la esperanza, por fín alguien le daba bola al ferrocarril. Y aunque sí le hubiera gustado que se cumpliera la palabra empeñada referente a la refacción del edificio, su objetivo primordial es (porque lo sigue siendo) recuperar al ferrocarril como servicio de transporte, y en pocas palabras, que sea una herramienta de calidad de vida, como lo fue durante tanto tiempo.

En plena campaña para las elecciones del 2007, Barletta presentó el proyecto del Tren Urbano Metropolitano en la puerta de la Estación Belgrano, destacando las características y virtudes del mismo.

El Proyecto

El proyecto presentado contempla la generación de un servicio de coches motores livianos con la función primordial de conectar los confines de la ciudad con el centro, objetivo que es posible por la particularidad de los trazados ferroviarios en el expandido éjido urbano de la ciudad. Circularía a velocidades moderadas, y serviría a una buena cantidad de paradas distribuidas entre los barrios y construidas a tal fin.

Se contemplaba la construcción de una Estación Terminal de Servicios Ferroviarios Urbanos ubicada en el predio portuario, a la altura de calle Mendoza y con posibilidad de hacer extenderse hasta 3 de Febrero, por su carácter de punta de rieles y por su cercanía con el centro comercial y casco histórico. Contemplaba además, el uso de todos los ramales existentes en la actualidad, que hacen epicentro en el antedicho centro-sur de la ciudad;

 - el F1 hacia el Sudeste,
 - el F2 hacia el Noroeste,
 - el F hacia el Norte,
 - la línea C hacia el Noreste
 - el Ramal al puerto del Mitre como conexión entre las estaciones locales del Mitre y Belgrano.

En primera instancia se consideraron prioritarios para estos objetivos los ramales F y F2, que comunican los barrios del norte, más distantes del centro administrativo y comercial, y a la vez menos favorecidos por la actual oferta de transporte público, directamente con el centro. Además, se consideró preponderante el ramal del Mitre, por el cual una formación uniría las estaciones Belgrano y Mitre generando una rápida alternativa de transporte Este-Oeste, y sería además una línea transversal, por la cual realizar combinaciones entre los otros servicios. Este ramal fue considerado “estratégico” (tal la palabra usada) por el propio Barletta.

El proyecto inicial intentaba construir un subsistema de transporte urbano, incluyendo la extensión progresiva de los servicios y tendiente a conectar las localidades menos favorecidas (por ausencia o insuficiencia) por el transporte automotor (Empalme San Carlos, Candiotti, Ángel Gallardo, Sauce Viejo); a eso viene lo de Metropolitano.

La gestión

Se endulzaron muchos titulares desde 2010 a 2011, a partir de la gestión de compra de las unidades ferroviarias que el municipio hizo por licitación. En un pliego que parecía describir a los coches que ofertaron y ganaron: Tecnotren; dos duplas de coches ultralivianos autopropulsados de industria nacional.

Mientras tanto, se dieron las primeras ‘aperturas de calle’ que el municipio realizó sobre los trazados de la línea al Puerto del Mitre, y que implicaron el levantamiento de vías y remoción de terraplén de un corredor que meses atrás se había considerado estratégico.

Además, la ejecución del proyecto se encaró hacia el Este, cerca de la costanera, de los chalets y los bares. El proyecto no sólo iba a comunicar el shopping y casino del puerto con la costanera y Guadalupe (muy distinto a las prioridades planteadas inicialmente) sino que se estaba contemplando usar las mismas vías que mantiene activas el tren carguero: por lo tanto y por lo pronto, no implicaría la recuperación de ningún tramo de vías.

En 2011 trajeron los coches, los encarrilaron en el Puerto de Santa Fe; ahí se construyó un apeadero y se hizo el acto de inauguración. Pero ahí quedó todo: el servicio no consiguió habilitación de Secretaría de Transporte de la Nación: desde esa cartera resuelven que un coche liviano de esas características no podría circular por las mismas vías que el tren de cargas, por evidentes riesgos de accidentes. Eso nos hace suponer que no había coordinación alguna entre las empresas de transporte de pasajeros y la de cargas, o que se daba por supuesto que “el favor” que Belgrano Cargas le hacía a la intendencia, de circular solamente en horario nocturno iba a alcanzar para establecer los servicios de tren urbano en horario diurno y ahí salvar incompatibilidades.

Y así, desde aquel 2011 a la fecha no se había escuchado más nada, salvo un pedido de informes para saber en qué lugar y estado de conservación estaban los coches, a los que también un concejal sugirió “vender para invertir el dinero en seguridad”.

Relanzado para otra campaña

La novedad viene tres años después de que ese material rodante estuviera juntando polvillo en el puerto local; Florencio Randazzo, también en campaña, llegó a la ciudad y acordó con el intendente la pronta puesta en marcha del Tren Urbano. Esta vez, el proyecto cambiaría hacia algo más parecido a lo que había proyectado Gustavo; el tren haría que se recuperen casi cuatro kilómetros de vía del ramal F, para llegar en primera instancia hasta el ex Campo Universitario, y con miras de llegar a los confines norteños de la ciudad, en el Jardín Botánico.

Por supuesto que el proyecto inicial sigue degradado. Y sobre todo ninguneado, a través de importantes desinformados que declaran que no hubo un proyecto serio detrás de la compra de los coches motores, o que denuncian que no es prioritario ni necesario un tren de paseo en esta coyuntura.

El proyecto que presentó el Museo Ferroviario no contemplaba la destrucción del ramal de trocha ancha, ni que el servicio empezara por la Línea C con una extensión a Laguna Paiva (un corredor de mínima prioridad para este proyecto, según Gustavo Flores), ni, en pocas palabras, la mala gestión ferroviaria que lo sucedió. De hecho, contemplaba para el servicio los coches Alstom, cuales estaban disponibles y había que gestionar con la Secretaria de Transporte de la Nación; que hubieran resultado una opción más económica para la Municipalidad y hubieran permitido que el tren urbano circulara por todas las vías de trocha angosta que se tienden en la ciudad.

Conclusión

Mario ganó. Y poco a poco las modificaciones fueron tergiversando el proyecto para el cual se había trabajado. El proyecto original del Tren Urbano y Metropolitano tenía dos firmes objetivos en los que la red ferroviaria ganaría: la recuperación de vías abandonadas y el prestigio social que el ferrocarril había perdido a través de la nueva función que este transporte daría en los barrios.

Así, siendo un factor de mejoría del transporte urbano, también se convertiría en un nuevo anhelo en toda la ciudad. Los ejes fundamentales son la función social y el sentido práctico. 

11 de julio de 2012

REMODELARÁN EL MUSEO FERROVIARIO DE SANTA FE


INSTITUCIONES

Pasará a la órbita del Estado provincial para preservar la historia de la ciudad. En el archivo hay parte de la planimetría del Ferrocarril Santa Fe, del Belgrano y del ex ferrocarril Central Norte Argentino

El gobierno de la provincia de Santa Fe gestionará ante el Estado Nacional, la remodelación del Museo Ferroviario que se emplaza en la ciudad capital.

Desde el Ministerio de Innovación y Cultura, confirmaron que gestionarán el traspaso del Museo Ferroviario a la órbita del Estado para preservar la historia y la memoria de una parte de la ciudad.



La intención es restaurar el edificio que hoy presenta problemas estructurales y pone en riesgo material de estudio valioso, incluso para estudiantes universitarios, dado que allí se encuentra parte la planimetría del Ferrocarril Santa Fe, del Belgrano y del ex ferrocarril Central Norte Argentino.

Una vez que el gobierno de Santa Fe tome posesión del inmueble, comenzará con las gestiones correspondientes para alcanzar un programa de restauración internacional mediante el respaldo del gobierno de la Nación.

Hoy en día el museo es un proyecto privado que funciona en solar histórico que se llamó Casa Hüme, inaugurado en 1889. Hüme fue quien realizó el trabajo de trazado del Ferrocarril Santa Fe. El edificio posee un túnel que conectaba el edificio actual del museo con la antigua estación de ferrocarril.

En sus nueve salas se exhiben planos, expedientes, material ferroviario rescatado, ferromodelismo y elementos de fines del siglo pasado. Posee los libros contables de 1893 en adelante y planimetría de varios sectores a los que llegaba el ferrocarril. ImpulsoNegocios

22 de noviembre de 2011

SANTA FE: EN SU ANIVERSARIO, EL MUSEO FERROVIARIO ESPERA UNA AYUDA

Hoy pasaron 16 años desde la fundación y los responsables del lugar piden que intervengan las autoridades por la “caótica situación edilicia

Debería ser una jornada de celebración y orgullo para las autoridades del Museo Ferroviario de Santa Fe, pero no podrán festejar mucho. Menos aún, después de la lluvia que anoche empapó la ciudad. El cumpleaños número 16 -se fundó el 20 de noviembre de 1995- encuentra al edificio en una situación edilicia indeseable: los techos están rotos y se filtra el agua sobre los elementos de valor y archivos históricos.

Pésimo estado. La planta alta del edificio, “núcleo de la cultura ferroviaria”, ya se desmoronó. Los últimos arreglos se hicieron hace unos 8 años


Las autoridades del museo, en la voz de Andrés Alejandro Andreis -encargado de Relaciones Institucionales- están preocupados por el mal estado de una parte de la estructura y solicitan una “inmediata intervención del gobierno local y provincial” para mejorar el edificio.

“La situación edilicia es caótica. Se desmoronó la planta alta y se filtra agua por los techos. Tenemos que correr los archivos y computadoras para que no se arruinen. Hace años, las autoridades nos iban a ayudar con algún dinero, pero no ocurrió nada”, denunció Andreis en diálogo con El Litoral.

Recordó también que hace tres años se declaró al edificio Monumento Histórico Provincial y “en algún momento también fue sede de la Municipalidad”. Andreis repasó los tiempos de recolección de elementos: “Pudimos crear el museo en base a mucho sacrificio. Éramos pocas personas las que nos abocamos a recuperar las piezas desperdigadas por un montón de lugares. Son 16 años de muchas alegrías, pero también de tristezas”.

Según el encargado de Relaciones Institucionales del museo, el intendente electo, José Corral, recorrió las instalaciones y confirmó el mal estado del edificio. “Hace siete u ocho años se pudieron arreglar unas paredes, con una mano de pintura. Fueron refacciones sencillas que hicieron los propios colaboradores”, indicó.

Recuerdos

Para Andrés Andreis, la incorporación del museo dentro de las obras emblemáticas cobró importancia desde el mismo momento en que el ferrocarril se degradó y finalizó su función en el territorio nacional.

“Inmediata e inexplicablemente se convirtió en algo del pasado, pero quedaron objetos importantísimos: archivos de planimetría, campanas, teléfonos, repuestos de las locomotoras, de elementos remolcados y un sinnúmero de reliquias que hicieron la historia del ferrocarril”, precisó.

Para concluir, Andreis realizó un pedido en nombre del museo: “Valoramos lo que hicieron desde la Municipalidad y Provincia en estos últimos años, en restaurar edificios patrimoniales del ferrocarril, que pertenecen a todos los ciudadanos. Sin embargo, el núcleo de la cultura ferroviaria que se encuentra en nuestra entidad corre serios riesgos, por lo tanto pedimos ayuda a todos los poderes públicos”.El Litoral

24 de agosto de 2011

SANTA FE: "LA MISERIA HUMANA OBSTRUYE LA CIRCULACIÓN DEL TREN URBANO“


El director del Museo Ferroviario de Santa Fe le pidió a las autoridades nacionales que se sienten a una mesa y habiliten este servicio. “El tren urbano le devolverá la alegría a muchos ciudadanos santafesinos”.

En diálogo con LT10, Andrés Andrei, director del Museo Ferroviario de Santa Fe, expresó que “hay que mejorar la infraestructura de vías en nuestro país. Las vías del país están destruidas. No puede ser que en algunos trayectos se tarde más de lo que se tardaba hace 30 años. Esto es fundamental para poder recuperar los trenes que supimos tener en este país”.


Consultado sobre la habilitación del gobierno nacional que necesita la ciudad de Santa Fe para poner en funcionamiento el tren urbano, Andrés Andrei señaló que “no puedo concebir que la miseria humana obstruya la circulación de un trencito desde Monte Vera hasta el Puerto de Santa Fe. ¿Qué nos queda si queremos proyectar un tren desde San Cristóbal a Santa Fe?”.

“Le pido encarecidamente a las autoridades nacionales que se sienten en una mesa con las autoridades municipales para destrabar el tren urbano. No desilusionemos a los chicos que participaron de ese acto hermoso que se realizó en la Estación Guadalupe. Yo creo que el tren urbano le devolverá la alegría a muchos ciudadanos santafesinos”. (Fuente y foto: LT10 Digital)