5 de enero de 2026

El olvido es una estación de tren

Historias Ferroviarias

Creada en el Siglo 19, tuvo su auge y caída en el Siglo 20 y en el Siglo 21 la estación del ferrocarril Mitre sigue de pie y necesita volver a ser ese espacio que supo ser, aunque el tren haya dejado de pasar. Alberto Orelllano, activista y creador de la murga La Estación, plantea las urgencias que atraviesa un espacio sin igual en San Francisco.

1888. Mil ochocientos ochenta y ocho. Nada, pero casi nada, literalmente, del San Francisco que habitamos hoy, existía. Salvo por algunos detalles.

La estación del ferrocarril Mitre es uno de esos, bellísimos detalles, y el único que se mantiene tal cuál fue construido hace 138 años (la ciudad cumple 140 este año) y aún se erige impactante y herida, atravesando siglos, sobre la avenida Sabattini en barrio Iturraspe en el centro este de la ciudad.

El tren que primero fue el Buenos Aires -  Rosario, luego el Central Argentino, y desde 1948 el Mitre, dejó de pasar en la década del 70 y la estación, concesionada aún por la empresa Ferrocarril Central Argentino, perdió la vida que supo tener en 1989. Cien años después de que los capitales ingleses que manejaban la línea férrea, la pusieran de pie.

Alberto Orellano, el Flaco, llegó a la Estación junto con un grupo de personas hace 22 años –quizás más, dice-  por la ONG Vínculos y buscando un lugar para guardar el papel que juntaban vender y que servía para juntar fondos para bancar las actividades de aquel espacio que nació con el objetivo de acompañar a infancias y adolescencias del barrio Roque Sáenz Peña, de “Las 800”. 

El referente y guardián de la magia imperecedera de la Estación lo cuenta así: “En una época funcionaba en la parte de arriba, del lado izquierdo de la Estación, la Federación de Centros Vecinales. En ese momento estaba José Sánchez, que era amigo, porque éramos del barrio. Yo ya estaba haciendo trabajo social en Las 800, juntábamos papel para Vínculos y le digo que no teníamos lugar para eso. Nos prestó la parte de abajo. Arriba estaba la sala donde funcionaba la Federación, y no la usaban nunca porque entiendo, no le gustaba el lugar. Un día hicimos un inventario de las cosas que había arriba, que eran sillas y un modular, lo pusimos en un rincón, y le entregamos el inventario. Y empezamos a usar también la parte de arriba. Nos empezamos a apropiar en el buen sentido y acá seguimos”.

Después vendrían la murga, los carnavales, y un montón de horas de acompañamiento a niños y niñas, de los barrios más cercanos a la Estación. En pandemia, por ejemplo, la elaboración de viandas para evitar entre otras cosas, que el espacio vuelva a ser ese lugar inhabitado al que llegó Orellano a principio de este siglo.

“Esto supo estar usurpado. Vivían muchas familias a las que después por un proyecto que se presentó en el Concejo Deliberante les terminaron dando su vivienda en barrio Parque”, comienza la reconstrucción el activista cuando se le consulta sobre los años que pasaron entre el cierre y su llegada al lugar que hoy comparte con un vecino que en una de las alas montó un lavadero de autos, “y en vez de hacer algo inmediatamente, esto quedó en la nada. Después hubo un grupo de teatro, que se terminó yendo y esto quedó vacío

La intervención

Hacia los cuatro puntos cardinales de la región alrededor de San Francisco hay ejemplos de cómo los estados municipales, comunales, han reconvertido las estaciones que quedaron en desuso luego de la privatización y desguase del sistema ferroviario argentino en la década del 90.

Algunos más fastuosos, otros mucho más sencillos. Algunos preservando la características arquitectónicas y patrimoniales de las estaciones y otros, simplemente reconvirtiendo los espacios en lugares comunes para el desarrollo, sobre todo educativo y cultural, de sus comunidades. San Francisco nunca quiso ser parte de esos ejemplos. De ninguno.

Los terrenos del Mitre donde reina con peso específico la estación muestran clubes de baby fútbol, canchas de fútbol 5, algunas viviendas, espacios de empresas paradigmáticas de la ciudad, la sede un centro vecinal. Recientemente el municipio inauguró una senda peatonal por avenida Malvinas. La estación conserva algunas marcas que cuentan su historia: placas de hierro en el suelo del andén que hablan en inglés, cartelería específica, la galería frontal, mientras se cae lentamente a pedazos. Todo alrededor ha crecido, se ha mejorado, salvo la estructura más vetusta de la ciudad.

Dice Orellano, “en realidad la estamos cuidando los usurpadores, de alguna manera. todo dentro de nuestras posibilidades. Atrás hay unos muchachos que medianamente cuidan atrás para que no venga nadie que vaya a traer problemas. Últimamente tuvimos incovenientes con los caminantes que casi terminan prendiendo fuego todo…. 

Pero si me preguntas porqué nunca ningún gobierno hizo nada, no tiene explicación. En su momento, cuando estaba Jorge Bucco, vino una gente de Italia y propusieron un convenio de conservación del patrimonio. Hicieron un estudio muy pormenorizado, revisaron inclusos hasta con que material se habían pegado los ladrillos de las paredes… Ellos ofrecieron un dinero para comenzar con las tareas de conservación y la otra parte de la inversión la tenía que hacer el municipio. Y no se hizo”.

Este año, el municipio culminará común la restauración total del Palacio Tampieri y lo abrirá luego de 11 años del anuncio de su conversión en un museo que contenga y mantenga viva, justamente, la historia de una de las joyas arquitectónicas de la ciudad y de una de las familias más emblemáticas que vivieron por estas tierras, la Estación Mitre puede tener un final similar si existe la misma decisión política. Para Orellano, todo es más simple “Primeramente se podría optimizar un poco más. Lo he dicho muchas veces si quieren que nos vayamos, nos vamos. 

Pero sabemos que esto se va a llenar de gente que necesita un lugar para vivir porque ya pasó una vez y en momentos de crisis como estos, es muy probable que pase de nuevo. La última vez que pasó eso, de todo el material que había y que se podía vender, se vendió y se perdieron un montón de cosas que hacen a la historia de la Estación y de la ciudad. Pero estaría bien poder hablar con Akron, Boero, el Centro Vecinal de barrio Hospital con los que compartimos este espacio, para ver qué podemos hacer entre todos porque estos sino termina siendo de nadie

Es muy grande y me encanta, es como un segundo hogar para mí, pero por ejemplo hoy no está cortado el pasto porque se rompió la máquina, la basura muchas veces no la juntan, atrás están todos los yuyos crecidos. Creo que lo primero es empezar a mantener, luego recuperar y poner en valor y después ver que se puede hacer. Creo que el diálogo es la forma.  Acá se respira empatía. Nuestro espacio se mantiene por un montón de gente que colabora económicamente desde siempre y a pesar de todo, pero el edificio no lo podemos mantener nosotros, porque hay que hacerle mucho”.

Le pregunto a Alberto si, entiende que la presencia del Estado es la única forma de que este edificio vuelva a ser un lugar para que la comunidad viva, cree, atraviese, construya “Por lo menos para mantenerlo sí. Porqué hay días que pensas o lo tiramos abajo o lo cuidamos. Cuidarlo es caro, no es prioritario, pero de a poco se puede hacer algo mejor. O sea, hay gente que está dispuesta a colaborar para que eso suceda”.

El gobierno municipal centra sus obras en lo que conocemos como el Eje del Centenario de la ciudad: Plaza Cívica, boulevard 9 de Julio, el edificio sede de la Región Centro y la construcción de la nueva sede policial. Obras que son partes de un plan maestro y un sello de gestión del intendente Bernarte con persigue el objetivo de aunar San Francisco: el del pasado, el del presente y el del futuro.

El edificio de la Estación Mitre entra perfecto en esa idea potenciada por el marketing político, porque hablamos del edificio más antiguo de la ciudad, que es patrimonio arquitectónico nuestro, y es lógico y necesario intervenir, para que el presente y el futuro entiendan lo que fue y lo que significó. Y esa intervención edilicia, abre el abanico para posibles futuros: ¿Qué se puede hacer en la Estación Mitre para que sea de todos aquellos que quieran ser parte? Depende del futuro que queramos, pero ya se sabe, no hay futuro posible sino conocemos nuestra historia, no la respetamos, no la valoramos, no la mantenemos viva.

Y hoy, a esta historia, se le siguen cayendo los techos.

La Estación Mitre: breve historia del edificio más antiguo de San Francisco

Aunque el primer tren llegó a San Francisco el 15 de octubre de 1888, este pertenecía originalmente al Ferrocarril Central Córdoba. El ramal que luego conoceríamos como "Mitre" fue construido originalmente por la empresa británica Ferrocarril Central Argentino. Su estación en San Francisco comenzó a funcionar el 1° de febrero de 1891 e inicialmente se llamó Estación Iturraspe (en honor al fundador de la ciudad) y en 1911 pasó a llamarse Estación San Francisco. 

Este ramal unía la ciudad con Rosario y Buenos Aires, siendo clave para la salida de la producción agrícola. Con la nacionalización de los ferrocarriles durante la presidencia de Juan Domingo Perón en 1948, las líneas de capitales ingleses pasaron a manos del Estado y el Ferrocarril Central Argentino fue rebautizado como Ferrocarril General Bartolomé Mitre. Durante décadas, la estación fue un hervidero de actividad, recibiendo trenes de pasajeros y de carga que conectaban el este cordobés con los grandes puertos. 

Durante la última dictadura militar, se suprimieron los servicios de pasajeros que unían San Francisco con localidades santafesinas (como Suardi y San Guillermo) y en 1978 el tren de pasajeros dejó de pasar definitivamente por la Estación Mitre. En 1992, durante la presidencia de Carlos Menem, se clausuró el ramal secundario de carga que unía Gálvez con San Francisco y la estación quedó inactiva.Por Manuel Ruiz para la LaVozdeSanJusto.com

3 comentarios:

  1. Cuidenla,es la historia del pais,junto a los trenes que unen los pueblos,
    Mario Petruccelli

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  2. En todas partes del país se repite la misma historia. Desidia y abandono. Alguna vez fuimos un país grande. Lamentable. Tomás Petta

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  3. Que tristeza y uno del corazón de se jubilado Ferroviario. Del año 1966 que me acuerdo todo se transportaba en a ferrocarril.
    Gustavo Juan Lizaraso

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