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20 de abril de 2026

Arrollamientos y muertes: el drama de los maquinistas que no pueden parar el tren

Accidentes Ferroviarios

Personas y vehículos quedan sobre la vía por decisión o imprudencia y al conductor le es imposible evitar pasarles por encima

“Víctimas obligadas”. Así describen dos profesionales de las ciencias médicas la situación que atraviesan los maquinistas cuando una persona (a pie o en un vehículo, por imprudencia o decidida a quitarse la vida) queda sobre las vías y ellos, al mando de la locomotora, con absoluto conocimiento de las consecuencias, deben continuar la marcha porque es imposible clavar los frenos del tren. Aunque no son culpables del hecho fortuito, que se desencadena por acción de un tercero, los conductores terminan afectados y se sienten responsables. ¿Cómo afrontan este trance? La tensión que sufren tras una colisión es tal, que el trastorno de estrés postraumático fue reconocido como una enfermedad laboral.

Salud mental   

Horacio Rivadero es referente en Rosario del histórico sindicato ferroviario La Fraternidad, dentro de la Comisión de Reclamos, y también se ha desempeñado como maquinista durante décadas. Según explica, tras un arrollamiento la Justicia abre una causa penal por un presunto delito culposo (no intencional) hasta que se comprueben las circunstancias del siniestro. En ese sentido, el tren cuenta con una cámara frontal y otra en el interior de la cabina, comparable a la caja negra de los aviones. “Es un sistema de seguridad que nos favorece porque la cámara exterior detecta si el conductor tocó bocina, si advirtió a la persona de su imprudencia”, agrega. Entre los que se arriesgan a cruzar un paso a nivel con las barreras bajas, sobresalen los motociclistas, probablemente porque creen que podrán controlar su rodado durante la maniobra.

“Todos los maquinistas tienen algún arrollamiento en su haber, ya sea con personas o con vehículos. Es muy difícil frenar un tren de carga abruptamente”, advierte Rivadero. Por una cuestión de inercia, tampoco resulta sencillo si se trata de una formación con varios coches de pasajeros, los cuales podrían sufrir lesiones, y ni hablar si el convoy descarrila.

“Uno no sale a matar gente, pero es parte de la actividad nuestra”, admite con crudeza un motorman rosarino que prefiere no identificarse. “Depende de la personalidad de cada uno cómo enfrentará esa adversidad”, añade, y el universal masculino que emplea responde estrictamente a la realidad del sector: en el país todavía no hay mujeres que conduzcan locomotoras.

Quienes pretenden desarrollar el oficio, luego de acreditar 300 horas de manejo en trenes-escuela y obtener un certificado de idoneidad, saben que les tocará vincularse en forma directa con la posibilidad de un arrollamiento; sin embargo, cuando llega el momento “nadie está preparado”, asegura Rivadero. Y eso se refleja después en sus comportamientos y actitudes, incluso en síntomas físicos.

El sindicato insistió durante años en que debían considerarse las secuelas en la salud mental de los maquinistas, sobre todo porque hay quienes, involuntariamente, acumulan varios de estos eventos en su foja de servicio. El secretario general de La Fraternidad, Omar Maturano, suele repetir que, a la hora de jubilarse, un maquinista se retira “con 30 muertes encima”.

Arrollamientos y estrés postraumático

En 2002, el gremio consiguió una primera convalidación de su planteo por parte de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) de la Nación. En 2005 y 2006, el organismo realizó una investigación sobre los signos asociados al trastorno de estrés postraumático, cuyos resultados, sumados a datos proporcionados por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), derivaron en el establecimiento de un procedimiento preventivo que incluye el seguimiento médico de los involucrados (resolución N558/2009).

En concreto, ante un siniestro ferroviario con víctimas, el tren se detiene y el maquinista es relevado de inmediato (durante un siglo debió completar el itinerario asignado, ahora lo reemplaza un compañero). Luego de completar los trámites legales de rigor, afrontará un tratamiento psicológico, con intervención de la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART). Los profesionales dictaminan cuándo el trabajador está en condiciones de retomar el servicio.

Por su parte, las médicas investigadoras María Teresa Paz Kohler (legista) y Ester Martin (psiquiatra) creen que el conductor que pasa por este trance es una “víctima obligada”, ya que también padece, por culpa ajena o causa fortuita, “un sufrimiento y hasta una alteración psicológica al no poder evitar causarle daño o muerte a otra persona”. Así surge del libro del que son autoras, “Verdugos inocentes: estrés postraumático en conductores de trenes”.

Causas y consecuencias de los arrollamientos  

Horacio Rivadero, directivo de línea de la empresa Nuevo Central Argentino dentro de La Fraternidad, detalla que la mayor cantidad de muertes en las vías férreas por suicidios tiene lugar en la Ciudad de Buenos Aires y en su zona metropolitana. No sólo por una cuestión de densidad poblacional, sino porque allí circulan trenes permanentemente y las estaciones se encuentran por lo general en áreas urbanas. La situación en Rosario y alrededores, en cambio, está más relacionada con la presencia de viviendas que se fueron asentando desde los años ochenta en las lonjas contiguas a los rieles.

La normativa prevé desde el siglo XIX que haya unos 25 metros libres de terreno en cada margen para darle al maquinista una visual de 50 metros. Sin embargo, en algunos puntos del recorrido, hasta salir de la ciudad o en localidades vecinas como Pérez o Villa Gobernador Gálvez, las formaciones de carga y de pasajeros pasan a sólo diez centímetros de las construcciones precarias. Se trata de “un peligro continuo”, en especial por la presencia de niños y durante los viajes nocturnos.

“El maquinista vive con el corazón en la boca apenas sale del Patio Parada (playa de maniobras en el Cruce Alberdi); no sabe si habrá algún distraído o va a salir alguien de un pasillo. No tiene margen de error y eso genera tensión”, asegura Rivadero, y pide que se tomen medidas antes de que ocurra una desgracia mayúscula, como un descarrilamiento en un área poblada.DiarioLaCapital.com

30 de mayo de 2023

La salud de los trabajadores ferroviarios es un derecho primordial

Actualidad

Redacción Crónica Ferroviaria

El sindicato La Fraternidad (Conductores de trenes) informa mediante un comunicado que durante más de cien años los arrollamientos de personas y de vehículos, etc. no fueron considerados como accidente laboral, pero con el esfuerzo de La Fraternidad, actualmente se los considera como tal, a partir de la regulación vigente que obliga a garantizar el seguimiento médico de los compañeros afectados por el estrés post -traumático". 

Por último, dicho comunicado expresa que "la gran cantidad de arrollamientos ferroviarios en nuestro país, no solo genera una gran cantidad de víctimas fatales, lisiados y roturas en la infraestructura, sino que también conlleva un gran perjuicio para la salud del personal de conducción, siempre expuesto a esta situación traumática que se podría prevenir si Argentina tuviera ferrocarriles más modernos y seguros".

22 de febrero de 2018

Lo echaron de Ferrobaires, tuvo un pico de estrés y está en terapia intensiva

Actualidad

Carlos Horacio Capdevilla es de Longchamps y desde hace casi una semana está internado en terapia intensiva de la Clínica IMA de Adrogué, adonde llegó tras sufrir un pico de estrés al enterarse de que luego de 35 años de prestar servicio como ferroviario será despedido tras el cierre de la empresa Ferrobaires ordenado por un decreto de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.

“Está en terapia intensiva, medicado. Ahora está estable. El diagnóstico es un pico de estrés debido al disgusto que le produjo el despido que le notificaron que se hará efectivo el 1 de marzo”, contó a Brown On Line Julián, su hijo y también ferroviario.


Carlos tiene 63 años de edad y lleva 35 años de ferroviario, en su mayoría trabajados en los talleres de Remedios de Escalada. En los últimos años, Carlos trabajaba en Constitución, en la oficina de auxiliares, que es quien controla los coches, el combustible de la locomotora de los trenes que van a Mar del Plata.

“Ninguno de los cuatro gremios acompaña el reclamo de los trabajadores”, dice el hijo de Carlos, también despedido de Ferrobaires. “La situación de hoy es peor que la de los años 90, cuando desguazaron el ferrocarril, porque ahora no te dan a elegir. Hoy te echan, no podés elegir quedarte”.

“El miércoles de la semana pasada empezó a sentirse mal. Decía que no podía respirar. Y él no estaba enfermo. Lloraba. Sentía que no servía más. El jueves lo llevé al médico, se brotó, estaba triste. El sábado lo internaron. Tiene un pico de estrés y depresión”, cuenta su hijo a Brown On Line.

“El lunes del feriado de carnaval le mandaron un correo electrónico y lo citaron Lo atendieron muy mal y le dijeron que si no aceptada el retiro compulsivo a partir del 1 de marzo estaba despedido. Mi viejo me llamó para decirme que estaba muy mal. Estuvo en casa, se tragó toda la bronca primero y luego lloró. El ferroviario vive en el ferrocarril, el ferrocarril es la vida. Mi viejo vive de eso y vive para eso”, dice Julián.Brownonline.com

16 de noviembre de 2017

“Escuchás los ruidos de los huesos abajo de la cama”

Actualidad

En Argentina mueren unas tres personas por día gracias a los trenes, sea por accidente o suicidio. Los maquinistas relatan cómo se vive entre los recuerdos traumáticos y el sentimiento de culpa.

Después de cada accidente de tren, el foco de la información suele estar en las víctimas: quiénes eran, cómo murieron, si se trató de un suicidio o si hubo fallas en el sistema, si hubo imprudencia del conductor. No se habla tanto, en cambio, de las otras víctimas: los conductores ferroviarios que deben convivir con una o más muertes, que son parte de su trabajo pero que en la mayoría de los casos no son su responsabilidad. Tras vivir uno de esos casos, la culpa y el trauma son dos reacciones inevitables.



Al menos tres personas mueren podría en accidentes de trenes en Argentina, según cifras del Ministerio de Transporte. El último caso notable fue el de Jorge Delhon, el abogado que se quitó la vida horas después de que se lo vinculara a las coimas del FIFAgate, Como el suyo, el 60% de los casos son suicidios; el resto representan errores del sistema ferroviario, a veces relacionados a la imprudencia de los motorman, a veces por fallas en la infraestructura.

En cualquiera de los casos, el conductor cargará con ese sufrimiento por el resto de su vida. Perfil investigó cómo superan ellos las muertes y el daño psicológico para continuar con su trabajo.

Desde el gremio de conductores La Fraternidad, aseguran que cada vez que alguien se arroja debajo del tren, el motorman siente que lo asesinó. “En mis 15 años de servicio, cuento unas 26 o 27 víctimas fatales, la mayoría por suicidios, y más de 200 heridos graves. Eso no te lo olvidás más”, dice Errante, motorman del accidente de Flores en 2013 que dejó 11 muertos. 

La mayoría de los conductores pasan por varias de estas situaciones, con promedios de siniestros similares. Cada vez que hay un accidente con muertos, el chofer requiere asistencia psicológica y es separado del puesto por unas 48 horas, tras lo cual vuelve al trabajo con una carga importante: “No conozco un maquinista que se haya jubilado y hoy no padezca una afección cardíaca, trastornos del sueño o de la conducta por irritabilidad, por ejemplo”, remarca Errante.

Según Horacio Caminos, secretario de prensa del Sindicato La Fraternidad, el impacto en la salud del conductor no se tenía en cuenta hasta hace unos años y aún hoy les genera problemas laborales y legales. “Antes, no nos reconocían que era un accidente de trabajo”, explicó.

“La Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT) se encarga de controlar anualmente psico-físicamente a los conductores”, afirma el director general de la escuela de La Fraternidad, Carlos Zamora. En un video, que el propio gremio distribuía en su página, distintos maquinistas dan testimonios en los que se repite una frase conocida en el ambiente: “Escuchás los ruidos de los huesos debajo de la cama”. “En los gabinetes de psicología nos dicen que ya deberíamos estar acostumbrados, pero nosotros nos resistimos a estar acostumbrados ante esta situaciones”, estima Zamora.

La modificación de la Resolución 558/09 de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo reconoce al estrés post traumático suscitado para determinados accidentes. La misma resuelve “aprobar el procedimiento de prevención y tratamiento del estrés post traumático suscitado a raíz de accidentes por arrollamiento de vehículos y/o personas…”.

En un informe de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo cuyo título es Signos asociados al Trastorno por Estrés Postraumático en maquinistas de trenes del Área Metropolitana de Buenos Aires que participan en accidentes de arrollamientos de personas o vehículos se encuestó a un total de 31 trabajadores del Ramal Retiro - Tigre (eléctrico) donde el total de la población en actividad en ese momento (1999) era de 120 trabajadores. Los encuestados, expresaron que a lo largo de su vida laboral participaron en por lo menos 148 arrollamientos, lo cual indica que un promedio de participación para cada conductor de 4.7 accidentes. 

Los maquinistas refirieron asimismo los siguientes síntomas: irritabilidad, ansiedad, trastornos hepáticos, digestivos, depresión, impotencia sexual, agresividad, miedo, dolores musculares, falta de apetito y cefaleas.

Fallas humanas. "En términos de análisis del trabajo y prevención de accidentes, el foco tiene que estar puesto en la organización del trabajo. Si cualquiera de nosotros, bajo esas mismas condiciones, hiciéramos ese trabajo, obtendríamos los mismos resultados", dice Patricio Nusshold, docente de la Facultad de Psicología de la UBA y de la especialización en Ergonomía de la UTN. "Errores humanos siempre hubo y siempre habrán. Hay que generar sistemas con diferentes instancias que eviten llegar al accidente", concluye.Perfil.com