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19 de marzo de 2026

Estación Estela: Vivió su apogeo con el tren y ahora es un pueblo fantasma

Estaciones Ferroviarias

Con nombre de mujer o como si fuera el rastro que deja un cuerpo en movimiento en el aire: Estela es el nombre de un pueblo en el que alguna vez vivió gente, que se desarrolló y creció gracias a la llegada del tren, pero cuando el tren dejó de llegar el pueblo terminó completamente abandonado. El viejo y abandonado pueblo de Estela se encuentra en el partido de Puán, provincia de Buenos Aires.

En la actualidad no tiene habitantes desde el año 2022, y se volvió un escenario perfecto para los cazadores de pueblos fantasmas. Según publicó la Agencia Noticias Argentinas, el llamativo caso del pueblo que supo llamarse Estela es el reflejo de los fenómeno que se vienen repitiendo a lo largo y a lo ancho del país. Es decir, se trata de pequeñas localidades que dependían absolutamente de la llegada del ferrocarril y que, después de que se fueron cerrando los distintos ramales durante el gobierno neoliberal de los 90, comenzaron una sostenida pérdida de la población.



Durante las mejores épocas, Estela llegó a tener una población estable de 100 personas, pero cuando dejó de llegar el tren el descenso fue entre progresivo y rápido.

En la actualidad, lo que todavía quedó en pie son algunas casas y estructuras rurales. Además, se está convirtiendo en un pueblo que atrae a turistas que quieren vivir otro tipo de experiencias. Que pase algo. Algo más sobrenatural. Quizás que haya alguna que otra aparición Quién sabe. Este lugar tan cargado de historia es ideal para todos los visitantes que busquen disfrutar del turismo rural, de tomar fotografía o de planificar escapadas poco convencionales.

Un paraje sin habitantes

El Ferrocarril Roca era clave para que se pudiera desarrollar productivamente la región. Estela se había convertido en un punto de gran actividad en el circuito agrícola-ganadero del sudoeste bonaerense.

En los años de mayor auge contaba con: comisaría, escuela, almacén y una fábrica de harinas. El tren era vida, era como un río que llevaba producción, llevaba a personas y se armaba un flujo de idas y vueltas que sostenían al al pueblo.

Pero llegó el cierre de los ramales ferroviarios y marcó la sentencia de Estela. Se potenció el aislamiento y cayeron las oportunidades. Entonces empezó la migración. Para 2021 quedaban 25 habitantes, después solo dos mientras que en 2022 el último matrimonio que vivía ahí decidió irse y el pueblo quedó vacío.

¿Qué se puede ver en el pueblo fantasma?

Los principales atractivos son:

La casa de los últimos habitantes del pueblo

Los silos y las estructuras de la actividad agrícola

Los restos del ferrocarril

Las calles de tierra y las construcciones detenidas en el tiempo

DiarioLaArena.com

3 de noviembre de 2025

De estar llenos de vida a quedar casi desiertos: 3 “pueblos fantasmas” cerca de CABA que se pueden visitar en auto

Actualidad

En las cercanías a la Ciudad de Buenos Aires se levantan todo tipo de pueblos que invitan a ser visitados y recordar épocas antiguas e historias del pasado.

Lejos del bullicio de las grandes ciudades y el intenso movimiento de las urbes, hay pueblos bonaerenses que alguna vez fueron centros de trabajo, turismo o de encuentro social, pero que hoy están casi vacíos, prácticamente suspendidos en el tiempo.

Con la llegada del ferrocarril, la mayoría de ellos conoció su auge, lo que los llevó al progreso, la comunicación y el movimiento.

Pero en cuanto las vías se apagaron y ya no pasó el tren, estos lugares se transformaron en “pueblos fantasmas”, pero que aún guardan historias y experiencias únicas.

Los pueblos que hoy se consideran “fantasmas”

Estela, Partido de Puán

A 665 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, Estela fue un pequeño pueblo que alcanzó su máximo esplendor cuando el tren aún llegaba a su estación.

Durante los años ‘90, allí vivían unas 100 personas, pero cuando se suspendió el servicio ferroviario, la población comenzó a disminuir de forma abrupta. Ya en 2001, apenas quedaban unos 25 habitantes, y para el 2010, solo vivía allí una pareja, que resistía en el lugar.



Estela, en sus mejores épocas, tenía una escuela, incluso una comisaría y también un almacén y una fábrica de harinas. Caminar por lo que queda hoy es como un viaje al pasado, donde el silencio domina cada rincón.

Villa Epecuén, Partido de Adolfo Alsina

Este antiguo balneario turístico del oeste bonaerense en su auge recibía hasta 25 mil visitantes por temporada, atraídos por las aguas saladas del lago homónimo, con propiedades curativas comparables a las del Mar Muerto.

Empero, para 1985 una inundación arrasó con todo, cubriendo al pueblo por completo y los 1.500 habitantes debieron evacuarse.

Hoy, entre las ruinas blancas y los esqueletos de árboles secos, Villa Epecuén es un destino de culto para fotógrafos y viajeros que buscan contemplar un paisaje surrealista y diferente de todo.

Gándara, Partido de Chascomús

En las cercanías a la Ruta 2, Gándara fue un ejemplo de desarrollo industrial gracias a la famosa fábrica de lácteos, que tuvo cientos de empleados y dio vida a todo el pueblo.

Pero hoy apenas queda un puñado de habitantes y a pesar del abandono, la estación ferroviaria continúa activa y Gándara se ha convertido en un punto de interés para ciclistas y viajeros que recorren la zona de Chascomús en busca de historias olvidadas.

Por sus calles silenciosas y sus memorias a flor de piel, estos pueblos son una ventana al pasado y destinos ideales para una escapada diferente.

Como suele suceder en estos casos, a su alrededor se levantaron viviendas, un monasterio y por supuesto, la estación de tren. Pero cuando la planta cerró en 2003, el pueblo quedó casi por completo.Canal26.com