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7 de septiembre de 2026

El tren no es el problema, sino quién se queda cuidando la vía

Nota de Opinión

El Gobierno lanzó la licitación para entregar en concesión, por cincuenta años, las tres líneas del Belgrano Cargas. Cincuenta años. Para ponerlo en perspectiva: quien firme ese contrato hoy probablemente no esté vivo para verlo terminar. Y, sin embargo, la discusión pública que generó duró apenas un día de tapa.

En casi todo el mundo, el tren de carga volvió a ser noticia. Estados Unidos invierte en corredores ferroviarios para sacarle presión a sus rutas. Europa destina mucha plata en trenes de mercancías, porque mueven más carga con menos emisiones que un camión. Brasil, con todos sus problemas, viene reconstruyendo su red desde hace años. El mundo redescubrió algo que la Argentina ya sabía hace un siglo: un tren bien mantenido mueve toneladas que diez mil camiones no pueden mover sin destrozar una ruta.

Y acá tenemos alrededor de 7.600 kilómetros de vías operativas, en dieciséis provincias, conectando el norte productivo con los puertos y con media Sudamérica. No es un dato menor. Es, literalmente, el sistema circulatorio de buena parte de la economía real del interior.

Quiero ser claro desde el arranque. No estoy en contra de sumar un socio privado para poner en valor esta red. Estoy convencido de que el desarrollo de infraestructura estratégica puede hacerse con el apoyo del capital privado. Nadie serio discute eso. En mi opinión, lo mejor es armar una sociedad anónima mixta, donde el Estado se quede como accionista mayoritario y el socio privado ponga la inversión y la gestión. El modelo de privatización que hoy ofrece el Gobierno de Milei es un modelo que ya quedó viejo.

En estos años hubo momentos reales de mejora en el transporte de cargas, como el récord de más de ocho millones de toneladas que se tocó en 2021 y 2022, de la mano de obras concretas en la infraestructura. Pero el tren sigue moviendo apenas un 5% de la carga total del país, muy lejos del 20% o 25% que mueven los sistemas ferroviarios de referencia en el mundo. Ese es el problema real que hay que resolver.

El problema de fondo es otro. Cuando el Estado se sienta a diseñar una concesión de cincuenta años, tiene que hacer dos cosas al mismo tiempo: atraer inversión y no perder el control de lo que está entregando. Son las dos patas de la misma mesa. Si te falta una, la mesa se cae para cualquier lado.

Se anuncia un plan de obras, con montos importantes, con plazos de ejecución. Bien. Pero un plan de obras en un pliego no es lo mismo que un mecanismo real que obligue a cumplirlo. Son cosas distintas. Una es una promesa escrita. La otra es un sistema con dientes: alguien que audite, que pueda sancionar, que pueda —llegado el caso— rescindir el contrato si el concesionario no cumple. Y de esa segunda parte, la que de verdad importa, todavía no hay señales claras y públicas.

Cincuenta años es mucho tiempo para operar sin un árbitro que esté mirando de cerca. Puede cambiar el signo político del gobierno varias veces, puede haber cambios de ciclo económico. Lo único que tiene que sobrevivir a todo eso es la capacidad del Estado de decir "esto no se está cumpliendo", y que esa frase tenga consecuencias reales. Si esa función se diluye, lo que queda no es una asociación público-privada. Es una entrega con moño.

Y hay algo más que se quedó afuera de este anuncio, y me parece que nadie lo dijo con todas las letras: los trabajadores ferroviarios. Son ellos, en los hechos, los que vienen sosteniendo el servicio con la infraestructura que hay. Muchas veces con lo mínimo, con vías que necesitarían obras hace años y no la tuvieron. Nadie los mencionó en el anuncio. Son los grandes responsables silenciosos de que el Belgrano siga funcionando. Y en el pliego, lo único que aparece con claridad es que quedan afuera de cualquier esquema de participación en lo que viene. Eso también es una decisión política, no un detalle técnico.

No puede quedar en manos exclusivas del concesionario la decisión de suspender un servicio. Si mañana una empresa privada decide que un ramal no le cierra el número y lo corta, la que paga esa decisión primero es la gente del pueblo que depende de ese tren para sacar su producción, y después los propios trabajadores que se quedan sin trabajo. Tiene que existir una instancia previa, pública, que evalúe eso. No puede ser una decisión de escritorio.

Y no es una preocupación abstracta, está escrita en el propio pliego. El concesionario puede pedirle al Estado que libere los tramos que considere "no operativos". Sobre un total de más de quince mil kilómetros de vías entre las tres líneas, hoy apenas la mitad está en funcionamiento. Esa otra mitad, la que hoy está parada, queda prácticamente a criterio de la empresa. Ese mapa de qué pueblo sigue conectado y cuál no, debería decidirlo una política de Estado con mirada federal, no la planilla de rentabilidad de una compañía.

Hay otra letra chica que también vale la pena mirar de cerca. ¿Cómo se resuelven los conflictos durante estos cincuenta años? El esquema tiene dos instancias. Primero interviene un panel técnico, una especie de tribunal arbitral específico creado dentro del propio contrato. Hasta ahí, ningún problema. Pero si esa instancia no resuelve la disputa y el monto en juego supera los u$s500.000, el camino cambia según de dónde venga el capital: un concesionario con accionistas domiciliados fuera del país puede terminar litigando en un tribunal arbitral con sede en Uruguay. 

Una empresa con accionistas locales, en cambio, solo puede litigar acá, en la Ciudad de Buenos Aires. Y ojo con ese número: u$s500.000 es una cifra baja para un contrato de esta escala, con obras que se cuentan en cientos de millones. Si a la empresa extranjera ni siquiera le cierra esa opción, todavía le queda la posibilidad de reclamar por tratados bilaterales de inversión. Es un detalle chiquito en el papel, pero dice algo grande. En un contrato que puede durar medio siglo, el Estado le está dando a quien venga de afuera una puerta de salida que no le da a quien apueste desde adentro. No es la primera vez que lo vemos en este Gobierno. Cada vez que hay que elegir entre cuidar el margen de maniobra propio o hacerle un gesto de confianza al capital externo, la balanza se inclina siempre para el mismo lado. Ahí está mi diferencia con este modelo, no en la privatización en sí.

Hay algo que se repite en casi todos los procesos de este Gobierno. Se arma la parte atractiva para el capital y se deja en las sombras la parte que debería proteger al que usa el servicio y al que paga los impuestos. Un ejemplo concreto: la tarifa que va a cobrar el concesionario funciona como techo, no como precio fijo. Puede cobrar hasta ese máximo, no está obligado a cobrar menos, ese techo se actualiza todos los años, y encima sube un 15% extra apenas termina las obras obligatorias. Los beneficios quedan escritos con birome gruesa. Los controles, con lápiz, y a veces ni eso.

No hace falta ser un experto en ferrocarriles para entender el riesgo. Alcanza con mirar cualquier ejemplo de concesión larga sin un regulador fuerte. Primero se cumple lo mínimo, después se cumple menos, y para cuando alguien se da cuenta, ya pasaron quince años y el ramal que no era rentable quedó abandonado en los papeles de "obra optativa".

Y esto no es una hipótesis mía. Ya lo vivimos. Durante el menemismo, buena parte de estas líneas terminó en manos de una empresa privada que las operó durante más de una década. Le fue bien mientras le convino: cobró, circuló, ganó. Pero el mantenimiento y la inversión que había prometido nunca llegó como correspondía. El resultado fue tan grave que en 2013 el Estado argentino tuvo que rescindirle los contratos, acusándola formalmente de faltas graves de inversión y de abandono del material ferroviario y de las vías. Esa historia no es un dato de color. Es exactamente el escenario que un buen sistema de control tiene que evitar que se repita. Y la pregunta que me queda dando vueltas es si, esta vez, ese sistema de control existe de verdad o si otra vez lo vamos a descubrir cuando ya sea tarde.

Por eso, cuando escucho hablar de esta licitación, no me sale aplaudirla ni rechazarla de una. Me sale pedir la letra chica. Quiero saber quién controla, con qué herramientas, con qué plazos de rendición de cuentas, cuál es el plan concreto de inversión y desarrollo, y qué pasa el día que alguien no cumple. Esas preguntas no son un capricho técnico. Son la diferencia entre tener un tren funcionando en 2076 o tener, otra vez, un fierro viejo parado en el medio del campo.

El desarrollo con el privado, bienvenido sea. Lo que no puede pasar es que el Estado, en el momento de firmar, se corra justo del lugar donde más se lo necesita. Por: Por Víctor José Colombano para Ámbito.com

4 de septiembre de 2026

El Chaco sin trenes de pasajeros y con incertidumbre en todas las estaciones

Trenes Regionales

Todos los servicios ferroviarios de pasajeros que funcionan en la provincia del Chaco quedaron suspendidos hasta nuevo aviso, en una decisión que generó preocupación entre miles de usuarios y alrededor de 200 trabajadores del sector. La paralización alcanza al Tren Metropolitano Puerto Tirol–Cacuí–Resistencia, al servicio Los Amores–Charadai–Cacuí y al ramal que conecta Presidencia Roque Sáenz Peña con Chorotis.

Una de las últimas formaciones ingresando a la estación de Sáenz Peña. La suspensión del servicio genera incertidumbre en los pasajeros y en los trabajadores.

Las formaciones dejaron de circular durante la jornada del miércoles y, hasta el momento, no se brindó una explicación oficial detallada sobre los motivos de la medida, las reparaciones necesarias ni la fecha estimada para recuperar los recorridos. La única indicación recibida por los trabajadores fue que la prestación permanecerá suspendida hasta nuevo aviso.


Informe técnico bajo la lupa

Las versiones recogidas en el ámbito ferroviario señalan que la decisión estaría relacionada con un informe elaborado por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte sobre las condiciones del material rodante. De acuerdo con la información conocida, el organismo habría formulado observaciones sobre el estado técnico de las formaciones y la falta de mantenimiento, por lo que Trenes Argentinos habría resuelto no autorizar la continuidad de los servicios.

"El informe de la CNRT habría sido lapidario con respecto al estado de las formaciones. Fue elevado a Trenes Argentinos Operaciones y, a partir de eso, se decidió no autorizar la continuidad del servicio de pasajeros", indicaron a NORTE fuentes ferroviarias. Sin embargo, el contenido del documento no fue difundido públicamente. Tampoco se especificó cuáles son las unidades afectadas, qué trabajos deberán realizarse ni cuánto tiempo podría demandar la normalización.

Impacto en todo el territorio chaqueño

La paralización tiene consecuencias tanto en el área metropolitana como en numerosas localidades y parajes del interior. En Resistencia y sus alrededores quedaron sin servicio los pasajeros que utilizaban el Tren Metropolitano para trasladarse desde Puerto Tirol, Cacuí y otros puntos ubicados a lo largo del recorrido.

La suspensión del ramal Los Amores–Charadai–Cacuí afecta especialmente a comunidades donde las alternativas de transporte son más limitadas y costosas. Una situación similar atraviesan los usuarios del corredor Sáenz Peña–Chorotis, que funcionaba de lunes a sábado. Para numerosas familias, el ferrocarril representa una alternativa económica para llegar a las principales ciudades, realizar trámites, concurrir a centros sanitarios, estudiar o cumplir con sus obligaciones laborales.

El tren no salió desde Chorotis

En el ramal Sáenz Peña–Chorotis, la formación debía salir el miércoles a las 4 desde la localidad de Chorotis, pero el viaje fue cancelado. La decisión causó sorpresa porque el servicio había regresado recientemente después de permanecer alrededor de un mes paralizado por un desperfecto mecánico.

Una vez superado aquel inconveniente, usuarios y trabajadores esperaban recuperar una prestación regular. Sin embargo, poco después recibieron la orden de volver a suspender el recorrido.

Desde la estación de Sáenz Peña señalaron que las consultas de los pasajeros son permanentes, pero el personal no cuenta con información para responder cuándo regresará el tren. "No sabemos qué decirle a la gente porque tampoco tenemos explicaciones. Desconocemos qué puede pasar durante los próximos días o semanas", manifestaron. DiarioNORTE.com

26 de agosto de 2026

Línea Urquiza: El resurgimiento del tren de carga en Santo Tomé impulsa la exportación maderera hacia la India

Actualidad

Una empresa instalada en Santo Tomé utiliza la Línea Urquiza para transportar rollizos de pino hacia los puertos, desde donde son exportados a India y otros mercados. La operatoria genera empleo y reactiva una cadena productiva que integra a productores, camioneros, ferroviarios y operadores logísticos.

La industria forestal volvió a encontrar en el ferrocarril una alternativa estratégica para trasladar su producción desde Santo Tomé hacia los mercados internacionales. Urcel Argentina S.A. instaló allí una planta de acopio y utiliza la Línea Urquiza para transportar rollizos de pino destinados a la exportación, entre ellos a India.

La operatoria fue recorrida por el intendente de Santo Tomé, José Augusto Suaid, quien visitó la estación ferroviaria y conoció el funcionamiento de la empresa junto a trabajadores y referentes del sector.

En la playa de acopio se concentran miles de toneladas de rollizos provenientes de la actividad forestal regional. Desde allí, la carga es trasladada por ferrocarril hacia los puertos para completar posteriormente su recorrido hasta distintos destinos internacionales.

La actividad forma parte de una cadena productiva que comienza en los establecimientos forestales y continúa con el transporte, el acopio, la logística y la operación ferroviaria, hasta llegar finalmente a los puertos y mercados externos.

Una actividad que volvió a Santo Tomé

La instalación de Urcel permitió recuperar una operatoria ferroviaria que había quedado interrumpida luego del cierre de un sector del ferrocarril. La actividad volvió a desarrollarse en Santo Tomé en 2020, mientras que durante 2021 y 2022 se avanzó con la reapertura de operaciones en Gobernador Virasoro.

Con 15 años de experiencia en logística y transporte ferroviario, Venialgo destacó la importancia de sostener la actividad y de fortalecer la infraestructura del corredor.

El movimiento de rollizos involucra a numerosos actores de la economía regional: productores forestales, empresas, camioneros, trabajadores ferroviarios, conductores, personal de logística y operadores portuarios.

De esta manera, la producción forestal de la región logra avanzar desde Santo Tomé hacia los puertos y, desde allí, alcanzar mercados internacionales como India, mientras el ferrocarril recupera protagonismo como herramienta para el transporte de cargas.

Desde La Fraternidad también destacaron el acompañamiento del intendente José Augusto Suaid a las gestiones destinadas a recuperar y fortalecer la actividad de la Línea Urquiza en Santo Tomé. Fuente: Norte de Corrientes

8 de julio de 2026

Desde este jueves no habrá servicios en la Línea Sarmiento: Ferroviarios advierten que las obras no alcanzan

Actualidad

La interrupción total del servicio entre el 9 y el 12 de julio afectará a miles de usuarios del oeste bonaerense. Desde la Unión Ferroviaria Seccional Oeste sostienen que las tareas son necesarias, pero reclaman un plan integral de recuperación del sistema y mejores condiciones para los trabajadores.

A partir de este jueves 9 de julio y hasta el domingo 12, el Ferrocarril Sarmiento permanecerá completamente interrumpido para permitir la ejecución de nueve obras de infraestructura vinculadas a la seguridad operativa. La medida impactará de lleno en la movilidad de miles de personas del oeste del conurbano, especialmente durante el viernes no laborable, cuando muchos trabajadores deberán trasladarse igualmente a sus puestos de trabajo.

Desde la Unión Ferroviaria Seccional Oeste señalaron que las obras representan un avance y ratifican las denuncias que los trabajadores vienen realizando desde hace años sobre el deterioro del sistema ferroviario, aunque advirtieron que las intervenciones anunciadas resultan insuficientes para revertir la crisis.

“Otra vez el tiempo nos dio la razón a los trabajadores”, afirmó Rubén “Pollo” Sobrero. Sin embargo, aclaró que “estas obras tienen que ser apenas el comienzo. Hace falta una política integral de recuperación del material rodante, las vías, el señalamiento, el mantenimiento y el personal. Esto no alcanza”.

El gremio reclamó además que los 1.300 millones de dólares destinados a la emergencia ferroviaria “lleguen efectivamente a las vías, los talleres y la seguridad operativa”, y cuestionó que esos recursos puedan destinarse a retiros voluntarios o reducción de personal. También exigió al Gobierno nacional y a la conducción nacional de la Unión Ferroviaria una recomposición salarial urgente, al advertir que los sueldos del sector se encuentran por debajo de la línea de pobreza y que esa situación está provocando la salida de trabajadores altamente calificados.

Sobrero recordó que la campaña impulsada por los ferroviarios tiene como objetivo evitar nuevas tragedias y sostuvo que la Masacre de Once fue consecuencia del vaciamiento del sistema. En ese sentido, insistió en que los trenes de carga actualmente privatizados deberían volver a manos del Estado para financiar el servicio de pasajeros, mejorar la calidad del transporte e incluso avanzar hacia un sistema gratuito.

“Los trabajadores sabemos cómo hacer funcionar el tren. Vamos a seguir siendo los ojos de los usuarios que viajan todos los días y vamos a exigir que estas obras sean el inicio de una verdadera recuperación ferroviaria”, concluyeron desde la Seccional Oeste.ElCáctus.com (Noticias del Oeste)

3 de julio de 2026

CENACAF y CENADIF avanzan en ensayos críticos de seguridad durante el primer semestre del año 2026

Actualidad

Redacción Crónica Ferroviaria

La empresa Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado informa que con el objetivo de fortalecer los estándares de seguridad y eficiencia del sistema, consolida los avances de sus unidades de negocio enfocadas en la formación y la ingeniería aplicada. 

Durante los primeros meses del año 2026, el Centro Nacional de Capacitación Ferroviaria (CENACAF) y el Centro Nacional de Desarrollo e Innovación Ferroviaria (CENADIF) profesionalizaron a trabajadores ferroviarios en la evaluación del material rodante.

Crecimiento en la formación presencial y virtual

De cara al nuevo ciclo lectivo, el CENACAF publicó su Propuesta Formativa 2026, diseñada estratégicamente para profundizar la profesionalización del personal en todas las áreas del sistema ferroviario. Los resultados de esta planificación ya reflejan un impacto directo: durante los primeros cinco meses del año, la cantidad de horas dictadas creció un 43% frente al mismo período de 2025, acompañando un incremento del 8% en la cantidad de participantes.

Asimismo, la modernización de las herramientas pedagógicas impulsó un salto cualitativo con el lanzamiento de la plataforma virtual del CENACAF. Desde principios de año hasta el mes de mayo, el campus registró un aumento del 130% de usuarios activos. El interés por las nuevas metodologías de aprendizaje quedó evidenciado en la sección "Píldoras Ferroviarias", que experimentó un 117% más de visualizaciones en tan solo cinco meses con respecto a todo el año 2025.

Ingeniería aplicada y control de material rodante

En paralelo, el CENADIF consolidó su rol como referente en investigación tecnológica, contabilizando actualmente 23 desarrollos finalizados y 47 en curso durante este semestre. Los equipos de asistencia técnica y desarrollo focalizaron sus tareas en elementos de seguridad y evaluación dinámica.

En este sentido, el equipo de ingenieros avanzó con la validación de pastillas de freno para las formaciones DMU CNR TANGHSAN de la Línea Belgrano Sur. Al tratarse de un elemento de seguridad crítico, el complejo proceso se divide en tres etapas: ensayos en laboratorio para analizar el coeficiente de fricción, pruebas en caliente para evaluar y asegurar que las pastillas mantienen la performance de las triplas, y un ensayo anual operativo que permite evaluar el desempeño bajo todas las condiciones posibles.

Además, se ejecutaron mediciones exhaustivas de parámetros de freno y niveles de vibración en las nuevas locomotoras SDD7 de la Línea San Martín. Estas pruebas buscan determinar la distancia de frenado, la desaceleración media y el comportamiento dinámico, con el objetivo de establecer los valores de referencia definitivos para este nuevo material rodante y advertir preventivamente distintos tipos de falla o deterioro en los órganos de parque.

Otro de los proyectos, el cual se finalizó con éxito, tiene que ver con el diseño y homologación de componentes elásticos ("Silent blocks") para los centros de bogie y tracción, y se avanzó en la documentación técnica y especificaciones de discos de freno para el material rodante, fomentando la optimización de recursos.

27 de abril de 2026

Entre salarios en caída y menos servicios, ferroviarios alertan por el deterioro del sistema

Actualidad

Marcados por la pérdida del poder adquisitivo y el temor a la privatización, los empleados de los trenes describen un escenario de ajuste que combina la reducción de servicios con un fuerte achicamiento de la planta laboral.

La crisis que atraviesa el sector ferroviario se expresa con nitidez en los relatos de quienes sostienen el servicio todos los días en territorio bonaerense. Entre trabajadores de distintos sectores ferroviarios aparece un diagnóstico común, que desde 2024, la situación laboral y operativa se deterioró de manera acelerada. La pérdida de poder adquisitivo, la reducción de servicios, el achicamiento de la planta y la incertidumbre sobre una eventual privatización atraviesan las conversaciones en estaciones, talleres y ramales.

Los trabajadores se mueven con cautela, temen a represalias que los dejen sin la que, en muchos casos, es la única fuente laboral a la que accedieron en sus vidas. “Estamos cuidando el trabajo todo lo que podemos, pero muchas decisiones no dependen de nosotros”, dice uno de ellos a Buenos Aires/12.

Trenes Argentinos Operaciones depende del Estado nacional y si el Estado no pone recursos el servicio empieza a funcionar peor. Ese es el diagnóstico común que tiene su efecto en al funcionamiento cotidiano. En los últimos meses, el sistema ferroviario sufrió la cancelación de varios servicios, tanto en el Área Metropolitana como en recorridos de larga distancia. Entre los trabajadores mencionan la reducción de trenes locales y la suspensión de servicios que conectaban con destinos como Pinamar. Cada tren que deja de correr también implica menos puestos de trabajo, dicen los trabajadores.

A ese panorama se suman los retiros voluntarios, desvinculaciones y cierres de áreas. Según datos sindicales, más de 4.500 ferroviarios dejaron el sistema en el último tiempo, entre despidos, salidas acordadas y reducción de sectores operativos. Desde el sector advierten que esa tendencia no solo golpea las condiciones laborales, sino que también impacta en la calidad y la seguridad del servicio.

Otro dato que expone la gravedad del escenario fue difundido esta semana por La Fraternidad. El sindicato de maquinistas advirtió sobre una caída marcada en la cantidad de servicios en el AMBA, con frecuencias que disminuyeron cerca de un 33 por ciento en los últimos dos años. La preocupación gremial apunta no sólo a que circulan menos trenes, sino también a que los intervalos podrían extenderse aún más si no se revierte la tendencia.

El informe también identifica problemas acumulados: falta de mantenimiento en la infraestructura, menor cantidad de unidades disponibles y reducción del personal operativo. A eso se agregan velocidades promedio muy bajas, inconvenientes técnicos reiterados y descarrilamientos frecuentes. En los servicios de larga distancia, la situación se agrava con rutas suspendidas o con interrupciones constantes que afectan la conectividad de distintas regiones del país.

La Fraternidad también puso en duda el destino de los recursos asignados tras la declaración de la Emergencia Ferroviaria, al señalar que no se observan mejoras concretas en el funcionamiento cotidiano del sistema. En paralelo, alertó sobre el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores ferroviarios. Para el gremio, el cuadro general refleja un proceso crítico que compromete seriamente la calidad y la sostenibilidad del transporte.

El deterioro salarial aparece como uno de los puntos más sensibles. “Hoy muchos compañeros tienen dos trabajos porque el sueldo no alcanza”, cuenta otro empleado del sector operativo. Y agrega que el ingreso mensual quedó muy por detrás del costo de vida: “Antes el salario ferroviario permitía organizar la economía familiar. Ahora se llega cada vez más justo”.

La estructura salarial varía según la especialidad. Un ayudante recién ingresado ronda el 1.100.000 pesos, mientras que un conductor con diez años de antigüedad alcanza aproximadamente los 2.000.000. En la base de la escala, los salarios más bajos corresponden a tareas de limpieza, con ingresos cercanos a los 800 o 900 mil pesos. Entre guardabarreras, custodios, cambistas y otros sectores, los montos cambian, pero el planteo se repite: el sueldo perdió fuerza frente a la inflación.

La necesidad de un segundo trabajo

La búsqueda de ingresos complementarios se volvió una escena habitual. “Hay compañeros que terminan el turno y se van a manejar Uber, a hacer changas o a trabajar en otra cosa”, relatan los trabajadores y añaden de manera directa: “El mes se hace largo y cada aumento llega tarde”.

En ese marco, las paritarias ocupan un lugar central. Aun así y después de un largo conflicto, el gremio La Fraternidad acordó un aumento del 8,25 por ciento para recuperar lo perdido a partir de marzo distribuido en: diciembre de 2025 un 2 por ciento más una suma no remunerativa de 50 mil pesos como bono que se pagó en marzo; enero 2,5 por ciento; febrero 2 por ciento y marzo 1,5 por ciento.

Sin embargo, para los empleados consultados, el conflicto salarial no puede separarse del deterioro general del sistema: menos inversión, menos personal y salarios más bajos forman parte de un mismo proceso.

La preocupación también alcanza al futuro de la empresa. “Si entra una empresa privada, probablemente busque funcionar con menos gente y menos servicios”, advierten y recuerdan la experiencia de los años noventa. Sostienen que el riesgo es que vuelva a imponerse una lógica de rentabilidad por encima del servicio público.

En ese punto, aparece un tema especialmente sensible que es la jornada laboral. “Las seis horas fueron un logro enorme, sobre todo por seguridad”, explican. Según detallan los trabajadores, la reducción horaria, vigente desde 2010 durante el gobierno de Cristina Kirchner, estuvo vinculada a la necesidad de disminuir riesgos en una actividad expuesta a situaciones de tensión permanente, entre ellas los arrollamientos y otros accidentes propios del sistema ferroviario.

La infraestructura es otro eje de preocupación. Los trabajadores advierten que recién a mediados de 2025 comenzaron a ver un leve movimiento de obras y mantenimiento, luego de casi dos años paralizados. Sin mantenimiento sostenido y sin obras de fondo, el servicio quedó expuesto a un deterioro progresivo. En ese panorama, muchos municipios se hicieron cargo de la terminación de obras de paso a niveles o bajo niveles.

A pesar del escenario adverso, los empleados remarcan que el servicio se sostiene por el compromiso cotidiano del personal. En esa línea, mencionan asambleas, marchas y reclamos sindicales como herramientas para visibilizar el conflicto y exigir respuestas.

El contexto incluye además la puesta en venta de terrenos ferroviarios, como ocurrió con espacios vinculados a las líneas Sarmiento, Roca y Mitre, y la paralización de obras estructurales. Distintos predios del Área Metropolitana de Buenos Aires y de la provincia fueron desafectados de uso ferroviario con el objetivo de avanzar en subastas. “Cuando se venden tierras y no se reinvierte en trenes, talleres o infraestructura, el deterioro se acelera”, plantean.

La preocupación no pasa solo por los ferroviarios: “Menos trenes, menos mantenimiento y menos personal terminan afectando a la gente que viaja todos los días porque tienen menos calidad de servicio”.

La comparación con etapas anteriores aparece de manera recurrente. Entre los trabajadores persiste la idea de que la combinación de recortes, pérdida salarial, reducción de frecuencias y achicamiento de la planta laboral puede desembocar en un modelo parecido al de las concesiones privadas. “Ya sabemos cómo termina cuando el servicio público se piensa solo como negocio”, advierten.

Mientras tanto, la rutina continúa en los ramales bonaerenses. Las formaciones circulan con menos recursos, más presión sobre el personal y una demanda que sigue siendo masiva. En los trenes del conurbano bonaerense, que transportan a más de 1.000.0000 de pasajeros por día, el conflicto se expresa en cada demora, en cada frecuencia reducida y en cada trabajador que sostiene una tarea esencial con salarios cada vez más ajustados.

Entre quienes trabajan en el sistema, la sensación combina cansancio, incertidumbre y resistencia. “Seguimos estando, seguimos reclamando y seguimos tratando de que el tren salga seguro”, resumen. La frase sintetiza un conflicto que excede a una línea o a un ramal: lo que está en juego, advierten, es el presente laboral de miles de trabajadores y el futuro del transporte ferroviario como servicio público.Página12.com