Historia Ferroviaria
Aunque dejó de funcionar hace más de 40 años, todavía conserva vestigios de su historia y buscan preservar cuatro cobertizos ferroviarios en Mendoza.
El 5 de abril de 1910, Argentina y Chile celebraron la inauguración oficial del Ferrocarril Trasandino, que permitió unir Mendoza con la ciudad chilena de Los Andes atravesando la imponente Cordillera. El proyecto, impulsado por los hermanos Juan y Mateo Clark, había comenzado a gestarse casi cuarenta años antes y requirió superar pendientes extremas, nevadas y terrenos hostiles con túneles, puentes y cobertizos.
La idea de conectar ambos países por tren surgió en la década de 1870, cuando los Clark —empresarios chilenos ligados al comercio binacional— propusieron una línea ferroviaria internacional para facilitar el transporte de pasajeros y mercaderías entre el Atlántico y el Pacífico. Hasta entonces, el cruce de la cordillera dependía de caminos de montaña lentos y peligrosos.
Sin embargo, el proyecto enfrentó demoras por problemas de financiamiento, conflictos políticos y dificultades para obtener concesiones. Recién en 1887 comenzaron las obras en el lado argentino y dos años después en el chileno, aunque los trabajos sufrieron interrupciones y cambios de administración.
El desafío de construir un tren en la alta montaña
Levantar un ferrocarril en plena Cordillera de los Andes fue un reto técnico sin precedentes. El trazado original contemplaba 71 kilómetros de vías en Chile y 177 en Argentina, con estaciones, puentes, túneles y cobertizos para proteger las vías de la nieve y los desprendimientos.
En los sectores de mayor pendiente, se instaló un sistema de cremallera que permitía a las locomotoras subir y bajar la montaña. El túnel internacional fue clave para atravesar la frontera sin depender de pasos a cielo abierto, expuestos a las inclemencias del clima.
Las condiciones extremas obligaron a suspender los trabajos durante los meses más fríos, lo que extendió la construcción durante años. Distintas empresas y equipos de trabajadores participaron en la obra, que finalmente se completó tras superar obstáculos económicos y técnicos.
Una inauguración histórica y un recorrido lleno de obstáculos
La inauguración del Ferrocarril Trasandino reunió a las principales autoridades de ambos países y marcó la culminación de un sueño largamente postergado. El tren permitió unir las redes ferroviarias de Argentina y Chile, conectando Mendoza con el centro chileno y, a través de otros ramales, con Buenos Aires y Valparaíso.
El recorrido se destacó por sus soluciones técnicas: túneles, puentes, cobertizos y el sistema de cremallera permitieron sortear obstáculos geográficos que durante siglos habían dificultado el tránsito entre ambos lados de la cordillera.
Sin embargo, el proyecto nunca alcanzó el impacto comercial esperado. Los altos costos de mantenimiento, las interrupciones por fenómenos naturales y la apertura del Canal de Panamá en 1914 —que modificó el transporte marítimo internacional— limitaron su rentabilidad.
En 1934, un aluvión en Cacheuta destruyó varios kilómetros de vías en el lado argentino y el servicio internacional quedó interrumpido durante años. El tráfico se restableció recién en 1944, pero las dificultades persistieron. El servicio de pasajeros se clausuró en 1979 y el de cargas, en 1984.
El legado del Trasandino y la restauración de sus cobertizos
Con el cierre de los servicios internacionales, gran parte del antiguo trazado quedó fuera de uso y la infraestructura sufrió el paso del tiempo, el clima y la falta de mantenimiento. Entre las construcciones emblemáticas se encuentran los cobertizos, estructuras diseñadas para proteger las vías de la nieve y los desprendimientos.
En la actualidad, el Gobierno de Mendoza anunció un acuerdo con la Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado (ADIF) para preservar y restaurar cuatro cobertizos históricos ubicados entre Puente del Inca y la estación Las Leñas. La medida se tomó luego de que una licitación contemplara el desmantelamiento de ocho cobertizos del ramal A12.
Según el anuncio oficial, los cuatro seleccionados serán conservados por su valor histórico, cultural y arquitectónico. Además, el acuerdo prevé la custodia de materiales originales provenientes del desmantelamiento de otras estructuras para su uso en futuras tareas de reconstrucción y mantenimiento.
La iniciativa busca proteger parte del patrimonio ferroviario de alta montaña y evitar que desaparezcan los rastros de una obra que transformó las comunicaciones entre Argentina y Chile a comienzos del siglo XX. TN.com
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