Mostrando entradas con la etiqueta Zigzag. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Zigzag. Mostrar todas las entradas

6 de mayo de 2026

Perú: El tren de América del Sur que cruza 69 túneles y 58 puentes para subir a la estación más alta, a casi 5.000 metros en los Andes

Exterior

A casi 5.000 metros en los Andes, este tren, con sus 69 túneles y 58 puentes, es una maravilla de la ingeniería de América del Sur

En lo más abrupto de la cordillera de los Andes, donde el paisaje se vuelve indomable y el aire empieza a escasear, existe una obra clave de América del Sur que parece desafiar toda lógica.

Montañas que se elevan como murallas, abismos que cortan la tierra y un clima extremo fueron, barreras naturales difíciles de atravesar. Sin embargo, la ambición humana encontró la forma de abrirse paso. Te contamos sobre este tren de América del Sur que todos deberíamos conocer.

El tren de América del Sur que cruza 69 túneles y 58 puentes para subir a la estación más alta, a casi 5.000 metros en los Andes

Se trata del Ferrocarril Central del Perú, una línea que parte desde Lima y se adentra en un recorrido que parece imposible. Atraviesa 69 túneles y 58 puentes, sorteando quebradas profundas y laderas imposibles mientras asciende de forma progresiva hacia el corazón de los Andes.

Su punto más emblemático es Ticlio, ubicado a 4.818 metros sobre el nivel del mar, considerado durante décadas el paso ferroviario más alto de América del Sur. Para alcanzar esa altura, el tren utiliza un sistema de zigzags y curvas en espiral que le permiten ganar elevación sin recurrir a mecanismos adicionales, adaptándose con precisión al relieve montañoso.

La importancia de esta obra de América del Sur

Detrás de esta hazaña está el ingeniero polaco Ernest Malinowski, quien en el siglo XIX diseñó una obra que muchos creían irrealizable. En una época marcada por limitaciones tecnológicas y condiciones extremas, su proyecto logró unir la costa con la sierra central, atravesando uno de los entornos más hostiles de América del Sur. Cada túnel excavado y cada puente construido son testimonio de ese esfuerzo colectivo que transformó una idea en realidad.

La importancia del Ferrocarril Central del Perú va mucho más allá de sus cifras. Fue clave para el desarrollo económico del país, especialmente en el transporte de minerales desde la sierra hacia el litoral. Pero también es un símbolo de integración, de cómo la infraestructura puede acortar distancias no solo geográficas, sino también sociales. Hoy, más que un medio de transporte, es una experiencia que revela la magnitud de los Andes y recuerda que incluso en los paisajes más extremos, la creatividad humana puede encontrar su camino.

Según la UNESCO recalca por:

* El Ferrocarril Central del Perú es el reflejo vivo de la Revolución Industrial, una época en la que el vapor, el hierro y el ingenio humano comenzaron a acortar distancias y transformar la manera de conectar el mundo.

* Es una hazaña técnica que desafió la geografía extrema de los Andes, elevándose hasta alturas impensadas y convirtiéndose en un símbolo de lo que la ingeniería podía lograr frente a lo imposible.

* Su compleja red de túneles, viaductos y zigzags revela una obra pensada con precisión casi artesanal, donde cada solución nace del diálogo entre la tecnología y la montaña.

* Es también una historia profundamente humana, construida por manos de distintos orígenes que, entre esfuerzos, riesgos y pérdidas, dejaron su huella en cada tramo del camino.

* Representa un puente entre continentes, donde el conocimiento técnico europeo encontró en América del Sur un territorio desafiante para reinventarse y evolucionar.

* Resume uno de los mayores logros de la ingeniería del siglo XIX, capaz de unir el nivel del mar con las alturas andinas en un recorrido tan breve como extraordinario.

* No solo conectó lugares, sino que dio forma a nuevas dinámicas sociales y urbanas, convirtiéndose en una columna vertebral del desarrollo en su entorno.

Fuente: DiarioUno.com

22 de junio de 2016

Perú: Tren Lima a Huancayo: Ferrocarril Central Andino

Exterior

Redacción Crónica Ferroviaria:

Tren Turístico Lima - Huancayo. Viaje en el Ferrocarril Central Andino de Lima a la ciudad de Huancayo (Perú). Viaje de 12 horas de duración, donde se pueden apreciar: hermosos paisajes, 69 túneles, 58 puentes, 6 zig zag, cascadas, centros mineros, ríos, nevados, etc.




27 de marzo de 2011

ECUADOR: EL TREN MÁS DIFÍCIL DEL MUNDO


Como una gigantesca serpiente este tren recorre 446 kilómetros desde los cuatro metros sobre el nivel del mar hasta llegar a los 3,600, metros de altura.

Ese es el objetivo de un ambicioso proyecto del Gobierno de Ecuador para restablecer un medio de transporte que fue elemento unificador del país y que había caído en el olvido y el deterioro. Hasta ahora hay unos 180 kilómetros de vías reparados, incluida la espectacular “Nariz del Diablo”, donde el tren debe realizar faenas en zigzag para domar una montaña de roca. En la construcción de ese tramo murieron unas 4,000 personas por el uso de dinamita, por los derrumbes, picaduras de serpientes y por diversas enfermedades.

El sueño del ferrocarril comenzó en 1861 con el inicio de las obras a cargo del Gobierno del conservador Gabriel García Moreno, las cuales terminó en 1908 el presidente liberal Eloy Alfaro. El ingenio de hierro fue un puntal para dinamizar la economía, pero tras más de cuarenta años de operaciones le llegó su ocaso.

Algunas restauraciones por aquí y nuevas adquisiciones por allá no fueron suficientes para despertar a la gigantesca serpiente hasta que en 2008 comenzó el proceso de reparación de la vía, con una inversión prevista de $245 millones.

Este tren conecta la costa con la cierra de Ecuador siguiendo una ruta sinuosa. (EFE)


Un proyecto monumental

Parecía descabellada hace más de un siglo la idea de unir la Costa con la Sierra de Ecuador por medio de un ferrocarril y no era para menos: gigantescas montañas y agrestes terrenos no eran la mejor carta de presentación ni para los técnicos ni para la técnica de la época.

Pero finalmente, las vías del tren se incorporaron para siempre al paisaje del país y el tren se convirtió en un eje de integración nacional, elemento estructurador de la identidad de Ecuador y un motor económico.

Con el paso de tiempo, la construcción y el mejoramiento de otro tipo de vías fue desplazando al tren y su paulatina desaparición se tradujo también en el aislamiento de comunidades enquistadas en montañas o valles de difícil acceso.

Por ello, revivir el tren no se limita ahora a reparar las vías, sino a involucrar a las comunidades en actividades turísticas y comerciales con la creación de museos, tiendas, cafés o restaurantes en los que los ecuatorianos de las entrañas de las montañas ofrecen sus productos y promocionan sus parajes y cultura.

La comunidad de Nizac, una de las beneficiadas en la provincia de Chimborazo, no sólo atiende a los turistas en la estación de Sibambe, sino que abre las puertas de sus casas a quienes quieran conocer sobre sus costumbres y asimilar conocimientos ancestrales.

Leyenda de AMORES Y DESAMORES

Con una inversión de $12 millones de dólares se restaurarán nueve locomotoras funcionales, se construirán nuevos coches y se recibirá asistencia técnica. Aunque la similitud de la historia ferroviaria y la técnica, así como el idioma hicieron que Ecuador inclinara su atención a España para el proceso de rehabilitación del sistema ferroviario, las aguas del Atlántico también empujaron el proyecto hasta Inglaterra. Con ayuda de ese país, Ecuador prevé rehabilitar inicialmente unas cinco centenarias locomotoras a vapor.

Según las previsiones de reparación, escenarios con nieves perpetuas y vegetación de Costa y Amazonía se divisarán desde las ventanas del tren o el ferrobús cuando todos sus tramos entren en funcionamiento.

En las secciones ya reparadas se puede apreciar paisajes de ensueño con montañas vestidas de verdes diferentes diseñados por distintos cultivos. También hay visiones de vértigo: en ciertos tramos la vía no da opción más que al riel para el paso del tren.

Con puntiagudas rocas a un lado y abismos pronunciados al otro, el turista puede escoger entre conjeturar sobre los avatares hace un siglo para abrir la montaña para que pase el tren o en la soñadora posibilidad de que las rieles se extienden a las nubes, pues en ciertas curvas pronunciadas pareciera que la locomotora se dispusiese a volar.

El pago de tarifas cómodas para el transporte no sólo da derecho a espectaculares visiones como volcanes, nevados, comunidades o rebaños de animales autóctonos, sino también a la inmersión en el mundo de la cosmovisión indígena, donde los elementos de la naturaleza cobran vida.

La leyenda cuenta -dice la guía turística Luisa Martínez, que Iliniza sur que era esposa del nevado Iliniza norte, se enamoró del volcán Cotopaxi y el volcán Rumiñahui avisó de la aventura, lo que destrozó al monte Corazón, hijo de los Ilinizas, cuyo doloroso llanto formó la laguna del Quilotoa.

Por eso, el Cotopaxi esta casi siempre nublado, pues esconde su vergüenza de haber dañado un matrimonio, indicó Martínez, en el marco de una espectacular vista de todos esos nevados y montes. Algunos lo llaman el “tren del cielo” y otros “el tren más difícil del mundo”, por la complicada geografía que atraviesa, la cual fue domada con una tenacidad y un sacrificio que Ecuador quiere honrar con la resurrección de las vías.(Fuente y foto: ElNuevoDía.com)