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5 de octubre de 2026

Un pueblo de 200 habitantes y una estación de tren convertida en museo

Pueblos Sin Trenes

Se acerca un nuevo fin de semana largo y son muchos los pueblos que se pueden ir a visitar, lugares para descansar, para desconectar, para encontrar nuevas propuestas, para perderse en la magia de las calles de tierra. El pueblito de 200 habitantes se llama Hale y se encuentra en la provincia de Buenos Aires. Es un lugar accesible y muy especial para poder pasar un fin de semana con la mejor gastronomía.

Con respecto a lo publicado por El Destape, el pueblo de Hale se encuentra en el partido de Bolívar y está a solo 300 km de CABA. Es un lugar de enormes espacios verdes, las calles son de tierra, tranquilas, se escucha el piar de los pajaritos, el cacareo de las gallinas y el relincho de los caballos. Al estar muy cerca de la Ruta 205 es un lugar de mucha accesibilidad para para todos aquellos que quieran ir a conocer ese pueblito turístico.

Este pueblo de Hale se encuentra muy cercano a las localidades de Pehuajó, también de General Alvear y de 9 de Julio. Por lo tanto, para quienes quieran visitar este pueblo, también podrán salir de aventura hacia otros lugares. Está todo por descubrir. 

Qué se puede hacer en Hale

Entre los atractivos destacados de Hale el primer puesto se lo lleva la gastronomia, más que nada porque esta localidad tiene dos prestigiosos bodegones de campo. Uno de esos locales gastronómicos funciona en la vieja panadería del pueblo y una de sus especialidades es la carne asada, pero también tiene hamburguesas veganas, una gran carta de postres caseros y se armó una carta de autor que va cambiando según la estación del año que sea. Asimismo, hay una carta de vinos de todo el país. 

En cuanto al segundo bodegón, está presentado en un viejo almacén de ramos generales y sus platos destacados son las pastas con estilo italiano. Las minutas también son imperdibles. Los dos bodegones tienen en sus cartas recetas familiares que pasaron de generación en generación.

Hale también tiene enormes sectores de espacios verdes, se puede recorrer la arquitectura antigua de la localidad y las calles coloniales. También hay una capilla de la Virgen de Luján y, por supuesto, la estación de tren que hoy es un museo. Un lugar en el que se puede conectar y volver a disfrutar de la naturaleza. Por la frondosidad de los árboles, el pueblo se mantiene fresco durante el verano y se vuelve muy pintoresco durante el otoño, mientras que durante la primavera, Hale se abre, deslumbra, florece. DiarioLaArena.com

4 de abril de 2025

Ni Mercedes ni Villa Lía: el pueblito a dos horas de CABA con "alma catalana" y una gastronomía imperdible

Pueblos en vías de extinción 

En las cercanías del Río Salado, esta pequeña localidad bonaerense de 400 habitantes combina historia ferroviaria, tranquilidad y una gastronomía que sorprende. Ideal para planificar la próxima escapada.

La provincia de Buenos Aires es un mapa infinito de historias, rutas y paisajes que cambian a cada kilómetro. Entre sus rincones menos conocidos, hay un pueblito que, sin ser Mercedes ni Villa Lía, guarda un encanto especial: una “herencia” catalana que se refleja en su arquitectura y, sobre todo, en su gastronomía. ¿Lo mejor? Se encuentra a apenas dos horas de CABA.

Con poco más de 450 habitantes y la calma del Río Salado como telón de fondo, este destino es sinónimo de tranquilidad. Ante la cercanía del fin de semana largo de cuatro días, quizás sea el momento ideal para tenerlo en cuenta y dejarse sorprender por su encanto.

El pequeño pueblo con aire “catalán” que queda cerca de CABA y es pura tranquilidad

Nos referimos a Carlos Beguerie, un pintoresco pueblo ubicado a 145 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, en el partido de Roque Pérez. Este rincón bonaerense combina historia, gastronomía y un entorno natural perfecto para quienes buscan desconectar del ritmo acelerado de la ciudad.

Sus calles de tierra, sus antiguas casonas y sus almacenes de campo reciclados le dan una estética única, con un aire que remite a la tranquilidad de los pueblos catalanes. Ubicado en la Cuenca del Río Salado, este destino invita a recorrerlo sin apuros, respirar aire puro y disfrutar de la calma que solo los pueblos más chicos pueden ofrecer.

Acá no hay tránsito, bocinazos ni apuros. El silencio solo se interrumpe con el sonido del viento, el canto de los pájaros y alguna charla de vecinos en la puerta de sus casas.

La historia de Carlos Beguerie, el pueblo que nació con el tren y se resiste al olvido

Los orígenes de esta localidad se remontan a comienzos del siglo XX y tienen como protagonista a su fundador, Carlos Beguerie, un entrerriano que estudió en el Colegio de Paraná junto a Julio Argentino Roca y que también participó en la Guerra de la Triple Alianza.

Tras instalarse en Buenos Aires, decidió donar parte de sus tierras para la construcción de las vías del Ferrocarril Provincial. Su ubicación estratégica hizo que el pueblo creciera rápidamente y fuera apodada “La Perla del Provincial”, debido a su importancia como empalme ferroviario.Crónica.com