jueves, 29 de noviembre de 2012

EL FERROCARRIL NO ES LO IMPORTANTE


NOTA DE OPINIÓN

Por: Jorge de Mendonca (para CRÓNICA FERROVIARIA) (*)


Lo interesante de este título, es que va a captar la atención de unos por alegre coincidencia y a otros por irritación profunda. Allí está el punto: Todos lo leerán (supongo). Especialmente, espero que lean estas líneas los decisores y "dibujadores" de lo territorial; los que delinean el futuro de las ciudades y la conectividad fronteras adentro.

En cualquier espacio donde esté ocurriendo un evento público, empresarial o político donde una rueda de hierro, un durmiente o un riel tengan algo que ver, allí estarán los que defienden al ferrocarril hundiendo cualquier posibilidad de que ese medio de transporte vuelva a ocupar el lugar que EL PAÍS necesita.

"No, pero si era maravilloso, el jefe tocaba la campana y la máquina tocaba pito" "Pero si teníamos un servicio por semana hasta el pueblo" "Pero si había tres trenes por día que unían todos los barrios" "Pero si acá éramos 50 en la estación para atender los tres trenes por día" "No hay otra cosa como el ferrocarril" "Viajar en tren es otra cosa" (y llevan al imaginario inmediatamente: Personas caminando por horas en el pasillo; gente tirada en el piso; otros cantando; nadie puede dormir; los del pullman tienen derecho a comer primero en el comedor; para en todas; tarda 50% o 100% más que el micro).

En nuestro País no tenemos la menor idea de lo que es un tren ni, mucho menos, idea de cómo se viaja en tren, mucho menos podremos esperar que los que tienen que decidir en el plano del proyecto o en la letra de las normas, piensen en la forma de ferrocarril que realmente se necesita y no en la que el imaginario colectivo sueña. Pues en todo caso, ninguno de los decisores o dibujadores deja de pertenecer a nuestra misma Sociedad y Cultura.

En 2006, buscando decisores políticos que tengan los atributos necesarios para exigir a las autoridades la mejora de un servicio de larga distancia, uno de los Políticos se trajo a su "conocedor". Éste se presentó como el que "en la década de 1970 había logrado que el Expreso BsAs-Zapala parara en su pueblo". Felicitaciones por tal ¿logro?. En vez de exigir que volviera a circular el tren regional que parara en todas, el Estado, por el pedido de un muchacho voluntarioso, había logrado retrasar definitivamente a un Expreso; que éste recibiera gente a mitad de camino –que viajaría parada-; que esos pobladores debieran soportar subir a un tren que ya olía bastante feo por las horas de viaje; y que esos pobladores tuvieran que depender de los horarios de viaje de "un larga distancia" por la noche, en vez de un servicio diurno que los llevara a su región.

¿Qué tenemos aquí? Pues una Sociedad que alterna espasmódicamente entre "No Ferrocarril" y "Ferrocarril Todo". Nada en su armoniosa medida.

Supongamos a un señor de entre 55 y 65 años, decisor político o empresario, y otro dibujador por el Estado o por lo Privado. Sea que su trabajo o interés está en las dimensiones de la ciudad; el manejo de la logística; el transporte de las personas; el correo; o la Economía. Ese Señor está en el promedio de edad de los que toman decisiones y hacen dibujos que tienen o deberían tener en cuenta a la circulación y al transporte.

Sí, nuestro promedio de edad para esas personas claves está muy avejentado.

Esos Señores nacieron entre 1943 y 1953. Sus primeros trabajos y sus estudios de Grado, si los tuvieron, ocurrieron entre 1961 y 1975. Justo cuando el transporte urbano, el transporte fluvial, el transporte de largas distancias, la construcción de carreteras y hasta el desarrollo de las telecomunicaciones, EN NUESTRO PAÍS, sufrieron un gran golpe de desarticulación y de exhoneración de la masa profesional y especializada en esas materias de TELECOMUNICACIONES Y TRANSPORTE.

No es que miles de personas se quedaron sin trabajo, el punto es que cientos de equipos interdisciplinarios de peones, capataces, técnicos, ingenieros, especialistas y profesionales en general, quedaron desmembrados y desparramados, tanto fuera como dentro de las empresas públicas, mixtas, municipales, provinciales y nacionales.

Para el caso de la Ciudad de Buenos Aires, la empresa estatal de transportes se liquidó en forma total y la generación de los "concesionarios privados" se limitó a incorporar como patrones o empleados solamente a los choferes y a algún que otro mecánico.

Sí, ni el Estado ni las nuevas empresas privadas tuvieron, siquiera, planificadores que analizaran como consumir menos gasoil y llevar más pasajeros en alguna forma analítica. Todo quedó librado al impulso errático. Ni siquiera el interés mezquino llevó a ninguna de las partes a pensar analítica y proyectualmente.

Aquí llego al punto: Desde 1961 a la fecha, nadie vivió ni vio obras y servicios de transporte verdaderamente nuevos en ninguna parte del País. No los vivió ni como usuario, peón de obra, empresario, funcionario, profesional o dirigente político. Apenas alguna que otra obra vial comenzó a mostrarse como realmente "nueva cosa" y en los '90 alguna que otra terminal portuaria.

¿Podemos enojarnos con los que no saben administrar bien un ferrocarril? Y no, por lo menos por lástima, debemos comprender que, ninguno de ellos JAMÁS estuvo en la concreción de una nueva línea ferroviaria ni un servicio realmente nuevo. Todos vivieron desde que entraron de aprendices el retroceso y hasta el desarme. No conocen más que de sacar un riel o rueda de acá para ponerlo allá.

Mucho menos pueden entender de esto los dirigentes o empresarios. Pertenecen a la misma Sociedad.

Y los planificadores, los urbanistas, los decisores territoriales, los economistas y, por supuesto, los políticos, desgraciadamente, tienen suficientes justificaciones como para no tener en su haber cognitivo nada de la función de los transportes.

Así, cuando alguien habla del ferrocarril, hay suficientes razones para que piensen "ahí viene el de los ferrocarriles".

Imaginen a los apicultores. En el medio de un monte, una Comunidad explota las colmenas naturales y, de pronto, viene un apicultor y les trae colmenas de madera. Seguro que ellos pensarán "ahí viene el de las colmenas". No se darán cuenta que  también es apicultor como ellos y tiene un mismo objetivo: Juntar Miel. Las Colmenas son solo una herramienta más.

Los argentinos somos simples apicultores naturales y consideramos que si alguien viene a proponernos cosas de transporte, es un fanático más que viene a hablar de transporte, peor aún si ese maniático viene a decirnos que hay un problema ferroviario.

Aceptemos que hay suficientes razones para perdonar a todos los que relegan a la cuestión ferroviaria a un tema de ferroviarios y fanáticos demodé. Los receptores jamás vivieron una verdadera cuestión de transporte en nuestro País (Rutas, aviones, barcos, ferrocarriles), y encima, los que hablan de trenes suelen ser un poco cerrados a que el tren es la solución de todos los males.

Digamos que, en el manicomio, hasta el cuerdo dice que no está loco y de nada le sirve.

Queridos transporteros automotrices y ferroviarios, no sean obcecados y fanáticos. Los transportes son una herramienta más de la sociedad, si se logra que eso se comprenda, vamos a tener buenos resultados y trabajo y negocios para todos.

Queridos resto de la Sociedad, especialmente periodistas, dirigentes, funcionarios, decisores, empresarios, economistas y planificadores territoriales, los transporteros (ferroviarios en especial), son un poco locos, es verdad, pero convengamos que esto sucede en Argentina solo hace 50 años. Comiencen a poner en la balanza esta pregunta: ¿No tendrá algo que ver la eterna problemática del Transporte Argentino con esto de que no le dan lugar a su importancia como uno de las herramientas sociales funcionales básicas? ¿No será que las decisiones del Transporte siempre las han relegado a meros "problemas técnicos" cuando son cuestiones estratégicas de Estado? ¿ No será que no han capacitado, donde fuere, a la suficiente masa crítica de peones, capataces, técnicos, profesionales, gerentes, diputados, senadores, funcionarios, economistas, dirigentes, periodistas en la temática de los Transportes y las Comunicaciones?

¿No será que nos enseñaron y hasta nos capacitaron para que no comprendamos nada sobre transportes y así llegamos a la desarticulación territorial y a los altos costos y baja oferta que hoy tenemos? ¡Qui lo sa!.

(*): Escrito en febrero de 2008