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31 de marzo de 2026

100 años, una despedida multitudinaria y un renacimiento patrimonial: La travesía de La Brugeoise, el legendario coche de la Línea "A" de Subte

Historias Ferroviarias

Los coches, protegidos por la ley y restaurados por expertos, representan una pieza central en la memoria urbana y en las propuestas culturales que recorren la red subterránea de Buenos Aires

Durante casi cien años, los coches eléctricos La Brugeoise recorrieron los túneles del subte de Buenos Aires, lo que consolidó su valor histórico, arquitectónico y su aporte al desarrollo tecnológico de la ciudad. Tras su retiro definitivo del servicio comercial en 2013, estas unidades pasaron a formar parte de circuitos turísticos y actividades culturales, presentando su relevancia ante nuevas generaciones

El 11 de enero de 2013 marcó el final de la circulación de los coches La Brugeoise. La mayoría de las unidades fue restaurada y actualmente permanece bajo resguardo en talleres ferroviarios, amparada por la Ley 4886 de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Varios de estos coches participan en paseos históricos organizados por el Gobierno porteño o han sido cedidos a instituciones.

El trayecto original de la Línea A del subte comenzó en 1913, con trenes fabricados por la empresa belga La Brugeoise et Nicaise et Delcuve. Estas unidades, construidas en maderas nobles y con detalles en bronce, establecieron estándares inéditos en el transporte público de la región.

El recorrido inicial, que unía Plaza de Mayo y Plaza Miserere y luego se extendió a Primera Junta, incorporó innovaciones técnicas como un sistema eléctrico especial, según registros históricos del Archivo General de la Nación (archivo nacional) y documentación oficial de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (operadora estatal del subte).

La decisión de retirar los coches respondió a motivos de seguridad y a la necesidad de conservar el material histórico. De acuerdo con informes oficiales del Gobierno de la Ciudad y de la operadora estatal del subte, durante el último año de servicio se identificaron problemas de mantenimiento e infraestructura eléctrica, así como incidentes como el accidente de enero de 2012. Las exigencias técnicas y las diferencias de gestión entre el Gobierno nacional y la administración porteña precipitaron el traspaso de la red y la incorporación de nuevos trenes.

Los motivos detrás del retiro de los coches La Brugeoise

La última jornada de servicio de los coches La Brugeoise reunió a usuarios y trabajadores para despedir a los trenes más antiguos del mundo aún en operación comercial. En su reemplazo, se incorporaron cuarenta y cinco unidades de origen chino, adquiridas en 2012, completando así la actualización tecnológica de la Línea A.


El Papa Francisco cuando era el Cardenal Bergoglio viajando en una formación de coches eléctricos La Brugeoise de la Línea "A" de Subte

La empresa concesionaria Metrovías y los informes de la operadora estatal del subte señalaron la falta de recursos para el mantenimiento y la necesidad de reforzar la seguridad de los pasajeros como factores determinantes para el retiro. El traspaso de la operación generó cuestionamientos sobre las condiciones iniciales de resguardo: los coches fueron almacenados a la intemperie hasta su traslado al taller Mariano Acosta, ordenado judicialmente y bajo la protección de la Ley 4886, lo que evitó su deterioro.

En los días posteriores al retiro, las unidades quedaron vulnerables, por lo que se desarrolló un proceso legal que permitió la conservación de las unidades y habilitó nuevas propuestas para su uso cultural.

Conservación, restauración y situación actual de los coches

Al ser apartados del servicio, los trenes históricos evidenciaban años de deterioro atribuibles a la falta de mantenimiento, según el informe técnico presentado por la operadora estatal del subte ante la Legislatura porteña. Entre los 58 coches considerados aptos, varios presentaban pisos dañados, vidrios rotos, grafitis y fallas mecánicas cuya reparación habría permitido operar más unidades en condiciones seguras.

Al menos 17 coches tenían las ruedas aplanadas, lo que afectaba la suspensión y la integridad estructural. El informe también alertó sobre problemas en el ajuste de la suspensión y desniveles entre los coches y los andenes, poniendo en riesgo la seguridad operativa.

Tras su retiro, los coches fueron resguardados en el taller Mariano Acosta y algunos donados a museos o instituciones, conforme a lo establecido en la Ley 4886. No todas las unidades recibieron mantenimiento después de la donación, lo que llevó al abandono de algunas, mientras que veinte coches fueron seleccionados para restauración integral.

En la actualidad, tres coches restaurados —los números 5, 16 y 124— cumplen funciones patrimoniales y circulan de manera ocasional durante eventos como la Noche de los Museos. El acceso a estos paseos se gestiona mediante sorteo e inscripción previa, lo que restringe la participación del público general.

El valor patrimonial y el uso cultural

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires difunde que estos trenes representan “un patrimonio histórico invaluable que pertenece a todos los porteños. Esta propuesta es un viaje a nuestra historia y una invitación a recordar anécdotas que seguro todos tenemos en estos vagones”, expresó Jorge Macri, jefe de Gobierno, en declaraciones difundidas por el portal oficial del Gobierno de la Ciudad.

Javier Ibañez, presidente de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado, afirmó: “Las Brujas son un emblema de la ciudad y nos llena de orgullo que los porteños puedan disfrutar del patrimonio cultural gracias a los minuciosos trabajos de cuidado y restauración”.

Desde 2017, los recorridos patrimoniales en los coches La Brugeoise se realizan en el marco de la Ley 4886, con actividades gratuitas y cupos limitados por inscripción.Por: Faustino Cuomo para Infobae.com)

22 de abril de 2022

La importancia que los trenes tenían para San Juan

Actualidad

Hablar de trenes, es sin duda alguna, una invitación a la nostalgia donde se recuerdan los viajes en tren, la ansiada llegada de algún pariente o la emotiva despedida de algún familiar en esos andenes abarrotados de personas, personal ferroviario, equipaje y el inconfundible olor a gasoil de las locomotoras...

El mes de marzo pasó, sin embargo, vale la pena recordar la importancia de dicho mes en la historia ferroviaria del país, presentándose como un mes con emociones opuestas. El 1 de marzo de 1948 las empresas ferroviarias privadas (de capitales franceses e ingleses) fueron nacionalizados y fusionados con los Ferrocarriles del Estado. A partir de este hecho, se conformó la Empresa Nacional de Transportes (ENT), luego fue reemplazada por la Empresa de Ferrocarriles del Estado Argentino (EFEA) para luego adoptar el nombre definitivo de Ferrocarriles Argentinos (FA), englobando el transporte de carga y pasajeros.

"Ramal que para, ramal que cierra"

La década del 90 llegaba con un nuevo gobierno y con nuevas medidas. En materia ferroviaria, y con el pretexto de "son deficitarios", se cancelaron los servicios de pasajeros en la mayoría de las provincias, medida esta que afectó a empleados ferroviarios, usuarios y a muchas localidades que contaban con este medio de transporte. 

Así pasamos del júbilo de 1948 por la nacionalización de los ferrocarriles al dolor e impotencia por la suspensión del servicio de trenes de pasajeros.

Situación en San Juan

En 1948, San Juan contaba con dos líneas férreas: el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (posteriormente Ferrocarril San Martín) y el Ferrocarril Argentino del Norte (posteriormente Ferrocarril General Belgrano). La nacionalización significó la unificación de tarifas tanto de boletos de pasajeros como el precio de los fletes de cargas, lo mismo que los salarios del personal ferroviario. 

La suspensión del servicio de trenes de pasajeros afecto a toda la población por igual ya que el tren era el principal medio de transporte de pasajeros hacia y desde provincias como Mendoza, San Luis y Buenos Aires.

En San Juan, esta medida afectó a muchas localidades donde el tren, no sólo era un medio de transporte, sino también, un medio de subsistencia. Sólo por citar un ejemplo de la importancia de este medio de transporte, el tren abastecía de agua a Bermejo (al igual que a muchísimas localidades del interior del país).

En 1995 la empresa Ferrocarriles Argentinos dejo de existir y el tren de cargas quedo en manos de empresas privadas. La empresa Buenos Aires al Pacífico (BAP) opero la red de cargas del Ferrocarril San Martín mientras que la empresa Belgrano Cargas, opero la red de cargas del Ferrocarril Belgrano.

Así, pasamos del auge del transporte ferroviario en donde la mayoría de las bodegas de la provincia sacaban su producción de vino y mosto en tren (a muchas de estas ingresaba el tren lo que denota la importancia que tenía este medio de transporte y al igual que la carga) a la triste realidad donde hoy por hoy solamente corre el tren de cargas desde Albardón hasta Cañada Honda para luego seguir a Mendoza y desde allí, llevar la carga de piedra caliza (y derivados) a Buenos Aires.

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor y en cuestión de trenes, esta frase se cumple.Por: Gustavo Andrés Trigo (para el Diario de Cuyo)