miércoles, 28 de septiembre de 2011

MIRAMAR: LIVIANO COMO EL VIENTO

El edificio de la terminal de Miramar, en vidrio y hormigón, ordena el tránsito y revaloriza el predio del ferrocarril.

Llegar a una terminal, hacer tiempo, tomar otro ómnibus, esperar a un pasajero... Este tipo de movimientos constituyen una dinámica a tener en cuenta en las ciudades de mediana escala. Así lo entiende el proyectista Guillermo de Paz, quien diseñó una Nueva Terminal de Omnibus de Miramar en el predio del ferrocarril ubicado en la calle 40, entre 13 y 17, con el acento puesto en la revitalización del equipamiento urbano propio.


“El edificio trata de actuar también como elemento ordenador y cualificador de un espacio central de la ciudad, con una posición estratégica y relacional con la región”, señala el proyectista. A su vez, la terminal inaugurada en febrero potencia el entorno inmediato y refuerza un sector importante y vital del ejido urbano.

La estrategia de intervención en el predio fue planteada según las variables de optimización de eficiencia y minimización del impacto urbano de la infraestructura de transporte. Además, los objetivos fueron maximizar la cantidad y calidad del espacio público , y articular a través de una plaza la relación con el edificio existente del ferrocarril. Y poner este conjunto en valor , “con una estrategia arquitectónica simple y funcional”, dice Paz.

El nuevo edificio surge como un portal de acceso a la ciudad proponiendo una imagen, estética y valor simbólico que muestren el carácter local. En este sentido, se optó por un lenguaje simple y austero, pero abierto y transparente que “refleja el espíritu y carácter receptivo y amigable deseado”, señala.

Una calle interna generosa recorre la estructura de punta a punta. Hacia un lado se ubica el programa básico de la terminal, que cuenta con apoyo de servicios, depósitos, vestuarios de personal, oficinas administrativas, seguridad, sala de máquinas y boleterías, con sus respectivas zonas de atención, espacio para equipajes y encomiendas.

Además, se suman sanitarios públicos, sala de preembarque, locales comerciales, confitería y oficina de atención al turista.

Por otra parte, en el primer piso se ubican la oficina de control, depósitos, office, sala de descanso y vestuarios de personal.

A partir de la calle interna hacia la avenida, se propuso una fachada transparente, ligera , que refleja el movimiento de pasajeros y la actividad que transcurre en el interior, al tiempo que incorpora la plaza de ingreso vehicular y peatonal al edificio.

La cubierta actúa como techo que absorbe el paisaje circundante, creando nuevos lugares de encuentro , esparcimiento y pórtico de ingreso a la plaza pública, que funciona como nexo con el edificio del ferrocarril.

En cuanto a las soluciones constructivas, la estación fue resuelta con una estructura de hormigón armado con vigas de fundación y columnas redondas que soportan una estructura metálica contenida en una grilla estructural.

Abierta, sencilla y liviana, la nueva terminal se identifica con el lugar y entra el diálogo con el paisaje.(Clarín)