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19 de marzo de 2026

Una histórica locomotora a vapor será la principal atracción de la Fiesta del Ferroviario en Mechita

Eventos Ferroviarios

Silvano López confirmó que la máquina de casi cien años de antigüedad realizará viajes de pasajeros entre Bragado, Mechita y Alberti. El evento contará además con artesanos, exposiciones y shows musicales.

La localidad de Mechita se prepara para vivir una edición verdaderamente histórica de la Fiesta del Ferroviario gracias a la llegada de una joya mecánica. El organizador del evento, Silvano López, confirmó que este fin de semana contarán con la presencia de una locomotora a vapor inglesa del año 1927, bautizada como Volcán Freudy. Esta imponente máquina de casi cien años fue restaurada a nueva por el FerroClub Argentino sede Remedios de Escalada y hará su gran viaje de estreno en nuestra región, marcando su primera participación oficial en un evento público desde que fue puesta en marcha nuevamente.

El gran atractivo de la jornada central será la posibilidad de que los vecinos viajen en tren arrastrados por esta reliquia a vapor. Según la planificación de los organizadores, el domingo a partir de las 11 de la mañana la formación comenzará a funcionar como un servicio de pasajeros local que unirá las estaciones de Bragado, Mechita y Alberti. Si bien los vagones que trasladarán al público son unidades operativas convencionales, la experiencia de ver y escuchar a la locomotora histórica tirando de la formación promete ser un espectáculo inolvidable para los aficionados y las familias de toda la zona.

Más allá de los esperados viajes del domingo, el cronograma oficial de la fiesta comenzará a desarrollarse el día sábado desde las 11 de la mañana. Durante todo el fin de semana, los visitantes que se acerquen a Mechita podrán disfrutar de exposiciones de ferromodelismo, muestras de coleccionistas dentro del museo, paseos por los talleres, un gran patio de artesanos y puestos gastronómicos. Además, el evento contará con distintos espectáculos musicales en el escenario principal, cerrando una propuesta integral que, según adelantaron sus impulsores, seguirá adelante incluso si se presenta algún chaparrón aislado.BragadoTV.com

El encanto que tiene el riel

Ferroclub Argentino

Las respuestas son difíciles de encontrar. Las preguntas suelen ser las mismas, las que se repiten en una sobremesa, en un café, también en un bar y, seguramente, en más de una estación. ¿Por qué despierta pasión el ferrocarril? ¿Cuál es el componente hipnótico que genera y que brota desde la niñez? ¿Qué lleva a los repetidos ‘mamá, esperá que quiero ver pasar el tren’? ¿Hay un patrón identitario? ¿Traemos en sangre un vínculo natural con rieles y locomotoras que lleva a tantos pibes y pibas a pedir un tren eléctrico como regalo? ¿Qué es lo romántico de ver una locomotora a vapor?

Noberto Maesani tiene “86 para 87” años, dice. Hace más de cuarenta años que integra el Centro de Restauración de Remedios de Escalada, ciudad ferroviaria como pocas. Es la localidad de Lanús que, antes de que exista Lanús y antes de ser bautizada como Remedios de Escalada, nació íntegramente del tren. Fue hija de un plan estratégico del Ferrocarril Sud, y emergió entre vías y durmientes. Hace no tantos años, era el pueblo donde el domingo no se podía colgar la ropa en el patio, porque el hollín de las máquinas ensuciaba todo.

Maesani recuerda a la distancia, pero apacigua la nostalgia con su tarea en la biblioteca del espacio que forma parte del Ferroclub Argentino. Allí va “siempre que el físico lo permita”, y se sienta frente al escritorio donde los visitantes pueden observar fotografías, planos, maquetas y miles de libros vinculados a la historia del tren. Mucho hierro y muchos sellos de Industria Argentina rodean su lugarcito de los fines de semana.

Al hablar, no denota enojo. Lo oculta. No quiere entrar en cuestiones políticas. Considera que, en mayor o menor medida, el estado de los trenes es responsabilidad de todos los gobiernos. Prefiere hablar de la tarea que le compete a su universo hoy: la restauración. Porque el Ferroclub es un ecosistema que busca cuidar y mantener con vida lo que ya no se ve, pero que tantos son felices cuando alcanzan a volver a ver.

Eso se comprueba cualquier tarde de sábado o domingo al acercarse a la avenida 29 de septiembre en Escalada y entrar al predio de tres hectáreas donde residen más de 60 piezas de material rodante histórico. A metros del ingreso, la primera imagen pinta de sepia una porción del paisaje. El coche comedor, hecho íntegramente en madera, restaurado por los muchachos del centro, oficia de bar para merendar. A la derecha, la inmensa nave central cobija locomotoras de antaño. Algunas también están exhibidas afuera. La 39 Grande, la 3341 clase 8A o la 3815 construida en Inglaterra en 1908 son sólo algunas piezas de ingeniería que transforman en insectos a quienes se arriman a tomar una foto. Ni hablar a los pibes. “Estamos acostumbrados a ver los trenes desde el andén”, dice Maesani.

La trochita, como se la conoce, es una de las atracciones para los chicos que van a visitar el predio (Prensa Ferroclub Escalada)

Hace 80 años vive en Escalada. “Nacimos entre el humo y la locomotora”, cuenta. Fue testigo del desarrollo de una micro ciudad. Él no es ni fue ferroviario, simplemente un contador con una pasión, como tantos otros. Su esposa, Norma, sí es parte de una familia ligada a los trenes. Ambos crecieron a la par de aquellas 40 hectáreas que el Ferrocarril del Sud le compró a la familia Galíndez y dio lugar a la piedra basal de Villa Galíndez.

El nombre Remedios de Escalada llegó en 1933, pero ‘talleres’, mucho antes. Nadie conocía la zona de otra manera. Era el barrio de los talleres, del club talleres, de los 3 mil trabajadores de los talleres, de las casitas para los jefes y personal jerárquico que se construyeron en la zona gracias a los talleres, y del puente ferroviario que unió el este y el oeste por sobre las vías.

El 5 de julio de 1899 se colocó la piedra basal del primer edificio de los famosos talleres. Paso a ser más que para el material rodante. Hubo una fundición, un aserradero, un taller de pintura, una herrería y galpones para depósitos, rodeado de viviendas que florecían a la par de las nuevas moles de metros y metros de altura y de largo que dibujaban un mundo de progreso.

Pero no por nada La Fraternidad es uno de los primeros sindicatos del país. Para 1917, durante el gobierno de Hipólito Yrigoyen, la represión del 10 de octubre se llevó la vida de 20 obreros cuando alzaron la voz frente a la inflación culpa de la Primera Guerra Mundial, que dejó a las familias sin comida. La puja legó el Reglamento del Trabajador, un logro que le quitó a los ingleses la posibilidad de decidir a gustos las jornadas laborales y los descansos.

Cambiaron las reglas, y el ferrocarril no paraba de crecer. El tendido de vías era moneda corriente. La potencia de la carga y la majestuosidad del transporte de pasajeros. Cada vagón se convirtió en una obra de arte esplendorosa. Metros que acumulaban detalles, como baños forrados en mármol, fileteado a mano en las paredes y picaportes artesanales. Algunas se ven en el Ferroclub, donde la intención es terminar de restaurar unos cinco vagones de distinto tipo y época para crear una formación histórica que permita paseos que lleven a un pasado de gloria.

Un pasado épico que, recuerda Maesani, comenzó a apagarse durante el gobierno de Arturo Frondizi. “A instancias de no sé quién, en 1962, no quedó nada sobre rieles”, señala mientras la voz se le embronca un poco. Los registros históricos de aquellos años traen a un nombre de un viejo y, lastimosamente, familiar conocido de Argentina: el Fondo Monetario Internacional. En acuerdo con el presidente radical que asumió en 1958, comenzó el desmembramiento de la obra ejecutada por Juan Domingo Perón a partir de la nacionalización del ferrocarril.

En un coche restaurado se puede observar el funcionamiento de trenes a escala junto a sus operadores (Prensa Ferroclub Escalada)

No le fue fácil. Durante el gobierno de Frondizi, nacieron ‘Los Invencibles de Escalada’ como resistencia al Plan Conintes, siglas que resumen un nombre doloroso: Conmoción Interna del Estado. En aquel entonces, los obreros quedaron bajo la justicia militar y una huelga era sinónimo de deserción. A poco de asumir Frondizi, empezó una medida de fuerza contra la idea de racionalizar el ferrocarril, cerrar ramales que no fueran rentables y que tuvo como disparador el congelamiento de sus salarios ante una inflación que sacudía el bolsillo argentino.

El tiro de gracia, dice Maesani, llegó con Carlos Saúl Menem y una escandalosa privatización, desinversión y desaparición de una infinita cantidad de servicios. “No puedo hablar de eso porque me enoja mucho”, cuenta. “Soy de la idea antigua de por qué romper lo que está bueno, ¿no?”, suelta con un tono que combina angustia y rabia.

Apuesta a charlar sobre lindos recuerdos. Con detalles que van y vienen, relata los inicios del Ferroclub, que tiene en su origen en el boom del ferromodelismo en los años sesenta. Para 1966, se fundó en Caballito la Asociación Ferroviaria de Buenos Aires y se reunían en un furgón de lata en Donato Álvarez y la vía. “Ahí nos juntábamos media docena de locos jóvenes como yo y pergeñábamos todo esto”, rememora Maesari.

No eran ferroviarios, eran apasionados por los trenes. Para 1972, llega la creación del Ferroclub Argentino. Puntualmente, el 30 de agosto, en honor al aniversario del primer ferrocarril del país. El objetivo siempre fue el mismo, preservar el material histórico. Ahí residen los sentimientos de Maesari. “Me moviliza lo que es la recuperación de algo que ya no tenemos más, de pertenecer a algo que es mi pasión desde que tengo uso de razón”, afirma.

“Es como la escena del Secreto de sus Ojos donde Francella dice que vos podés cambiar de camiseta o de club, pero nunca vas a poder cambiar de pasión, es algo que no podés cuantificar ni cualificar”, señala.

Tras hacer base en Capital Federal, el Ferroclub tuvo su primera sede en la estación Coronel Lynch en 1982. Para 1987, llegó la inauguración de Escalada. La tercera que sigue en pie está en Tolosa, y abrió sus puertas en 2002.

Hoy en día, el Ferroclub de Escalada custodia más de sesenta vehículos. Algunos funcionan, otros no. Algunos están habilitados para transitar por la red central, otros no. A todos se los puede ver, ahí cerquita, en tamaño real, mientras se escucha por dónde pasaron o adónde iban. Desde las locomotoras a vapor, hasta las diésel que llevaron turistas por primera vez a Mar del Plata. Desde la trochita que construyeron para que los chicos recorran el predio, hasta la habitación de ferromodelismo donde los minutos no corren mientras los pequeños trenes recorren las mesas.

Es la guardia pretoriana de la Argentina que fue y siempre quiere ser, por más que no la dejen. En Escalada, son entre 60 y 70 personas que protegen la memoria, transmiten la verdad, y militan una justicia que hoy reside en el corazón de quienes lo circundan. Lo hace como organización sin fines de lucro, financiada íntegramente por su propia recaudación que proviene de la cuota de alrededor de 300 socios y el funcionamiento turístico del predio.

¿Todo esto explica la pasión? Maesari cuenta que hay algo “muy movilizante” todos los fines de semana. “A mí me emociona ver un montón a los chicos en esa actitud, con padres que vienen casi todos los sábados, que conocen hasta los números de locomotoras, clases, cosas que yo no puedo recordar”, suelta con una risa.

Y a la pregunta, ensaya una respuesta. “Es el encanto que tiene el riel. Como definición muy antigua de los jovatos, que hoy quedamos pocos, decíamos que nos fascinaba el contacto de la rueda con el riel. Es por eso que uno baja la vista y mira el rodado. Es instintivo”, alude para intentar definir su pasión.Página12.com

23 de febrero de 2026

La Locomotora a Vapor Nro. 85 Volvió a Recuperar su Brillo

Ferroclub Argentino

Redacción Crónica Ferroviaria

El Ferroclub Argentino de Concepción del Uruguay (Provincia de Entre Ríos) culminó, tras más de cinco semanas de trabajo, la restauración cosmética de la última locomotora a vapor que funcionó en la Argentina, proyectando para el año 2026 un ambicioso Encuentro en torno al Patrimonio y la Pasión Ferroviaria. 

Según el Ferroclub Argentino, las labores comenzaron a inicios del verano, y se organizaron con una metodología rigurosa. Cada fin de semana, los integrantes convocados, iniciaban la jornada a las siete de la mañana. A esa hora, todavía con baja temperatura y antes de que el sol impusiera condiciones extremas, se preparaban superficies y se organizaban herramientas y materiales. El trabajo se extendía hasta media mañana, momento en que el calor ya no permitía continuar con normalidad.

La restauración incluyó la aplicación de pintura mediante compresores de aire para lograr uniformidad en las grandes superficies, así como el uso de pinceles para terminaciones y detalles. El objetivo fue devolverle a la máquina el esquema correspondiente a su etapa final de servicio, concluida a mediados del año 1983, cuando la Nº 85 realizó su último recorrido regular y se convirtió en la última locomotora a vapor en funcionamiento en el país.

Esta no es la primera intervención significativa sobre la pieza. En el año 2021, gracias al aporte económico de diferentes vecinos de la ciudad, la locomotora fue una de las primeras estructuras del espacio exterior del museo en ser puesta en valor. La actual restauración refuerza aquel proceso y consolida su presencia como pieza central del patrimonio ferroviario local.

El presidente de la institución, Fabio Ferreyra, destacó el carácter colectivo del trabajo: “Cada fin de semana empezábamos con el amanecer. No era sencillo, pero sabíamos que estábamos preservando una parte fundamental de la historia ferroviaria argentina”. Y agregó: “La 85 no es solamente una locomotora exhibida; es un símbolo de una etapa que marcó al país y a nuestra región”.

La intervención se inscribe en un proyecto institucional más amplio. El Museo Ferroviario continúa en expansión y ya trabaja en la organización del VI Encuentro Interprovincial de Ferroaficionados, previsto para noviembre de 2026. Según adelantó Ferreyra, el evento buscará convertirse en el más convocante de su historia, con propuestas artísticas, formativas, sociales y culturales.

Mientras tanto, la locomotora Nº 85 permanece emplazada en la misma vía a la que arribó en el año 1983. Restaurada y visible desde el ingreso al predio, vuelve a ocupar un lugar central en la escena urbana, no solo como pieza de exhibición, sino como testimonio material del final de la era del vapor en la Argentina.

Desde Crónica Ferroviaria saludamos a los integrantes del Ferroclub Argentino de Concepción del Uruguay (Entre Ríos) por la labor realizada en la recuperación de material histórico ferroviario.

3 de febrero de 2026

Chubut: Van a desarmar la locomotora a vapor-monumento de "La Trochita" para usar sus partes como repuestos.

Trenes Turísticos

En Esquel, una postal histórica está a punto de cambiar por necesidad y no por decisión estética. La locomotora que funciona como monumento en la intersección de Ameghino y Perón dejará de ser solo un símbolo inmóvil para convertirse en un recurso de emergencia. La gerencia de La Trochita resolvió retirarla y usar sus piezas para sostener el servicio cuando llegue el invierno.

La medida se toma en un contexto de desgaste acumulado y falta de recursos para renovar equipamiento clave. El Viejo Expreso Patagónico, uno de los emblemas turísticos más fuertes de Chubut, atraviesa una crisis de infraestructura que ya no se puede disimular. La escasez de locomotoras operativas y el estado de las calderas empujaron una decisión drástica: “canibalizar” la máquina histórica para darle continuidad a los viajes.

Miguel Sepúlveda, gerente del tren, explicó la urgencia en diálogo con FM DEL LAGO. “Estamos al límite, si no hacemos esto corremos el riesgo de quedarnos sin servicio en invierno”, advirtió. La frase deja claro que el problema ya no es técnico solamente: es también de calendario, porque el invierno marca la temporada más exigente y con más demanda.

Según detalló, el plan es traspasar la caldera del monumento a una unidad en servicio en Esquel. “Hace tiempo venimos proyectando que nos vamos a quedar sin máquinas. La caldera de la locomotora que está en el monumento está en buenas condiciones y necesitamos pasarla a la de Esquel para garantizar los viajes de junio, julio y el resto del invierno”, afirmó. En esa explicación aparece el motivo central: sostener la operación con lo que hay.

El traslado de la locomotora no es un trámite simple, ni barato, ni rápido. La máquina pesa 25 toneladas y requiere logística pesada para moverla, algo que hoy no está disponible en la zona o directamente está fuera de servicio. En ese punto, la crisis económica se mezcla con la crisis operativa: aun cuando se decide actuar, hacerlo cuesta millones.

Los números que maneja la gerencia muestran por qué se habla de una salida extrema. Se estima que solo el movimiento del carretón demandará 4 millones de pesos, mientras que el alquiler de una grúa tipo “pluma” ascendería a 8 millones. Frente a ese escenario, evalúan una alternativa todavía más cruda: “partir” la locomotora para trasladarla en dos viajes, aprovechando desniveles del terreno y reduciendo exigencias técnicas.

Detrás de la decisión hay también un dato que en Esquel se repite como verdad económica. Sepúlveda fue tajante al describir lo que significa el tren para la ciudad: “El que salva la temporada en Esquel es La Trochita”. No lo dijo como consigna turística, sino como una cuenta directa: el tren sale con hasta 180 pasajeros y recauda entre 8 y 10 millones de pesos por viaje, cifras que sostienen parte del movimiento comercial en meses clave.

Sin embargo, el gerente también marcó que el turismo ya no llega como antes. “Bajó mucho la afluencia. La gente de Comodoro Rivadavia, por ejemplo, dejó de venir por el estado de las rutas. Hoy tenemos mucho residente provincial y nacional, pero poco público local”, analizó. Ese cambio de perfil suma presión sobre una estructura que depende de sostener ventas y funcionamiento sin margen para paradas prolongadas.

La crisis técnica, según explicó, se viene acumulando por desinversión y por costos que se volvieron imposibles de afrontar. Fabricar una caldera nueva, con certificación por diez años, costaba hace dos años unos 200 millones de pesos, pero hoy ese número quedó viejo por la inflación. La falta de fondos para comprar calderas nuevas dejó a la gerencia encerrada en una salida de supervivencia.

A los costos de recambio se suman los gastos cotidianos de operar. Cada viaje consume alrededor de 900.000 pesos solo en gasoil, sin contar lubricantes, mantenimiento y frenos, un punto que además se volvió más exigente por requerimientos recientes de la CNRT. En paralelo, está la estructura de personal: 39 empleados en Esquel, más trabajadores en El Maitén y Rawson, una carga fija que no se puede recortar sin afectar el servicio.

Sepúlveda describió el escenario con una escena que pinta el desgaste humano y técnico del día a día. “Este año se nos rompió la única locomotora que teníamos y los chicos trabajaron hasta las 4 de la mañana para arreglarla. No podemos seguir así, cuidando lo poco que tenemos”, sostuvo. Y sumó una advertencia con fecha en el horizonte: “Si no proyectamos a futuro, en octubre nos quedamos con una sola máquina y el riesgo de rotura es total”.

Como medida inmediata, la gerencia decidió cancelar salidas adicionales por la tarde para preservar la mecánica. La prioridad pasó a ser el mantenimiento preventivo y no exprimir al máximo lo que queda en pie. En ese contexto, desarmar la locomotora del monumento no aparece como un gesto simbólico, sino como un intento desesperado por mantener vivo al tren cuando más se lo necesita.

El movimiento dejará una imagen fuerte: sacrificar un ícono visible de la ciudad para que el Expreso siga rodando sobre las vías. La Trochita, que suele representar historia y turismo, ahora muestra su costado más crudo: el de una infraestructura al límite, sostenida con ingenio, esfuerzo y piezas prestadas de su propio pasado.#La17.com

25 de agosto de 2025

Humo en el galpón

Ferroclubes

Redacción Crónica Ferroviaria

Así titula la nota la gente del Ferroclub Central Argentino, en la que informa que el sábado pasado, 23 de Agosto, el humo empezó a invadir el galpón de alistamiento del Museo Ferrovario de Pérez (Provincia de Santa Fe) donde, por primera vez en su "nuevo hogar", la locomotora a vapor Nro. 191 modelo PS10 fabricada por North British y que perteneció al ex Ferrocarril Central Argentino, fue encendido su horno (después de cinco año) para horas después realizar su prueba dinámica.



Con esta acción de la gente del Ferroclub Central Argentino, se llegó al punto final de un largo proceso de reparación de casi 5 años, realizado por los integrantes de dicho ferroclub


Desde Crónica Ferroviaria queremos saludar a todos los integrantes del FCA que con dedicación, esmero y amor por los trenes, recuperaron un importante material histórico ferroviario. Felicitaciones.

21 de agosto de 2025

Santa Fe: Pondrán en marcha la histórica locomotora a vapor "La Emperatriz"

Museos Ferroviarios

La icónica máquina de tren N° 191 renace tras una exhaustiva restauración que demandó años de trabajo y colaboración. Con el orgullo de los trabajadores y restauradores, se publicó en las redes sociales el avance hacia el retorno a la actividad de este emblemático símbolo del ferrocarril argentino.

Tras décadas de inactividad y casi ser considerada chatarra, la emblemática locomotora N° 191, conocida como La Emperatriz, vuelve a la vida. Esto se logró gracias al esfuerzo conjunto de trabajadores, restauradores y miembros del Ferroviario Club Central Argentino (FCCA), quienes lograron restaurar a este coloso del ferrocarril argentino, que desde hace años reposaba en los galpones de Pérez. Esta recuperación no solo simboliza el renacer de una máquina histórica, sino también el resurgir de una parte esencial de la memoria ferroviaria nacional.

La Emperatriz, diseñada por los ingenieros del Ferrocarril Central Argentino en los Talleres Rosario, fue construida en 1914 por la firma escocesa North British Locomotive Company Limited. Esta locomotora de la serie PS 10 fue la primera de su tipo y una de las más poderosas de su época. Su principal característica era el sistema de vapor sobrecalentado, que le otorgaba mayor velocidad y eficiencia.

En una época en la que el ferrocarril era el principal medio de transporte, La Emperatriz se convirtió en una joya del ferrocarril argentino. A lo largo de su servicio, alcanzó logros destacados, como el récord sudamericano de velocidad en 1926, al cubrir el trayecto entre Buenos Aires y Rosario en 3 horas y 21 minutos, a una velocidad promedio de 90,4 km/h.

A lo largo de los años, la Emperatriz no solo transportó miles de pasajeros, sino también a presidentes como Juan Domingo Perón, Hipólito Yrigoyen, Marcelo T. de Alvear, Victorino de la Plaza, y a celebridades internacionales que visitaban nuestro país, como los Duques de Windsor y Humberto Di Savoia.

Convirtiéndose en un símbolo de prestigio y modernidad. Durante 18 años, su maquinista titular, Francisco Savio, la condujo con destreza, logrando importantes récords y convirtiéndose en un referente de la época. Reconocido por su impecable uniforme blanco y su rigurosa atención al mantenimiento, fue quien transformó a la 191 en una leyenda del ferrocarril argentino.

Francisco Savio, quien fue su maquinista titular durante 18 años, era conocido por sus cualidades personales y profesionales. Por esa razón, el Central Argentino lo empleaba generalmente para relaciones públicas y sobre todo en trenes especiales. Savio integra junto a otros grandes nombres como el de Gallini (del mismo ferrocarril), el cuadro de honor de los maquinistas argentinos. Precisamente, el Duque de Windsor, luego de viajar en un tren conducido por Savio y la 191, se dirigió a la cabina y le dijo: “Gentleman, usted es el rey de los maquinistas.”

Por pedido del maquinista Savio, todo el instrumental de la locomotora fue realizado en bronce bruñido, y tanto él como su foguista llevaban uniforme blanco. Fue una personalidad ferroviaria excepcional.

La 191 es una locomotora imponente a su paso, todos quedaban, y aún hoy quedan asombrados por el diámetro de sus ruedas motrices: ¡casi 2 metros! En aquella época, en Rosario Norte, la 191 tenía un club de admiradores cotidianos, niños y adolescentes que se acercaban puntualmente en los trenes locales desde Fisherton para verla en todo su esplendor. Uno de ellos se transformó con los años en una de las personalidades más prominentes de la ciudad de Rosario, y colaboró con su restauración siete u ocho décadas más tarde.

El récord, el 10 de febrero de 1926 arribó a nuestro país procedente de España el hidroavión Plus Ultra, luego de cruzar el Océano Atlántico, lo que constituyó una hazaña de gran impacto. Para poder competir con el diario La Capital (aún hoy el diario decano de la prensa argentina), el diario porteño La Nación editó un número especial que reseñaba la hazaña del hidroavión, edición que debía estar en Rosario a primera hora del 11 de febrero. Para ello, se fletó un tren especial que debía llegar a “Sunchales” (nombre coloquial de la estación Rosario Norte) a las 7 de la mañana e inmediatamente después a Rosario Central, ya en el centro rosarino.

Se eligió una locomotora PS8 al frente de dos furgones y un coche de primera clase, todos con carrocería de madera. La partida se preveía, según un horario rápido para las 2.45. Pero luego de dos atrasos consecutivos, la partida se postergó hasta las 3.40. Sin embargo, el tren debía llegar puntual a Sunchales a las 7 hs. Por casualidad, la 191 se encontraba allí para tomar otro servicio. Ante esta situación, el superintendente de locomotoras, el inglés Mr. E. Bullman, salió de su oficina y dijo: “Saquen a la PS8 y pongan al frente a la 191. No se modificará el horario de llegada”.

Quienes estaban allí quedaron asombrados, quizás no dando crédito a lo que escuchaban. ¡El tren partiría con mucho atraso! Se realizó el cambio de locomotora y, con el regulador a todo vapor y el avance de válvulas al máximo, partió el tren especial. Al comando de la 191 iba el destacado maquinista J. Magnelli y como su colaborador, el foguista E. Vildussi. El Sr. Bullman y el inspector de locomotoras Sr. E. Palín también abordaron el tren, tal era el compromiso ferroviario de llegar puntuales a Rosario.

No se hicieron las paradas intermedias. En pueblos como Campana, Zárate, Baradero, San Pedro y San Nicolás, solo se disminuía la marcha y desde los furgones en movimiento se arrojaban los atados de diarios hacia los andenes de las estaciones. El maquinista Magnelli condujo con una mano en el regulador y la otra en su reloj de cadena. Como ejemplo, la distancia entre Baradero y Rosario se cubrió en 1 hora y 33 minutos, es decir, la velocidad alcanzada superó los 140 km/h, una cifra impresionante para la época.

A las 7 en punto, con la precisión que los ferrocarriles observaban en esos tiempos, la 191 entró triunfante en Rosario Norte. Los cambistas y otros ferroviarios que estaban allí no daban crédito a lo que veían.

Ese día quedó establecido el récord sudamericano oficial de velocidad, que hasta el día de hoy detenta orgullosamente la 191. Días después, el maquinista Magnelli recibió una nota de felicitación del directorio del ferrocarril, nota que aún conservan sus descendientes.

El mito de la 191 se refuerza en la década del 60. Cuando fallece el maquinista Savio, que ya estaba jubilado, la 191 tiene un severo accidente en Maizales, cerca de Rosario. De este accidente fue recuperada por una verdadera proeza mecánica realizada por los Talleres Pérez, proeza que quizás no se habría realizado para otra locomotora. Desde ese momento, la 191 pasó a ser la “niña mimada” del gigantesco taller ferroviario.

Sin embargo, con el paso del tiempo y la llegada de locomotoras más poderosas, la 191 comenzó a perder protagonismo y fue retirada de servicio en 1968. A pesar de ello, su nombre perduró en la memoria colectiva, especialmente en Rosario, donde su presencia siempre fue sinónimo de elegancia y poderío.

La restauración de La Emperatriz ha sido una tarea monumental que requirió no solo una gran inversión económica, sino también miles de horas de trabajo. Desde su traslado hasta su actual estado de funcionamiento, este proyecto convocó el esfuerzo de diversas instituciones, entre ellas el Ferroviario Club Central Argentino, el NCA, la Municipalidad de Pérez y el ONABE, con la colaboración esencial de los socios del FCCA. Se estima que se dedicaron más de 7.000 horas de trabajo a esta restauración, que no solo abarcó aspectos mecánicos, sino también un profundo respeto por la historia de la máquina.

Hoy, La Emperatriz vuelve a hacer historia, no solo como un hito tecnológico del pasado, sino como un testimonio tangible de la época del vapor. Este reencuentro con la locomotora también es una forma de rendir homenaje a la memoria ferroviaria argentina, cuya rica tradición y legado siguen vivos en proyectos como este. El regreso a la actividad de La 191 no solo nos permite revivir su inconfundible silbido, sino también sentir el rugir del vapor y el eco de una época que marcó el destino de miles de argentinos.Fuente: Conclusión.com

19 de agosto de 2025

Proceso final del retubado de la caldera de la locomotora a vapor Nro. 191

Museo Ferroviario

Después de más de un año de inconvenientes y luego de mis tres operaciones de retina las que impidieron en gran medida el avance de los trabajos finalmente estamos llegando al final de el proceso de retubado de la Caldera de la locomotora 191 también conocida como  “La Emperatriz “ cabe destacar que este trabajo ha sido realizado sin cargo por parte de nuestra empresa, y con la ayuda de numerosos voluntarios y voluntades afines al Ferrocarril Central Argentino.



Desde nuestra última publicación, hemos realizado la prueba hidráulica de la caldera, la certificación de la misma ante CNRT y nos encontramos en la etapa final de armado próximos a la primer prueba en Vapor.



Gracias por seguir nuestro trabajo. Por: Gabriel Asenjo (Máquinas a vapor de G y G Metalmecánica )

24 de febrero de 2025

Chubut: El corazón de La Trochita: Un vistazo a los esfuerzos que mantienen en pie al Viejo Expreso Patagónico

Trenes Turísticos

Carlos José Agüero resaltó la importancia del trabajo en equipo y la transmisión de conocimientos para mantener el servicio de "La Trochita", superando los desafíos del viento y las máquinas antiguas.

En una charla con Red43, Carlos José Agüero, maquinista y referente del Viejo Expreso Patagónico "La Trochita", brindó detalles sobre su trabajo diario, los desafíos del servicio y la importancia de transmitir el conocimiento a las nuevas generaciones.

Recién llegado de Nahuelpan, Agüero relató cómo, a pesar de los vientos intensos, el equipo de trabajo siempre logra que el tren siga su recorrido sin interrupciones. "Hoy en día tenemos un instrumento para medir el viento, lo que nos permite sortear los sectores más críticos del trayecto", explicó.

Mencionó, además, cómo los vientos pueden variar según la zona: "El viento de Nahuelpan no es el mismo que el de la Vuelta al Huevo. Cada sector tiene sus particularidades, y nosotros sabemos cómo manejarlo."

El trabajo en el ferrocarril es un esfuerzo colectivo. Según Agüero, cada integrante del equipo tiene una responsabilidad para que el servicio funcione correctamente: desde los operarios que emiten los boletos hasta los encargados del mantenimiento de las vías y locomotoras. “La tarea de conducir es solo una de las muchas responsabilidades, y cada uno de nosotros aporta lo suyo para que el tren funcione", agregó.

Recientemente, trajeron una locomotora para reparar en El Maitén, una pieza fundamental para el funcionamiento del servicio. "La locomotora que trajimos no es 0 km, pero está en mejores condiciones que la que teníamos. Gracias a la labor de los compañeros de El Maitén, la máquina ya está operativa", comentó.

A pesar de los años de servicio y el desgaste de las máquinas, Agüero resaltó el compromiso de todo el personal. “Es un recurso muy importante para la ciudad de Esquel, y aunque a veces no se le dé la relevancia económica que merece, seguimos con mucha dedicación para que todo funcione", expresó.

Sobre el futuro del servicio, Agüero tiene esperanza en la renovación y la enseñanza. "Nosotros, los más experimentados, tratamos de enseñar a los nuevos compañeros todo lo que nos enseñaron los más antiguos. Los chicos vienen con muchas ganas, y eso es fundamental para que el ferrocarril siga adelante".

Agüero también remarcó la importancia de la innovación sin perder de vista las bases que permitieron que el servicio sobreviva tantos años. "Hoy en día hay muchos recursos nuevos, pero lo importante es mantener la base, que es el conocimiento que nos dejaron nuestros predecesores. Siempre se puede mejorar, pero sin olvidar de dónde venimos."

Para Agüero y su equipo, el ferrocarril no es solo un trabajo, sino una vocación y una forma de vida. A pesar de las dificultades, como los vientos, la nieve o las máquinas antiguas, la misión sigue siendo la misma: mantener en marcha una de las propuestas más importantes de la zona.RED43.com

13 de febrero de 2025

Hoy se cumplen 99 años de aquel récord sudamericano de velocidad cubriendo Buenos Aires con Rosario en 3 horas 21 minutos

Historia Ferroviaria

Redacción Crónica Ferroviaria

Un día como el de hoy, 13 de Febrero, pero del año 1926 se batía el récord sudamericano de velocidad cubriendo Buenos Aires con Rosario Norte (unos 303 km.) en tan solo 03 horas 21 minutos alcanzando una velocidad promedio de 90,4 km. por hora, lo que en algunos tramos, se dice, alcanzó los 140 km. por hora, lo que fue algo espectacular para esa época. (Y para hoy, lamentablemente, también).

Dicho récord se logró con la locomotora a vapor Nro. 191 denominada "La Emperatriz" (Modelo PS10 tipo Pacific rodado 4-6-2) fabricada por la empresa British Locomotive Company Limited ubicada en Escocia (Reino Unido) y entregada a la ex empresa de capitales ingleses Ferrocarril Central Argentino.

(izq.) Maquinista Francisco Savio - Locomotora a vapor Nro. 191 "La Emperatriz" (der.)

Dos días antes, la locomotora Nro. 191 "La Emperatriz" había llegado a velocidades máximas de 140 kilómetros por hora en el mismo trayecto, cuando trajo, la madrugada del 11 de Febrero, un suplemento del diario La Nación sobre el primer hidroavión que había llegado a Argentina (el "Plus Ultra") desde España el 10 de Febrero de 1926.

Dicha locomotora fue durante años conducida por el maquinista Francisco Savio quien nació un 09 de Agosto de 1882 en la zona de Cañuelas (Provincia de Buenos Aires) y falleciera el 6 de Octubre de 1963 en el Policlínico Ferroviario que se encontraba ubicado en barrio del Retiro (C.A.B.A.).

Lamentablemente, después de casi 100 años de aquel extraordinario récord de velocidad realizado por una locomotora a vapor, el viaje se cubre hoy entre Buenos Aires y Rosario Norte en 6 horas 34 minutos.

Un retroceso feroz a nivel del transporte ferroviario.

La Restauración de "La Emperatriz"

En 1964 La Emperatriz tuvo un severo accidente cuando iba rumbo a Casilda, al chocar a la altura de Maizales contra un camión cargado con maíz. Abandonada como chatarra, fue restaurada por gente del Ferroviario Club Central Argentino, que se trasladó a Pérez para iniciar ese trabajo. Pero no fue fácil ni rápido. El proceso comenzó en 1987, cuando integraban una asociación de ferromodelismo en Rosario. Después de muchos trámites burocráticos y comunicaciones con la antigua empresa Ferrocarriles Argentinos les cedieron un ramal dentro de la Estación Rosario Central y un furgón de encomiendas. En su interior se preparó la maqueta y allí se inició el trámite para que les dieran la locomotora 191 a fin de restaurarla, informa el diario LaCapitaldeRosario.com

Esa pasión por los trenes a vapor fue aumentando hasta que en 2001 el reducido grupo fundó el club, y sus integrantes se trasladaron a Pérez, donde estaba La Emperatriz, y comenzaron su restauración. Tras 14 años de trámites y permisos oficiales, en 2001 comenzó la tarea, y después de 7.000 horas de trabajo, en el 2003 lograron poner por primera vez en vapor a la máquina.

En 2014, cien años después de su llegada, la Emperatriz salió a las vías en un viaje triunfal desde Pérez hasta Rosario, donde fue recibida con honores. El 1º de Mayo de 2016 volvió a hacer el recorrido, en una singular conmemoración del Día del Trabajador. Un recorrido que ahora se buscará que haga con alguna regularidad, para no ser solamente una pieza estática de museo, sino testigo rodante y vivo de la historia.

22 de noviembre de 2024

La empresa Metrovías cumple 30 años y presenta una exposición histórica de la Línea Urquiza

Evento Ferroviario

Redacción Crónica Ferroviaria

La empresa concesionaria Metrovías S.A. informa que en el marco de su 30° aniversario,  Metrovías presenta en la estación Federico Lacroze la muestra histórica Viajar en  el tiempo, en donde a través de fotografías y objetos, recorre la historia de la Línea  Urquiza desde su inauguración, hace más de 130 años, hasta la actualidad. 



El público usuario se encontrará, al recorrer los andenes, con fotografías antiguas  agrupadas de acuerdo a diferentes conceptos como las estaciones, el material  rodante, el personal ferroviario, los usuarios en el servicio, los cambios  arquitectónicos, entre otros. Además, podrán visitar la locomotora N°27, una  máquina a vapor que es la más antigua de Sudamérica en funcionamiento, y  apreciar objetos antiguos como boletos Edmondson, un palo staff, un teléfono de  época y un farol de señales. 


Asimismo, se presentan fotografías actuales que dan cuenta de la gestión de  Metrovías, que desde 1994 aporta su expertise en la gestión ferroviaria en la Línea Urquiza que conecta cinco municipios del AMBA, transita 27 kilómetros y facilita la  movilidad de miles de personas todos los días. El 92% de los usuarios evalúan de  manera positiva el servicio, evidenciando el alto índice de fidelidad que existe hacia  este ferrocarril, motivado principalmente por la calidad, la frecuencia y la eficiencia  de la operación.

La exposición fue curada por las profesionales Ana Bonelli Zapata y Cecilia  Gallardo, y cuenta con materiales provenientes del propio archivo de la empresa,  del Archivo General de la Nación, del Museo Nacional Ferroviario, del Ferroclub  Argentino (CDP Villa Lynch) y la colaboración de la Agrupación Boletos Tipo  Edmondson.  

Las fotografías que componen Viajar en el tiempo estarán disponibles hasta el 07 de Diciembre en los horarios que el servicio está habilitado, para que usuarios y  aficionados puedan apreciarla. 

IMPORTANTE: Los objetos y la locomotora estarán expuestos hasta el 22 de Noviembre, esta última podrá visitarse en los horarios de 10:00 a 12:00 horas y de 15:00 a 17:00 horas  

19 de septiembre de 2024

Santa Fe: Pérez avanza en la revalorización histórica de los talleres ferroviarios de la ciudad

Museos Ferroviarios

El municipio selló un acuerdo con la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Manchester, Inglaterra. Pondrán en valor los antiguos Talleres Gorton.

Con el objetivo de avanzar en la puesta en valor de los talleres del ferrocarril de la ciudad de Pérez, la Municipalidad firmó una carta de cooperación y asistencia técnica con la cátedra de Arquitectura Social y Política de América Latina de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Manchester, Inglaterra. “Este acuerdo busca impulsar la reconversión y puesta en valor de los históricos Talleres Gorton, un sitio fundamental en la identidad de la ciudad”, explicó el intendente, Pablo Corsalini.



Durante las primeras décadas del siglo XX, Pérez se consolidó como un nodo ferroviario central en Argentina, gracias a la instalación del Gorton Locomotive Works, talleres de reparación de vagones de pasajeros y locomotoras vinculados a la ciudad de Manchester, Reino Unido. Hoy, más de 100 años después, estos talleres siguen siendo una marca identitaria fundamental para la comunidad, ya que muchas familias de Pérez tienen vínculos con lo que sucedía en este espacio emblemático.

En este sentido, Corsalini destacó la importancia del acuerdo con la institución educativa y detalló que “la carta de cooperación firmada entre el municipio y la Universidad de Manchester tiene como objetivo principal revitalizar los Talleres Gorton, que actualmente se encuentran en desuso. Este compromiso permitirá la revisión y recopilación de material de archivo para reconstruir la historia social y cultural de los talleres, el desarrollo de investigaciones técnicas y académicas y la creación de una red de consulta e intercambio entre ambas instituciones”.

Patrimonio histórico

"Esta alianza nos permitirá avanzar en la planificación urbana y la preservación del patrimonio histórico de nuestra ciudad", continuó Corsalini y añadió que "trabajaremos junto a expertos internacionales para transformar estos galpones en un espacio funcional y cultural que siga siendo un símbolo del progreso de Pérez".

Por su parte, el profesor Leandro Minuchin, en representación de la Universidad de Manchester, subrayó el valor de esta colaboración. "La historia compartida entre Gorton y Pérez nos brinda una oportunidad única para intercambiar conocimientos y revitalizar un espacio que fue emblemático en ambos países."

El proyecto integral busca potenciar el protagonismo de Pérez dentro del Área Metropolitana de Rosario, lo que permitirá llevar adelante una serie de actividades que potencien la vinculación de la ciudad con su identidad.

Talleres Pérez

Los Talleres Gorton fueron un complejo ferroviario modelo en el país, ubicados en Pérez. Su nombre original era Gorton Locomotive Works, pero después de la nacionalización de los ferrocarriles en 1948, se les conoció como Talleres Pérez.

Según se describe en el sitio oficial de Patrimonio Cultural Santafesino, ocupaban una superficie aproximada de 30 hectáreas y estaban constituidos por diversas secciones como fundición, forja, calderería, soldadura, herrería, montaje y pintura.

En estos talleres se custodió la locomotora La Emperatriz N° 191, que fue construida en Escocia y batió récords de velocidad impensados para la época. Conducida por el célebre maquinista Francisco Savio, superó la marca sudamericana de velocidad -el 13 de febrero de 1926- en el trayecto Buenos Aires-Rosario (unos 303 kilómetros) en solo tres horas y 21 minutos, a un promedio de 90,4 km/h.

Actualmente, la locomotora y un vagón de pasajeros se encuentran en el Museo Ferroviario La Emperatriz, donde la locomotora sale del museo para dar un recorrido por las vías y rememorar las épocas de esplendor del sector ferroviario, cuando la vida de Pérez estaba profundamente ligada a esa actividad.LaCapitaldeRosario.com

9 de abril de 2024

Misiones: Denuncian la vandalización de histórica locomotora a vapor exhibida en la costanera

Actualidad

"La Misionerita" amaneció pintada con graffiti y los vecinos se quejan de la ausencia de seguridad en el cuarto tramo del paseo posadeño.

Posadas llamaron a Primera Edición para expresar su indignación y denunciar que cada vez hay más ausencia policial en el cuarto tramo del principal paseo posadeño.

No es la primera vez que ocurre un hecho de estas características, a pesar de la presencia de una seccional policial a pocos metros y por tratarse de un lugar de constante presencia de familias y eventos.


Hace unos 10 años, vándalos atacaron las locomotoras a vapor “La Misionerita” y “La Posadeña”, monumentos culturales a los que se realizó un mantenimiento para mantenerlas frente al lugar donde funcionó la Estación de Ferrocarril en la capital provincial.

Ferroaficionados y la Fundación de Ferrocarriles del Nordeste vienen relevando el estado de las locomotoras desde hace mucho tiempo y van notando la ausencia de piezas como también la vandalización de las máquinas.


Estas dos piezas recuerdan el paso del Ferrocarril Urquiza que unió alguna vez a la Ciudad de Buenos Aires con Posadas en el siglo pasado. Hoy, las dos locomotoras descansan sobre unos 50 metros de rieles y son parte de las múltiples postales que toman los visitantes en su visita a la capital misionera.

Los vecinos reclamaron que se cuide este patrimonio histórico o bien que se lo proteja con la colocación de unas rejas, para impedir que las personas que las toman como refugio, sigan deteriorando el estado de las mismas.PrimeraEdición.com

8 de abril de 2024

El Puerto La Plata sumó una pieza única a su museo: una locomotora alemana de YPF de 1937

Museo Ferroviario

La empresa petrolera estatal donó una pieza ferroviaria única, con la que se trabajó en los años 30 y 40. Fue restaurada y será exhibida en Ensenada.

El Puerto La Plata recibió una pieza histórica de casi 90 años para su Museo. Se trata de una pieza ferroviaria histórica donada por YPF, la cual era usada en los primeros años de desarrollo de la empresa estatal en la región.

Según se informó, fue la propia empresa YPF la que donó la locomotora alemana de 1937 sea parte del Museo Puerto La Plata.

"La locomotora, del tren que transportaba carbón de coque en el Complejo Industrial Ingeniero Enrique Mosconi de YPF, fue restaurada y puesta en valor en los talleres del Puerto La Plata", informaron desde YPF.


¿Cuándo se puede visitar el Museo del Puerto La Plata?

"Recorrer el Museo Puerto La Plata es adentrarse en el mundo de los inmigrantes que llegaron al país con la ilusión de crear un mundo mejor y hoy forman parte de la génesis de nuestro crecimiento como región", dice la reseña del paseo.

En la Vieja Estación del Dock Central aún se pueden apreciar los antiguos objetos vinculados a la navegación y a la ferrotracción, los planos de la construcción, y los datos e imágenes que reflejan el proceso de desarrollo histórico.

El Museo del Puerto de La Plata está ubicado en Gilberto Gaggino y Ortiz de Rosas de Ensenada y las visitas pueden coordinarse en el mail visitas@puertolaplata.com. Los días de visita son de lunes a viernes de 9 a 15.0221.com.ar

16 de noviembre de 2023

El próximo día viernes reabre el Museo Ferroviario de Concepción del Uruguay (Provincia de Entre Ríos)

Museos Ferroviarios

Redacción Crónica Ferroviario

El Ferroclub de Concepción del Uruguay ha anunciado la reapertura del Museo Ferroviario Uruguayense para este día viernes 17 de Noviembre por la noche. 

Después de cuatro meses de trabajo, expresan desde el Ferroclub, la comunidad está invitada a sumergirse en la rica Historia Ferroviaria de la Región, que podrá ser visible en su renovado y ampliado espacio ubicado en Bvd. “Los Constituyentes” al 450.

"Dicha reapertura, que tomará lugar a partir de las 20:00 horas, no solo marca un nuevo hito en la preservación del Patrimonio Ferroviario de la Región, si no que también rinde homenaje a la memoria de Jorge Bula, un incansable miembro de la institución que falleció el pasado 1° de Julio a los 79 años. Bula, quien habitó este sitio antes de ser convertido en Museo, fue un ferroviario de corazón, que defendió cada rincón de la que fue su casa por más de 30 años para evitar que sea ocupado y destinado a fines ajenos al ferroviario", manifiestan desde el Ferroclub de Concepción del Uruguay.

En honor a su legado, el Presidente del Ferroclub, Fabio Ferreyra, expresó: "Jorge fue más que un Ferroviario, un Guardián de nuestra Historia. Su dedicación incansable ha dejado una marca imborrable en este Museo y en cada uno de los que día a día compartimos con el las tareas para poder construirlo y hacerlo realidad. Colocar su nombre en la nueva Sala que todos podrán visitar es un gesto de profundo respeto y agradecimiento". 

La nueva sala no solo será un tributo a la memoria de Jorge Bula, si no también un espacio que enriquecerá la experiencia de los visitantes con elementos inéditos. Jorge Monzón, Vicepresidente de la Institución, afirmó: “Esta expansión no solo es un homenaje, si no que también una oportunidad para compartir más acerca de nuestra Historia Ferroviaria. Lo que queremos lograr es que la comunidad se sumerja en el pasado y comprenda la importancia que tuvo el Ferrocarril en nuestra Ciudad”. 

En un emocionante añadido, la reapertura del Museo contará con el encendido simbólico de la Locomotora a Vapor No.85, que según destacan desde la organización, "Es una actividad muy linda que pegó muy fuerte entre la gente y decidimos replicarla porque es un símbolo de la resiliencia de nuestra Historia. La 85, testigo de innumerables viajes, nos conecta con el pasado y nos inspira para seguir adelante".

La reapertura del Museo este viernes será seguida por la publicación de los horarios regulares en los cuales el Museo estará abierto a partir de la próxima semana, a través de las Redes Sociales. Ferreyra concluyó con un llamado a la participación comunitaria: “Queremos que este Museo sea un lugar vivo, donde la Historia cobre vida. Estamos comprometidos a mantener estas puertas abiertas para que todos, jóvenes y mayores, puedan explorar y apreciar nuestra rica herencia ferroviaria regional”. 

16 de septiembre de 2023

El último mecánico de locomotoras a vapor viaja cada sábado a reparar un tren imperial nacido en Rosario

Historia Ferroviaria

El especialista llega cada fin de semana desde Buenos Aires a Pérez para avanzar en la puesta a punto de "La emperatriz", una locomotora a vapor de 110 años, propulsada por agua y fueloil que batió un récord de velocidad en el continente y transportó a varios presidentes nacionales y al duque de Windsor. La historia de un ex combatiente de Malvinas que dedica sus tiempos libres a hacer andar trenes antiguos donde lo llamen

La locomotora insignia de la antigua compañía Ferrocarriles Central Argentino, conocida bajo el nombre de "La emperatriz", es una máquina a vapor de enorme porte diseñada en 1914 por ingenieros mecánicos en los Talleres Rosario de avenida Alberdi y Humberto 1º, donde ahora permanece la oficina de Nuevo Central Argentino.

Las locomotoras a vapor dejaron de prestar servicio cotidiano hace unos 50 años, ya que las actuales son diésel-eléctricas. Es por eso que varios roles específicos de ferroviarios, como caldereros, ajustadores y foguistas son considerados oficios extinguidos.

A casi 110 años de la creación de La Emperatriz, un mecánico metalúrgico es el encargado de su mantenimiento constante y de reparar su caldera averiada, para lo cual viaja cada fin de semana hacia la ciudad de Pérez, donde en poco tiempo abrirá el Museo Ferroviario provincial, que también se llamará "La emperatriz" en homenaje a su "niña mimada", la histórica locomotora en cuestión.

Asenjo es el mecánico a cargo de cada reparación de la máquina que pronto será atracción del museo. (Ana Isla/Rosario3)

Gabriel Asenjo tiene un oficio que, por su unicidad, es llamado a reparar locomotoras de todo el país y hasta de Chile como trabajo privado. En origen es técnico mecánico metalúrgico, especialidad que obtuvo en la Enet Nº2 de San Martín, Buenos Aires. Pero cuando regresó de la guerra de Malvinas, por su salud mental le fue recomendado encontrar un hobby que lo apasionara, y desde entonces dedica todo lo que puede de su tiempo libre a reparar estas máquinas, un deseo cumplido de su infancia.

El mecánico vive en Buenos Aires junto a su mujer. Es padre y abuelo. Tiene un taller metalúrgico para cortar hormigón o vidrio, una industria relacionada con las automotrices. Y por eso tiene todos los equipos necesarios para crear las piezas a medida que la máquina va requiriendo para sus arreglos.

Como buen apasionado, desde 2010 viaja hacia Pérez para avanzar, a paso lento pero firme, en el mantenimiento y reparaciones de la máquina y de los coches de pasajeros, de forma voluntaria, al igual que el resto del equipo del Ferroviario Club Central Argentino, en un galpón de la empresa Rioro S.A. que utilizan en comodato.

Sobre la locomotora, sobran las historias de proezas por las cuales lleva el mote que le otorga realeza. El modelo es de la North British Locomotive Company Limited, que fue fabricado en Escocia, a la medida de la topografía de nuestro país: para ramales calurosos, porque llevaba pasajeros desde Buenos Aires a Tucumán.

El acceso al Museo Ferroviario donde se encuentra la locomotora a vapor a poco de su puesta a punto (Ana Isla/Rosario3)

En una jornada de sábado con lluvia torrencial, Asenjo abrió las puertas del inminente Museo Ferroviario "La emperatriz" en exclusiva, para relatar a Rosario3 qué implica estar a cargo de esta máquina que hacía el viaje del tren llamado "Panamericano", un expreso que corría a mucha velocidad.

El hombre, de una altura de más de un metro ochenta, ya no parecía tan alto cuando se apoyó en las ruedas de dos metros, mientras tres sobrinas de su pareja correteaban y subían a la cabina para jugar.

“En origen eran diez las máquinas de la misma serie, numeradas del 191 al 200. Pero ésta fue la única rescatada del olvido de la historia. Al ser cabeza de serie, la 191 fue designada para los viajes especiales, como el presidencial. Cuando arribaron al país era la más veloz y la más potente”, aseguró el mecánico con una sonrisa franca.

Los ex presidentes Victorino de la Plaza, Marcelo T. de Alvear, Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón, así como el duque de Windsor y el duque de Savoia, fueron algunos de los referentes más destacados en viajar en los coches de La Emperatriz, según documenta el sitio web del Ferroviario Club Central Argentino. Pero lleva el nombre de la realeza desde que Francisco Savio (su maquinista oficial) llevó al duque de Windsor en 1916, quien sorprendido porque vestía de blanco para ostentar lo pulcro, le dijo que era “el gentleman, el rey de los maquinistas”.

El 1926 fue el año de la proeza, la llegada del hidroavión “Plus Ultra” al país, y para dar la noticia los diarios debían estar temprano en Rosario. “Para que llegue rápido con los diarios, La emperatriz rompió un récord a nivel Latinoamérica de llegada en menos de tres horas, fue mucho mas allá de su velocidad habitual”, destacó Gabriel Asenjo.

¿Cómo fue que un mecánico metalúrgico se volvió el especialista en trenes a vapor? fue la pregunta, apenas arribados a ese galpón con forma de estación de ladrillo visto, construido alrededor de los rieles ya existentes junto a la ruta 33 en la ciudad vecina de Pérez.

El tender detrás de la locomotora, donde tubos atraviesan con fueloil los miles de litros de agua para generar el vapor (Ana Isla/Rosario3)

“Cuando terminé la primaria conocí lo que era un torno y quise ser metalúrgico. Pero ya sabía desde mucho más chico que quería ser maquinista. Yo arreglo las locomotoras en realidad con el deseo de volver a manejarlas”, confesó Gabriel Asenjo. Y dejó entrever su verdadera vocación que se despertó desde muy chico: “Tenía siete años cuando subí a mi primera locomotora. Dos tíos eran ferroviarios (un maquinista y un jefe de estación), y desde aquel primer día en que me subí a un tren a vapor, supe que quería ser maquinista, pero con los años estos dejaron de existir”.

En paralelo que se hacía camino en el oficio de la metalurgia, Asenjo encontró su ocupación al volver de la guerra de Malvinas, hacia donde fue enviado como marinero en un buque por tener 20 años en 1982.

“Cuando volví de la guerra, por mi salud mental me recomendaron que buscara un hobby que me apasionara. Empecé trabajando en otros ferro clubes, y fue una buena terapia para mí. En uno de Buenos Aires fue donde aprendí a reparar las locomotoras a vapor. Y un instructor de ahí me enseñó a conducirlas”, recordó.

Fue aprendiendo el expertise en aquel club porteño, donde un día desde la empresa Tren Patagónico se acercaron a pedir colaboración para arreglar "La trochita", sobrenombre del Viejo Expreso Patagónico, un tren turístico muy famoso que une las provincias de Río Negro y Chubut en la Patagonia argentina.

"Desde el club les dijeron que no se dedicaban a hacer esos arreglos, y yo comencé ahí a trabajar de forma privada. Después se abrieron otras puertas y me pidieron arreglar locomotoras antiguas en otras ciudades como Río Turbio, en Esquel, Santiago y Antofagasta de Chile. Ya arreglé nueve argentinas y dos de Chile", repasó el especialista sobre sus inicios en este oficio "en extinción".

La historia enlazada de los Talleres Pérez y la locomotora insignia

El lugar de reparaciones y mantenimiento pesado de La emperatriz desde su inauguración en 1916 siempre fue el taller de locomotoras Gorton Pérez, el que podría pensarse “su casa natural”, y por ello hay allí una fuerte identificación con la máquina, que perdura hasta estos días.

Fue así que 13 años atrás, en 2010, los miembros del Ferroviario Club Central Argentino en Pérez recibieron esta afamada locomotora por parte del NCA, y decidieron ponerla nuevamente en funcionamiento, luego de muchos años de permanecer sin uso ni preservación. Y su presidente José Ciancia conoció a través de los medios sobre este mecánico especialista en echar a andar locomotoras a vapor, y lo contrató para su restauración. 

Desde entonces, Gabriel Asenjo se volvió su mecánico oficial y uno de sus maquinistas cada vez que vuelve a funcionar. “Desde 2010 hasta julio pasado, la locomotora estaba en esos talleres -señaló Asenjo con el dedo índice hacia un costado del museo, al ex taller Gorton Pérez donde hoy se encuentra la empresa Rioro-, pero ahora fue trasladado a su lugar especialmente creado, su museo”, precisó. 

Tras décadas de abandono, y de haber sido considerada chatarra, el Ferroviario Club Central Argentino la restauró mecánica e históricamente, poniéndola en funcionamiento como testimonio de la era del vapor. 

La emperatriz se ha reparado muchas veces desde que arribó en 2010, y realizó algunos viajes de paseo, uno a la Estación Rosario Norte de Rosario y otra vez a Alcorta. “La idea es mantenerla operativa, y vamos reconstruyendo los coches”, relató Asenjo mientras señalaba al resto de los que forman parte del tren. Se trata de un coche de pasajeros con bancos verdes en muy buen estado, un furgón de carga, y un coche reservado de familia (que fue vandalizado apenas donado y le faltan piezas externas de bronce).

En cuanto se puso en funcionamiento por primera vez, a los dos años tuvo problemas de calderas, y fue allí que se sumó Asenjo, quien explicó: “Las calderas se van deteriorando por el óxido. Entonces Ciancia al leer una nota sobre mi arreglo de La Trochita conoció mi trabajo y me pidió venir a arreglar su caldera. Desde entonces decidí asociarme y ahora soy un voluntario más del club”.

A esto agregó: “El arreglo actual lo venimos realizando desde hace más de dos años y lleva tiempo porque depende que yo pueda venir cada sábado desde Buenos Aires. Y para que rinda cada viaje, siempre vienen a ayudar los voluntarios de acá”.

El corazón de fuego de La emperatriz

En el furgón que lleva la locomotora, llamado tender, entran 20 mil litros de agua. Arriba del agua hay otro compartimento que desde la década del ‘40 lleva fueloil. Pero antes esas locomotoras venían carboneras de fábrica porque el carbón abundaba y era barato, pero a partir de las guerras mundiales se convirtió porque faltó la importación de carbón.

Gabriel Asenjo es además de un apasionado por reparar trenes, un buen divulgador de ese conocimiento, porque transmite con claridad explicaciones técnicas que pocas personas pueden entender de otra manera. Y su entusiasmo de aquel niño de siete años, permanece intacto en el brillo de sus ojos detrás de los lentes mientras gesticula y se asiste de sus manos para hacer comprender la mecánica de la máquina a vapor.

“A través del tender viajan muchos tubos medianos y pequeños que combustionan con el fueloil. Al calentarse los tubos, estos calientan el agua, que por encontrarse en un recipiente hermético, hierve, genera vapor y eso levanta muchísima presión. Y finalmente, es esa presión generada la que mueve la locomotora”, dijo el técnico como si fuese tan simple.

Luego continuó el recorrido del vapor: “Cuando el agua hierve y se forma vapor, todo eso se va al domo (chichón arriba de la locomotora). Ahí arriba, una válvula distribuye a través de dos caños grandes hacia los motores, uno a cada lado de la locomotora, junto a las enormes ruedas. Entonces el maquinista abre la válvula del regulador, abren los motores y empujan los pistones que movilizan las ruedas mayores (las de dos metros de altura). Y así comienza a moverse la máquina, con todas las otras ruedas”, continuó con claridad de docente. 

Este sistema se dejó de usar por ser energéticamente ineficiente: de cada 100 kilos de combustible que utiliza, solo ocho se transforman en movimiento. El resto de energía se pierde todo. “En el mundo se dejó de usar este mecanismo después de la Segunda Guerra. No se fabricaron más en la década del ‘50. Y en Argentina se dejó de usar el vapor entre el ‘70 y el ‘80, y con los años, los especialistas en mantenerlas y repararlas fueron desapareciendo ya hace unos veinte años”, explicó Asenjo sobre su progresiva y lógica extinción.

Ahora quedan reliquias sueltas, como esta 191, que se reparan con el esfuerzo de aficionados ferroviarios, aunque "hace ya unos 20 años que no hay más personas en este oficio", lamentó el especialista.

Un mundo laboral extinguido alrededor del tren

Asenjo relató sobre una serie de oficios que los trenes conllevaban, que ya no existen, como los caldereros, los ajustadores, los torneros, y los que cargaban agua en la locomotora en cada estación. Las tareas cien años atrás eran divididas en cada especialidad, y los que trabajaban en el Taller Pérez relataron a Asenjo que “cuando llegaba una locomotora, parecían hormigas al subirse cada uno a desarmar su parte para arreglarla por separado y después ensamblar. La destripaban toda, con el chasis pelado”.

Sobre los viejos caldereros, explicó: “Reparaban la caldera cuando se rompía, la sacaban especialmente y trabajaban mucho tiempo, para luego volverla a colocar. Ahora se trabaja en el lugar, dentro del corazón de la locmotora porque no hay suficiente cantidad de personas para hacerlo”. Junto a Gabriel son unas cinco o seis las personas que se dedican a su arreglo.

“Luego estaban los ajustadores que se ocupaban de los acoples de tuercas y piezas. Y los torneros hacian cada pieza de forma artesanal, por lo que cada locomotora tenia un ajuste manual”, explicó.

Estas locomotoras debían parar en cada una de las estaciones para cargar agua a través de un caño con una manga hidrante. Era un tiempo que no existían los caminos ni las rutas, todo se transportaba en trenes, el correo, encomiendas, productos y personas.

En cambio, explicó cómo se trabaja actualmente: “Acá entre todos vamos reparando cada problema que aparece. Ya le cambiamos la cañería chiquita y la caldera. Cuando hicimos la prueba, se pinchó uno de los tubos grandes, y conseguimos donación de caños nuevos, que están por llegar. Cuando los tengamos vamos a mandrilar cada uno, que lleva mucho trabajo (un aparato que expande el tubo al insertarlo para que quede sellado). Esperamos que la maquina esté en marcha antes de fin de año”.Fuente:Rosario3.com