viernes, 26 de junio de 2020

Inglaterra renacionalizará el ferrocarril tras los problemas de la privatización

Exterior

La liberalización del ferrocarril en Reino Unido se ha cobrado varias víctimas como National Express -propietaria de Alsa-, el grupo Virgin o Arriva -filial de la alemana Deutsche Bahn-.

Mientras la Unión Europea abre sus vías ferroviarias a los operadores privados, Reino Unido, pionero en la privatización las renacionalizará. Así lo confirma la prensa británica este viernes que destapa una de las propuestas de Grant Shapps, secretario de Transporte del Gobierno de Boris Johnson, para acabar con el fiasco que ha supuesto en los últimos años la privatización del transporte de pasajeros por ferrocarril en el país.

Primer ministro de Gran Bretaña, Boris Johnson

La liberalización del ferrocarril en Reino Unido, ideada por John Major en los años 90, permitió la entrada de operadores privados en las rutas de Reino Unido que ahora dirán adiós al sistema de concesiones. Lo que en un inicio parecía 'El Dorado' se convirtió después en un negocio ruinoso para empresas y viajeros que se ha cobrado varias víctimas a lo largo de estos años en los que ha estado en marcha. Además, lejos de conseguir un abaratamiento del coste de los billetes, la privatización llevó a un aumento de estos que llegaría a las dos cifras porcentuales.

El nuevo sistema que ahora propone Shapps, según detalla la prensa británica, otorgaría el control de las tarifas y los horarios a los ministros que a su vez llevarán a cabo una labor de supervisión. De acuerdo con sus palabras ante el comité de transporte de los Comunes, su propuesta "volvería a unir el ferrocarril". Network Rail -el Adif británico- tendrá el poder de decidir cuántos servicios ejecutar e incluso establecer objetivos para los operadores.

National Express -propietaria de Alsa-, el grupo Virgin o Arriva -filial de la alemana Deutsche Bahn- que habría colgado el cartel de 'se vende' en su compañía británica, son algunas de las empresas damnificadas de este sistema. Su experiencia les hizo mirar con recelo a la liberalización del ferrocarril en España -que se llevará a cabo este mes de diciembre- y  pese a participar en los inicios del proceso mediante las propuestas, finalmente decantaron formar parte del proceso.

La primera de ellas en salir de Reino Unido fue c2c, la filial ferroviaria de National Express, propietaria de Alsa. Corría 2017 cuando la compañía decidió colgar el cartel de 'se vende' y dejar atrás la aventura sobre raíles que había emprendido tras consolidarse como una gran firma de autobuses. La compañía inglesa llegó a ser uno de los principales operadores de trenes en Reino Unido, pero la crisis impactó en una de sus principales líneas. La unión de Londres con Edimburgo fue nacionalizada por el Gobierno en 2009 y así seguirá, al menos, hasta 2025, lo que supuso un 'mazazo' para la NX.

El caso de Virgin es diferente. A Virgin Trains -nombre bajo el que operaaba en Reino Unido- se le prohibió entrar en la puja por la línea HS2 que conecta Londres con Birmingham el pasado año, mientras que a su socio Stagecoach se le prohibió concurrir a los concursos de las líneas East Midlands Trains y Southeastern. Todo ello respondía, según se señalaba entonces, a ciertos problemas financieros que impedían cuantificar algunos riesgos a futuro.

"El Reino Unido se está volviendo rápidamente ininvertible desde una perspectiva de franquicia ferroviaria debido a la decisión del gobierno de cargar un riesgo inaceptable para los licitadores", advertía ya hace un año Patrick McCall, director gerente senior de Virgin Group. La alemana Deutsche Bahn, presente en el mercado inglés a través de su marca Arriva, también mostró su interés en dejar atrás la aventura ferroviaria en las islas. Así, tal y como señalaba 'The Guardian', la firma habría pedido la exploración de las opciones de venta de la compañía hace apenas unos meses.

Lo que está claro es que el choque entre la Unión Europea y el Reino Unido no es solo en cuanto al Brexit, los trenes también van en dirección contraria. España, al igual que otros países de la UE, se prepara para permitir la competencia en las vías el próximo mes de diciembre -pese a que la Covid-19 retrasará la entrada efectiva hasta principios de 2021-, mientras UK mira atrás y abre la puerta a una renacionalización del servicio.LaInformación.com