viernes, 25 de enero de 2013

FERROCARRILES....¿ARGENTINOS?


NOTA DE OPINIÓN

Por: Walter Danesi (Para Crónica Ferroviaria)


Érase una vez el sueño de un grupito de locos que en el medio del “despioje” de las confederaciones, armó una vaquita y.. ¡zas!, se trajeron de allá lejos, rieles, un par de locomotoras y unos cuantos coches. Con sólo eso y la anuencia de Alsina, el guiño de Sarmiento y la felicidad de otros políticos, dieron puntapié inicial para lo que fue la consolidación como Nación de nuestra tan vapuleada tierra.

Desde ese mismo momento, muchos monigotes se dieron cuenta de lo valioso que sería el negocio para su bolsillo el colocar letras en jugosas libras en Londres como garantía pa' traer más y más materiales, con la salvedad (que luego se haría costumbre hasta ahora) que la platita en cuestión saldría de créditos vernáculos con unos "pagadioses" épicos, costumbre que hasta el momento no ha sido desterrada. Por caso regalías petroleras, y siguen las firmas....

La cuestión que el kilometraje de los primeros rieles al oeste fue en aumento y lo que nació como capital privado criollo pasó a la provincia y rápidamente a manos gringas. A esta altura uno advierte que: ¿nadie se dio cuenta qué pasaba frente a un baño ocupado con la puerta abierta?. Pues bien, así empezó la historia de nuestros rieles. Tarifas excesivas de carga fueron motivos de peleas de alto vuelo, que harían ver la "piña" de Caamaño como 3° pelea de semifondo del "Chino" Maidana.

Pero como habrá sido de buena la cosa, que a pesar de la crisis del 1890 los fierros siguieron creciendo. Más tarde con Juárez Celman, la historia entreguista tuvo su página más gloriosa incluídos los FFCC. Ya a principios del siglo 20 el tendido alcanzaría el 70 % de los famosos 45.000 km, o para ser más claro, mucho menos de la mitad de la red utilizable...hoy!!

De 1910 a 1930 fue el periodo que me hubiese gustado experimentar en cuanto a viajes y formaciones. Y de 1930 a 1948 (pese a la guerra) época esplendorosa de glamour ferroviario y ejemplo de trabajo. Cabe señalar que cada tornillo que se traía o fabricaba en el país con respecto al riel, se hacía bajo estrictas normas técnicas, política que se siguió a los tumbos hasta mediados de los 80. No me quiero desviar de la cronología, sigo en 1948, nacionalización y soberanía a borbotones en cada durmiente, si es verdad pero poco a poco se fue transformando la historia. En poco menos de 10 años había más caciques que indios. Proliferaron muchos jefes de mate en mano, que Jefes con sabiduría y autoridad. A pesar de ello se conservó a grandes rasgos la autoridad piramidal (cuasi militar) del necesario e ineludible reglamento ferroviario. Política muy común en todos los países que poseen FFCC.

Desde ese mismo año no se ha hecho un centímetro más de vía con la sola excepción del inexplicable e inentendible trencito de Puerto Madero inaugurado como si fuera El Chocón y adeudado como el "pagadios" citado en primeros párrafos.

Talleres repletos de operarios capacitados y capaces fueron objeto de destrucción sindical y política. Desidia y desconocimiento por parte de "paracaidistas" ignorantes hicieron que poco a poco se fuera dejando de lado la vital e indiscutible política ferroviaria (sensata claro está) pasando por los 60 (racionalización), 70 (incipiente reconstrucción), 80 (perdimos definitivamente el tren de la reconversión tecnológica a gran escala) y los 90 reinada por Carlitos y su verso pa' la gilada: "yamal que para......"

¿Por qué digo pa' la gilada? El "turco" le tiró el fardo a los impresentables gordos de la conducción sindical ferroviaria (incluídos los 2 cuadritos del fondo de la foto) y estos adefesios laborales que en cuanto encontraron la mejor página del libro del ventajero no largaron la manija, no tuvieron la menor gana de parar el vaciamiento a gran escala que "EL RIEL VENÍA SIENDO VÍCTIMA DE DÉCADAS". Por lo que habría que juzgarlo y cortarlo en pedacitos al "turco" citado, es por el "ABANDONO" de todos los materiales, talleres, locomotoras, vagones, rieles, estaciones, etc..de nuestros amados ferrocarriles. Ya van para 2 generaciones que no conocen lo que es un viaje en tren.


Sigo. Los 2000 fueron el reino del despojo y reparto de lo mejorcito (aunque poco) de lo que quedaba. Como el abandono de materiales siguió y sigue en pié, podemos ver que mucho del parque tractivo es canibalizado y desguazado sin mucha vergüenza por parte de autoridades nacionales y provinciales. Las concesionarias no hacen otra cosa que incumplir lo que por contrato están obligadas. El 20% de dicho material está reparado o en condiciones de circular (y a veces no tanto), basta fijarse en los patios traseros de los que alguna vez fueron gloriosos talleres ferroviarios, para darse cuenta de la cruel realidad que jamás será reconocida por los que, con una muestra de imbecilidad y malicia, hacen traer de afuera material tan viejo como inútil, pagando además por ello cifras que con sólo la mitad de lo que se abona y de lo que se diluye por otras vías "non santas", alcanzaría para poner en condiciones locomotoras y coches dando nuevamente trabajo a miles de trabajadores que si saben hacerlo, amén de poner en a circular nuevamente muchas de las formaciones perdidas.

El siglo 21 nos encuentra con una inexistente política ferroviaria. Nadie pone empeño en tratarla adecuadamente, o bien convocar a gente que aporte la información técnica necesaria. Se importa material ferroviario sin ton ni son, sin saber de qué se trata; masomenismo puro.

Por cada argumento ensayado en pos de aportar (con crítica fundamentada) para encarar buena parte de la solución al problema del riel, se encuentra  siempre con la única explicación que justifica todas las inacciones presentes y futuras, el gobierno de Menem esto y el gobierno de Menem aquello.

Sería bueno recordar que a Dios gracias dicho personaje ya no está hace como más de 10 años, y los que si están son peores,  porque no hicieron nada como para que la historia comience a tomar otros tintes. La Provincia de Buenos Aires es un claro ejemplo del despilfarro, desidia y corrupción a niveles de producción hollywoodense. Locomotoras en estado deplorable, formaciones humillantes, vías calamitosas y todo al precio de 50 millones de pesos anuales asignados a Ferrobaires.

Son horribles estos pibes, sin que nadie haga demasiados esfuerzos en describirlos. Y así por el estilo por donde uno camine por el país. La terminal de Santa Fe, San Luis, Mendoza y otras tantas, hoy adolecen completamente de movimiento de trenes de pasajeros. El reino del contaminante bus se ha hecho acreedor injustamente de destinos que no podrían competir con un mínimo y decente servicio ferroviario.

Esta simple cuestión está fuera del alcance neuronal mínimo de nuestras iluminadas autoridades gubernamentales. Compramos basura, y lo que hace falta es otra cosa, como por ejemplo: una terminal de laminado de rieles de última generación que posibilitaría un mejoramiento sustancial del tendido nacional y a la mitad de precio de lo que se malgastó hasta el momento debido a la gran ignorancia del tema.

Es evidente que a esta altura uno espera nuevos vientos para proponer políticas serias sobre el particular. Se ha perdido hace rato las esperanzas que algo suceda en favor del riel hoy. Se sigue obstinadamente jugando al trencito.