miércoles, 23 de febrero de 2011

PERÚ: EL REGRESO DE LOS TRENCITOS


La empresa peruana Graña y Montero formó un consorcio con la argentina Ferrovías y se presentaron como uno de los dos competidores para operar el tren eléctrico por 30 años. Ayer se anunció que fue este consorcio el ganador, lo que los compromete a invertir US$200 millones en adquirir 19 locomotoras y todos los vagones que hagan falta. Adicionalmente deberán construir un patio-taller de mantenimiento y reparación en Villa El Salvador por un estimado de US$90 millones. Si todo sale bien, este tramo del tren eléctrico comenzará a operar el 11 de julio a un precio de S/.1.50 adulto, S/.0.75 medio o universitario y escolar. Va desde Villa El Salvador hasta San Juan de Lurigancho.


En todo caso, llama la atención un anuncio del gerente de infraestructura de Graña y Montero, Gonzalo Ferraro, quien comentó que si la tarifa de S/.1.50 no permite recaudar lo suficiente como para asegurar una rentabilidad al concesionario, el Estado subvencionará el pago de una diferencia que garantice esto. Ciertamente está en el contrato y puede que llame a críticas.

No obstante, la justificación es bastante sencilla. A pesar de que el tren eléctrico pueda tener errores de diseño y que su construcción pueda estar plagada de susceptibilidades, lo cierto es que apunta a solucionar un problema bastante serio y bastante urgente: el caos vehicular en Lima. La idea es simple: al igual que el Metropolitano –también con sus errores de diseño y sus susceptibilidades–, es una invitación a que por un bajo costo dejes el carro en tu casa y vayas a trabajar o estudiar usando un medio de transporte masivo. O quizás, si no eres uno de los afortunados que cuentan con coche propio, que dejes de usar las combis que tanto daño le hacen al ordenamiento vehicular y vayas a tu centro de trabajo o de estudios en una de estas dos nuevas opciones. Si funciona, se estaría aportando a la solución en la medida en que se retirarían automóviles de circulación, aunque sea momentáneamente y sólo para dos rutas.

De hecho, éste es un principio aplicado en otros países. Cada línea está subvencionada, de tal manera que al usuario le cueste menos. A menor precio, mayor demanda y menos gente que saque sus carros y atiborre las vías de la ciudad. Así que tiene sentido……si es que el servicio está a la altura del reto y convence a la población. Por lo pronto, el Metropolitano ya cumplió con esto último, en cuanto a que en hora punta está repleto de pasajeros que mal que bien lo están prefiriendo para ir y volver a donde sea que van y vienen. Y eso que ya admitieron que el Metropolitano no es rentable.

No se puede negar que tanto el tren eléctrico como el Metropolitano han sido blancos de duras críticas. Por ejemplo, mucho se ha insistido en que faltan las rutas alimentadoras. O que el anterior alcalde no cumpliera con el ofrecimiento de retirar de circulación varias líneas de combis que corren en paralelo con el Metropolitano, entre otros muchos ataques.

En todo caso, ambas millonarias obras son costos hundidos que ya están aquí, a pesar de las oposiciones y las críticas; así que nos toca sacar el mayor provecho a posible a estos casos de estudio de finanzas públicas. Esto llama a que estemos atentos a la gestión de la concesión del tren eléctrico y a la llamada subvención. Que la presencia de su posibilidad no sea excusa para que el concesionario no se esfuerce en ser lo más eficiente y costo-efectivo posible. En esta etapa, Ositran tendrá la última palabra.(Semana Económica)