miércoles, 22 de marzo de 2017

El “Costo Logístico” destruye el salario

Nota de Opinión

Por: Daniel Mallo (Conductor de trenes La Fraternidad)

Las graves  inundaciones en la llanura Pampeana agravan el “Costo Logístico” de la economía argentina. Deteriora y precariza ingresos de toda la familia trabajadora.

La ruta nacional 7 que atraviesa la laguna La Picasa, en la provincia de Santa Fe, tiene “horario de oficina” desde hace semanas, por las restricciones al tránsito que impuso Vialidad Nacional, luego que las aguas de la laguna amenazaran inundarla.

En 1999 permaneció cortada 7 años, y ahora desde varios días se reconstruye el talud y las barandas laterales, que destruidas por la crecida, permite su apertura de 09,00 a 18,00 horas.


La situación de la laguna es crítica tras la última crecida por las intensas lluvias en la provincia de Córdoba, y la restricción colapsa el tráfico vehicular entre las localidades de Castellanos y Diego de Alvear generando largas colas de camiones. 

A las promesas de soluciones de mediano y largo plazo, se impone ahora soluciones de emergencia como la construcción de un canal para evitar que La Picasa siga subiendo. 

¿Cuál es el “Costo Logístico” de semejantes demoras y restricciones, que se agravarían si las aguas arrasaran la ruta?. ¿Cuál es la incidencia en el salario de los trabajadores de estos costos adicionales, por un modo de transporte que funciona solo 9 horas por día? 


Su costo, sin lugar a dudas es enorme y se descarga en el valor final del producto de la canasta familiar, lo absorbe la cadena de precios y finalmente lo paga el trabajador, por un sistema irracional y colapsado.

Con otro “Costo Logístico” el gobierno podría aspirar a regular la negociación paritaria en un número cercano al 20 %, sin embargo con este costo las organizaciones gremiales están obligadas a subir la vara de la negociación salarial, para superar el techo que las autoridades pretenden imponer.

Hay una vinculación directa entre el costo de la economía argentina y la irracionalidad de transportar por camión, el valor del flete, la ausencia de obras de infraestructura e hídricas de fondo y los aumentos en combustibles, peajes e insumos.

La Picasa pasó de 6.000 a 50.000 ha en apenas 20 años, ningún gobierno en ese lapso tomo medidas o concreto obras. Esta situación se multiplica en vastas zonas de nuestro país, afectado por el cambio climático, que vino para quedarse.

Se insistió con la ruta en su ubicación actual sin analizar su traslado, mientras la grave situación climática también afecta a la cosecha de soja, carne o leche por la inundación de los campos y el anegamiento de los caminos rurales que impiden sacarla, agravada por la crisis irresuelta del ferrocarril de cargas que ahora también se “inunda”. 

Todo ello suma al “Costo Logístico” que es necesario considerar como parte de una discusión salarial sin techo alguno, porque es un costo directo determinado por la  imprevisión, descuido o  corrupción de los distinto gobiernos. 

Pero fue el actual gobierno el que “regalo” 70.000 millones a las cerealeras y bajo o elimino las retenciones que pagaban, el mismo que ahora se desliga de los carísimos costos de la economía argentina y le impone límites a las paritarias, “ahorrando”  en el salario de los trabajadores o los haberes de jubilados y pensionadas.

El propio Papa ha denunciado enérgicamente este sistema económico “como una gangrena que no se puede maquillar eternamente porque tarde o temprano el hedor se siente”, como “una estafa moral” que ignora a los que sufren, y que tarde o temprano queda al descubierto, como un espejismo que se disipa.

Nuestro país tiene una grave crisis de infraestructura y logística, y así será por largos años, esa crisis no la puede pagar las organizaciones gremiales y los trabajadores que representan, y la recuperación del ferrocarril, si existe algún grado de  voluntad política para su concreción, demandara todavía largos años. Su agravamiento será con el tiempo un tema de acuciante actualidad, que podrá hacer aún más difícil la situación del pueblo trabajador. Su importancia lo convierte en un tema de análisis para la dirigencia gremial, y para la propia CATT, y parte de su futuro accionar, ante las perspectivas de una “economía liquida”, según una expresión del Papa Francisco, “que no concreta, crea falta de trabajo, desocupa o precariza”. 

La clase dirigente dilapida un recurso precioso que tiene el país, generador de riqueza y bienestar, por la ausencia de infraestructura, una logística previsible y la inoperancia ante el significativo cambio climático, atentando contra el Contrato Social que organiza la vida nacional. 

Las inversiones no se realizan, a pesar del “relato”, el ferrocarril tarda en volver, como siempre los platos rotos los pagan los trabajadores, mientras el gobierno intenta ponerle freno y techo a la negociación salarial.

Una “tormenta perfecta”, una más, a la que habrán de responder las organizaciones gremiales interesadas y protagonistas en la actualidad de nuestro gran país... como siempre!!! 

2 comentarios:

  1. Muy importante destacar la cronología de esta situación. Quién le pone el cascabel al gato, habría que preguntarse?. Nunca es tarde digo yo. Pero me cansa saber que si existe una solución viene departe de los mismos actores siempre.-Ahora nos damos cuenta la falta del famoso canal?. Cuando se gasto en la ruta y la vía nueva nadie pensó en esto? Es justo pensar que hoy reclamen gente que ni opinó´cuando se hicieron las obras?. Además me parece que sumar a esta decidia de muchos años en la infraestructura del país no debería sumarsele el reclamo salarial, por lo menos no en este contexto.-

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