jueves, 15 de marzo de 2018

Volvieron los "doña Rosa"

Nota de Opinión

Redacción Crónica Ferroviaria

Hoy es un día triste para el sistema de transporte ferroviario, ya que la empresa provincial Ferrobaires deja para siempre la prestación de servicios de trenes de pasajeros (aunque, a decir verdad, desde el 1º de Julio de 2016 que se encontraba parada desde el choque de trenes en estación Rawson de la Línea San Martín), pero no es el tema que nos incumbe en esta nota, sino la vuelta de los doña Rosa. ¿Se acuerdan de aquel personaje ficticio al que le hablaba los periodistas Bernardo Neustadt y Mariano Grondona en la época de Menem diciéndole: "vio lo que cuesta mantener los ferrocarriles, un millón de dólares diarios"?.


Ahora parecería ser que, aunque no esté ya más Bernardo Neustadt, quedan todavía los representantes del liberalismo recalcitrante que siempre ven en el transporte ferroviario como el culpable de todos los males del gasto público.

Hoy el diario La Nación publica un artículo con el nombre de: "Los sueldos de los ferroviarios tienen un costo de $54 millones por día", donde entre otras cosas expresa lo siguiente: "Cuesta dimensionar los números de los ferrocarriles, tanto que muchas veces pasan desapercibidos detrás de un boleto que sólo paga uno de cada 10 pesos que gasta".

Continuando expresando que "ayer se conocieron algunos. Para este año, la empresa que tiene que pagar la gran mayoría de los sueldos de los ferroviarios tendrá que emitir un cheque diario de 54,5 millones de pesos durante cada día de este año. Así surge del balance de la Administradora de Recursos Humanos Ferroviarios que aprobó el Ministerio de Hacienda para este año que prevé un gasto total para el año de 19.625 millones de pesos para 2018".

"De acuerdo al documento, la empresa "que se creó durante el kirchnerismo para dar cobertura laboral a todos los trabajadores que pertenecían a las empresas Trenes de Buenos Aires y Trenes Metropolitanos- cuenta con 26.932 empleados. Cada uno de ellos, siempre según el balance público y en promedio, le cuesta al Estado 738.000 pesos por año. Claro que ese no es el sueldo sino el costo laboral que tiene la empresa por cada uno que conforma la nómina", dice el diario La Nación.

Prosiguiendo diciendo: "la historia de los trenes, los subsidios y las paritarias volverá a tener otro capítulo este año. Actualmente, los ingresos de la operación, que mayoritariamente son boletos vendidos aunque también hay alquileres de locales comerciales, aporta 10 de cada 100 pesos que necesitan los ferrocarriles de pasajeros para funcionar. El resto, son subsidios".

"Un ejecutivo de la Sociedad Operadora Ferroviaria (Sofse) contaba los números que se manejan para la paritaria de este año. "Si el aumento se quisiera pagar con tarifas, por cada punto de suba de sueldos que se otorgue debería subir el pasaje un 140 por ciento", dijo. Dicho de otra forma, para mantener la relación de 9 a 1 en los ingresos y gastos, por cada 10 puntos de mejora en los sueldos de los empleados debería subir el boleto 140 por ciento".

Por último expresa el diario La Nación que "dentro del detalle que se lee en el balance de la empresa, para este año se destinan 51 millones de pesos por mes que se engloban en el ítem "entidades externas". Dentro de esos 612 millones de pesos por año están los aportes patronales a los sindicatos".

Después, estos mismos medios antiferrocarril se desgarran las vestiduras escribiendo de los cientos de pueblos en vías extinsión que hay en todo el país por la falta de servicios ferroviarios. Son simplemente hipócritas.

Los gremios y los trabajadores ferroviarios en su conjunto ya deberían de estar en alerta de lo expresado por el diario La Nación, ya que es un medio muy consultado por los gobernantes de turno que prácticamente tienen la misma ideología liberal conservadora, que sólo miran el gasto público, pero no los beneficios sociales que trae aparejado el transporte ferroviario.

Por eso, desde Crónica Ferroviaria venimos denunciando constantemente cómo paulatinamente se van dejando de lado los trenes de pasajeros regionales, de media y larga distancia en todo el país, y los que están en servicio sólo se le agregan míseros itinerarios, con horarios inverosímiles o se les agrega más tiempo de viaje para que los pasajeros se cansen y no usen dicho sistema de transporte.

Creemos que los sindicatos más fuertes tienen que ya salir del ostracismo y empezar a ponerse a la altura de las circunstancias antes que sea tarde como en la década de los 90. No volvamos a tropezar dos veces con la misma piedra.