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23 de octubre de 2026

El espejismo ferroviario y el subsidio oculto de la miseria

Nota de Opinión

Carmelo Nocera (*) para Crónica Ferroviaria

La estampida de los operadores internacionales de la licitación de Trenes Argentinos Cargas / BCyL (Belgrano, San Martín y Urquiza) deja la mesa servida para el esquema de siempre: un desguace fragmentado diseñado a la medida de un puñado de corporaciones agroindustriales y/o mineras.

Mientras el relato oficial y los voceros de turno intentan vender estas concesiones como "inversiones privadas sin costo para el Estado", la física del suelo y los números duros de la macroeconomía desmantelan el espejismo.

Argentina no va hacia una privatización eficiente; camina directo a la consolidación de una economía de enclave.

1. La física del suelo vs. el voluntarismo del PowerPoint

Los pliegos oficiales y las promesas del sector privado hablan de inversiones de entre USD 800 y 3.000 millones para "modernizar" la red. Desde la ingeniería civil y la auditoría técnica de proyectos, esos números son una fantasía o un engaño delibreado.

Para que las líneas Belgrano y San Martín sean verdaderamente eficientes y aptas para mover el volumen real de minerales del NOA y granos de la zona núcleo, la inversión estructural requerida no baja de los USD 12.000 a 14.000 millones.

Tirar rieles pesados sobre tierra floja no soluciona el problema. La red actual arrastra un colapso físico estructural que no se maquilla con pintura:

* Terraplenes y suelos colapsados: El tendido en gran parte corre sobre suelos arcillosos e inestables compactados hace un siglo. Subir el peso por eje a 22 o 25 toneladas sin sanear el subsuelo, colocar mantas geotextiles y sub balasto asfáltico provoca deformaciones longitudinales inmediatas y descarrilamientos sistemáticos.

* Obras de arte obsoletas: La red está sembrada de puentes metálicos centenarios calculados para locomotoras a vapor. Cumplieron su vida útil por fatiga del material y no soportan el esfuerzo de corte de los trenes graneleros modernos. Sus luces hidráulicas deben ser analizadas en detalle ante los cambios en el uso del suelo.

* Violación de las leyes de la gravedad: El Ramal C-14 (Salta-Socompa) tiene pendientes del 25‰, zigzags y rulos que obligan a fragmentar formaciones para subir de a 4 o 5 vagones. Prometer salidas masivas de mineral pesado hacia el Pacífico por esa vía, sin variantes de traza multimillonarias, ignora la física elemental. El cobre y el litio bajará inevitablemente al Atlántico por gravedad, saturando la red del llano.

2. Las "cintas transportadoras" y el negocio de la ineficiencia

Al ignorar deliberadamente estos costos de infraestructura básica, el Estado y las corporaciones pactan un modelo de subsistencia. La red pública se reduce a su mínima expresión: el tren deja de ser un sistema de desarrollo federal para transformarse en una cinta transportadora privada para tres o cuatro multinacionales, ni siquiera para todas.

A estas empresas les cierra el negocio de la ineficiencia: no necesitan reconstruir el subsuelo del país; les alcanza con el mantenimiento mínimo para superar la tasa de descarrilamiento y garantizar que su carga llegue al puerto del Gran Rosario.

Los ramales secundarios que dan vida al interior quedan abandonados, porque no mueven los volúmenes brutos que le interesan al lobby.

3. El subsidio con sangre y hambre

La destrucción de la red ferroviaria sistémica no es gratis. Se traslada de forma directa y matemática al bolsillo y a la vida del ciudadano a través de dos mecanismos perversos:

* El subsidio del hambre: Cada vez que un chico de un paraje olvidado del norte paga IVA al comprar un litro de leche, o el automovilista cuando carga combustible o paga un peaje distorsionado (por daño) está financiando la infraestructura residual que el privado destruye y no repone. El abandono del tren empuja la carga al camión de larga distancia, un medio que consume un 70% más de combustible por tonelada-kilómetro. Ese sobrecosto logístico asfixia a las economías regionales y se traslada directo a la góndola del supermercado. O sale a exportación sin generar valor agregado y por ende trabajo de calidad.

* El subsidio de sangre: Transferir millones de toneladas de carga general a la red vial destruye las rutas nacionales y provinciales. El resultado técnico es previsible: rutas convertidas en trampas mortales y un aumento exponencial de los choques frontales. El ciudadano común termina pagando con su vida el costo de la infraestructura que el Estado y los operadores decidieron "ahorrar".

4. La regla de oro del análisis estratégico

Cualquier evaluación seria de infraestructura de transporte exige una hoja de ruta clara que el lobby mediático oculta sistemáticamente:

* Rentabilidad Financiera Real (Micro): Analizar ingresos y costos reales (incluyendo la amortización de terraplenes y puentes). Si da negativo, ningún operador privado sostendrá el sistema sin canibalizar el activo.

* Rentabilidad Social (Macro): Evaluar las externalidades (ahorro en vidas, mantenimiento vial, balanza de combustibles y competitividad del PBI). Si es positiva, el ferrocarril es estratégicamente indispensable.

* Gestión del Subsidio y Gobierno: Determinada la brecha, se define el subsidio de forma transparente y se elige si el gerenciamiento debe ser público o privado, pero manteniendo siempre el control físico del patrimonio en manos del Estado.

Conclusión

Hoy, la Argentina camina en la dirección opuesta, guiada por el cortoplacismo de cuadros técnicos que confunden un PowerPoint con la realidad operativa de un territorio.

El colapso físico de la red ferroviaria ya ocurrió; lo que se licita en estos días es el derecho a explotar los restos del naufragio, mientras el interior profundo mira las vías abandonadas y paga la fiesta ajena en cada ticket de compra.

El diseño de políticas públicas de transporte exige rigor de ingeniería, visión estratégica de país y capacidad de auditoría real. Todo lo demás es literatura de mercado.

(*) Consultor Estratégico en Transporte

19 de febrero de 2024

Necesitamos un Plan Nacional de Transporte

Nota de Opinión

Por: Ing. Cristian Mattana Besozzi (Vicepresidente 1ro CADECI – Cámara Argentina de Consultoras de Ingeniería)

Sin lugar a dudas, la Argentina está perdiendo competitividad por la ineficiencia de su sistema intermodal de transporte que no somos capaces de mantener y desarrollar siguiendo los lineamientos de un plan nacional de transporte, hoy inexistente.

Los espasmos políticos por el desarrollo de proyectos y obras sin ninguna coordinación demuestran esta dura realidad. Basta con nombrar algunos ejemplos: concesiones viales que se otorgan por el régimen PPP sin proyectos completos, y en menos de 2 años se rescinden; soterramiento del Ferrocarril Sarmiento inconcluso; privatización de corredores viales que al poco tiempo son recuperados por el estado; el intento del desarrollo del yacimiento de Vaca Muerta sin una solución clara para el traslado de la arena necesaria para el fracking; las sucesivas prórrogas y ahora estatización temporaria de la concesión de la hidrovía; proyectos de túneles al Pacífico y puentes sobre los ríos Paraná y Uruguay que no se logran concretar; etc...

¡Todo esto no es “Gratis”! Nos cuesta mucho dinero, y la Argentina debería aprender de sus errores para hacer más eficientes sus inversiones.

No importa si lo hace el estado o los privados. Lo importante es que se haga siguiendo las buenas prácticas de la ingeniería. ¿Y si probáramos alguna vez de hacerlo como se debe?.

Esas buenas prácticas de la ingeniería implican el desarrollo de un PLAN NACIONAL DE TRANSPORTE INTERMODAL de pasajeros y cargas que atienda las necesidades del país que queremos para los próximos 30 o 40 años. No podemos soslayar que ese PLAN deberá ser ajustado periódicamente para adaptarse a nuevas tecnologías del transporte, sobre todo en las áreas urbanas, en donde la movilidad evoluciona muy rápidamente.


La planificación de la integración de las redes de caminos rurales con las redes viales provinciales y nacional, con los ferrocarriles, los puertos, las vías navegables, y los aeropuertos es una responsabilidad estratégica del estado. 

No cabe duda de que este PLAN debería trascender los distintos gobiernos, pudiendo hacerse ajustes menores, pero logrando que prevalezcan los fundamentos que permitan lograr los objetivos de mediano y largo plazo.

Las empresas consultoras de ingeniería de CADECI están listas para aportar todo el conocimiento adquirido a lo largo de más de 55 años de desarrollo de planes, estudios y proyectos de transporte con la finalidad de lograr este ambicioso objetivo, pero es el estado quien debe tomar la iniciativa de su desarrollo.

27 de agosto de 2021

La Fraternidad: "Ante un nuevo ataque a nuestra fuente de trabajo"

Gremiales

Redacción Crónica Ferroviaria

El Sindicato La Fraternidad (Personal de Conducción) informa a la Opinión Pública mediante un comunicado lo siguiente:

"La pelea no es pobre contra pobre, sino contra la ineptitud, ineficacia o corrupción de no cumplir la Ley 2.873 y abandonar a gente sin recursos que debe crear a sus hijos en peligro" 

Asimismo, en otro de sus párrafos expresa que "hace años la ocupación ilegal de Predios Ferroviarios es desatendida por las autoridades y la consecuencia inevitable es un nuevo accidente. Tras lo cual se intenta cortar las vías, en vez de mejorar la seguridad del tráfico ferroviario y promover viviendas populares a quienes ocupan terrenos fiscales".

"Los predios, vías, infraestructura ferroviaria son del Estado - aun en los casos en que se encuentren concesionados - toda la infraestructura ferroviaria es fiscal y las empresas y el Estado Nacional deben garantizar la Seguridad", manifiesta La Fraternidad

Además, dicen que "el Estado ausente posibilitó que predios e infraestructuras fiscales se degraden poniendo en riesgo, colapsando y paralizando los servicios ferroviarios. El ferrocarril está debilitado porque los Municipios no tienen jurisdicción y las Policías Provinciales tampoco porque el terreno ferroviario es estatal"

"La Ley prohíbe circular por la vía, y a menos distancia de veinte metros de la vía construir, hacer cercos, construir muros pero nadie hace nada. La gente que ocupa los terrenos fiscales no son delincuentes, pero; son utilizados por Intereses económicos que quieren debilitar el sistema ferroviario; para desarrollar Negocio Inmobiliarios en sociedad con algunos funcionarios".

Por último, expresan que "se impone que quienes administran los ferrocarriles y Estado Nacional lean la legislación ferroviaria y la hagan cumplir y protejan a los sectores de bajos recursos con planes de viviendas accesibles. Luchar contra las causas de la pobreza y no seguir negociando con las trágicas consecuencias que estamos viviendo".