viernes, 27 de enero de 2012

EL FERROCARRIL EN MANOS DEL PUEBLO ARGENTINO

NOTA DE OPINIÓN

Por: Ing. RAMÓN BALLESTEROS (Para Crónica Ferroviaria)

Una vez más se debe volver sobre un asunto caro para todos los argentinos, pero aparentemente menor para los funcionarios del gobierno y responsables de la Secretaría de Transportes de la Nación, quienes tienen a su cargo el sector ferroviario nacional, sus actividades y competencias de este, como lo es el rol y el servicio del ferrocarril en la República Argentina.

Han pasado casi 30 años de vida democrática en el país y estamos viviendo con el ferrocarril como en la época de los militares o del delirio neoliberal menemista. Con trenes y servicios ferroviarios marginales, anacrónicos, carentes de seguridad y de interés gubernamental, sin inversiones ni aportes de capitales serios, como rémora en la infraestructura nacional. Ni qué hablar de las necesidades productivas y de comercio dentro de la república no abastecidas por el ferrocarril como lo es en el resto del mundo.


Estas reflexiones vienen a propósito de varios hechos que resalta diariamente la página de CRÓNICA FERROVIARIA. En este sentido se puede constatar que muchos funcionarios ferrocarrileros deben leer frecuentemente las noticias en esta página y que no toman nota de los numerosos hechos, propuestas, anuncios, novedades, progresos, adelantos en el mundo ferroviario nacional e internacional. Parece risible comprobar que esto ocurra, ver como ejemplos: 1) Se contrata con tal o cual gobierno de nación o provincia amigos que se pondrá en marcha un ferrocarril por allá u otro por acá. 2) Se informa de la Secretaría de Transporte de la Nación que se habilitará un servicio ferroviario de pasajeros de carácter internacional. 3) Se dice que las tarifas de los servicios de ferrocarril serán o no subsidiadas, o que este sector es deficitario. 4) Agregamos como un ejemplo líder el contrato con China para obtener un préstamo de 10 mil millones de dólares para repotenciar el ferrocarril argentino, pero a la postre vemos que promueve sólo proyectos puntuales o de corte arbitrario como el subte para Córdoba o favorecerá a alguna provincia con gobernador amigo. La lista es muy larga y sólo basta hacer un seguimiento pormenorizado de C.F. para comprobar lo mencionado.

Pero esta opinión no pretende quedarse en el mero reclamo o planteo. Es necesario proponer una nueva realidad para nuestro ferrocarril. El modelo del gobierno, parece, no reconoce que el país tuvo el ferrocarril más desarrollado y eficiente de toda Latinoamérica. No incluye nuevas acciones integrales y estructurales para desarrollar un plan ferroviario nacional como recurso indispensable para desarrollar infraestructuras, actividades comerciales o promover regiones enteras del país, hoy al borde de la miseria y del atraso secular.


Bajo estas premisas se puede justificar pedir que China nos preste 10 mil millones de dólares, pero ningún argentino sabe o está informado debidamente en qué se invertirá este crédito en forma eficiente y segura para beneficio de todo el pueblo, sus condiciones de vida y su mejora social. Menos sabe el ciudadano medio sobre las garantías que ofrece ese país para abastecernos de buenos y seguros ferrocarriles. Tampoco conoce quienes serán los responsables de llevar a cabo el seguimiento tecnológico de tal emprendimiento y de su infraestructura.

Pero aún queda preguntarse: ¿alcanzarán estos montos siderales? ¿Se podrán devolver con producción y crecimiento? ¿Es suficiente el tiempo de gobierno actual para concretarlo?. ¿Las fuerzas políticas de la Nación lo seguirán en conjunto como cuestión de estado, más allá del signo partidario? ¿Se seguirá pidiendo prestado para no crecer?. ¿De qué recurso material se podrá lograr la inclusión social tan declamada en todo el territorio nacional?. ¿Cuántas y cuáles regiones del país necesitan imperiosamente el ferrocarril?. ¿Qué harán las provincias además de pedir servicios o de contratar kioscos comerciales?

Se pueden formular muchas preguntas. Pero también hacen falta muchas respuestas concretas de parte del gobierno y de sus funcionarios del sector de transportes y en particular del ferroviario. En este punto es necesario observar con insistencia que el modelo de comando del gobierno nacional es visiblemente dirigista y centralista en contraposición al modelo federal de nuestra Constitución Nacional que nos rige.

Cabe reflexionar finalmente: ya hemos perdido 10 años de modelo de gobierno nacional y popular, y el ferrocarril nacional y popular no funciona en la Argentina de hoy y para el futuro. Esperamos que no siga en manos de los amigos del gobierno, sino que de una buena vez lo haga en manos del pueblo argentino como lo establece la Nación y sus leyes.