miércoles, 10 de febrero de 2016

La sociedad argentina tiene dificultades en sumar lo nuevo e integrarlo a lo viejo

Cartas de Lectores

Señor Director de Crónica Ferroviaria

La sociedad argentina tiene dificultades en sumar lo nuevo e integrarlo a lo viejo. Por eso las instituciones no perduran, las personas no aprenden, y los líderes de cualquier ámbito quieren siempre refundar todo, absolutamente todo.

Hace poco recordaba que la inclusión de los coches Clase Turista y Primera Werkspoor de procedencia holandesa en los ferrocarriles Mitre y Roca, allá a principio de los años 50 se hizo en forma gradual. A Córdoba dos días por semana "El Serrano" y "El Cordobés" se brindaban servicios con este tipo de coches, mientras que el resto de los días corrían los viejos de madera. En el Ferrocarril Roca la necesidad estival echaba mano a lo que estuviere disponible, para cubrir los itinerarios del "Stella Maris", "El Neptuno", "El Atlántico" y "El Golondrina", entre otros, que hacían hasta siete servicios desde cada cabecera.


De la misma forma, los trenes eléctricos Toshiba aprendieron a comportarse con sus pares Metropolitan Vickers en las líneas a Suárez y a Bartolomé Mitre en las década de los años 70.

No obstante, esas experiencias exitosas del pasado hemos abandonado los Toshiba reacondicionados de doble piso de la Línea Sarmiento, otros flamantes recién salidos de los talleres EMEPA, quizá, para luego de quitarles el aire acondicionado, y con su pintura aún fresca han desaparecido de la vista pública. ¿No podrían haber convivido ambos?


En cuanto a los servicios de pasajeros a Tucumán y Córdoba no había comodidades este verano, pero se desperdició la oportunidad de mantener los coches Materfer y Werkspoor de Ferrocentral junto a los recién importados de China y así ofrecer cuatro servicios semanales.

Si la información citada de seis formaciones chinas rotas fuere correcta, estaríamos en presencia de una grave situación para la red urbana de la Línea Mitre. Pero en caso que sólo sea parcialmente correcta, no podemos dejar de mencionar que se observan coches eléctricos Toshiba desparramados por José León Suárez y Haedo, entre otros, formaciones de larga distancia chinos detenidos en la Línea Roca, un cementerio de trenes en Gambier (donde se encuentran las cuatro ramas de trenes Talgo IV que estaban enteras), y aún sin recordar sobre otro material ferroviario de los que nunca más se volvió hablar,

Quizá en algún momento veamos estos coches chinos del Mitre descansando en Chascomús, Tolosa, Escalada, o quizá como algún fino restaurante cerca de la estación Puerto Madero (ex TBA) sirviendo un sabroso Chop Suey ferroviario, mientras flamantes colectivos hagan servicios expresos entre cada una de las estaciones.

Evidentemente, como sociedad nos cuesta sumar, nos dificulta continuar y preferimos empezar de nuevo sin aprender de los errores. Atte.
Lic. Ricardo Luis Lange