domingo, 26 de septiembre de 2010

UN FERROVIARIO QUE HIZO HISTORIA

Hijo de una argentina y de un francés que llegó en goleta a Bahía Blanca en 1800, Bernardo Roisillón fue presidente del gremio de los ferroviarios. También luchó por el nacimiento de CALF. Cuando se cumplieron 100 años de la llegada del tren a la Confluencia, la Municipalidad le otorgó un reconocimiento junto con otros hombres y mujeres que se preocuparon por el crecimiento de la ciudad neuquina. 

Un 28 de diciembre de 1931 llegó Bernardo a estas tierras con tan sólo 22 años, para desempeñarse como foguista en el galpón de locomotoras. Un terrible ventarrón azotaba la pequeña ciudad. El Ferrocarril del Sud, que en esos momentos estaba en manos de los ingleses, lo había destinado a esta zona. A Bernardo le costó trabajo llegar al galpón porque se lo impedía el viento, las piedras que volaban. En Neuquén todo era arenales, no había calles asfaltadas; la comunicación entre la calle San Martín y Sarmiento estaba cerrada por unos portones. Había un núcleo grande de ferroviarios, empleados de correo, empleados municipales y de la gobernación, no había industria, como lo dejó relatado en una carpeta atesorada por su hijo. Formó parte de La Fraternidad seccional Neuquén -entidad que nucleaba a foguistas y maquinistas del ferrocarril-; también estaba la Unión Ferroviaria que tenía numerosos miembros.

Don Bernardo llegaba a Neuquén con cierta trayectoria y conocimiento de lo que eran las organizaciones obreras y las organizaciones cooperativas: su papá había intervenido en la fundación de una cooperativa ferroviaria en Bahía Blanca y, de joven, también había sido fundador de las primeras organizaciones sindicales de albañiles en Bahía Blanca.

CALF
Al momento del arribo de Bernardo, en Neuquén se estaba gestando un movimiento tendiente a crear una cooperativa eléctrica. En sus inicios se llamó Cooperativa de Agua, Luz y Fuerza de Neuquén, pero con el tiempo se transformaría en Cooperativa de Usos Comunitarios.
Posteriormente se dedicó a tareas comunitarias dentro del gremio ferroviario: fue socio fundador de la cooperativa de alojamiento de la seccional Neuquén y socio fundador del hospital Ferroviario.




El ferrocarril en Neuquén
Como dijimos, apenas Bernardo llegó a la ciudad comenzó a desempeñarse como foguista. La razón es que se necesitaba mucho personal debido al inmenso tráfico que había, sobre todo, en la época de la fruta, cuando llegaban a “correr” hasta diez trenes por día de fruta. También estaba la demanda del transporte de hacienda y, desde Zapala, el transporte de minerales. Por la demanda de pasajeros, solían partir hasta dos trenes por día.

Su trabajo en la Fraternidad
Bernardo se desempeñó como presidente en varios períodos, como instructor de maquinistas, fue delegado a Congresos Regionales, vocal y miembro consultor cuando era necesario nombrar una comisión para estudiar temas puntuales.

Centro de jubilados
Entre los escritos y memorias de don Bernardo figura la creación, en manos de los ferroviarios, de la CGT regional. Eran épocas de Perón. Un grupo de fraternales asesoró acerca del sindicalismo.
Como siempre se destacó en actividades comunitarias, Bernardo fue socio fundador del Centro de Jubilados: quisieron poner a todos los jubilados juntos porque todos dependían de la misma caja; hicieron una convocatoria, se reunieron y se constituyó con muy poca presencia de personas.

Hospital Ferroviario
En los escritos atesorados por su hijo, Bernardo relató que para erigir el hospital Ados hubo que trabajar mucho el terreno en donde se iba a emplazar. Emparejaron, les prestaron una máquina topadora y los ferroviarios le pagaban el sueldo al maquinista y el gas oil, además de concurrir, de noche, para alumbrarle el terreno al maquinista y de ese modo evitar que se cayera en una hondonada. Luego se consiguió que viniera una delegación de Buenos Aires para que autorizara la construcción de la Ados, que fue en sus inicios administrada por los ferroviarios.

Los clubes Independiente y Pacífico
Cuando don Bernardo llegó a Neuquén se encontró con dos clubes de fútbol: el Independiente y el Pacífico. Al primero concurrían empleados bancarios, de la gobernación y de la Municipalidad. Al segundo, los ferroviarios.
En las memorias de don Bernardo hay páginas dedicadas a la diversión cuando joven: veían películas de cine mudo en el local de esquina de Sarmiento y Olascoaga, propiedad del Sr. Esteban, futuro dueño de los cines Español y Belgrano. Para amenizar, un ferroviario tocaba el bandoneón, mientras que un empleado de la municipalidad  tocaba la guitarra. Durante la reproducción de las películas, ellos tocaban tangos y rancheras.

La jubilación
Le fue otorgada en 1961 pues lo cesantearon por un decreto del entonces presidente Arturo Frondizi. Sintió que aún era joven, que estaba en la plenitud de su vida. Y se dedicó a trabajar en otras tareas.

Anécdotas del tren
Cuando ocurrió el golpe de Estado contra Perón, en 1955, Bernardo corrió el primer tren de tropas de Zapala a Neuquén: el primer tren de tropas que iban a ser leales a Perón. Cuando el río se inundaba, el agua llegaba a la orilla de lo que es ahora la Ruta 22. Le llamó la atención que esa arteria llevara el nombre Ingeniero White como una localidad cercana a Bahía Blanca, lugar de donde provenía.

La manifestación de los obreros
Durante la construcción del primer puente que une Neuquén con Cipolletti, a mediados del ''30, se violaban las reglamentaciones obreras. Por ello, los obreros se organizaron y se hizo una manifestación acá en Neuquén. Asistió un delegado de la CGT de Buenos Aires, se pidió permiso para hacer una manifestación hacia la Gobernación, se concedió el permiso. “Éramos muy poquitos… yo me atrevería a decir que no éramos más de veinte personas, y en aquellos años la Policía andaba a caballo. Nosotros salimos por el medio de la calle para llevar un petitorio al gobernador, y había más milicos a caballo atrás nuestro que manifestantes. Se le entregó el petitorio al gobernador. Fue una de las primeras manifestaciones de un primero de mayo obrero”, recuerda en sus textos don Bernardo.

Congreso obrero
En la misma década llamó mucho la atención la convocatoria para un congreso obrero, con tipógrafos que levantaban las actas; duró ocho días. Les costó trabajo alojar a 35 personas que concurrieron al congreso, dado a que en esta ciudad no había capacidad hotelera;  vinieron de todas las seccionales que correspondían al FCS: de Escalada, Mar del Plata, Temperley, Kilómetro 1, Bolívar, Tres Arroyos, San Antonio Oeste.

La tarea ferroviaria
Don Bernardo consideraba que las condiciones de trabajo ferroviario eran bastante exigentes: jornada de 10 horas y 45 minutos. Se utilizaba mucho el carbón para mantener en funcionamiento una locomotora. En la distancia entre Darwin y Neuquén -209 Km.-, Bernardo había quemado 7.000 Kg. de carbón, ¡él solo a pala! ¡Era agotador! Se trabajaba con sol, con lluvia, con viento, a cualquier hora. No importaba el tiempo: cuando le tocaba debían salir. Y hacer el servicio. En aquellos años se corrían muchos trenes petroleros, porque el petróleo que surgía en Plaza Huincul se transportaba en tanques a Bahía Blanca, a la Refinería. Cada tren contaba con 22 tanques cargados con las maquinitas que tenían, a carbón.
A pesar de todo eran tiempos en los que el sueldo “rendía”: hizo estudiar a sus dos hijos, Rubén es Ingeniero, relató en sus escritos con orgullo don Bernardo.

La huelga de 1951
En el orden central,  y por cuestiones políticas, asaltaron –a punta de pistola- el  sindicato de la Fraternidad en Buenos Aires. En Neuquén acataron las órdenes de Buenos Aires e hicieron la huelga. Por eso los metieron presos a todos; don Bernardo estuvo un mes y quince días preso. Después los dejaron en libertad, pero quedaron cesantes por un año. Posteriormente fueron reincorporados.

Su familia
Don Bernardo se casó en 1938 con Consuelo García Palazón, joven hija de españoles valencianos. Tuvieron dos hijos: Rubén y Vilma. Ellos les dieron cinco nietos y cinco bisnietos. Rubén fue intendente de la ciudad de Neuquén en el período 1980-''83. Don Bernardo falleció en el año 2007. Tenía 95 años.

Reconocimientos
En 1995, La Fraternidad le hizo un reconocimiento. En 1996 la Municipalidad lo reconoció por ser trabajador ferroviario. En 2000 el Deliberante le otorgó una distinción por su participación en la historia neuquina.

En 2002 le otorgaron reconocimiento la Comisión especial del Centenario Ciudad de Neuquén por el centésimo aniversario de la llegada del tren. En esta oportunidad la distinción fue entregada por su hijo Rubén, que en esos momentos era concejal, en una emocionante ceremonia. Fue fundador del Centro de Jubilados y pensionados nacionales de Neuquén.

Como dijimos, su hijo Rubén fue intendente  de la ciudad. Como tal participó de la creación del Mercado Concentrador de Neuquén; fue presidente del Directorio en dos períodos. También desde la intendencia consiguió que se donaran terrenos para construir la sede de Luncec para los enfermos de cáncer.

Rubén nos narra asombrado acerca de una carta que el obispo De Nevares le enviara cuando estaba en ejercicio de la función: en ella le agradecía su solidaridad para con los barrios necesitados. Además, cuando estaban construyendo nichos en el cementerio central la obra fue licitada y cuando se construía la máquina excavadora realizó muy profundos los pozos y no en el lugar indicado por lo que se sacaron huesos de cadáveres. El obispo mencionado les observó que no debían faltar en esos nichos sanitarios ni lavatorios.

Bernardo Rousillón, otra historia ferroviaria, un hombre que pobló estas tierras en las que el ferrocarril era uno de los ejes principales del entramado social de la nueva capital.(Fuente y foto: La Mañana de Neuquén)