Nota de Opinión
Por: Anderson da Silva Rosa (*) para Crónica Ferroviaria
Tal vez el aspecto más interesante de la actual coyuntura logística entre Brasil, Argentina y Uruguay no esté en una única gran obra o decisión
Está en la convergencia de varios movimientos que, observados de manera aislada, parecen independientes.
En Brasil finalizó la etapa de recepción de contribuciones de la Audiencia Pública sobre la nueva concesión de la Malha Sul. Entre los tres corredores propuestos se encuentra el Corredor Mercosur, que atraviesa Rio Grande do Sul y alcanza la conexión con Argentina.
Al mismo tiempo, BRDE y CODESUL avanzan en la contratación de estudios sobre una “Malha Sul Ampliada”, incorporando también a los estados del sur brasileño al debate estratégico sobre el futuro ferroviario de la región.
Del lado argentino hay un movimiento todavía más concreto: recursos del FOCEM financian la recuperación de tramos de la Línea Urquiza, incluyendo el ramal que llega a Paso de los Libres y al puente internacional con Uruguaiana.
Y Corrientes comienza a mirar más allá del ferrocarril.
Proyectos de nuevas conexiones internacionales, como Alvear–Itaquí, con Brasil, y Monte Caseros–Bella Unión, con Uruguay, volvieron a ocupar espacio en la agenda política y técnica.
No es un dato menor que las recientes crecientes del río Uruguay hayan provocado interrupciones en algunos pasos fluviales existentes. La integración también requiere redundancia, resiliencia y alternativas de infraestructura.
Nada de esto permite afirmar que exista hoy una decisión binacional para reactivar el tráfico ferroviario entre Paso de los Libres y Uruguaiana.
Todavía no existe una confirmación pública equivalente del lado brasileño.
Pero sería igualmente equivocado analizar cada uno de estos movimientos por separado.
Surge entonces una pregunta más amplia:
¿Estamos comenzando a rediseñar la infraestructura logística de la frontera sur como un sistema?
Ferrocarriles, carreteras, puentes, terminales, aduanas y pasos internacionales no funcionan como proyectos aislados.
Forman una red.
Y quizás uno de los principales desafíos de los próximos años no sea solamente recuperar infraestructura, sino conectar la planificación, las inversiones y las decisiones a ambos lados de las fronteras.
Para una región que concentra algunos de los principales flujos del Mercosur, la frontera no debería pensarse como el lugar donde termina una red.
Debería ser el lugar donde las redes se conectan.
(*) Coordenador do Hub OLSIF | Digital Twins & IA na Logística Ferroviária Internacional | Segurança de Cargas & Transição Energética | Ph.D. Uruguaiana, Río Grande del Sur, Brasil

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