lunes, 22 de octubre de 2018

Los del Ministerio de Transporte, en cuanto a las obras, parecen ser personas que leen el Tarot. De la realidad al relato

Actualidad

Redacción Crónica Ferroviaria

Parecería ser que al Estado Nacional los problemas económicos, sociales y de seguridad le está afectando mucho la imágen con los argentinos, que empezaron desde hace tiempo a enviar comunicados de obras por aquí y por allá, con una imaginación que sorprende por los números futuristas que tiran así porque sí.

En el Tarot se dice generalmente que "es concretamente tu imaginación, que vive en tu memoria. Ahí es donde el futuro vive y nos afecta. El tarot lee ese lugar para dibujarte dónde ubicas los miedos, dónde las posibilidades de crecimiento y cómo convertirlas en tu mejor presente".

¿A que viene todo esto?. Es que el Ministerio de Transporte de la Nación imagina, con número exacto, que con la construcción del Tren Norpatagónico (hay que recordar que todavía es un proyecto) "en el año 2030 cuando se estima que estará finalizada la obra, "circularán unos 143.000 camiones menos al año, entre las rutas 22, 151 y 7, que conectan los 140 kilómetros de distancia entre Roca, Río Negro y Añelo, en Neuquén.  Esta cifra representa el 23% de los camiones proyectados para ese año", expresan. ¿Cómo lo saben si para ello, siempre que se realice la obra, faltan más de 12 años que para Argentina es un siglo?. ¿Tienen la bola de cristal?. ¿Son estudiosos del Tarot?.


Después en el comunicado continúan expresando: "Actualmente se estima que los camiones que se utilizan para traslado de insumos hasta el yacimiento de Vaca Muerta son 64.000. Con el proyecto del tren en marcha, la congestión en las rutas proyectada para cubrir las necesidades del yacimiento se irá  reduciendo progresivamente: en 2021 circularían 96.000 camiones menos, hasta alcanzar los 143.000 en 2030". Bla, bla, bla....

"El proyecto contempla una inversión estimada de 780 millones de dólares para intervenir 700 kilómetros de vías entre Bahía Blanca y Añelo, en la provincia de Neuquén, a través del sistema de participación público-privada (PPP), para impulsar el desarrollo de Vaca Muerta y la sustentabilidad energética, y también el crecimiento de las economías regionales de toda la traza con la reducción a la mitad de los costos logísticos". 

Por último el comunicado expresa que: "Las obras tienen un plazo estimado de 4 años, con lanzamiento de la licitación previsto para inicios del año próximo. El nuevo esquema de participación público-privada (PPP) garantiza la seguridad jurídica y financiera y genera incentivos para que las empresas finalicen las obras en el menor tiempo posible, fomentando la eficacia y la rapidez; así como altos estándares de calidad y transparencia y competitividad, con pliegos gratuitos, digitalizados y disponibles en internet".

Sobre el particular con relación a la Participación Público-Privada (PPP) el medio LaPolíticaonline expresa en una nota de su autoría titulada: "El riesgo cambiario y jurídico complica la participación de privados en la obra pública", expresa entre otras cosas: "Pero las declaraciones de los funcionarios y las convocatorias a proyectos no alcanzan por sí solos para convencer a los inversores. Un especialista del mercado consultado por LPO explicó que el problema es que Argentina sigue siendo un país de frontera y los potenciales inversores requieren rendimientos altos porque los proyectos son largos (más de 10 años) y que esto implica lidiar con más de un gobierno. Esto quiere decir que no alcanza con la confianza que les puede dar Macri y que el esquema de PPP debería brindar algún blindaje mayor ante los esperables vaivenes políticos".

"Otro problema importante es la obtención del financiamiento, que en estos casos es de al menos 70% del total. "Por los plazos y los montos es difícil que los bancos participen y en general son fondos de infraestructura o de pensiones los que podrían invertir pero exigen rendimientos muy altos", explicó la fuente. El principal problema a la hora de instrumentar el PPP es cómo armar una estructura que sea financiable rápidamente, agregó".

"Hay otros puntos importantes a resolver es cómo cubrir el riesgo cambiario (ya que el financiamiento es básicamente en dólares) y el riesgo de tarifas (como es el caso de los corredores viales donde el repago de la concesión se hará mediante peajes o en el caso de la energía que más allá de los aumentos del último año y medio tuvieron una década congeladas). Un proyecto atractivo tiene que dar un rendimiento que cubra estos riesgos más el retorno mínimo requerido, sostienen en el mercado".

Ojalá que la lámpara de Aladino ilumine al Estado Nacional y esta obra se lleve a cabo en tiempo y forma, pero lamentablemente vemos que con los problemas económicos que vive el país actualmente, y la poca confianza que tienen los inversores (ya que les conviene la timba financiera que realizar inversiones genuinas), tenemos miedo que sea algo igual que lo que pasó con la inversión que hizo el gobernador de la Provincia del Neuquén, Jorge Sobisch, quedando trunca la obra del Ferrocarril Trasandino Sur y donde se invirtieron muchos millones de pesos que tuvieron que pagar los habitantes neuquinos.