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12 de septiembre de 2026

Los ferrocarriles y los rieles del futuro

Nota de Opinión

Por: Rodolfo Dalmati (para ElEconomista.com)

Más allá de intervenciones puntuales, no hay en la agenda pública una estrategia integral y sostenida para el desarrollo del sistema ferroviario.

Hace más de un siglo, los ferrocarriles en la Argentina eran un pilar fundamental para el desarrollo del país, con una red que llegó a ser una de las más importantes del mundo: superó los 47.000 km de longitud en la década de 1940. Sin embargo, la aparición de otros medios de transporte —como el automóvil, los colectivos y los camiones— conllevó la pérdida de su monopolio técnico, el desarrollo de la red vial y el abandono progresivo de diversos ramales.

En las últimas siete décadas y media se realizaron pocas modernizaciones. Entre las más destacadas figura la electrificación de los servicios suburbanos del Ferrocarril Roca durante la presidencia de Raúl Alfonsín.

En la década de 1990 se concesionaron los servicios de pasajeros y de cargas. La falta de control sobre dichas concesiones derivó en una degradación de la operación y de las condiciones de seguridad, lo que desencadenó diversos accidentes en el ámbito metropolitano, entre los cuales el más grave fue la tragedia del Ferrocarril Sarmiento en la estación Once, con un saldo de 52 víctimas fatales y más de 700 heridos.

A partir de ese hecho, durante la gestión del ministro Florencio Randazzo, se impulsaron mejoras mediante la adquisición de nuevo material rodante, el acondicionamiento de tramos críticos y el inicio de renovaciones integrales de vías en corredores como Buenos Aires–Mar del Plata, Buenos Aires–Rosario y en más de 1.500 km del Belgrano Cargas. Parte de estas obras tuvieron continuidad durante las administraciones de Mauricio Macri y de Alberto Fernández.

Lamentablemente, bajo el gobierno actual las obras y las inversiones en mantenimiento y renovación de vías se han paralizado casi por completo. El sistema ferroviario atraviesa hoy una etapa de severos recortes presupuestarios y de deterioro en sus prestaciones. Tras la declaración de la emergencia ferroviaria y la aplicación de políticas de ajuste desde 2024, el sector exhibe una marcada disparidad entre sus diferentes servicios.

Por un lado, los servicios suburbanos de pasajeros en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufren reducciones drásticas de frecuencias y cancelaciones diarias. Por otro lado, la escasez de repuestos para el mantenimiento del material rodante ha obligado a recurrir a la 'canibalización' de formaciones para reparar otras. Ramales clave como el Sarmiento, el Roca y el San Martín operan con esquemas reducidos o cronogramas especiales debido a la lentitud o suspensión de los trabajos en la infraestructura de vías. Este deterioro generalizado genera un importante malestar entre los usuarios y los empuja a migrar hacia medios de transporte menos eficientes para el traslado masivo de pasajeros en entornos urbanos.

Salvo contadas excepciones, los servicios de media y larga distancia se encuentran cancelados o padecen interrupciones prolongadas que impiden cualquier planificación. Solo algunos corredores —como Buenos Aires–Mar del Plata, Buenos Aires–Rosario y Buenos Aires–Junín— continúan operando con cierta regularidad, aunque con tarifas muy por debajo de su costo técnico, lo que demanda elevados niveles de subsidios estatales. Si bien el Gobierno nacional impulsa el traspaso de ramales regionales a las provincias, la iniciativa cuenta con escasa receptividad, dado que la mayoría de los estados provinciales no están dispuestos a asumir líneas deficitarias. Constituye una excepción el servicio prestado históricamente por Tren Patagónico en la provincia de Río Negro.

Es cierto que el transporte ferroviario de pasajeros es deficitario en términos financieros directos en casi todo el mundo. No obstante, su evaluación debe realizarse de manera integral. Una sola formación ferroviaria puede transportar hasta 2.000 pasajeros, volumen equivalente al de unos 30 colectivos. Si se suprimieran los trenes suburbanos en el AMBA y se volcara esa demanda al transporte automotor, la red vial colapsaría, haciendo prácticamente imposible la circulación por la ciudad.

En relación con el transporte de cargas, existe una gran deuda pendiente. En 2025 se trasladaron aproximadamente 24 millones de toneladas por ferrocarril, lo que equivale a apenas 5% del total de las mercancías movilizadas en el país, frente al 90% que se transporta en camión. Asimismo, el 35% del volumen ferroviario fue gestionado por la empresa estatal mientras que 65% restante correspondió a operadores privados como NCA, Ferrosur Roca y Ferroexpreso Pampeano.

Desde el punto de vista de la eficiencia, una formación estándar de carga equivale a la capacidad de unos 100 camiones, lo que entraña significativos beneficios económicos y ambientales. Ante este panorama, cabe preguntarse: ¿por qué el ferrocarril no logra captar un mayor volumen de carga?

Las causas son diversas:

* El mal estado de la infraestructura, que limita la marcha de los trenes a velocidades de entre 15 y 20 km/h.

* La falta de conservación de locomotoras y vagones.

* La escasa confiabilidad en los tiempos de entrega.

* La carencia de terminales de transferencia modernas, lo que genera severas demoras en la logística.

Diversos estudios señalan que las redes con densidades anuales inferiores a 1 millón de toneladas-kilómetro por kilómetro de red (ton-km/km) enfrentan serias dificultades para financiar el mantenimiento y la renovación de su infraestructura. En contraste, los sistemas ferroviarios más productivos del mundo registran densidades sustancialmente superiores. Con datos de 2021 y 2022, países como Estados Unidos y Australia alcanzaron densidades del orden de los 15 y 14 millones de ton-km/km respectivamente, mientras que la Argentina registró apenas 0,5 millones de ton-km/km. 

A su vez, según la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), en 2023 39,5% de las cargas ferroviarias correspondió a productos agrícolas y sus derivados, y 27,4% a materiales para la construcción. De este modo, casi 40% del tráfico ferroviario está sujeto a una marcada estacionalidad vinculada a los períodos de cosecha. 

El Gobierno nacional ha manifestado su intención de privatizar Trenes Argentinos Cargas (hoy bajo gestión estatal). Sin embargo, para que la operación resulte atractiva comercialmente para el sector privado, se requiere incrementar la densidad del tráfico y diversificar los tipos de carga, de modo de mitigar dicha estacionalidad. 

Hasta el momento, la acción oficial se ha concentrado en el recorte de las transferencias del Tesoro Nacional hacia la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) y las operadoras estatales. En consecuencia, las escasas obras de renovación o mejoramiento de vías se han ejecutado mediante crédito externo, el cual también se encuentra condicionado por las restricciones para el endeudamiento. Paralelamente, la reducción de personal operativo y de mantenimiento a través de retiros voluntarios y jubilaciones no reemplazadas ha generado un faltante crítico de trabajadores especializados y maquinistas. 

En materia de planificación, el único proyecto mencionado en el último tiempo es la construcción de un ferrocarril de carga hacia Vaca Muerta para el traslado de arena destinada al fracking, iniciativa con la que se busca atraer inversiones privadas. Actualmente, el insumo moviliza unos 2.000 camiones diarios entre Entre Ríos y Neuquén (aunque se han comenzado a desarrollar canteras más cercanas en Río Negro, como en Choele Choel y San Antonio Oeste), lo que genera un acelerado deterioro de las rutas y eleva los índices de siniestralidad vial. A pesar de la relevancia del proyecto, aún no se ha definido la traza ferroviaria, no se ha precisado el esquema de financiamiento ni se ha resuelto su principal limitante operativo: la marcada direccionalidad de la carga (origen de la arena – Vaca Muerta), que implicaría que las formaciones regresaran vacías. 

En síntesis, no parece existir hoy en la agenda pública una estrategia integral y sostenida para el desarrollo del sistema ferroviario argentino. Más allá de intervenciones puntuales o medidas de coyuntura, persiste la ausencia de un plan estratégico que defina qué red necesita el país y cómo adaptarla progresivamente en el tiempo. 

Recuperar y modernizar el ferrocarril no debe interpretarse únicamente como una política de transporte. Constituye una herramienta clave para elevar la competitividad económica, integrar el territorio, reducir costos logísticos y avanzar hacia una movilidad energéticamente eficiente y sustentable. En un contexto global donde la sostenibilidad y la eficiencia de recursos son prioritarias, resulta difícil justificar que el ferrocarril no ocupe un lugar central en la planificación nacional. 

El desarrollo ferroviario requiere ser asumido como una política de Estado, sustentada en objetivos de largo plazo y en la continuidad de las decisiones. El desafío no consiste en replicar el modelo del pasado, sino en construir un sistema moderno, eficiente y adaptado a las necesidades presentes y futuras de la Argentina. Solo así el debate dejará de centrarse en cómo evitar el deterioro del sistema para pasar a discutir cómo impulsarlo. 

Propuesta de reorganización del modelo institucional y operativo

Para hacer sostenible el sistema, se podría optar por un modelo institucional que separe la gestión de la infraestructura de la operación de los servicios, reestructurando las empresas públicas, racionalizando el personal directivo y discontinuando los servicios de pasajeros de larga distancia que carecen de competitividad técnica (especialmente en vías que no permiten superar velocidades de 40 a 50 km/h). 

Este esquema guarda similitud con el aplicado en países como España, donde opera una empresa de infraestructura dedicada (ADIF). En dicho modelo, la entidad estatal gestiona y moderniza la infraestructura (tanto en el aspecto civil como en el tecnológico y de señalización), garantizando el acceso en condiciones objetivas tanto a operadores públicos como privados, pero debe aclararse que el costo para el estado es significativo y es una operación deficitaria en forma directa. 

En cuanto al servicio de pasajeros, la prioridad debe centrarse en la consolidación de la red suburbana y en la rehabilitación gradual de corredores interurbanos o regionales únicamente cuando existan vías acondicionadas para velocidades de entre 80 y 100 km/h que permitan unir destinos en pocas horas (como los casos de Buenos Aires–Rosario o Buenos Aires–Mar del Plata). 

En el plano operativo, resulta conveniente avanzar hacia un sistema mixto público-privado con operadores eficientes y un esquema de subsidio enfocado en la demanda y no en la oferta. De este modo, la empresa debe orientar su gestión a satisfacer al usuario final. Bajo esta modalidad, el Estado subsidia directamente a los sectores prioritarios (trabajadores, estudiantes, jubilados) mediante la acreditación de fondos en la tarjeta SUBE o pases específicos para cubrir trayectos determinados. 

Por último, en el segmento de cargas, es aconsejable implementar un esquema de open access o vías públicas con formaciones privadas. Esto facilitaría la inversión privada en material rodante y en la construcción de terminales de transferencia estratégicas, liberando a las empresas de la carga financiera que representan las obras civiles de la vía y la señalización, y garantizando un transporte de mercancías más seguro, predecible y eficiente. 

6 de mayo de 2024

Trabajadores ferroviarios ratifican su adhesión al paro de la CGT y reclaman inversiones del Estado

Gremiales

Sergio Sasia, de la Unión Ferroviaria, advirtió por el deterioro del servicio

El secretario general de la Unión Ferroviaria, Sergio Sasia, ratificó hoy que los trabajadores ferroviarios van a adherir al paro convocado por la CGT para este jueves. Además reclamó al Gobierno que tome “la decisión política” de impulsar inversiones para el sector.

Sasia comentó que la Confederación de Trabajadores del Transporte “nunca anunció un paro para este lunes, pero sí asambleas en cada sector. En el caso ferroviario, decidimos que esas asambleas no afecten el normal funcionamiento de los servicios”.

En cambio, garantizó que este jueves los trenes no van a circular por 24 horas, ya que esa actividad va a cumplir con el paro dispuesto por la CGT.

En declaraciones a radio Colonia, el sindicalista señaló además que “aumentan las tarifas desde este lunes pero la gente no está viajando bien. Hay menos trenes circulando. Hacen falta inversiones para comprar locomotoras y vagones. Pero incluso faltan repuestos”.

“Es por eso que la Línea San Martín viene funcionando con cronograma de domingo desde hace meses”, añadió.  Por ese motivo, consideró necesaria “una política estatal para el desarrollo del sistema ferroviario, porque en caso contrario el servicio se va a ir deteriorando cada vez más”.

“Desde hace mucho tiempo que este sector no tiene un plan. Y sin plan es muy difícil que la actividad se pueda sostener”, concluyó. ElCiudadanoylaRegión.com

22 de abril de 2021

Ex Dueños del Tren de la Costa reactivan viejo reclamo por la estatización del servicio

Actualidad

Después de haber transferido el control del Parque de la Costa al empresario Marcelo Fígoli, los dueños de Sociedad Comercial del Plata (SCP), reactivarán un histórico reclamo contra el Estado nacional por la expropiación del Tren de la Costa ocurrida en el 2013, durante la presidencia de Cristina Kirchner.

El monto que pide el grupo empresario por la estatización de esa línea ferroviaria inaugurada en 1995 oscila los u$s13 millones y tiene que ver con el rechazo a la medida tomada por el gobierno kirchnerista y a considerar tener el derecho a obtener una indemnización por la recesión de esa concesión.

El monto puede ser superior teniendo en cuenta que al valor de la explotación del tren turístico cuando se estatizó se le debería sumar lo que surja de las pericias que todavía se deben llevar a cabo sobre los activos de la concesión que, de facto, pasaron también a manos del Estado nacional.

De hecho, en el último balance de la sociedad Nuevo Tren de la Costa (NTDC), correspondiente a los estados financieros del 2020, se explica que la sociedad controlada por SCP recibió la opinión de sus asesores legales sobre "las altas posibilidades" de que se le reconozca, en sede administrativa o judicial, el derecho a percibir una indemnización.

De todos modos y con el objetivo de cumplir con las normas contables aplicables para los estados contables, NTDC registró una previsión por "dudosa recuperabilidad" por $129.932.

Más allá de ese trámite contable, los dueños del Tren de la Costa interpusieron en julio del 2013 un recurso de reconsideración y jerárquico en subsidio en el entonces Ministerio del Interior y Transporte, solicitando se declare la rescisión de la concesión por culpa del Estado Nacional y se indemnicen los daños y perjuicios sufridos como consecuencia de la desposesión de bienes de su propiedad y de las inversiones realizadas en la concesión.

Luego de siete años de presentado el reclamo por los activos que le fueron desposeídos, el grupo sigue sin tener novedades de parte de las autoridades nacionales, siguiendo un criterio de prudencia y considerando el contexto actual, ha considerado prudente previsionar parcialmente el crédito registrado.

El directorio de la empresa estima también que la resolución de la cuestión vinculada con el crédito pendiente de cobro y la cancelación del canon adeudado ocurrirán en forma conjunta, por lo cual sus miembros estimaron adecuado que la previsión del crédito sea hasta el monto en el cuál se equipará la deuda con el crédito.

En este sentido, fuentes cercanas al conflicto estiman como escasas las chances de que el actual gobierno de Alberto Fernández decidan admitir el pago de una indemnización, teniendo en cuenta que fue la actual vicepresidenta la que tomó esa medida durante su gestión al frente de la Casa Rosada.

De hecho, la recisión de la concesión del servicio fue acompañada por la expropiación de todos los bienes que NTDC operaba en los 15,5 kilómetros entre los municipios de Vicente López; San Isidro; San Fernando y Tigre, en un trazado paralelo a varios barrios residenciales ubicados entre las estaciones Avenida Maipú y Delta a partir de un trayecto de 11 estaciones.

Sin embargo, la empresa mantiene su reclamo administrativo vigente a pesar de los tiempos burocráticos del Estado, y todavía no descartan iniciar acciones en la justicia para obtener la indemnización al considerar que no existen formas legales de soslayar que sufrieron un avance estatal sobre la propiedad privada.

Antecedentes de un final

En 1995, el entonces presidente Carlos Menem y Santiago Soldati, por aquel momento dueño de Sociedad Comercial del Plata (SCP), tocaron una campana que anunciaba la inauguración del Tren de la Costa.

Un servicio pensado para recorrer de 15,5 kilómetros hasta finalizar en el Parque de la Costa, otro emprendimiento controlada por el mismo grupo empresario.

El proyecto demandó inversiones por u$s350 millones con el objetivo de crear un ramal turístico de lujo que nada tendría que envidiarles a las prestaciones del Primer Mundo.

Sin embargo, el tren se fue desdibujando con el correr del tiempo y siguió la misma línea que los negocios de Soldati, que tardó 12 años en acordar con los acreedores de SCP un proceso de renegociación de su millonaria deuda que, además lo obligó a dejar el control de su holding.

En el 2013 llegó la estatización del Tren de la Costa fue impulsada por el gobierno de CFK en el marco de un proceso mayor de avance del gobierno kirchnerista en el sector ferroviario.

A esto se le sumó el decreto firmado por Cristina Kirchner que incluía la estatización del Tren de la Costa, en lugar de que la entrega de la concesión se concretara de forma voluntaria.

El notable deterioro de las estaciones del ramal fue una de las principales quejas que oyó el Gobierno de parte de los intendentes en los que opera el tren, quienes se mostraban preocupados por la falta de mantenimiento de la infraestructura ferroviaria.

Como ya es costumbre en las estatizaciones o rescisiones del kirchnerismo, no se habló nunca de compensación o dinero. Por el contrario, la reestatización de los ramales de cargas no tuvo ningún costo para la Argentina, pues los contratos contemplaban cláusulas "muy claras" de rescisión en caso de incumplimientos.

En el caso del Tren de la Costa, la intempestiva finalización del contrato dejó muchos interrogantes.

Surgió en momentos en que la sociedad controlante del servicio sufría serios inconvenientes financieros y no lograba pagar el salario del personal. Fue cuando el Gobierno decidió hacerse cargo de esos pagos a los 160 trabajadores que dependían de NTDC.

Las autoridades decidieron además incluir en la estatización todas las estaciones y los inmuebles comerciales que originariamente poblaban las paradas del tren, determinación que marca el reclamo vigente de la sociedad.

De manera paralela, argumentaron que desde 2001 que no se pagaba el canon de la concesión a pesar de que desde la empresa se sostuvo que fue el propio Estado el que prohibió aumentar las tarifas durante años mientras los costos subían, lo cual provocó un quiebre en las finanzas de la compañía.iProfesional.com