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28 de octubre de 2026

En el año 1910, inauguraron un tren que unió Mendoza con Chile: Hoy sobreviven cuatro cobertizos históricos en la Cordillera de los Ándes

Historia Ferroviaria

Aunque dejó de funcionar hace más de 40 años, todavía conserva vestigios de su historia y buscan preservar cuatro cobertizos ferroviarios en Mendoza.

El 5 de abril de 1910, Argentina y Chile celebraron la inauguración oficial del Ferrocarril Trasandino, que permitió unir Mendoza con la ciudad chilena de Los Andes atravesando la imponente Cordillera. El proyecto, impulsado por los hermanos Juan y Mateo Clark, había comenzado a gestarse casi cuarenta años antes y requirió superar pendientes extremas, nevadas y terrenos hostiles con túneles, puentes y cobertizos.

La idea de conectar ambos países por tren surgió en la década de 1870, cuando los Clark —empresarios chilenos ligados al comercio binacional— propusieron una línea ferroviaria internacional para facilitar el transporte de pasajeros y mercaderías entre el Atlántico y el Pacífico. Hasta entonces, el cruce de la cordillera dependía de caminos de montaña lentos y peligrosos.

Sin embargo, el proyecto enfrentó demoras por problemas de financiamiento, conflictos políticos y dificultades para obtener concesiones. Recién en 1887 comenzaron las obras en el lado argentino y dos años después en el chileno, aunque los trabajos sufrieron interrupciones y cambios de administración.

El desafío de construir un tren en la alta montaña

Levantar un ferrocarril en plena Cordillera de los Andes fue un reto técnico sin precedentes. El trazado original contemplaba 71 kilómetros de vías en Chile y 177 en Argentina, con estaciones, puentes, túneles y cobertizos para proteger las vías de la nieve y los desprendimientos.

En los sectores de mayor pendiente, se instaló un sistema de cremallera que permitía a las locomotoras subir y bajar la montaña. El túnel internacional fue clave para atravesar la frontera sin depender de pasos a cielo abierto, expuestos a las inclemencias del clima.

Las condiciones extremas obligaron a suspender los trabajos durante los meses más fríos, lo que extendió la construcción durante años. Distintas empresas y equipos de trabajadores participaron en la obra, que finalmente se completó tras superar obstáculos económicos y técnicos.

Una inauguración histórica y un recorrido lleno de obstáculos

La inauguración del Ferrocarril Trasandino reunió a las principales autoridades de ambos países y marcó la culminación de un sueño largamente postergado. El tren permitió unir las redes ferroviarias de Argentina y Chile, conectando Mendoza con el centro chileno y, a través de otros ramales, con Buenos Aires y Valparaíso.

El recorrido se destacó por sus soluciones técnicas: túneles, puentes, cobertizos y el sistema de cremallera permitieron sortear obstáculos geográficos que durante siglos habían dificultado el tránsito entre ambos lados de la cordillera.

Los cobertizos

Sin embargo, el proyecto nunca alcanzó el impacto comercial esperado. Los altos costos de mantenimiento, las interrupciones por fenómenos naturales y la apertura del Canal de Panamá en 1914 —que modificó el transporte marítimo internacional— limitaron su rentabilidad.

En 1934, un aluvión en Cacheuta destruyó varios kilómetros de vías en el lado argentino y el servicio internacional quedó interrumpido durante años. El tráfico se restableció recién en 1944, pero las dificultades persistieron. El servicio de pasajeros se clausuró en 1979 y el de cargas, en 1984.

El legado del Trasandino y la restauración de sus cobertizos

Con el cierre de los servicios internacionales, gran parte del antiguo trazado quedó fuera de uso y la infraestructura sufrió el paso del tiempo, el clima y la falta de mantenimiento. Entre las construcciones emblemáticas se encuentran los cobertizos, estructuras diseñadas para proteger las vías de la nieve y los desprendimientos.

En la actualidad, el Gobierno de Mendoza anunció un acuerdo con la Administración de Infraestructuras Ferroviarias Sociedad del Estado (ADIF) para preservar y restaurar cuatro cobertizos históricos ubicados entre Puente del Inca y la estación Las Leñas. La medida se tomó luego de que una licitación contemplara el desmantelamiento de ocho cobertizos del ramal A12.

Crédito de las fotos a quién o quiénes corresponda

Según el anuncio oficial, los cuatro seleccionados serán conservados por su valor histórico, cultural y arquitectónico. Además, el acuerdo prevé la custodia de materiales originales provenientes del desmantelamiento de otras estructuras para su uso en futuras tareas de reconstrucción y mantenimiento.

La iniciativa busca proteger parte del patrimonio ferroviario de alta montaña y evitar que desaparezcan los rastros de una obra que transformó las comunicaciones entre Argentina y Chile a comienzos del siglo XX. TN.com

31 de octubre de 2025

Mendoza: Desmantelar los cobertizos ferroviarios de alta montaña

Desmantelamiento

Se ha efectuado una propuesta de mejoramiento ambiental y seguridad vial en la alta montaña, consistente en la necesidad de desmontar los vetustos cobertizos del ferrocarril a Chile, diseñadas para proteger las vías del tren de la acumulación de nieve y aludes. Ahora son un potencial peligro y causan un impacto visual muy negativo.

Un grupo de estudio de la vivienda social y la protección ambiental, Eco Hábitat Mendoza, propone desmantelar los antiguos cobertizos del Tren Trasandino, que están ubicados entre Puente del Inca y la estación Las Leñas, en Las Cuevas, que servían para proteger las vías del ferrocarril de la acumulación de nieve y aludes.

La ONG sostiene que en la actualidad esa obsoleta infraestructura constituye un potencial peligro por posibles voladuras y además conforma un impacto visual deprimente en un ambiente de gran majestuosidad como es la alta montaña.

Desmantelan los cobertizos del tren en la alta montaña

El autor de la iniciativa de eliminar esas construcciones es el arquitecto Angel Ernesto Tetilla, con el apoyo de otros integrantes del grupo.

Si bien se admite que podría conservarse un cobertizo como símbolo de la cultura de la zona y parte del diseño de los “caminos de hierro” en la cordillera, esa alternativa podría darse si existiese un proyecto que contemple tal intención de conservación, de difícil concreción por problemas económico-financieros del estado.

También el desmantelamiento de los cobertizos demandaría un presupuesto importante, pero prima considerar ante todo los potenciales riesgos de incidentes que pudieran ocurrir por desprendimientos de las chapas de las estructuras en desuso.

Estas instalaciones fueron abandonadas a su suerte en 1984, cuando dejó de funcionar el mítico trencito de trocha angosta y cremallera.

A más de cuarenta años de no utilizarse ese pintoresco medio de transporte, en la actualidad se aprecia que los restos ruinosos de las viejas coberturas causan, irremediablemente, impactos negativos en el ambiente, como son: desvalorización del paisaje, peligro latente de graves accidentes y desperdicio económico.

En suma, una imagen de abandono y miseria.

Asimismo, se especula que, con las roturas y efectos de deterioro físico y estructural, las chapas onduladas, lisas o laminares, que configuraban la protección de los cobertizos, hoy semidesmanteladas y flojas, constituyen un entorno peligroso para las personas y vehículos que circulan diariamente por la ruta nacional 7, adyacente a la traza ferroviaria. Grandes camiones de cargas, ómnibus de turismo y vehículos particulares pasan por el lugar, donde en ocasiones se registran fuertes vientos y tormentas que pueden provocan que se desprendan chapas y/u otros elementos de las antiguas estructuras.

El autor de esta propuesta, el arquitecto Tetilla, observa que eventualmente se podría reutilizar el material que se retire de la zona, ya que constituye un volumen de grandes piezas de madera que tras su reacondicionamiento servirían para viviendas u otros usos.

Al retirar los elementos residuales de los cobertizos del tren Trasandino, esos residuos de la construcción podrían reinsertarse en obras, reutilizando materiales recuperados y bajando costos de producción. Al distribuirlos entre personas que los necesita y los centros comerciales (como propone la Cámara de Comercio de Alta Montaña, para la villa de Puente del Inca) se contribuye: al desarrollo urbano, el mejoramiento de la salud pública y a la economía regional.

Finalmente, esta propuesta del Grupo Eco Hábitat Mendoza, integrado por profesionales de diversas disciplinas, pretende alertar y llegar a una solución de cuidado y promoción del bien común de la sociedad mendocina, y la seguridad del visitante externo que circula por nuestra geografía de la alta montaña.DiarioLosÁndes.com

19 de febrero de 2013

¿SE ESTÁN LLEVANDO A CHILE LAS VÍAS DEL TREN DE NUESTRA ALTA MONTAÑA?


ACTUALIDAD

Una empresa chilena habría ganado una licitación nacional para quedarse con los viejos galpones del ferrocarril. No obstante, vecinos de Punta de Vacas aseguran que se están llevando mucho más.

Fuerte estado de alerta viven pobladores de la zona de Punta de Vacas y Puente del Inca, a raíz de los trabajos que concreta una empresa subcontratista mendocina, a cuenta de un fondo de inversión chileno.

- Por favor, ¡que lo nuestro quede acá!, pide Néstor Kaluza, residente de nuestra alta montaña, precisamente en Las Cuevas, en conversación con MDZ.

Según indica, la empresa mendocina Gatica Hermanos ha sido subcontratada por un fondo de inversión chileno para llevarse a ese país –sin Aduana de por medio– varios galpones del ferrocarril, completos.

Los chilenos, vía remate concretado en Buenos Aires, se habrían hecho de los materiales.


Se trata, en principio, sólo cobertizos, pero habitantes del lugar aseguran que ya se han llevado varios camiones con maderas, aprovechando la interrupción en la ruta por los recientes aludes.

El tema, entonces, es determinar si la traza ferroviaria fue o no respetada, pues según Raúl Morco, delegado en Mendoza de la Administración de Bienes Ferroviarios), el acuerdo no implica levantar las vías, según manifestó el funcionario a diario Los Andes (para ver esta nota, clic aquí).

El impacto es un hecho, no obstante, el tema es determinar si se han sustraído maderas del lugar para ser trasladadas a Chile, tal la preocupación de los habitantes de la alta montaña.

“Se han llevado maderas a Chile que tardaron 200 años en crecer. Dicen que se trata de maderas que trajeron en barco desde Alemania y Países Bajos y que tienen 300 años. El valor patrimonial es incalculable y se las han llevado”, comenta un poblador que no revela su nombre.

Según indica, durante el alud, “aprovecharon y se llevaron la madera. Los chilenos han dicho aquí que han comprado todo hasta Punta de Vacas o incluso hasta Horcones. Es una locura”, cierra.

Volvemos a Néstor Kaluza: “La madera tiene que pasar un control fitosanitario y fronterizo que evidentemente no lo están haciendo. Por otro lado, según el responsable del grupo de inversionista chileno, compraron todo en una licitación en Buenos Aires. Si es así, ¿por que no hay ningún cartel que diga con número de expediente que es una obra de Nación? Queremos que nos ayuden para que el patrimonio argentino quede en la Argentina”.

Según refleja en su nota Los Andes, varios emprendimientos de la zona, que involucran las construcciones, gozan de un comodato extendido por la comuna de Las Heras, lo cual agrava la situación. 

Para seguir el tema, el legislador demócrata Carlos Aguinaga formuló un pedido de informes, que busca determinar el conocimiento y el control que el gobierno provincial está haciendo o no, respecto de toda esta operación. MDZol