Nota de Opinión
Por: Gabriel Schraiber – (Politólogo (UBA) Especialista en Transporte y Políticas Públicas) para Crónica Ferroviaria
El debate recurrente sobre la futura traza de la Línea F del Subte de Buenos Aires suele quedar atrapado entre promesas de campaña dilatadas y proyectos de ingeniería que, cuando asoman a la superficie, parecen concebidos de espaldas a la realidad urbana de la Ciudad. El reciente trascendido sobre la afectación y expropiación del histórico inmueble de la disquería y librería Zívals, en la esquina de Callao y Corrientes, para emplazar una boca de acceso y ventilación de la futura estación de combinación, es una muestra elocuente de esa miopía técnica.
Pretender demoler un emblema de la cultura y el patrimonio comercial activo de la avenida Corrientes no sólo resulta socialmente injustificable, sino que evidencia una llamativa falta de articulación entre la planificación del transporte y el desarrollo urbano sostenible. Más aún cuando la verdadera solución espacial, logística y urbanística está a escasos metros, cruzando la avenida: el edificio del ex Hotel Bauen.
Cerrado definitivamente en el año 2020 y actualmente sumido en una degradación ociosa que apaga la vitalidad de la cuadra, el edificio del Bauen reúne condiciones insuperables para alojar la infraestructura de acceso e interconexión que exige un nodo de la magnitud del cruce Corrientes-Callao.
Un proyecto integral de triple impacto: subte, vivienda y patrimonio
En lugar de castigar a un comercio en actividad y generar litigios expropiatorios engorrosos sobre parcelas atomizadas, el Gobierno de la Ciudad tiene la oportunidad histórica de intervenir un macizo edilicio de gran escala bajo un esquema virtuoso de triple impacto:
1. Infraestructura moderna de transporte guiado: La planta baja y los generosos niveles de subsuelo del Bauen ofrecen la volumetría idónea para emplazar un vestíbulo principal de combinación de gran capacidad. Esto permitiría alojar baterías de molinetes, escaleras mecánicas, ascensores de accesibilidad universal y conductos de ventilación forzada sin invadir las ya saturadas veredas peatonales de la Avenida Corrientes, facilitando además un enlace peatonal directo y fluido con la Línea B.
2. Puesta en valor y reconversión habitacional: La estructura existente del hotel admite una refuncionalización técnica para transformarse en departamentos de vivienda orientados a la clase media y a jóvenes profesionales. Buenos Aires atraviesa una crisis habitacional severa signada por la expulsión sistemática de inquilinos; recuperar inmuebles ociosos en áreas céntricas dotadas de todos los servicios públicos es la respuesta contemporánea que aplican las principales metrópolis del mundo.
3. Regeneración urbana del macrocentro: Densificar residencialmente el eje de Callao y Corrientes aportará una masa crítica permanente de vecinos que consumen en el comercio local, revitalizando la vida de barrio las 24 horas y garantizando la seguridad en el espacio público.
Planificación con sentido estratégico
La red de subterráneos de Buenos Aires no puede seguir pensándose como un mero cálculo de túneles aislado de la superficie. Extender la Línea F —la postergada transversal que unirá Constitución con Plaza Italia— es una urgencia indiscutida de la movilidad metropolitana. Sin embargo, su ejecución debe dialogar armónicamente con la preservación de la identidad cultural porteña y con las necesidades habitacionales de sus ciudadanos.
Expropiar Zívals es el camino fácil y destructivo. Recuperar el Bauen para el subte y para la vivienda de la clase media es planificar con visión estratégica y rigor técnico.
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