Exterior
Óscar Puente ha puesto a Alemania como ejemplo para plantear una posible renovación integral de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, que podría exigir su cierre durante 1 o 2 años.
Pero comparar ambos países exige tener en cuenta una diferencia fundamental: Alemania dispone de itinerarios alternativos para mantener buena parte del tráfico ferroviario cuando una línea queda fuera de servicio. España, no.
Cuando Deutsche Bahn cerró la línea Riedbahn entre Frankfurt y Mannheim en 2024, durante 5 meses, los trenes de viajeros y mercancías pudieron utilizar otros corredores. Algo similar sucede con la renovación de Hamburgo-Berlín, donde se han habilitado rutas alternativas para mantener las conexiones ferroviarias.
Eso es redundancia: disponer de una red capaz de seguir funcionando cuando una de sus principales líneas necesita una intervención.
En España, la situación es muy diferente. La construcción de las líneas de alta velocidad en ancho estándar, separadas de la red convencional de ancho ibérico, ha generado una falta de alternativas que condiciona tanto el mantenimiento como la explotación ferroviaria.
¿Qué alternativas tendría Madrid-Barcelona si se interrumpiera la circulación? ¿Cómo se garantizarían las conexiones de Zaragoza, Lleida y Tarragona? ¿Y qué ocurriría con los servicios ferroviarios de Huesca?
El problema va más allá de una posible renovación. La ausencia de itinerarios alternativos dificulta también el mantenimiento integral de la infraestructura y obliga a elegir entre limitar la circulación o interrumpirla para acometer determinadas actuaciones.
Desde la corREDores.eu consideramos que esta situación obliga a abordar una cuestión estratégica: la interoperabilidad y la continuidad de la red ferroviaria española.
Existen 2 caminos que deben ponerse sobre la mesa:
▪️ Construir una red verdaderamente interoperable, avanzando en la adaptación al ancho estándar europeo de los corredores convencionales y en la conexión entre ambas redes.
▪️ Acometer la migración al ancho internacional de los grandes corredores ferroviarios, empezando por el eje Sevilla-Madrid-Zaragoza-Barcelona, para mejorar su integración y capacidad de explotación.
La renovación de las infraestructuras es imprescindible. Pero también lo es planificar cómo mantener el servicio mientras se realizan las obras y cómo garantizar el mantenimiento preventivo sin comprometer la movilidad de millones de viajeros.
Alemania no es un ejemplo por cerrar sus líneas durante meses. Lo es porque dispone de una red alternativa para que el ferrocarril siga funcionando.
La alta velocidad no puede medirse únicamente en kilómetros por hora o minutos ahorrados. Una red ferroviaria moderna debe ser también interoperable, redundante, segura y fiable.
Porque el objetivo no es solo llegar antes. Es poder seguir llegando. ALIANZA Europea corREDores.eu
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