domingo, 25 de enero de 2015

Por las demoras y el calor, viajar en el San Martín se volvió una odisea. Faltan guardas y personal por las vacaciones

Actualidad

Los pasajeros se quejan porque cancelan servicios sin previo aviso y muchos llegan a esperar el tren hasta 40 minutos. En las nuevas formaciones no se abren las puertas y hay poca ventilación.

Son las 17.20 de una tarde calurosa, cuando el tren San Martín (que se dirige a Retiro) irrumpe en el andén de la estación Palermo. La gente baja apurada: el servicio arriba con media hora de retraso y, para aquellos que van a Capital a trabajar, es todo un trastorno. "Si mi jefe no fuese mi cuñado ya me habría quedado sin el puesto", dice resignado Alejandro Merlo, quien llega desde San Miguel a trabajar en el turno tarde noche de un comercio. El sabe que su viaje demora alrededor de 50 minutos. Pero no entiende por qué si llegó a las 15.50 a la estación, el siguiente tren tardó 40 minutos en aparecer, a pesar de que según el cronograma que brinda Corredores Ferroviarios (la empresa operadora de la línea) debieron pasar tres formaciones.


Desde principios de enero, viajar en el San Martín se volvió una misión casi imposible. Este año, con las nuevas formaciones chinas, no se redujo el cronograma de servicios como habitualmente hacen para el verano. Sin embargo, los flamantes coches, que por las demoras van muchas veces repletos. "Los nuevos trenes mejoraron, pero el servicio sigue siendo malo. No entiendo por qué no tienen aire. Apenas unos ventiladores que sólo tiran viento caliente", asegura Vilmar Sanguinetti. Y completa: "Tengo una compañera de trabajo que, viniendo en el tren de las siete debió 'tirarse' en La Paternal porque se estaba descomponiendo por el calor y la gente apretada".


Muchos reclaman en las boleterías de las estaciones un comprobante que indica el arribo programado y la hora efectiva de llegada. "Si no presento eso en mi trabajo, pierdo el premio de cada mes", agrega Sanguinetti, quien trabaja en un call center de Recoleta. Sin embargo, el comprobante tiene nula importancia para la mayoría de los trabajadores informales que llegan desde el Oeste a Capital. Según contaron empleados ferroviarios, las cancelaciones se deben a la falta de guardas y personal de control por vacaciones. "Para el verano siempre se armaron horarios acotados. Pero si lo hacían este año, con los trenes nuevos, iba a ser un papelón. Así que salen menos trenes y se avisa sobre el pucho", especula un trabajador de la estación Muñiz que prefiere mantener la reserva de su nombre. "Varios compañeros tuvieron que parar trenes porque hubo pasajeros desmayados", agrega.


Ante la consulta de Clarín, desde Corredores Ferroviarios no dieron precisiones: "Las cancelaciones que eventualmente surgen son propias de la operatividad del servicio que en muchas ocasiones no se pueden prever con antelación", explicaron los voceros. Con respecto a la falta de aire, explicaron que se está evaluando la posibilidad de colocarlos conjuntamente con el Ministerio de Interior y Transporte. Por ahora, para apaciguar las altas temperaturas, las nuevas formaciones tienen una ventilación similar a la del subte. Según los usuarios, muchas veces no funciona. "Antes las puertas iban abiertas, con lo cual entraba viento. Ahora son herméticas. Estos días de calor se viaja muy mal", comenta Mónica Vargusten, otra usuaria, mientras ve cómo se llena el andén y espera el tren que la lleve a su casa.Clarín.com