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14 de septiembre de 2026

Perú: Ferrocarril Bioceánico: Ante el memorándum Brasil-China

Exterior

En julio de 2025, Brasil y China suscribieron un memorándum para estudiar un corredor ferroviario que conectaría la red brasileña con el puerto peruano de Chancay. La noticia fue presentada como un avance estratégico para Sudamérica: Brasil obtendría una salida más directa al Pacífico y China consolidaría a Chancay como gran plataforma hacia Asia. Sin embargo, hubo una paradoja evidente: el Perú, país por cuyo territorio tendría que pasar el tren y donde se ubica el puerto de destino, no apareció como parte formal del acuerdo.

La explicación formal es que el memorándum fue diseñado con un estudio preliminar sobre la red brasileña y su eventual conexión internacional. Brasil busca evaluar cómo articular sus ferrocarriles de Integración Oeste-Este (FIOL), Centro-Oeste (FICO) y Norte-Sur con una salida al Pacífico. China, por su parte, quiere medir la viabilidad técnica, económica, logística y ambiental de un corredor capaz de alimentar Chancay con carga brasileña. Desde esa óptica, Brasil y China quisieron ordenar primero su propio mapa: producción brasileña, inversión china, infraestructura existente y futura demanda de carga.

Pero esa explicación no resuelve el problema político. Ningún corredor hacia Chancay puede materializarse sin el Perú. No se puede cruzar la Amazonía y los Andes peruanos, definir trazados, imponer servidumbres, evaluar impactos ambientales, afectar comunidades, conectar ciudades y llegar a un puerto peruano sin que el Estado peruano participe desde el diseño. Si el Perú llega tarde a la mesa, otros habrán definido antes la lógica del proyecto: qué carga se prioriza, qué ruta se estudia, qué regiones se conectan y quién captura la renta logística.

La ausencia peruana importa porque este proyecto no es solo económico. Es una decisión territorial. Una ruta centro aislada, pensada únicamente para llevar carga brasileña hasta Chancay, puede convertir al Perú en un simple país de tránsito. El riesgo es repetir un patrón conocido: grandes inversiones que miran hacia fuera, pero que no integran el país hacia dentro. El tren podría atravesar el territorio peruano sin crear una red de ciudades intermedias, parques industriales, zonas económicas regionales, valor agregado, empleo técnico ni encadenamientos productivos.

Por eso, el Perú no debe reaccionar con rechazo automático ni con entusiasmo ingenuo. Debe responder con una posición estratégica. Primero, exigir su incorporación formal a todo estudio que involucre trazados, demanda, costos, financiamiento, impacto ambiental o conexión con Chancay. Segundo, solicitar acceso completo al memorándum, al cronograma de entregables, a la metodología y a los supuestos de carga. Tercero, dejar claro que ningún estudio será válido para el tramo peruano si no incorpora alternativas de desarrollo nacional.

La condición peruana debe ser simple: no aceptar una ruta, exigir una red. Si Brasil y China quieren usar el territorio peruano para llegar al Pacífico, deben ayudar a financiar una Red Bioceánica Peruana. Eso significa que la eventual ruta centro hacia Chancay debe conectarse también con un ramal al norte y el oriente peruano: Pucallpa, Tarapoto, Bagua, Olmos, Piura y Bayóvar, o, alternativamente, con otra hipotética ruta ferroviaria al sur que incluya Madre de Dios, Cusco, Puno y Arequipa o la carretera interoceánica sur. Debe incluir puertos secos, parques industriales, nuevos centros poblados, centros logísticos, energía, fibra óptica, aduanas interiores, capacitación técnica y zonas de transformación. El objetivo no puede ser que la soja, el maíz o los minerales brasileños pasen por el Perú; el objetivo debe ser que el Perú produzca, procese, exporte y se integre mejor con Brasil y con Asia

El Perú tiene poder negociador porque el tramo crítico está en su territorio. Debe usarlo con inteligencia, no para bloquear, sino para elevar la calidad del proyecto. Brasil busca competitividad. China busca volumen para Chancay. El Perú debe buscar desarrollo territorial. Eso implica negociar financiamiento chino-brasileño para los ramales peruanos, reglas de acceso abierto, participación de proveedores nacionales, protección ambiental, datos logísticos compartidos y compromisos de valor agregado en territorio peruano.

El memorándum Brasil-China es una señal de advertencia y una oportunidad. Advierte que otros ya están pensando el territorio peruano desde sus intereses. Pero también abre la posibilidad de que el Perú recupere iniciativa y proponga una visión propia. El tren bioceánico no debe ser diseñado para cruzar el Perú. Debe ser diseñado para construir el Perú.

El discurso de 28 de julio de la presidenta mencionó el fortalecimiento de Perú con los países de la comunidad andina, pero se olvidó del Brasil, el vecino que potencialmente más puede contribuir al desarrollo del Perú. Por Santiago Roca (miembro del G12, profesor-investigador de CENTRUM, PUCP Publicado en La República) para CanalB.pe

18 de mayo de 2026

Bolivía: Tren bioceánico vuelve al debate tras diez años

Exterior

El Gobierno acordó con Brasil retomar el proyecto para convertir a Bolivia en un “nodo”

Así como ocurrió en 2016, cuando Bolivia y Perú firmaron un memorando de entendimiento para la construcción del tren bioceánico central, el gobierno  de Rodrigo Paz acordó con Brasil “retomar” este y otros proyectos del corredor bioceánico para convertir al país en un “nodo” de integración regional.

El ministro de Planificación, Fernando Romero, explicó que el corredor bioceánico fue concebido para atravesar el territorio boliviano. Sin embargo, debido a la “culturización del bloqueo” en el país, Brasil avanzó con la integración regional y promovió los corredores bioceánicos norte y sur, lo que dejó a Bolivia en medio, sin posibilidad de conectarse con ambos. “Pero ahora hemos hablado y con mucho entusiasmo de poder conectarnos, y de también retomar ese ‘bioceánico central’, llamémoslo, que vaya por línea férrea, que vaya por la hidrovía, que vaya por carreteras a través de nuestro país, y generar polos económicos de desarrollo muy importantes”, dijo a Bolivia TV.

Romero explicó que el corredor fue pensado para aprovechar las vías existentes, desde Corumbá, seguido por Puerto Suárez y hasta Santa Cruz. Desde allí podría conectarse a Tarija y continuar por Cochabamba y el Chapare hasta llegar a La Paz y El Alto, con el objetivo de establecer una ruta bioceánica que conecte el Atlántico con el Pacífico.

El Ministro indicó que lo que busca el Gobierno es convertir al país “en un nodo logístico de clase mundial”, donde el potencial comercial de Brasil pueda llegar a las costas chilenas y peruanas, pero todo a través de Bolivia.

Durante un gabinete binacional entre Bolivia y Perú, en Sucre, el año 2016, se dijo que el Corredor Bioceánico Central costaría $us 7.000 millones en territorio boliviano y $us 10.000 millones en todo el tramo.

También se afirmó que podría transportar más de seis millones de personas y una carga de 9,9 millones de toneladas por año.

¿Y Sucre?

Para que Chuquisaca sea parte complementaria del Corredor Ferroviario Bioceánico, primero se debe concluir la construcción de 260 kilómetros lineales para unir Sucre-Vallegrande y Vallegrande-Santa Cruz. Asimismo, modernizar las vías que van desde Sucre hasta Mejillones y Antofagasta.CorreodelSur.com

28 de septiembre de 2021

Acuerdo entre Alstom y Plastic Omnium para el almacenamiento de hidrógeno para el ferrocarril

Empresas

Redacción Crónica Ferroviaria

Las empresas Alstom y Plastic Omnium informan que han firmado un memorándum de entendimiento (en inglés MoU, Memorandum of Understanding) para colaborar en el desarrollo de sistemas de  almacenamiento de hidrógeno en el sector ferroviario. Ambas compañías, que unen así su experiencia y capacidad complementaria, han creado un equipo específico para gestionar el desarrollo técnico y comercial de innovadoras soluciones de almacenamiento de hidrógeno embarcado para el mercado del ferrocarril.

Esto permitirá que ambos socios, en línea con los proyectos ya en marcha, lancen en 2022 soluciones de almacenamiento de hidrógeno para trenes regionales en Francia e Italia. Gracias a la tecnología de hidrógeno, los trayectos en líneas no electrificadas no utilizarán combustibles fósiles, cumpliendo así los objetivos del desarrollo sostenible.

El ferrocarril constituye una de las primeras industrias en desarrollar una movilidad de hidrógeno libre de emisiones, impulsando nuevas perspectivas de crecimiento en un mercado prometedor. Christian Kopp, director ejecutivo de la división Clean Energy Systems de Plastic Omnium, ha explicado que «nuestra alianza con Alstom busca desarrollar soluciones de hidrógeno de alto rendimiento capaces de responder a los retos de sostenibilidad a los que se enfrenta el ferrocarril en líneas no electrificadas. Es un paso más en el camino hacia la movilidad 100% libre de carbono, que consolida la experiencia de nuestro Grupo en soluciones de hidrógeno y que demuestra su potencial de crecimiento».

Thierry Best, director comercial de Alstom, ha desatacado que "la creación de un ecosistema de hidrógeno fuerte es fundamental para el desarrollo del hidrógeno en el ferrocarril como una alternativa sin emisiones en trayectos regionales en vías no electrificadas. La experiencia de Plastic Omnium en soluciones de almacenamiento de hidrógeno, sumada a la de Alstom en trenes de hidrógeno, es un hito importante para construir una cadena de valor sólida en innovadora en torno al ferrocarril de hidrógeno".