13 de noviembre de 2025

Un tren con destino incierto

Actualidad

Los correntinos no pueden ser más perifé­ricos que el Conurbano bonaerense, esa región estigmatizada, usada electoralmente, emble­mática. Corrientes resul­ta más postergada que ellos, muchísimo más.

La insistente transmisión de los medios de Bue­nos Aires sobre el descarrilamiento de una for­mación de tren en la zona Oeste del Conurbano dejó nuevamente al descubierto una inequidad que perdura en el tiempo.

El argentino de esta parte del país se acostumbró a ver por la televisión porteña situaciones como estas. Y luego de verlas se opina, se analiza y muchas veces generan indignación. Se toma partido por algo que no forma parte de la realidad de la región.

Ayer. Estación Corrientes de la Línea Urquiza

Los menores de 40 años jamás vieron un tren de pa­sajeros en Corrientes. Quizás los chaqueños del mismo rango etario vieron, hasta hace poco, un tren que unía el Sur pro­vincial con Resistencia. Pero nada más.

En materia de trenes, Corrien­tes vive de la historia. Aún recorre las redes esa última imagen del tren Urquiza llegando a la termi­nal en febrero de 1991, después de la amenaza menemista "ramal que para, ramal que cierra". El ra­mal del Urquiza a Corrientes paró, y cerró.

Hoy. Estación Corrientes Línea Urquiza.

Fue ese mismo tren que a nueve años de ese cierre, trasladó a los ex combatientes de Malvinas hasta Corrientes, la ma­yoría cabizbajos y tristes, algunos de ellos que cruza­ban al Chaco y hacían dedo para llegar a sus pueblos en el interior después de haber defendido a la Patria, y que los militares los escondieron. Una humillación que solo sirve para recordar a ese tren y su rol en la historia.

Pero si de trenes se trata, en la referencia correntina existió uno que dejó de circular hace 56 años. El 31 de octubre de 1969 salió por última vez de la estación de la plaza Libertad, y llegó 24 horas después a Mburucu­yá, El Económico. En romántico recuerdo, bucólico, el trencito muestra parte de lo que fue en Santa Ana, pero que en rigor de verdad hoy poca gente se animaría a tomarlo. Quizás solo para una aventura de vacaciones.

Pero además de estas dos referencias, bien vale re­cordar lo que significó el polo ferroviario en Monte Caseros, una ciudad que creció al ritmo de las locomo­toras.

Pero nada más, y todo esto muestra una realidad.

Y es que a la luz de lo descripto, los correntinos no pueden ser mas periféricos que el Conurbano bonae­rense, esa región estigmatizada, usada electoralmente, emblemática. Corrientes resulta más postergada que ellos, muchísimo más.

En todo esto el Estado nacional, el gran y poderoso dueño de la birome para la firma de decisiones, da a Corrientes una palmada en la es­palda, y promete solo eso. Ejem­plos sobran: desde Yacyretá hasta las viviendas, las rutas, los puen­tes, y obvio, los trenes, todo en el debe.

La realidad muchas veces supera a las demandas (o la Justicia dis­puesta para ello) y se logran algu­nos resultados. Pequeños, otros no tanto, pero nunca aquello que pue­da dar a Corrientes la importancia que tiene a nivel nacional. Lo que en definitiva es lo que corresponde. No solo esto se aplica a Corrientes, más bien a todo el Norte del país, es esa cabeza porteña que no le interesa el resto de la Argentina, esté quién esté. Desde Cristina Fernández de Kirchner a Alberto Fernández; de Javier Milei a Mauricio Macri. Todos.

En la encrucijada para entender esta realidad, la pre­gunta subyace y surge de inmediato: cuál sería la salida.

En un análisis sencillo, surge que si el reparto de los recursos es equitativo, se comenzaría a conseguir esa igualdad en la calidad de ciudadanía que se intenta conseguir desde el inicio mismo de la argentinidad. Un país federal, sin órdenes centralistas, que inspire a sus habitantes a entender que esa construcción de identi­dad viene de la mano del reconocimiento del valor de cada una de las provincias.DiarioNortedeCorrientes.com

2 comentarios:

  1. La gran pregunta de siempre, ¿por qué unos lo consiguen y a otros nunca les llega?. Y otra pregunta, ¿quienes son los que terminan pagando lo que se hace, aunque ellos nunca lo vean?

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  2. Aunque nos duela toda la vida FFAA era la empresa madre y la perdimos para siempre por culpa y horror de la administración centralista que gobernaba esa época, la cual ante semejante despojo fue reelegida, porque en este país el voto es verdugo.
    Ojalá alguna vez tengamos dirigentes honestos y nacionalistas que recuperen el tren para TODOS sin distinciones.
    Hoy es botín inmobiliario sus tierras y a nadie le importa a la hora de votar.
    Triste y lamentable desde inicios de los 90 donde empezamos a perder el TREN en todo sentido.

    GABRIEL MERCOLLI (HAEDO)

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