martes, 18 de abril de 2017

Los medios deberían escribir y hablar con propiedad sobre el transporte ferroviario

Cartas de Lectores

Señor Director de Crónica Ferroviaria

Tengo el agrado de dirigirme a Ud. a fin de referirme a una forma incorrecta de llamar a las líneas ferroviarias que se ha impuesto en los últimos años en nuestro país.

Todos sabemos que se llama "tren", en sentido ferroviario, a un conjunto de vehículos acoplados entre sí que circulan por una vía férrea. En cambio, se llama "ferrocarril" a una empresa ferroviaria, a una línea ferroviaria o al modo de transporte sobre rieles. 

Vemos claramente que tren y ferrocarril no son sinónimos. Entonces, ¿por qué razón los medios periodísticos hablan de tren San Martín, tren Mitre, tren Roca, etc.? Los trenes que circulan por la vía no tienen esos nombres, sólo los poseen las líneas o ferrocarriles, por ejemplo Ferrocarril San Martín, Ferrocarril Mitre, Ferrocarril Roca, etc.


Existen trenes con nombres propios que identifican un servicio de pasajeros con un destino determinado, por ejemplo "El Marplatense", "Rayo de Sol", "El Tucumano", etc. Así podemos decir que el tren "Rayo de Sol" presta servicio en el corredor Retiro-Córdoba del Ferrocarril Mitre. No existe ningún Tren Mitre porque Mitre es el nombre de un Ferrocarril o Línea ferroviaria.

También los medios informativos que desconocen cómo se llaman las cosas, confunden permanentemente "ramal" con "ferrocarril". Suelen referirse al "ramal" Retiro-Junín y no existe tal cosa, ya que el corredor Retiro-Junín es un sector de la vía troncal o principal del Ferrocarril San Martín que une Buenos Aires con Mendoza. Los ramales de esta línea son, por ejemplo, Rufino-Venado Tuerto, Rufino-Monte Comán, etc. Lo mismo vale para las otras líneas y ramales. Es como el árbol y sus ramas. Vía troncal y ramales.

También se suele leer en algunos medios ex-Ferrocarril Sarmiento, ex San Martín, ex Roca, etc.  Hace muchos años que un decreto del Poder Ejecutivo devolvió los nombres originales a cada ferrocarril, que habían sido dados de baja en los años `90. En la actualidad ya no hay ex- ferrocarriles. 

Es hora de recomenzar a usar los términos en forma adecuada y no informar mal a los lectores y, por sobre todo, evitar que la forma incorrecta de hablar degrade el modo ferroviario que tanto amamos.

Sin otro particular, aprovecho esta oportunidad para felicitarlo por la publicación que Ud. dirige y lo saludo atentamente.
Jorge Val
jrgval@yahoo.com