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jueves, 15 de octubre de 2020

Piden por la reactivación ferroviaria en la ciudad cordobesa de San Francisco

Cartas de Lectores

Señor Director de Crónica Ferroviaria

El 15 de Octubre de 1888 fue un día muy importante para nuestra ciudad, ya que se inaugura la estación del Ferrocarril Central Córdoba en el actual centro cívico de la ciudad, lo que implicó un segundo origen de San Francisco, con la consiguiente llegada de nuevos colonos, negocios e industrias. 

El ferrocarril dio un gran impulso a nuestra ciudad, conectándola con todo el país y las grandes urbes. Luego de varios reclamos de algunos sectores, en 1950 todo el cuadro de la playa de maniobras fue removido del centro, desmantelándose todos los inmuebles, y las vías fueron empalmadas en el sector sur de la ciudad con las del Ferrocarril General Belgrano.

Desde la Comisión Pro Riel San Francisco seguimos insistiendo en la reactivación ferroviaria en nuestra región tanto de carga como de pasajeros, con los beneficios que implica un medio de transporte masivo, económico y que genera menos contaminación y accidentes viales que el transporte automotor. Varios grandes centros industriales del país cuentan con acceso ferroviario para transportar su producción. En ese sentido, el Parque Industrial de San Francisco debería contar con oferta multimodal, ya que la ciudad cuenta con la vía activa de la Línea Belgrano que conecta con el Norte, Centro del país y con los puertos de Rosario y Buenos Aires.  


Estación San Francisco (Línea Mitre) totalmente abandonada. En Diciembre de 2018 se vio afectada por una fuerte tormenta y no hubo un plan de rescate por parte de las autoridades municipales, provinciales o nacionales de ese entonces

Además, queremos concientizar a la población en general y a las autoridades estatales por la preservación del patrimonio histórico ferroviario local de los inmuebles de las estaciones que pertenecen a las Líneas Belgrano y Mitre de nuestra ciudad.  

El edificio de la estación de la Línea Mitre es el más antiguo de la ciudad que aún sigue en pie (año 1889), que se vio afectado por la tormenta de Diciembre del año 2018 y no hubo un plan de rescate por parte de las autoridades municipales, provinciales o nacionales. También queremos que se trabaje en la recuperación de la Antigua Mesa Giratoria de Locomotoras del Mitre como elemento histórico destacado, que fue rellenada con escombros sin tener en cuenta su valor patrimonial.

Nahuel Vidal

nahuel_vidal88@hotmail.com

lunes, 18 de junio de 2018

Un silbato de tren

Historias Ferroviaris

El tocante caso del perro del maquinista.

En “Tucumán entre dos siglos” (1973), Ezequiel Díaz narra una anécdota sobre el ferrocarril Central Córdoba. Hacia 1906, en la sección Tucumán-Lamadrid, circulaba la locomotora denominada “Lerma”. Su silbato tenía un sonido muy particular, acaso diferente al de otras unidades. En esa época, los silbatos eran conocidos por todos los vecinos de zonas cercanas a las líneas ferroviarias. Sabían, desde antes de que llegara el tren, qué máquina lo arrastraba, “como el criollo conoce por el andar del caballo, a cualquier hora del día y de la noche, quién se acerca a su casa”. El maquinista de la “Lerma” vivía junto al riel, en la calle Bernabé Aráoz, y tenía un perro.

Estación Central Córdoba. Una foto de 1876, año en que allí se detuvo la primera locomotora llegada a Tucumán.

Este perro “seguía incansable las maniobras y paso de la máquina conducida por su amo, costumbre que llegó a despertar la atención del vecindario. Apenas partía de la estación, unas pocas cuadras al norte, el tren o la máquina sola, el perro se lanzaba a la calle a esperarla y correr un largo trecho a la par, como si quisiera de un salto ubicarse en la cabina junto a su amo. Éste a su vez, con ese entendimiento que suele establecerse entre estos compañeros, mostraría complacido las reiteradas muestras de fidelidad del guardián, añadiendo algunos ademanes de saludo”.

Pero ocurrió que un día el maquinista de la “Lerma” cayó en un terrible accidente. Cuenta Díaz: “la máquina no tardó en ser reparada y volver a circular, pero aquel servidor quedó ya ‘fuera de línea’. Es aquí donde empieza la tragedia del pobre animal. Toda vez que ‘Lerma’, con su silbato sonoro, se acercaba a su casa, no se lanzaba a la calle a disparar un trecho, como cuando iba su amo, sino que desde la puerta de calle -instintivo sabedor de la tragedia sufrida por éste- ladraba en forma lastimera: se diría que lloraba, conformándose con verla pasar a la distancia…” LaGaceta.com