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El servicio que tiene una parada diaria en la estación San Nicolás vendió 38.225 boletos en los primeros tres meses de este año, contra los 57.416 del mismo período de 2025. La comparativa del primer trimestre de 2026 contra 2024 arroja una caída del 54,4%. Estos registros son consecuencia del brutal deterioro en el que está sumido el transporte ferroviario de pasajeros, producto de la desinversión.
El sistema ferroviario de transporte de pasajeros atraviesa un brutal deterioro en la gestión de Javier Milei. Uno de los tantos ejemplos que abonan esa afirmación se puede encontrar en el servicio Rosario-Retiro, que en 2025 experimentó una caída interanual del 27% en cuanto a pasajeros transportados, lo que representó más de 70.000 boletos menos.
Esa tendencia, lejos de revertirse, se profundizó en el inicio de 2026. En los tres primeros meses de este año fueron transportados un total de 38.225 personas, lo cual expone una caída del 33.3% en comparación con el mismo período de 2025. En efecto, en los tres primeros meses del año pasado se habían vendido 57.416 boletos, 19.121 más que en el mismo período de 2026.
Mucho más drástica resulta la caída de la demanda cuando la comparación es con los registros de 2024: en los tres primeros meses de ese año habían sido transportados 83.841 pasajeros, esto es, un 54,4% más que en igual período de 2026.
La combinación de suspensiones de servicios, falta de inversiones en el interior del país y una caída abrupta de usuarios expone un proceso de degradación del tren como política pública. Hay quienes sostienen que hay una deliberada estrategia de desinversión, lo cual abriría la puerta a la privatización del sistema.
La política ferroviaria del gobierno nacional se apoya en dos herramientas legales centrales: la Ley 27.742, conocida como “Ley Bases”, que habilita la privatización de las empresas públicas ferroviarias, y el DNU 525/24 de Emergencia Ferroviaria. Este decreto permite suspender servicios, reducir personal y salarios, y diferir tareas de mantenimiento, aunque también habilita la realización de inversiones puntuales.
Quienes sostienen que al Gobierno nacional sólo le interesa privatizar el servicio afirman que, lejos de resultar contradictorias, las pocas obras que se ejecutan responden a una lógica de valorización de activos, especialmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con el objetivo de hacerlos más atractivos para futuros concesionarios privados. Mientras el transporte de cargas encuentra interesados naturales en el complejo agroexportador, el transporte de pasajeros requiere inversiones estatales para garantizar su rentabilidad, como ocurrió en la década del 90.
Vaciamiento
La situación en el interior del país es diametralmente opuesta. Desde el inicio del gobierno de Milei hasta comienzos de 2026, dejaron de funcionar 12 servicios de trenes de pasajeros, tanto de larga distancia como regionales y turísticos. Al comparar diciembre de 2023 con diciembre de 2025, solo continúa funcionando el 50% de los servicios de larga distancia existentes al final de la gestión anterior. En el caso de los servicios regionales y turísticos, el porcentaje se reduce al 44,4%, lo que marca una caída del 56,6%.
Entre abril y mayo de 2024 dejaron de circular los servicios Retiro–Palmira con destino a Mendoza, y Retiro–Justo Daract en San Luis. En noviembre de ese mismo año, el tren Once–Pehuajó fue recortado hasta Bragado, y hacia fines de 2025 se dispuso la suspensión indefinida de los servicios Retiro–Tucumán y Retiro–Córdoba. A ese esquema se sumó la confirmación oficial de que no se reanudaría el tren Buenos Aires–Bahía Blanca, además de la baja del servicio expreso de fin de semana Retiro–Rosario, que unía ambas ciudades sin paradas intermedias.
En paralelo, también fueron dados de baja distintos servicios regionales y turísticos que cumplían un rol clave en la conectividad local y en el desarrollo de economías provinciales. Entre ellos se encuentran los ramales General Guido–Divisadero de Pinamar, La Banda–Fernández en Santiago del Estero, Rosario–Cañada de Gómez, Mercedes–Tomás Jofré y Córdoba–Villa María. La eliminación de estos recorridos profundizó el retroceso del tren como alternativa de transporte accesible y dejó a numerosas localidades sin un servicio que, además de trasladar pasajeros, funcionaba como vínculo social y productivo.DiarioElNorte.com
